El pasado febrero tuve la oportunidad de reseñar el Mayhem de esta misma casa, propiedad de C. Eiroa y, por consiguiente, del grupo de CLE y marca de la que solo me faltaría probar el Unhinged. El Deranged sigue siendo fabricado en Honduras, pero a diferencia del Mayhem, no es un puro hondureño, sino que tiene una capa Sumatra ecuatoriana. Lo curioso es que hasta este año solamente existían en vitola Rothschild de 4,5 x 50, pero creo que fue en abril o mayo que incluyeron una vitola nueva y una que es posiblemente el opuesto absoluto del Rothschild: el Gordo 6×60.

El Deranged viene con la misma capa de papel protectora en vez de celofán, tendencia que se mantiene con la gran mayoría de los cigarros de CLE, incluyendo Eiroa, CLE, Asylum y estos Wynwood Hills. No es el primer Deranged que fumo, pero sí es el primero en este formato y tengo algo de curiosidad porque en Rothschild es bastante fuerte y potente, y de verdad tengo curiosidad de qué tanto pueda mantener ese perfil en un formato tan grande. Por los momentos, en la capa, luego de quitarle el papel se aprecian notas florales y en realidad el mismo papel… así como hay cigarros que vienen envueltos en una delgada lámina de cedro y terminan teniendo aromas a madera en la capa, pues este tiene aromas a papel. La tripa muestra notas de madera y manzana, con una ligera nota de pimienta. En la calada en frío se aprecian aromas frutales que me recuerdan a la pera o la manzana o alguno de esos jugos de frutas que no existen en Venezuela pero que siguen haciendo para jugos. Curiosamente, se sienten aromas de madera en la calada también, con un tiro muy bueno.

El Deranged comienza menos interesante y menos intenso que el Mayhem en Rothschild y eso es algo que agradecer, pues la intensidad de ese cigarro era algo inusual y este comienza bastante sutil. El sabor a papel ha trascendido los aromas y se sigue sintiendo en la fumada, lo cual no es algo realmente agradable, pero afortunadamente tampoco es abundante y son los sabores a madera, herbáceo, paja y manzana los que se sienten más destacados. El retrogusto es de pimienta, pero no mucha, siendo fiel a su origen hondureño y no exagerando esa dosis, y estos sabores se mantienen en mayor o menor proporción durante gran parte del tercio, quemando bastante lento y desapareciendo las notas de papel para sustituirlas por algo de madera y café.

Me toma más de una hora llegar a la mitad del cigarro, por lo que es bastante obvio que la fumada no va a ser corta pero tampoco es tan suave como un cepo 60 me haría pensar. Los sabores tienen cambios menores, pero no por ello quiero decir que ha sido poca evolución o que no le he disfrutado; todo lo contrario. Ha sido una grata experiencia, con humo abundante en cada calada, tiro excepcional y humo abundante, tanto que quien me acompaña en la fumada queda con las ganas de comprarse uno. El sabor de madera se define más como de cedro, mientras que el café se siente como uno fuerte pero no necesariamente un espresso y aparecen algunos sabores herbáceos, que han estado en mayor o menor escala a lo largo de la fumada pero se habían limitado a estar en frío. La intensidad del cigarro está entre media y un tanto más, pero sin llegar al siguiente nivel.

En el último tercio aparece un sabor a tierra, aunque este podría decir que estaba presente en mucha menor escala a partir de la mitad del cigarro pero es en este segmento cuando realmente forma parte principal de los sabores. Le acompañan notas de cuero, café y la madera sigue siendo un sabor fuerte, lo que me haría imposible decir que el cigarro ha sido promedio o average en sus sabores, pero mientras que muchos tienden a concentrar sus sabores en el último segmento, el Deranged no es de esos, pero tampoco es de los que se simplifica mucho al final. La experiencia ha sido bastante singular y me toman dos horas y 20 minutos llegar al final de este Deranged.

Al principio de la fumada esperaba que este Deranged fuese una versión diluida y más larga que el Deranged en vitola Rothschild, aunque ese no lo he probado pero sí el Mayhem. No obstante, los sabores y la intensidad no me recuerdan a las versiones más pequeñas pero no por eso quiere decir que sea una experiencia negativa, ni nada que se le parezca. Comparándolo con otros de la marca es absurdo, pero comparándolo con otros 6×60 que he fumado antes, el Deranged realmente se comporta bastante mejor, tanto en construcción como en sabores. No obstante, si leíste la reseña completa te darás cuenta que los sabores no son diferentes ni su intensidad es llamativa, pero la fumada fue bastante agradable y eso es innegable. Por su precio es una fumada simpática y si quieres dedicarle más de dos horas, te va a compensar muy bien. Es comprensiblemente más caro que su versión en Rothschild, pero no al punto que te haga dudar comprarlo.

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