La marca Cordoba & Morales traza su origen a principios del siglo 20, cuando la abuela de sus fundadores, de nombre  Celestina Cordoba Morales vivía en Cuba y aprendió el arte de hacer tabacos. Eventualmente le pasó el conocimiento a sus hijos y estos a sus nietos, quienes son los creadores de la compañía: Azarias Mustafa Córdoba y Osniel Mustafa Córdoba. La empresa ha logrado una buena posición en el mercado en un poco menos de 10 años siendo parte de él y en el que tienen alrededor de 12 ligas distintas. Hace un poco más de dos años tuve la oportunidad de probar uno de sus cigarros: Clave Cubana, que llegó a mí por el mismo método de este, el paquete mensual de Cigar Hustler.

El Family Reserve Habano tiene una capa proveniente de Ecuador, mientras que el resto de las hojas son de origen nicaragüense, al igual que la fabricación del cigarro. La capa tiene múltiples venas y a simple vista pareciera ser más ancho en el pie que en la cabeza, pero realmente es un efecto de la foto, pues es bastante cilíndrico y uniforme, y también tiene un pequeño rabo’e cochino en la perilla. En la capa se aprecian notas bastante sutiles de cuero y chocolate, aunque este chocolate varía de intensidad a medida que me voy más hacia la parte de la cabeza del cigarro, mientras que prácticamente desaparece hacia el pie. Lo pico con la doble hojilla y antes de encenderlo con un simple fósforo a fin de no tostarlo demasiado, la calada en frío me da aromas a tierra y chocolate.

Manteniendo la tradición de sabores de un lancero, desde el principio son fuertes, dominantes e intensos, en este caso destacan notas de tierra, madera, dulce, fuerte de pimienta y también en el retrogusto, mostrando todos los elementos de lo que será seguramente una fumada intensa. Ese es uno de los aspectos más destacados de los lanceros y es que al tener una mayor relación de capa sobre tripa, sus sabores tienden a ser más intensos, que no quiere decir que sean cigarros necesariamente fuertes, sino lo que se conoce como “full flavor”. Ya la inclusión de ligero en estas dimensiones debe ser menor que en un 6×60, por ejemplo, pero eso es suficiente para hacer que cada calada esté cundida de sabor. Para el final del primer tercio los sabores incluyen un matiz de madera en el dulce y la inclusión de canela entre los sabores en el paladar y el retrogusto.

Para el segundo tercio el sabor dulce que tenía matiz de madera se convierte en un matiz de chocolate, bastante denso e intenso, y este acompaña los sabores de madera y pimienta que continúan del tercio anterior. La canela es menos participativa, aunque quizá porque su aparición es más esporádica, algo que también puede ser causado porque el cigarro tiene una clara tendencia a apagarse con cierta regularidad, siempre que no le dé caladas cada 10 segundos, lo cual me parece bastante. También aparecen notas de caramelo bastante agradables en lo que supero la mitad del cigarro, pero la manía de apagarse hace que esos sabores se pierdan después de tantas reencendidas. Es una lástima porque en todos los demás sentidos, este cigarro se ha comportado de maravilla.

Por supuesto, bastó que dijera lo último del párrafo anterior y el cigarro comenzó a hacer todo lo contrario. Hasta el segundo tercio el mayor problema era una tendencia a apagarse, pero en el último no solo se apaga con cierta regularidad, también quema bastante mal. Adicionalmente, pareciera perder consistencia o rigidez hacia la perilla, lo que hace que el cigarro se vea más masticado de lo que realmente está, y siendo un lancero he tenido todo el cuidado del mundo de no presionarlo mucho, pero cada reencendido hace mella en la calidad de la fumada, incluso utilizando un encendedor de una sola turbina. Eso ha hecho (creo yo) que no se sienta una gran transición entre el segundo y el último tercio, pero la verdad es que los sabores estaban bien agradables antes y en este tercio lo que se sienten es un tanto más tostados y con una pequeña nota amarga, pero nada terrible, hasta que se apagó cuando le quedaban unos 10 minutos de fumada pero decidí no reencenderlo. En total me duró 75 minutos.

Mi experiencia previa con Cordoba & Morales me valió 83 puntos, lo cual se traduce en un cigarro decente, que no es para “tirar cohetes”, pero que podría volver a comprar en un 5-pack para disfrutar de vez en cuando. Este Family Reserve Habano me ha gustado un poco más, aunque estoy muy claro que cuando pruebas un lancero la experiencia puede ser muy diferente vs. una vitola de mayor cepo, pero con mucho gusto quisiera probar otro, pues el Clave Cubana era robusto, así que la experiencia fue completamente distinta. El Family Reserve Habano es un cigarro bastante especiado, lleno de sabor y una experiencia completamente diferente si pruebas el retrogusto con cierta constancia, pero también es un cigarro con una construcción bastante problemática, que me dio una quemada irregular y estoy casi seguro que ello afectó los sabores del último tercio, por lo que me encantaría probarlo de nuevo, en otra vitola y con una construcción mejor, sin duda.

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