Los que me conocen y que son seguidores de este blog posiblemente saben que tengo un diplomado en rones, galardón que menciono con mucho orgullo porque es de la Asociación Venezolana de Sommeliers, pero también porque me tomó un buen tiempo aprobarlo (casi un año). Es un diplomado de rones porque es quizá mi destilado preferido.

Pero ahora que lo terminé, a veces me reúno con amigos y me preguntan porqué no puedo apreciar el whisky o el whiskey igualmente. La respuesta siempre ha sido porque para ellos no tengo paladar. Aunque para el ron tampoco lo tuve hasta que comencé a probar distintas marcas y productos, y en los últimos años la verdad es que he probado distintos whiskies, rye y bourbon, y me han gustado. El tema también es que hasta que me atreví a probar bourbon y whiskies de malta, mi exposición a ellos había estado limitada a reuniones familiares en donde se servía Buchanan’s 12, Old Parr y demás whiskies de blend que no son los más aclamados en los círculos de conocedores.

También pasa que hace un año nos reunimos entre varios amigos y decidimos hacer una cata de distintos tipos de whisky, presentada por un sabio en la materia, pero que ultimadamente sirvió como excusa para reunirnos todos y beber como cosacos. En esa cata tomamos todos los whiskies que aparecen en la imagen, de derecha a izquierda.

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Esa vez aprendí que no me gustaba el whisky, especialmente porque los dos del extremo izquierdo son de sabor muy fuerte y muy yodado. Sin embargo, hace un par de semanas en Madrid tuve la oportunidad de probar el Caol Ila de nuevo, un whisky que hasta náuseas me dio la primera vez que lo probé… y me gustó. Bastante.

El problema es que la primera vez que lo probé fue el octavo whisky en una cata que estaba planeada para 25 personas y solo fuimos 10, por lo que todos salimos prácticamente gateando.

Pero en mi reciente visita a Madrid también probé el Kavalan, que en esa cata nos dijeron que era el mejor whisky del mundo de 2018, y también me gustó bastante. Así que, why not?

La cata del whisk(e)y la voy a hacer siguiendo los mismos parámetros y apreciaciones que el ron, que al final se hicieron siguiendo parámetros de vino, así que puedo pensar que son iguale.

¿Humoytabacoyronywhiskyywhskeyyrye?

Por último, y siguiendo en la diatriba, cuando comencé este blog fue únicamente sobre tabaco, por lo que le quise poner un nombre genérico que, en el mediano plazo se ha convertido en mi marca. Cuando comencé a reseñar rones un amigo me dijo que debería cambiarle el nombre a RonyTabaco, pero qué pasa si se me ocurre probar y reseñar otro destilado.

La verdad es que me gusta mucho el nombre del blog de un amigo que hice en Madrid: Destilando Humo, pero al final Humo y Tabaco es prácticamente la marca y, aunque no es catchy, no quisiera cambiarle el nombre al blog cada vez que se me ocurre probar algo, así que se quedará siendo como tal. Aunque quizá el índice de rones ahora sea índice de reseñas de destilados.

Pero todavía no he publicado mi primera reseña de whisk(e)y y ya estoy pensando en cómo será. Muy típico de mí. Mi esposa está embarazada y ya me veo fumando con mi hija en unos 20 años. En fin, aquí vamos. Pronto.

 

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