En 2014 Abdel J. Fernandez creó la línea New World junto con su padre, Ismael. El viejo Fernandez había sido parte de Plasencia Cigars durante 17 años pero llegó finalmente el momento para que padre e hijo crearan algo juntos. Quizá uno de los aspectos más resaltantes del New World no era su calidad, su sabor, su intensidad o el hecho que hubiese sido subsecuentemente premiado por casi todas las revistas. Sino que todos esos atributos se encontraban en un puro nicaragüense de $6. Desde entonces la serie New World se ha expandido y ahora incluye también ediciones de capa Connecticut, Camerún y este Puro Especial. El Puro Especial no parece tener nada diferente, aunque eso es porque AJF no lo ha identificado, pero la receta es completamente del señor Ismael, se trata de un puro nicaragüense con hojas añejadas entre tres y cinco años, pero además de eso solo mencionan el uso de tabaco de cuatro fincas de la familia.

La capa es bastante irregular, corrugada y con varias venas, aunque estas no tienen mayor relieve. La capa tiene aromas a chocolate y establo, ambos abundantes y en el pie se siente más chocolate, pasas y pimienta, que realmente se siente igualmente abundante. En la calada en frío se aprecia incluso mayor abundancia, de ser posible, de pimienta, pasas y chocolate, pero en esta parte se siente mucho menos dulce. El cigarro es parte del paquete mensual de The Cutfather, una iniciativa venezolana que entrega un paquete mensual de cigarros, aunque a veces incluye algo más sustituyendo el cigarro, por un precio establecido que no voy a revelar pero tampoco es caro. El hecho es que cada mes incluyen entre tres y cuatro cigarros y tengo a varios amigos y conocidos que se han suscrito, y hasta el momento no me han entregado un cigarro que no me guste.

En las primeras caladas el New World Puro Especial realmente no tiene mucho de especial. A ver, es fuerte de pimienta y realmente siento que va a ser una buena fumada, pero a eso nos tiene acostumbrados la marca, por lo que no se siente diferente del resto de los increíbles cigarros de AJF. Pero el hecho es que los sabores son abundantes de pimienta y realmente es lo que más se siente, incluso sin hacer retrogusto. Los sabores además de la pimienta son bastante minerales, en donde prevalecen los sabores de tierra, arcilla y hasta grafito, o la parte interna de un lápiz. También hay notas cítricas, así que tampoco es tan lineal como la abundancia mineral te haría pensar, pero no tiene notas dulces ni las notas típicas de la marca como nueces o madera. En el aspecto técnico se comporta bastante bien, con un anillo de combustión bastante recto, humo abundante, aunque a ceniza no se aguanta mucho, pero con un cepo de 48, tampoco esperaba una columna sólida.

Esa misma mineralidad del primer tercio se mantiene en el segundo y los sabores se mantienen, aunque la intensidad de la pimienta es menor en este tramo y aparece un sabor a tiza que si bien se mantiene bajo los parámetros minerales, no es algo muy agradable… en mi caso se siente como una fumada más plana, pero creo que es en el retrogusto en donde más se destaca, dándole un sabor adicional y precisamente mineral a la pimienta que se mantenía como el único ahí. No hay mucho más que mencionar en este tercio, sobre todo porque en el punto medio del cigarro no pareciera haber una transición, sino la misma sensación mineral con los matices que he mencionado hasta el momento. En temas técnicos sigue siendo perfecto.

En el último tercio la amalgama de sabores minerales se mantiene muy presente y quizá el mayor problema de ella, en mi opinión, es la tendencia a tener una intensidad media y no ofrecer mayor variación en ese campo tampoco. Aunque sí aparecen notas de café hacia las últimas caladas, que son la razón principal por la que no dejo el cigarro de lado a mediados de este tercio y termino fumando el cigarro hasta el final. Con ese café también hay notas saladas y no mucho más. No sé si lo fumé muy rápido, pero apenas si me duró una hora y cuarto.

Una de las fincas utilizadas para las hojas de este cigarro es destacada por la familia como muy famosa por sus sabores minerales, aunque creo que se excedieron en el uso de las hojas de esa finca. Pero esto no quiere decir que sea negativo, solo que para mí, en esta vitola, creo que no funcionó muy bien. El cigarro lo hacen también en robusto 5,5×52 y toro 6,5×52 así que posiblemente con un cepo mayor se concentren menos esos sabores, aunque este short churchill es un formato en el que suelo disfrutar mucho los cigarros de la marca, especialmente el Bellas Artes Maduro. Pero la verdad es que me cuesta buscar buenas razones para recomendar a este AJ Fernandez, quizá porque no está a la altura específica de sabores a los que la marca me tiene acostumbrado, quizá por la abundancia de esos sabores minerales que, aunque buenos acompañantes de muchas fumadas, en mi caso me parece que como protagonista de un cigarro no es el perfil de sabores más agradables que hay. Por cierto, este cigarro desde entonces ha cambiado de anilla, principalmente porque la que tenía era casi idéntica a la del Enclave Broadleaf, por lo que las ediciones más actuales del cigarro pueden verse distintas.

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