La Palina es una de esas marcas a las que me cuesta tenerle confianza. Por un lado hacen un cigarro que me parece espectacular y cada vez que puedo lo compro, como es el Nicaragua Oscuro, pero por otro lado hacen cigarros que no me han gustado nada, como el Black Label y el Classic. Quizá porque en ambos casos los cigarros tienen un rango de precio similar, por lo que no es fácil identificar si uno es de mayor o menor calidad que el otro. Sin embargo, el Bronze Label es un cigarro que fue creado para el TAA (Tobacconists’ Association of America), que hacen una conferencia anual y muchas marcas siempre crean versiones especiales para ellos, que resultan ser muy buenos, en su mayoría.

La Palina - Bronze Label 01

 

Gracias al éxito y aceptación que tuvo el Bronze Label en esa reunión, decidieron crearlo como un cigarro de producción más universal. Llegó como parte del Cigar of the Month de Cigar Hustler para junio de 2018, por lo que lleva ya casi 8 meses en el humidor. El cigarro no aparenta mucho y su capa áspera y falta de brillo tampoco promete, pero eso no es un problema, solo me baja la expectativa, lo cual a veces está bien. Tiene pocos aromas en la capa, apenas incluyendo chocolate con leche, mientras que en el pie se aprecian más aromas, como pimienta, mandarina y vainilla. Finalmente lo pico y la calada en frío muestra un aroma malteado como de refresco, con tierra y madera entre los secundarios.

La Palina - Bronze Label 02

 

Me salté la foto del cigarro recién encendido, pero no hace falta, pues el primer tercio del Bronze Label comienza bastante suave y escaso de sabores e intensidad, mostrando algo de pimienta en el retrogusto principalmente y sabores relativos al chocolate en polvo, muy sutiles y casi ignorables, con una intensidad que apenas si llega a media, pero hacia el final del primer tercio se comienzan a fortalecer, dando notas más obvias y difíciles de ignorar en esos mismos sabores de chocolate y pimienta. La velocidad de la fumada es mayor a la que esperaría, pero quizá es porque estoy dándole más caladas buscando sabor. En el punto entre el primero y segundo tercio se aprecia un sabor suave a café, pero no mucho más.

La Palina - Bronze Label 03

 

El segundo tercio comienza con un mayor golpe de pimienta y sabores de madera en el retrogusto, pero también hay pimienta en el retrogusto, aunque se aprecia más en su aroma que picando. El chocolate pasa por su primera transición y se siente más como un chocolate de torta, esponjoso y rico, dándole un perfil más agradable al cigarro, aunque sigue siendo de la misma intensidad que apenas alcanza la media.

La Palina - Bronze Label 04

 

En la mitad el cigarro pierde esos matices de sabores que tenía pero adquiere mayor intensidad, como si los sabores se apagaran y la fuerza del cigarro aumentara, aunque al poco rato aparece un sabor cremoso que está al nivel de esa intensidad reciente y superando ese ecuador se siente un sabor típico de la carne seca (beef jerky), pero con una transición de la pimienta a un punto mucho más suave, por lo que ese sabor cárnico es el que lleva la delantera, o al menos supera a la pimienta. En el retrogusto se sigue apreciando madera, e igualmente suave como antes.

La Palina - Bronze Label 05

 

En el último tercio el Bronze Label se siente incluso más seco y más maderoso, con la pérdida de los sabores cárnicos y la acentuada de los sabores de madera. Esta sequedad también hace que los sabores se sientan ásperos y estos le dan mayor intensidad al cigarro, haciendo que finalmente supere esa línea de sabor medio y se coloque en medio-fuerte con toques suaves de tierra en el retrogusto. Un problema es que esa sequedad en el sabor también hace que el cigarro se caliente más y disfrutarlo sea un poco difícil.

La Palina - Bronze Label 06

 

Entre los aspectos positivos del cigarro debo destacar que quema muy bien, tiene un tiro fabuloso y la cantidad de humo es abundante y nunca deja de tener esas tres cualidades. Comparándolo con otros productos de La Palina, sí debo decir que está por encima de algunos, pero me sigo quedan con mis Nicaragua Oscuro, quizá por el hecho que su precio es mucho menor, pero en términos generales este La Palina sigue siendo tan impredecible como los otros productos, aunque sigue siendo un cigarro decente, solo que sus transiciones y matices son demasiado variables y su intensidad parece que va en una montaña rusa, mostrando sabores suaves y sutiles seguidos de una explosión de sabor (de café en este caso), que a los 3 centímetros desaparece por completo. Me pasa lo mismo que con los otros, que no me importaría probarlos de nuevo y comprobar si es mala suerte o si son así, por lo que no descarto tratar de nuevo.

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