El Four Kicks de Crowned Heads debutó en el mercado de tabacos como el primer producto de la marca hace unos once años. El cigarro fue el resultado de la colaboración entre Jon Huber y Mike Conder, ambos de la marca, con Ernesto Perez Carrillo, de EP Carrillo, quien lo fabricó. Entre las múltiples mezclas que se hicieron para dar con el resultado final, que llevaría capa Habano ecuatoriana, hubo una liga que gustó mucho pero no fue la ganadora, y esta sería luego lanzada con el nombre de Four Kicks Capa Especial. Entró al mercado en 2020 en tres vitolas y luego apareció esta nueva llamada Águilas, por la similitud de su vitola con el Romeo y Julieta Águilas, de origen cubano, que fue descontinuado en los años 70. Como edición limitada que es, su producción alcanza los 36 mil cigarros.

El cigarro me llamó la atención desde que llegó, gracias al pack mensual de Cigar Hustler. Pero mis amigos de Gentleman Brothers también lo tienen, aunque no en esta edición limitada. La capa no es especialmente bonita, aunque el cigarro está muy bien construido, pero la variedad de tonalidades hace que la capa se vea como otro tipo, o una que no es la mejor. Tiene pequeñas venas que parten de una gigante central y aromas interesantes, que incluyen el aroma de una panadería, con distintos matices de panes, mientras que en el pie se aprecia madera como de humidor y manzana verde, con una repetición de ellos en la calada en frío, pero una sensación casi untuosa en el aire que viene de esa calada.

El cigarro lo fumé como preámbulo a una cata de rones dominicanos que disfruté en la terraza de Rumbullion Club, y comienza intenso de sabores desde la primera calada, incluyendo nueces, pimienta, madera y tierra seca, con un retrogusto de abundante pimienta. Una vez que la quemada supera el pequeño «hombro» del pie, el humo comienza a ser mucho más abundante y cremoso, con una mayor intensidad en sus sabores, particularmente el de nueces pero también, en menor escala, el de madera. El retrogusto sigue su abundancia de pimienta pero se siente como más picante, o más fresca, por así decirlo. La intensidad de los sabores es media-alta, con una fortaleza alta, construcción perfecta y un anillo de combustión torcido hasta que supero ese hombro del pie, pero luego se pone a la par del resto de los elementos de construcción.

Muy a mi pesar, no le hago fotos del segundo tercio, sobre todo porque estaba llegando gente a la cata y me quedé conversando mientras anotaba mis impresiones del cigarro. Aunque en el segundo tercio la pimienta es igual de envolvente, afortunadamente no abruma y me encuentro probando el retrogusto con bastante regularidad, mientras que el resto de los sabores parecen calmarse un poco, dejando la tierra en segundo plano y dándole mayor protagonismo a los sabores de nueces. No hay mayor cambio, salvo la sensación de que los sabores se hacen más untuosos, como si tuvieran mayor permanencia luego de cada calada y me encuentro espaciando más cada vez que me lo llevo a los labios, probando distintos matices de los sabores, pero apenas identificando los mismos.

En el último tercio me pasó que los presentes querían comenzar la cata ya y a mí aún me quedaban unos 15-20 minutos de fumada, así que me alejé un poco de todos para poder terminar mi cigarro, esperando que quizá no empezaran, pero dispuesto a disfrutar del Four Kicks Capa Especial hasta el último momento. En el último segmento siguen siendo los sabores de nueces y pimienta los principales, pero el de tierra seca se siente más «neutro» y lo aproximaría más hacia tierra húmeda, pero no mojada del todo, o al menos no al punto de ser barro. Los sabores de madera también regresan con mayor intensidad, particularmente en las últimas caladas, al nivel de los de nueces. La fortaleza se reduce un poco a media, mientras que los sabores alcanzan el medio-alto. Luego de una hora y 45 minutos, este Four Kicks llega a su final.

La espera valió la pena y demostró que este cigarro realmente era tan bueno como esperaba, aunque no es variado de sabores, los que tiene presentan varios matices y en general es una experiencia interesante, cuya oleosidad en ellos hacen que sea una fumada de final largo y eso se aprecia bastante incluso cuando dejaste el cigarro a un lado. La fortaleza del cigarro afortunadamente no se traduce en un gran golpe de nicotina, por lo que pude disfrutar de mi cata de rones dominicanos después con total lucidez, aunque sí tuve que tomarme un par de vasos de agua para limpiar bien el paladar. Pero Crowned Heads es una marca que siempre he respetado y el hecho que comencé a fumar cuando apenas estaban comenzando, me hace pensar que tenemos un tiempo similar en el mercado, aunque todavía sea considerada una marca boutique, pero que me ha acostumbrado a buenas experiencias.

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