Un obsequio de un seguidor, quien me envió otros cigarros pero también incluyó este Serie SA en vitola 808 que viene siendo un 6×60, el cual me pareció bastante bueno aunque con las faltas típicas de estas vitolas. Sin embargo, como también estaba este 305, que es un robusto, preferí reseñar este sabiendo que lo iba a disfrutar más. Las siglas SA en su nombre se refieren a su capa San Andrés, y aunque la meta de estas Series es que sean los cigarros base de la marca, al parecer la marca planea que sea una edición «limitada» a tan solo 20 mil cigarros anuales. En cuanto a la liga, la capa San Andrés mexicana es de la familia Turrent, mientras que el resto de las hojas constituyen un capote Corojo seco hondureño y tripa Criollo ligero y Corojo seco de República Dominicana. La vitola llamada 305 se refiere al código telefónico de la ciudad de Miami, y el resto de las vitolas de la liga también, por lo que tenemos el 808 (Honolulu), 213 (Los Angeles), 615 (Nashville) y un último llamado Papi Chulo que no tiene código telefónico.

El 305SA tiene una apariencia ligeramente más clara que gran parte de los San Andrés que he fumado últimamente, razón por la cual tuve que asegurarme que era esta la capa, pues parece más un Criollo o Corojo, y dado que el Serie HN que fumé hace poco no lleva las siglas por la capa sino por las hojas internas, quise estar lo más seguro posible. Tiene pequeñas venas a todo lo largo, una ligera oleosidad y aromas a chocolate muy agradables, que se repiten en el pie. Escogí el corte de doble hojilla, que creo que va muy bien con esta vitola y las caladas en frío me presentaron notas de madera y cítricos, un tanto hacia lo seco, pero agradable y con ganas de encenderlo.

Desde las primeras caladas el Serie SA me presentó los sabores típicos de las capas San Andrés, especialmente las maduras, como chocolate, café, frutos secos como dátiles (que siempre discuto si son frutos secos o no), y una nota de pimienta bastante leve, pero que parece irse fortaleciendo en cada calada. Mantiene estos sabores hasta el final del primer tercio, en donde aparece un sabor a caramelo que le da la bienvenida al segundo, pero antes de entrar en él me recuerdo que este es un cigarro que apenas si supera los $6 y aunque no es realmente complejo, la verdad es que está interesante. Si puede mantenerme interesado, puede que sea una fumada mejor.

En el segundo tercio hay más de lo que hizo al primer tercio interesante, pero esta vez se le suman notas más obvias de los dátiles junto con las notas cítricas que sentí en frío, mientras que en el retrogusto se aprecia una nota importante de cuero que acompaña la pimienta que siempre estuvo ahí y solamente ahí. El tiro comienza a desvariar un poco y esto se traduce en una ceniza a la que le cuesta mantenerse sobre el cigarro y una tendencia no a apagarse, pero sí a reducir mucho la potencia del fuego y que cada vez que me lo llevo a los labios me toca darle varias caladas a fin de avivarlo. No obstante, cuando quema bien, los sabores son tan buenos como han sido.

En el último tercio los sabores cambian un poco su orden, colocando la pimienta en el paladar y entre los primeros sabores en intensidad, junto con el café y el cuero, pero perdiendo de vista (o de gusto) el chocolate, que realmente comenzó a disminuir muchísimo su intensidad a partir del punto medio del cigarro, por lo que no sorprende que ya para principios del segmento final haya desaparecido. Hacia mediados del último tercio la pimienta mantiene su aceleración y reemplaza al café y al cuero en su rol primario, colocando ambos sabores como secundarios, pero no es un sabor picante, sino más como el aroma de la pimienta. Así se mantiene hasta una hora y 15 minutos después, cuando lo dejo apagarse.

Si estás extra observador podrás notar que el área hacia la cabeza del cigarro parece estar torcida y de eso me di cuenta yo también aunque me pareció un truco de la luz o algo. El hecho es que durante la fumada hubo muy poco que me hizo sospechar de algún problema con el cigarro, salvo quizá un tiro medianamente apretado que nunca se solucionó y una tendencia a no mantener la ceniza, aunque esto último me sucedió también con el 808 que fumé hace unos días. Dicho eso, el Serie SA es un buen cigarro por su precio, carente de complejidad pero con sabores agradables muy típicos de una capa San Andrés, pero suficiente adicional para no ser un típico San Andrés, por lo que puede ser una fumada agradable para cualquier fumador, independiente de su experiencia. Es un cigarro que fumaría de nuevo y que podría comprar un 5-pack si está a buen precio, cosa que estoy seguro lo estará. Aunque cabe destacar que mientras buscaba los precios del cigarro me encontré con varias páginas que apuntan a que el cigarro ha sido descontinuado.

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