Stallone – Palomino Connecticut

Uno de los beneficios de tener un amigo en la industria no es que te dé descuentos, porque no los dan. Tampoco es que te envíen «obsequios» porque tampoco es algo que abunde, pero sí es que te avisan cuando hay nueva mercancía y aunque eso se le avisa a todos los distribuidores, pues el hecho de no ser distribuidor y recibir la noticia es alentador. Pero también sucede que Tony Barrios no es una persona conocida por hacer cigarros suaves y dado que los de capa Connecticut tienden a serlo y que Tony se propuso hacer una atractiva propuesta para ellos, el Palomino es uno de esos Connecticut con fortaleza e intensidad, como me gustan. Luego que pasaran unos 6 meses agotados en Venezuela, me dio mucho gusto cuando Tony me avisó que finalmente habían y me hice con una caja inmediatamente. Dado que la última reseña que tengo de este cigarro en el blog es de 2020 y en esa ocasión no me convenció del todo, quise aprovechar que es una nueva vitola para reseñarlo de nuevo.

El Palomino Connecticut es de vitola robusto, con formato 5×50 y viene en cajas de 24 unidades. La caja la compartí con un amigo, pues en ese momento no tenía tal espacio en el humidor y la verdad es que me deben quedar unos 4. La capa Connecticut es americana y de un color amarillo casi dorado, muy distintiva y lisa. Los aromas en esta capa no son muy impresionantes, incluyendo notas intensas de paja y poco más, mientras que los del pie incluyen paja y madera de cedro. Finalmente lo pico con la doble hojilla y la calada en frío presenta notas ligeramente picantes y de madera de cedro nuevamente, con un tiro al menos en frío, bastante fluido y agradable.

El Palomino Connecticut enciende rápidamente, aunque me toma algunos intentos hacerlo de manera uniforme, sobre todo porque mi esposa me regaló un encendedor en Navidad y no estoy del todo acostumbrado a su uso y concentración. Pero el cigarro comienza con notas picantes que no abruman pero son ciertamente notables en casi que primer plano, pero le acompañan notas de roble y cedro, canela, almendras y una sensación increíblemente cremosa y el humo es abundante en cada calada. Sin embargo, esto no se traduce en una quemada rápida y me toma casi media hora llegar al segundo tercio. A lo largo de esta sección la madera se caramelizó un poco y apareció una nota ligeramente dulce en el cigarro que colaboró con esa sensación cremosa para hacer el cigarro aún más sabroso. La intensidad es media-alta con una fortaleza media-baja, por lo que cada calada está cundida en sabores sin abrumar.

En el segundo tercio la sensación picante se define como de pimienta negra, de esa que no te hace estornudar sino que se siente más en la boca que en la nariz. También hay notas de tierra seca y una sensación más tostada en el sabor de madera. El cigarro también ha disminuido esa sensación dulce, que no desaparece sino que simplemente es más suave, sin duda equilibrada por la mayor intensidad de la nota de pimienta. El tiro sigue siendo perfecto y el anillo de combustión bastante recto, además que la ceniza tiende a mantenerse bastante sobre el cigarro y solamente se cae cuando led doy con el dedo, pues ya no soy gran fanático de las largas cenizas. La intensidad se mantiene en media-alta, mientras que la fortaleza ya se coloca en media.

En el último tercio del Palomino Connecticut, la sensación de tierra seca es un poco más prominente y con ella la sensación seca también. Por ello, el cigarro parece haber perdido algo de esa sensación cremosa, pero no desaparece por completo. Como la ceniza se mantiene bien colocada sobre el cigarro y el humo es abundante, trato de espaciar más las caladas y esto rápidamente resuelve el tema de la sensación seca y vuelve a ser cremoso, aunque no a niveles del segundo tercio. Los sabores no varían mucho, manteniendo los de madera como principales, pero con cantidades muy decentes de crema, caramelo, almendras y canela, y su sensación picante tanto en paladar como en retrogusto. Para mi sorpresa, el Palomino Connecticut dura una hora y 25 minutos. Bueno, fue sorpresa la primera vez, pero después de aproximadamente 8 cigarros, lo que me sorprende es la consistencia.

En verdad no creo que hubiese comprado este cigarro si contaba mi última experiencia. Cuando conseguí ese sampler original de Stallone, todos los cigarros me gustaron pero ninguno me encantó. Pero desde entonces, he probado otros, incluyendo el Pony y el Clydesdale, pero también nuevas ediciones y distintas vitolas de los cigarros existentes como el Alazan Corojo y el Negro Maduro (en el pack de Rumbullion Club), y en realidad todos me han gustado. Dado que en los últimos años he desarrollado un mayor gusto por los cigarros de capa Connecticut y que conozco el estilo de Tony Barrios, y que sabía que el Palomino había estado fuera de stock durante un tiempo, no quise perder la oportunidad. Dado que los Connecticut con fortaleza son los que más me gustan, la puntuación final no debería ser una sorpresa.

Publicado por diego440

Publicista, redactor y hasta director de arte. Siempre escritor, por eso ahora generando contenidos en digital.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: