Un nuevo producto del Money Series, pero la anilla esta vez no está diseñada como un billete de dólares, sino de euros. Al igual que la moneda europea, esta tiene la cara de un personaje importante, pero en este caso es Luis Monsanto, uno de los fundadores del grupo Smokers RD y creador de la marca El Biyuyo. La liga del cigarro incluye una capa Corojo Criollo, que no me queda claro si es que es de los dos tipos, un híbrido, o si es un Corojo de RD, pero ciertamente no huele a dominicano, o al menos no a los aromas tradicionales del tabaco dominicano, por lo que me lleva a pensar que puede ser un nuevo estilo, algo que definitivamente es como calificaría al tipo de cigarros que Monsanto suele hacer.

No tengo claro si El Varo está disponible en otros tamaños, pero este es el único en que lo he visto y es el único en que lo tengo también. La capa es imperfecta, con varias rayas oscuras y uno que otro punto pálido, aunque eso no es determinante de calidad ni de sabores, solo de apariencia. Esta capa tiene aromas fuertes a chocolate, tierra seca y una cierta nota que solo puedo definir como especiada, pues no determino exactamente cuál especia tiene, pero se siente más como un conglomerado de aromas. En el pie se sienten notas de chocolate, tierra y melaza, que le da un aura dulce al cigarro y realmente me llama la atención encenderlo, no sin antes darle una picada, por supuesto. La calada en frío me da aromas de nueces y madera, que me llama la atención porque esos aromas de chocolate entonces solo son de la capa.

El Varo quema muy bien, con un anillo de combustión que no es del todo recto, pero eso para mí es algo típico con los box pressed y este es bastante notable en esa forma. Tiene fuertes notas de madera desde la primera calada, seguidas de frutos secos entre los que destacan las nueces y el maní, o más como cáscara de maní. Hacia mediados del primer tercio es que comienzan a aparecer los sabores relacionados al chocolate, que me impresionó bastante comenzar a sentirlos tan adelantado en la fumada… si juzgaba por los aromas solamente, esperaría que el cigarro supiese a chocolate desde la primera calada, pero sin duda ha sido un cigarro sorpresivo en más de una manera. El sabor es a nibs de cacao y una nota dulce a melaza que arropa toda la fumada, mientras que el retrogusto destaca notas florales y chocolate negro. La ceniza se sostiene bastante bien y, aunque la capa es bastante frágil y se nota en la imagen una pequeña fisura en ella, no amenaza con despedazarse ni nada.

Efectivamente, el cigarro quema bastante bien y la rotura de la capa desaparece sin mayor problema, produciendo una ceniza bastante rígida que no amenaza con caerse a menos que sea por voluntad propia. El sabor de madera sigue siendo el principal en el segundo tercio, acompañado de chocolate y melaza casi al mismo nivel y a partir de la mitad la melaza es sustituida por un sabor de almendras, que es el que le da las notas dulces al cigarro, y también lo acompaña en el retrogusto, junto con el mismo chocolate negro que he sentido desde el inicio, aunque en este tercio se siente menos como un chocolate negro y más como un chocolate con leche. El humo es abundante y quema a buena velocidad, tomándome aproximadamente 50 minutos hasta el punto medio.

Para el último tercio El Varo es un cigarro mucho más sencillo y menos complejo, con los mismos sabores a madera y chocolate como principal y segundo, pero con una sensación muy suave de almendras y de crema, y la desaparición de esa sensación dulce que relacioné con melaza. Sigue quemando bien aunque le cuesta mantener la ceniza y en realidad se siente en gran parte como otro cigarro, este mucho más simple y quemando ligeramente más rápido que antes, aunque también puede ser que le esté dando caladas más seguidas buscando esos sabores que aparentemente se perdieron. Pero me toma un total de una hora y 40 minutos fumarlo hasta el final, así que ciertamente es el doble de lo que me tomó fumarlo hasta la mitad.

El Varo es una excelente secuela a El Biyuyo capa Habano que probé hace unos meses, mejor conocido como el que tiene la anilla de dólar, pues la mayoría lo conoce así o como El Biyuyo original. En mi opinión, mejor que los anteriores, pero más porque tiene mayor complejidad, especialmente porque en frío me hizo pensar que sería un cigarro sabroso (y lo es), pero de pocos sabores, mientras que encendido destaca ese sabor a chocolate que sentí antes de encenderlo, pero no es el principal, aunque es del sabor que más matices sentí. No obstante, creo que es el que más ganas tengo de repetir de todos.

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