Queriendo espaciar lo más posible las reseñas de cigarros parecidos, este creo que fue el segundo cigarro de esta serie de Black Rhino que estoy haciendo. Pasa que el primero fue el Sumatra Nica y, a fin de no generar confusión ni que pareciera un error, hice las reseñas de otros dos antes de publicar esta. También pasa que a fines de estudio directo de las ligas, fumé el Sumatra Nica, luego este Sumatra en toro y finalmente el Sumatra en robusto (en días distintos), que me parece es como mejor quedó la liga de este en particular. Sobre todo porque Germán Nuñez, el creador de Black Rhino, mencionó en la entrevista que todos sus cigarros son de intensidad media y este me pareció el que más reta esa norma y es considerablemente más fuerte.

Pero esa intensidad puede deberse al tiempo que tenga de guarda también. El hecho es que me propuse este ‘reto’ con los Black Rhino durante una semana básicamente porque creo que soy el único socio del Caracas Cigar Club que no ha probado la marca y muchas veces me preguntan socios y personas en general qué tal me han parecido. Este BR Sumatra tiene una capa poco oleosa, casi áspera, pero con aromas interesantes a madera vieja y café suave, como un café americano. En la tripa se aprecian aromas de azúcar morena y madera y, finalmente, luego de picarlo siento aromas de pimienta suave, cuero y nuevamente madera vieja en la calada en frío.

El Sumatra comienza con un tiro bastante bueno, aunque el anillo de combustión tiene una tendencia a desviarse ligeramente. Las primeras caladas, hasta la mitad del primer tercio son de pura pimienta. Es más o menos cuando tomo la imagen, tipo mitad del primer tercio que la pimienta empieza a ceder espacio y darle cabida a otros sabores, como de cuero, caramelo y dátiles. Afortunadamente el Sumatra quema a una velocidad aceptable para lo relativamente pequeño que es, pues el toro quemaba bastante rápido. En el retrogusto la pimienta también se apodera de los sentidos, aunque no los domina por completo y deja apreciar una ligera sensación de pasas también. Llegando al final del primer tercio aparece un sabor interesante y completamente inesperado: durazno.

Para el segundo tercio el durazno ya es parte de la experiencia al completo, aunque no es un sabor dominante tampoco. Ese protagonismo sigue perteneciendo a la pimienta, aunque igualmente permitiendo que haya otros sabores como cuero y caramelo. El tiro sigue siendo muy bueno así como la velocidad de quemado, pero el anillo de combustión mantiene esa tendencia a desviarse, aunque lo bueno es que no ha requerido retoque alguno por el momento. La intensidad ya está en media, así que no hay mucho que altere esa uniformidad de sabores.

Cabe destacar que, aunque la pimienta sigue siendo el sabor dominante de la fumada de este Sumatra, con excepción de esos primeros centímetros del cigarro, el cigarro siempre ha dejado espacio para apreciar otros sabores. En este punto medio el cigarro se siente muy cremoso, aunque esta sensación apareció justo antes de pegar en la mitad… o a lo mejor fue a la mitad y yo estoy midiendo mal. Pero este sabor cremoso se funde con un sabor de café, lo que me da una sensación suave de café con leche muy interesante. Los sabores de pimienta se mantienen y el de cuero cambia a lo que podría definir como cuero ‘joven’ o uno que no ha sido curado. También se siente los sabores de crema y café ya parecen ir cada uno por su lado, por lo que ya no se siente como un café cremoso, sino como dos cosas separadas. En este punto, la construcción parece rectificar el tema del anillo de combustión variable, pero lo sustituye por una sensación esponjosa en el cigarro, pero siempre que queme bien y se fume en un tiempo prudencial, no tengo problema.

Hacia el último tercio el Sumatra de Black Rhino me recuerda al primero, donde la pimienta se siente bastante fuerte, incluso más fuerte que el resto del cigarro pero no tanto como al principio. El sabor de cuero sigue teniendo esa cualidad de ‘joven’, y el café en este punto parece ser café quemado, que no es necesariamente un mal sabor, pero no es uno que particularmente disfruto mucho. Con todo esto, al cabo de 55 minutos después de encendido, el Black Rhino Sumatra llega a su fin, sin quemar los dedos y sin nicotina.

En verdad no sé qué renglón u orden de calidad y ventas ocupe este Sumatra, pero viendo un poco la progresión de las anillas y los estilos de las ligas, creería que es de las primeras, lo que me lleva a pensar que la marca ha tenido una evolución a partir de este cigarro, que creo es donde sale el Sumatra Nica; no como una sustitución, sino un complemento de distinto origen. Pero conmigo realmente ganaron un adepto, pues el cigarro tiene la intensidad, sabores y matices que me gustan, sin exagerar y sin aturdir. Inevitablemente lo compararé con el otro Sumatra de la marca y creo que me quedaría con este.

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