Crowned Heads – Le Pâtissier

En 2016 Crowned Heads lanzó un cigarro llamado Le Carême, inspirado por Marie Antoine Carême, una chef francesa que popularizó el soufflé. Ahora, en 2022, crearon Le Pâtissier, que no está relacionado con Le Carême pero ambos tienen la tilde esa rara y están relacionados con comida, siendo este la palabra francesa para pastelero. Mi experiencia con Le Carême no fue la mejor, pero no descarto volver a probarlo pues muchos conocidos lo mencionan como el mejor cigarro de la marca. El cigarro es fabricado en Nicaragua y tiene capa Connecticut Broadleaf sobre capote de Jalapa y tripa de Costa Rica, así como las regiones de Ometepe y Pueblo Nuevo de Nicaragua.

Cuando tenía el cigarro en el celofán no me di cuenta que tiene una anilla marrón brillante en el pie, quizá porque ya de por sí la capa es marrón brillante también. Precisamente, la capa es marrón oscura y las venas se notan negras, pero tiene un aroma que leído suena desagradable pero no tengo otra manera de describirlo que bosta dulce, pero también notas de leña y una sensación de tabaco curado al fuego. En el pie se sienten más notas dulces y de ese curado al fuego, pero también hay aromas de té, salsa de tomate y acrílico. Finalmente, luego de picarlo, la calada en frío presenta pimienta roja, chocolate con leche, eucalipto junto con esa nota acrílica que es como de plástico nuevo. Al igual que el de bosta dulce, esta nota acrílica suena desagradable pero no deja de ser interesante y llamativa en el cigarro.

Le Pâtissier comienza soltando poco humo en cada calada, pero con sabores abundantes a tierra húmeda, madera y una sensación tostada. Estos sabores van evolucionando durante el tercio y entremezclándose, permitiendo crear el híbrido de tierra quemada, pimienta blanca y madera de cedro. Ese sabor de tierra se va convirtiendo en uno más mineral, pero manteniendo el de quemado/tostado y mostrando más variaciones de la pimienta a más colores. La producción de humo mejora a lo largo del tercio y ya hacia el final del primero es como debería ser, con fortaleza e intensidad media-alta. Con el cepo de 44 que tiene, el tamaño de la ceniza está muy respetable.

En el segundo tercio se mantienen los sabores del primero pero también añade nuevas experiencias con notas de miel y crema, mientras que esas distintas variaciones de mineral y tierra parecen aplacarse un poco y el cigarro permite apreciar solamente la tierra húmeda y también parece que los distintos colores de pimienta se concentran solamente en pimienta roja. La ceniza cayó antes de finalizar el primer tercio y desde entonces no ha sido fácil mantenerla mucho tiempo, pero todos los temas técnicos parecen cumplirse bien y siempre que no le dé caladas muy largas, el cigarro no produce sabores con esa nota tostada, así que me tomo mi tiempo para fumarlo con calma y sin apuros. La intensidad y fortaleza se mantienen en media-alta.

El sabor dulce de miel del segundo tercio se convierte en caramelo en el tramo final y le da un contraste muy interesante a lo que no ha sido realmente un cigarro dulce, pero los otros sabores que tampoco son dulces se mantienen, destacando la madera de cedro y la pimienta, pero dejando la tierra húmeda en un rol más secundario, tanto en paladar como en retrogusto. Pero es en el retrogusto donde hay más cambios, destacando aromas de carne al fuego y algo como sal. En los últimos momentos del cigarro aparecen notas herbáceas, que son completamente inesperadas, especialmente por la frescura que aportan y que no sentiría en un cigarro al final… a veces al inicio, pero al final no recuerdo. Al cabo de dos horas y media, el Le Pâtissier llega a su fin.

Cuando leí un poco sobre este cigarro vi varias referencias a Le Carême y pensé que no me iba a gustar, así como ese no me gustó. Pero creo que mi sorpresa fue mayor cuando leí más a fondo y descubrí que más allá de la tilde extraña y la marca, no tienen nada en común. No quiero decir que el Le Carême sea un mal ejemplar y ciertamente hace unos 5 años que no lo fumo, por lo que estoy segurísimo que le debería dar otra oportunidad. Pero este Le Pâtissier parece estar en una liga por sí mismo, con un tamaño lonsdale muy particular y sabores intensos, es el cigarro que realmente quisiera combinar con el tipo de comidas que Le Pâtissier crea. Pese a que su producción es limitada, creo que sería una excelente opción para adquirir más de uno e ir comparando con distintas comidas, teniendo en cuenta que no soy de los que les gusta fumar mientras come. Pero es que por sí solo funciona muy bien.

Publicado por diego440

Publicista, redactor y hasta director de arte. Siempre escritor, por eso ahora generando contenidos en digital.

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