Para quienes se interesan por el mundo del tabaco y las personas que están detrás de él, el nombre Matt Booth es reconocido por ser el creador de la nueva marca Camacho y de Room 101 y por trabajar con Davidoff para producir las ligas. Pero hace unos años Booth decidió separarse de Davidoff y retirarse de la industria. No duró mucho tiempo, pues en 2017 regresó con el Room 101 Farce (próxima reseña) y en 2018 con la versión Connecticut. Mientras que el Farce Habano es un cigarro de intensidad media cuya liga incluye hojas de 5 países, el Connecticut toma una vía más minimalista, con una capa Connecticut ecuatoriana sobre capote sin determinar y tripa dominicana y nicaragüenses Llegó a mí como parte del paquete mensual de Cigar Federation correspondiente a octubre de 2018, junto con el Farce Habano. Aunque las dos ligas comparten parte del nombre, son bien diferentes entre sí.

Room 101 - Farce Connecticut 01

La capa de este Farce deja ver que obviamente es un Connecticut, por lo que no hace falta en lo absoluto sobre la etiqueta, aunque sí tiene colores distintos en ella con respecto al capa habano. Tiene varias venas muy marcadas y sorprende lo tieso que se siente el cigarro. La capa presenta aromas de paja, establo, madera y nueces, mientras que la calada en frío presenta más, incluyendo madera, tierra mojada, cuero, pimienta y un toque cítrico muy sutil.

Room 101 - Farce Connecticut 02

El Farce Connecticut comienza con una combinación bastante predecible de madera y cuero en el paladar, junto con una sensación muy suave de pimienta en el retrogusto. Una buena cantidad de humo y una quemada aparentemente pareja también. Sin embargo, al cabo de las primeras caladas van apareciendo sabores de chocolate, almendras, pan tostado e incluso una nota perfumada, mientras que en el retrogusto se aprecia ese mismo toque suave de pimienta con miel, muy diferente y para nada predecible, sin duda. Esa sensación picante tampoco parece quedarse sutil por mucho rato y va creciendo durante el tercio. Como es de esperarse, la intensidad del cigarro se mantiene en media-baja durante este segmento, pero también pareciera ir aumentando.

Room 101 - Farce Connecticut 03

Mientras que el sabor de cuero se vuelve uno de los sabores más fuertes del primer tercio, entrando en el segundo el Farce Connecticut destaca un sabor muy cremoso de almendras que se combina con un sabor de madera que sigue manteniendo su intensidad. Tiene también sabores adicionales, pero en menor escala, de paja, citronela, café y chocolate. En el retrogusto la miel sigue muy presente, pero es la pimienta el sabor que comienza a aminorarse, habiendo sido su punto más fuerte el primer tercio, aparentemente.

Room 101 - Farce Connecticut 04

Hacia la mitad del cigarro el tiro sigue siendo muy agradable y me llena la boca de un humo denso y casi con textura, mientras que el picor de la lengua se siente ya muy suave. La intensidad también aumenta habiendo superado el ecuador del cigarro. Aunque de aquí en adelante pareciera que ya el Farce Connecticut desiste de impresionar, o al menos se siente así porque la gran mayoría de los sabores ya son conocidos y no aportan un sabor diferente, e incluyen almendras, crema, cuero y madera. Entre los sabores de fondo hay una que otra sorpresa con la aparición de maní, pero el resto de los sabores mencionados anteriormente tienen presencia esporádica, incluyendo chocolate, paja, cítrico, café y pan tostado.

Room 101 - Farce Connecticut 05

El retrogusto en el último tercio se invierte a como estaba en el segundo, destacando la pimienta de primero y la miel de un segundo distante. La quemada y el tiro se mantienen muy bien y la intensidad va aumentando pero nunca pasa de media. Me pasó un par de veces que si le daba caladas muy seguido el cigarro se sentía amargo, por lo que tuve que espaciarlas con mucha conciencia, pero una vez que identifiqué ese tema, me lo tomé con calma y el cigarro me duró 70 minutos cómodos. Ciertamente en los últimos meses he probado una buena cantidad de cigarros con capa Connecticut y me atrevería a decir que me están gustando, aunque muchos de ellos pueden forzar la barrera de lo que conocemos sobre los cigarros Connecticut. Esta versión del Farce tiene sabores agradables y algunos diferentes, pero no es un cigarro muy complejo y en el último tercio se siente que tiene un tercio de más, por lo que no quisiera probarlo en una vitola más grande que esta, lo cual aplica para casi todos los Connecticut que he fumado.

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