Habiéndole perdido el “miedo” a los cigarros de capa Connecticut hace algún tiempo, e incluso llegando a considerarlos entre mis preferidos recientemente, fue con muchas ganas que adquirí el Sobremesa Brûlée en la tienda Smoke Inn de Pompano Beach. Sin embargo, en ese momento solamente tenían este de vitola gordo, que no siempre es mi preferido, pero viniendo de Steve Saka, estaba seguro que no me iba a ir mal. El mismo Saka decía que no se había atrevido a hacer un Connecticut anteriormente porque ya sabe que hay muchos muy buenos en el mercado y que la mayor parte de su público no está interesado en esa capa. Pero finalmente lo hizo y aquí va mi experiencia.

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El Sobremesa Brûlée se trata de un cigarro bastante grande, midiendo 6,25 pulgadas de largo con un cepo 60, con una construcción aparentemente perfecta y una capa ligeramente más oscura que los Connecticut más tradicionales. Sin embargo, el cigarro no tiene una multitud de aromas en primera instancia, pues en la capa apenas se siente un aroma ligeramente herbal y de madera, pero no mucho más. Sin embargo, en la tripa se aprecia mucho más y con mayor intensidad, incluyendo caramelo, avena y cáscara de naranja. Esta cabeza como de belicoso me llama la atención, pero igual lo pico con la guillotina en V y la calada en frío me presenta chocolate, mantequilla de maní, herbáceos y un toque suave de pimienta, mientras que en los labios tengo una sensación ligeramente dulce.

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El Brûlée se toma todo su tiempo para empezar, incluso demostrando sabores muy suaves y casi neutros durante las primeras caladas y mostrando sabores reales luego del primer centímetro de fumada, sobre todo de sabores de frutos secos como nueces y maní que se mantienen como únicos durante un rato y eventualmente se van suavizando y dando paso a sabores más relacionados con dulce, crema y herbáceos, con retrogusto mucho más cremoso y ligeramente herbáceo también. El humo no es muy denso y esto sucede porque el tiro no es el mejor, así que decido picarlo un poco más pero eso no resulta así que prefiero no seguir picándolo. Pero incluso con ese tema del tiro el cigarro quema bastante bien, muy parejo y con una ceniza casi sólida y con tendencia a ser recta, aunque ha tenido sus tropiezos que, afortunadamente ha corregido solo.

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En el segundo tercio continúa con esta mezcla de crema, nueces y herbáceos, pero la pimienta es casi inexistente. Pero esa sensación de crema se va sintiendo más lejana y el cigarro se siente algo más seco que antes. El retrogusto es casi de puras nueces, con alguno que otro toque distinto, pero nada que reemplace este sabor. La intensidad es típica de un Connecticut que no es de los mejores, quedándose en media-baja. Los temas del tiro hacen que cuando lo dejo tranquilo más de un minuto tengo que darle varias caladas al volverlo a poner entre los labios.

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Para el último tercio el Sobremesa Brûlée se siente prácticamente igual que en los tercios previos pero esta vez sin la inclusión de crema. El sabor principal sigue siendo de nueces tanto en el paladar como en el retrogusto, y de repente se sienten unas notas ligeramente cítricas y el herbáceo pasa a ser algo como de hierba mojada, pero no mucho más que ofrecer. Honestamente esperaba más de esta marca, pues todo lo que he fumado de ellos ha sido fuerte y abundante de sabor, y viéndolos hacer un Connecticut me hizo pensar que seguiría esa tendencia. Luego de una hora y 50 minutos, finalmente dejo al cigarro descansar.

Si bien la tendencia de los cigarros de capa Connecticut de los últimos años ha sido la de derribar esa barrera de un cigarro suave y simple, el Sobremesa Brûlée pareciera celebrar más esa tendencia previa, siendo un cigarro que posiblemente lucha con los niveles de intensidad del Macanudo Café, y si eres de los que le gusta esa tendencia de cigarros Connecticut, el Sobremesa Brûlée ciertamente vale la pena. Pero en lo particular no me parece que este cigarro esté a la par de los Connecticut de años recientes. Es bueno, pero no es muy bueno. Esperaba más pimienta y más matices, pero lo que tuve fue un perfecto ejemplo del Connecticut de hace 10 años, que bien puede tener un gran público y una ausencia de muchos sabores, pero ciertamente conmigo no gana adeptos.

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