Con un nombre que muchos van a pensar que está relacionado con el mundo automotriz, o quizá soy solo yo, el Fiat Lux es una creación de Luciano Meirelles, quien es presidente y uno de los dueños de ACE Prime Cigars. Es el primer cigarro de Meirelles que es una producción regular, estando precedido por dos productos limitados llamados The Dreamer y The Traveler. El nombre de Fiat Lux viene del latín y quiere decir ‘Hágase la Luz´ y aunque esto puede tener connotaciones religiosas, las palabras guardan más relación con la Edad de la Iluminación, un movimiento intelectual y filosófico que dominó Europa entre 1715 y 1789. Este movimiento estaba centrado en la idea que la primera fuente de autoridad y legitimidad era la razón, y profesaba tales ideales como la libertad, progreso, tolerancia, fraternidad, gobierno constitucional y la separación del clero y el estado. Sus creadores o al menos lo personajes más destacados del movimiento fueron John Locke e Isaac Newton.

Por su parte, el cigarro está compuesto de una capa Sumatra ecuatoriana de alto ‘priming’ (que se encuentra en la parte más alta de la planta), sobre un capote de Nicaragua y tripa nicaragüense de tres regiones: Jalapa, Ometepe y Pueblo Nuevo. Es un cigarro bastante elegante y aunque muchas veces le veo poco propósito a las anillas de tela en el pie del cigarro, la verdad es que esta combina perfectamente con el color de la capa, que es bastante más oscura de lo normal y se le ven varias venas, una ligera oleosidad pero en general bastante opaco. Tiene aromas interesantes a pan, toffee y algo de nueces, pero en el pie se aprecian esas mismas notas y un adicional de maní. Lo pico con la doble hojilla y me encuentro con aromas a cereales y nueces, con unos toques suaves de crema pastelera. El tiro se siente ligeramente apretado, así que veamos cómo fuma.

Dados los aromas en frío, las primeras caladas del Fiat Lux no son del todo sorpresivas, aunque los sabores son mucho más obvios, destacando crema pastelera, pimienta blanca, toffee y un dulce general muy rico. El tiro sigue siendo ligeramente apretado y el cigarro pareciera que no se quiere quedar encendido, así que le doy un fogonazo rápido a fin de mantener esa quemada uniforme y pareciera que era lo que necesitaba. La intensidad de los sabores es media alta, mientras que la fortaleza del cigarro es media baja y esa combinación la aprecio bastante porque son pocos los cigarros que la logran. Llegando a la frontera con el siguiente tercio aparecen notas de tierra mojada, principalmente en el fondo de la garganta, pero en general ha sido un primer tercio muy bueno.

El sabor de tierra mojada del final del primer tercio se siente igualmente en el segundo, pero con un perfil más seco y más frontal, no tanto como el final de los sabores, pero también la crema pastelera está más presente y el cigarro realmente se presta bastante a ser probado por el retrogusto. Aparecen sabores más ahumados, quizá, como cuando estás encendiendo una parrillera y le pones leña, pero en general los sabores son similares a los del tercio anterior, con una mayor influencia del sabor dulce, lo que le da mayor intensidad a todos los sabores. La fortaleza es media, pero solamente a partir de la mitad del cigarro, aunque realmente no se siente mucho, mientras que sus problemas de quemada y mantenimiento del encendido parecen haber desaparecido y quema bastante bien y uniforme.

Los toques ahumados del segundo tercio persisten en el último, pero con índices de complejidad que relaciono más con el primero, pero componentes distintos. El ahumado sustituye al dulce, la pimienta es más agresiva y los sabores de tierra regresan con tonalidades distintas. El retrogusto sigue siendo totalmente apacible y me encuentro probándolo regularmente y en total los sabores incluyen frutos secos varios, tierra y café, con algunos matices de madera y pimienta negra. Quizá mi único problema con el cigarro hasta el momento es que si le doy caladas muy seguidas se torna amargo, pero la intensidad apenas si cambia y la construcción se mantiene muy bien, sin problemas de encendido ni de tiro. Al cabo de una hora y media el Fiat Lux llega a su final, cosa que mantenía la esperanza que no sucediera.

Al Fiat Lux le tenía ganas desde hace tiempo, pues el diseño de la anilla y los colores de la capa realmente me habían llamado la atención desde la primera vez que lo vi en el PCA 2021, por lo que me contentó bastante cuando Cigar Hustler lo incluyó en uno de sus packs mensuales. En esa convención la marca presentó otro cigarro llamado The Sergeant, que recibí en otro paquete de Cigar Hustler más reciente y al que ahora le tengo más ganas todavía. Pero hablando de su anilla, fue todo un tema despegarla y es una de las pocas anillas que no podré conservar pues se rompió por todas partes. En cuanto a la experiencia, el Fiat Lux me impresionó bastante en el primer tercio, y aunque el segundo parece calmarse un poco en sus intensidades y complejidades, en el último tercio las resurge nuevamente y me vuelve a cautivar. Me gustó tanto que solo con el primer tercio recomendaría el cigarro sin problemas, pero la experiencia en general marca todos los requerimientos de equilibrio y complejidad, con retrogusto consistente y una más ganas de fumar vitolas de este cigarro y todo lo que quieran sacar después.

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