En diciembre de 2019 tuve la oportunidad de reseñar mi primer Stallone, que fue este Alazan Corojo. En esa ocasión fumé un toro que, luego de hablar con Tony Barrios hace unas semanas, me comentó que ese cigarro en sí nunca llegó al mercado, pues era una vitola especial que sacó en los samplers del producto. Adicionalmente, Tony ajusta algunas de sus ligas para el mercado venezolano, pues el grueso del público aquí tiende a preferir cigarros más suaves que el público americano, que en realidad es su objetivo primario. Por ello, el Alazan Corojo que llegó a Venezuela no es el mismo que se vende en USA; o al menos no era el mismo, pues esa «edición Venezuela» ya no será fabricada, sino que la liga de USA será la universal. La diferencia está en la fortaleza y aunque no creo que exista un aparato para medir la fortaleza de un cigarro, Tony sí me dijo que este nuevo Alazan Corojo es «2 grados» más intenso que el del mercado venezolano.

Adicional a esta variación, está el hecho que lo voy a fumar en robusto, lo cual promete Tony que será una experiencia de mayor fortaleza que la del toro. La composición del cigarro, aunque apenas varía en fortaleza, sigue siendo la misma: capa Corojo de Brasil, capote ecuatoriano y tripa nicaragüense. También pasa que este cigarro es box pressed, y el toro que fumé originalmente era redondo. Los aromas del Alazan Corojo van a tono con lo que caracteriza a todos los cigarros de la marca: caballos. Tiene aromas a paja, notas ligeramente herbáceas y algo de establo. En el pie repite la paja y el establo, mientras que la calada en frío presenta notas fuertes de café, madera y… establo.

El día que decidí fumarlo aparentemente una parte de mí decidió que no iba a necesitar el teléfono, pues lo dejé cargando y por ello las imágenes no son las mejores y esta está bastante mala pues la tomé con otro teléfono. Afortunadamente los sabores no tienen nada que ver con la calidad de las imágenes y en las primeras caladas me reciben fuertes notas de cuero y café, seguidas por una nota no tan fuerte de pimienta, que a mediados del tercio son lideradas por el café e incluye notas de madera y toques secundarios de pimienta y dulce. La ceniza se sostiene bastante bien, incluso si el anillo de combustión no es el mejor y eso es algo que caracteriza bastante mis fumadas de box pressed.

En verdad las imágenes del teléfono no eran buenas y para cuando me puse los anteojos y vi las fotos que había tomado con el otro teléfono decidí subir a buscar el mío, pero ya para ese momento iba muy cercano al último tercio, así que esta imagen tendrá que servir para denotar ambos tercios finales. En el segundo tercio la pimienta toma una posición más protagonista de la fumada, pero es acompañada de cuero, tierra seca madera, canela, y suave de nueces. Mientras que el café va desapareciendo hasta el punto medio del cigarro, donde ya casi ni se siente, y los sabores de tierra van adquiriendo mayor intensidad, así que es como si uno sustituyera al otro.

Hacia el último tercio mantiene esa misma tendencia, con una dominancia de los sabores de tierra y pimienta, pero una participación notable de los demás, que siguen siendo los mismos que en el segundo tercio. Hay algunos momentos que estos dos sabores hacen que la sensación de sequedad en la boca aumente, pero en ningún momento podría describir al cigarro como algo seco, gracias a que los sabores de madera, cuero y canela siguen manteniendo el fondo de las sensaciones y al cabo de una hora y 15 minutos, llego al final del Alazan Corojo. No me dio problemas adicionales de anillo de combustión, aunque la ceniza sí se «esfloretó» en el último tercio. Pero esto no afectó el tiro, que fue perfecto desde el principio hasta la última calada.

Luego de ciertas experiencias con los cigarros de Stallone, he comenzado a tenerles mucho más respeto, particularmente por la tendencia picante, pero también por las variaciones entre tercios. Sin duda Tony aprecia un cigarro cambiante y tiende a buscar eso en sus propios productos. La fortaleza del cigarro va de media a alta a media durante la fumada, mientras que la intensidad de los sabores es media, con uno que otro salto hacia alta, pero no se mantiene. Esperaba notas más dulces por la capa brasileña, pero quizá por el hecho de ser Corojo, tampoco estuvo tan prominente. No obstante, es un cigarro que disfruté y que con gusto adquiría más. Es un tremendo cigarro de fumada regular.

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