Aunque por el nombre te parece que es un cigarro que ya probé antes y que esto sería una recata, en realidad se trata de un nuevo formato para la marca, que rápidamente se está convirtiendo en uno de mis formatos preferidos para fumada regular aunque quizá no tanto para reseña, pero todo lo que va de 4 a 5 pulgadas de largo con un cepo entre 56 y 60 me está gustando bastante como fumada con amigos. Dado que este es un 4,5×60, decidí aprovechar la oferta y compartir mis impresiones en esta nueva vitola de un cigarro que también se ha convertido en uno de los que tengo en constante rotación. La liga de este cigarro es esencialmente la misma que la del The Edge Corojo de siempre, con la excepción que su formato requiere. Sin embargo, este formato llamado B52 solamente lo he visto en las líneas Corojo y Maduro de The Edge, aunque me gustaría bastante probarlos en Habano y Sumatra, que son dos más de los The Edge que me gustan bastante.

Quizá mi mayor problema con estos cigarros The Edge de Rocky Patel es la tendencia a poner la anilla en el pie del cigarro, a diferencia de todos sus otros productos, que la colocan en donde suele ir. En algunos casos, lo que hago es que la quito sin despegarla y se la vuelvo a poner desde la cabeza del cigarro, aunque hay un par de ocasiones en donde no me ha salido tan bien y he roto la perilla o la capa del cigarro. La capa de este B52 no es especialmente bonita y en comparación con el The Edge Corojo en toro, que no fotografié pero sí revisé antes de fumar, la de este B52 se ve ligeramente más oscura pero también más imperfecta y algo más oleosa. La capa tiene aromas a paja y una nota dulce y cremosa, como de vainilla con pasas. La calada en frío presenta una nota rara a naranja sintética (piensa en un chicle de naranja), pero también notas más esperadas y predecibles como paja, cuero y una nota tostada de madera.

El B52 comienza con sabores cítricos y cremosos, algo picante y bastante llamativo, con notas más suaves a paja, grama, cedro y tierra, mientras que en el retrogusto hay cáscara de cítrico naranja, que puede ser mandarina o naranja o incluso una celementina, y una nota suave de pimienta. La cantidad de humo es respetable, pero no es tanta como para impresionarme, algo que esperaría de un cigarro con este cepo y durante varios momentos me pasa que el cigarro se siente más delgado, como si su fumada no fuese efectivamente de un cepo tan grande. El anillo de combustión es quizá el mayor de los problemas y es que en estas imágenes que hago fumando siempre trato de tomarle la mejor foto o desde el mejor ángulo, pues nunca falta alguien que se queje de las fotos y, estéticamente se ve mejor así. Va bastante agradable, aunque lo dicho: quisiera una cantidad de humo que demuestre que estoy con un cigarro de cepo 60.

En el segundo tercio la quemada sigue siendo el mayor problema y ya le he dado algunos retoques, siendo quizá dos o tres el número necesario, parece. Los sabores realmente se destacan y son esas notas cítricas las que más me llaman la atención, pues en el primer tercio pude definir la probabilidad de tres cítricos distintos y en este punto hay uno más que es como una cáscara de limón, principalmente en el retrogusto. En el paladar hay sabores a galletas adicionales a los sabores anteriores, con un protagonismo mayor de los sabores de madera y tierra, que se mantienen en ese punto más o menos hasta un rato después de superada la mitad de la fumada.

En el último tercio la quemada sigue dando problemas y requiriendo retoques continuos, mientras que los sabores se sienten menos intensos que en tercios previos, con sensaciones cremosas en ellos y una dominancia de los sabores de madera y tierra, con participación de cuero y nueces también, aunque no de protagonistas. El retrogusto quizá muestra el mayor cambio, con notas que han ido de lo cítrico a lo sencillamente dulce y caliente y no mucho más. Cuando marco una hora y 25 minutos, este The Edge Corojo llega a su fin, con una intensidad como una micra por debajo de media, pero buenos sabores a todo lo largo.

Sin embargo, en ningún punto de la fumada se han sentido los sabores intensos y eso es algo muy consistente con los cigarros de cepo grande, así que no es una sorpresa pero siendo un The Edge, pues sí esperaba algo más de intensidad. Igualmente consistente con cigarros de cepo grande es una mayor tendencia a quemar mal y eso sin duda ha ocurrido también en este B52. Así que si eres fanático de los The Edge de Rocky Patel, al menos en las variables que yo he probado: Corojo, Sumatra y Habano, este cigarro no se parece mucho a las típicas ligas de robusto y toro de esos. No he probado los de otras ligas, incluyendo el Maduro, que es la otra capa que está disponible en vitola B52. Pero si te gustan los cigarros de cepo grande y no tienes el punto de comparación, el B52 Corojo te puede gustar. A mí me tendrá que gustar porque compré un 5-pack y si no lo considero un The Edge, la verdad es que está mucho mejor.

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