Como todo buen fumador de tabaco, creo que es esencial rodearse de personas con quien compartir esta afición. Una de las ventajas de ello es las compras en grupo; aunque es verdad que poner a dos personas de acuerdo es mucho más fácil que hacer lo mismo con seis. Por eso, mis compras en cantidad suelen ser con otro amigo que confía en mis gustos y quien ha descubierto así cigarros que hoy en día le encantan. Sin embargo, esto no es una relación amorosa, así que no hay necesidad de ser exclusivos, por lo que a veces compro con otros amigos, pero siempre trato de que no seamos más de tres, porque siempre se complica el tema. A lo que quiero llegar es que en una de estas otras compras que hizo el amigo al que me refería al principio, adquirió una caja de este New World Connecticut, y me obsequió un par de cigarros.

Mi primera experiencia con un cigarro bueno fue con el New World tradicional, por lo que puedo decir que empecé de lo mejor. Desde entonces, el New World se ha convertido en parte importante de mi humidor y uno de esos cigarros que puedo comprar de diez en diez. Precisamente por eso me llamó la atención este cigarro de capa Connecticut, aunque quizá no sea tanto una versión sino más como una nueva liga. Una de las diferencias notables es que el New World tradicional es un box pressed, mientras que este es redondo. Otro tema importante es que el original viene en cepos de 55 y 58, y este tiene un cepo de 54, e incluso está disponible en una corona gorda con cepo 46. Pero también hay algo bastante singular en este cigarro, que no es un tema comparativo: su capa es Connecticut americana, no ecuatoriana. En términos de aromas, la capa presenta cuero y madera, mientras que en el pie se siente chocolate, madera y bastante más pimienta de la que esperaría. Pero la calada en frío sorprende más, con un toque de chocolate malteado y cremoso.

Esa sensación malteada y cremosa no parece trascender el encendido, pudiendo apreciar otros sabores interesantes pero no esos precisamente. Entre los que sí siento hay madera, frutos rojos, manzana verde y nueces, pero no es un sabor tan dulce como esas descripciones me llevarían a pensar. Hacia la mitad del primer tercio el cigarro sí se vuelve cremoso, con toques de pimienta que siento más en la parte trasera de la garganta y un retrogusto de chocolate amargo. En términos técnicos vamos muy bien, con un anillo de combustión relativamente recto, o con tendencia a resolverse solo y una quemada que es ligeramente más rápida de lo normal, pero nada preocupante.

Ya para el segundo tercio el New World Connecticut se siente como un cigarro de sabor full con intensidad media, aunque con un final bastante largo y lleno de sabores, incluso más en este tercio, cuando aparece un potente sabor a maní, acompañado por tierra, un sabor herbáceo que me recuerda a perejil y manzana roja. El final se siente un poco más corto en este punto, pero afortunadamente en todo lo demás sigue bombeando sabores interesantes, un tiro perfecto y una ceniza casi sólida.

Precisamente, en la mitad aparece un sabor que casi que me río cuando lo escribo, pero no sé cómo describirlo con mayor exactitud. Es como el olor de un McDonald’s cuando están haciendo papas fritas, que entras al local y ese sabor/aroma te invade y lo único que quieres hacer es ir a pedirlas. También hay sabores malteados, como los que sentí en frío, co su matiz achocolatado. El humo es abundante en cada calada, pero la velocidad de quemado es lo único que no termina de gustarme, pues sufrió una buena acelerada en el segundo tercio, haciendo que el primero durara unos 20 minutos y el segundo alrededor de 13-15.

En el último tercio los sabores se suavizan un poco, definitivamente con menos potencia en general. Sin embargo, se pueden determinar sabores de chocolate, pimienta y madera, pero con una intensidad más similar a la de un Connecticut tradicional. Sin embargo, se siente una sequedad en la garganta que no es habitual en esta capa y la intensidad de esa sensación está a la altura de los sabores que hasta este momento sentía. Aunque en términos técnicos está funcionando bastante bien, a mediados de este tercio tiene la tendencia a apagarse, o al menos a que le cueste mantener una llama, por lo que luego de un rato, dejo de reencenderlo.

El New World Connecticut es un cigarro que iba muy bien. Un primer tercio impresionante, un segundo tercio llamativo, pero un último tercio que no parece estar relacionado con los otros dos. Si el cigarro terminara en el segundo tercio, sin duda sería una gran fumada, pero ese final fue una desilusión. También porque en el último tercio pareciera que la velocidad de quemado fue más como en el primero, es decir lenta; y con esta sensación desagradable en el cigarro, se hizo eterno ese final. El New World sigue siendo uno de mis cigarros preferidos, y es precisamente su gran intensidad y precio lo que lo hacen un excelente cigarro, del tipo que podría comprar de 10 en 10, o por cajas, si comprase cigarros así. Sí me gusta que con el Connecticut decidieron mantener esa intensidad y fortaleza que hace al New World lo que es y no usar solamente el nombre, pero no estoy seguro que el cigarro esté a esa misma altura. Aunque los dos primeros tercios son interesantes, no hay un sabor destacado ni una tendencia clara en el cigarro, y el último tercio lo que hizo fue confirmar que las tendencias no llegarían a ningún lado. Para ser más conciso: es un cigarro que no volvería a comprar, pero fumaría sin problema si me lo vuelven a regalar.

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