Crowned Heads – Le Carême

Finalmente llegó el día de fumar el Le Carême, no porque le tuviera tantas ganas, sino porque lo compré hace un buen tiempo y de ese lote es casi el único que queda. No recuerdo bien cómo llegué a este cigarro, pero fue uno de los lanzamientos más sonados del IPCPR 2016 y, junto con Las Mareas, fue uno de los nuevos productos de Crowned Heads el año pasado. Le Carême recibe su nombre por ser un tributo a Marie Antoine Carême, chef francesa que popularizó el soufflé. Cuenta la leyenda que cuando Ernesto Perez-Carrillo probó la liga dijo que sabía igual al soufflé de chocolate. La liga en cuestión utiliza tripa nicaragüense, capote ecuatoriano (Sumatra) y capa Connecticut Broadleaf maduro, torcido todo en la fábrica Alianza en la República Dominicana.

Crowned Heads - Le Careme 01

La anilla del puro de verdad que se ve muy bien, aunque a mi cámara no le termine de convencer (más detalles sobre esto en un momento). La anilla tiene dos monedas a cada lado, una con una corona, por ser la marca Crowned Heads y en la otra tres estrellas por la bandera del estado de Tennessee. La capa es bastante oscura con algunas venas visibles, pero ese es un efecto secundario de la hoja Connecticut Broadleaf, que nunca será reconocida como una hoja bonita, aunque lo compensa con su distintivo sabor. Los aromas son pocos, pero ricos, incluyendo tierra y cacao, aunque el pie presenta aroma de paja y madera, e incluso alguna nota herbácea. Las caladas en frío luego de picarlo tienen esos mismos aromas, aunque se le suma un matiz mineral, que supongo viene del capote Sumatra.

Crowned Heads - Le Careme 02

Una tostada bastante rápida gracias a que el cigarro no es muy grande me dio de bienvenida un golpe de pimienta algo atípico en cigarros dominicanos, así como una buena dosis mineral. Mientras se va habituando al fuego y yo a los sabores y el humo me doy cuenta que el tiro es un tanto apretado, o al menos más apretado de lo que me gusta, pero la cantidad de humo no está mal. La pimienta sigue siendo un componente determinante al menos en el primer tercio, con el resto de sabores típicos de un cigarro con hojas nicaragüenses, incluyendo madera, café y hasta cerezas. En el retrogusto no le siento mucho que pueda identificar, aunque sí hay algunos sabores que no puedo llegar a definir. Pero no está nada mal.

Crowned Heads - Le Careme 03

Hace poco me compré un mini-estudio fotográfico, que es una caja de luces con varios sinfines (blanco, negro, azul y rojo) y he estado probándolos. Luego de varias pruebas con todos los fondos, me di cuenta que la anilla con predominancia blanca no se lleva muy bien con las luces y el fondo, pero esto fue lo que mejor salió. Aunque este tipo de fondos le quitan un poco la ‘personalidad’ a las fotos, al menos sirve para destacar los detalles del puro. En el segundo tercio el tiro se aprieta un poco más, pero los sabores realmente van tomando fuerza y cuerpo, y aunque no puedo decir que probé específicamente ese soufflé de chocolate que E.P. Carrillo menciona, sí se le siente un toque intenso de chocolate durante un buen tiempo.

Crowned Heads - Le Careme 04

Sin embargo a mitad del puro se apagó, quizá por ese torcido tan apretado y los sabores desaparecen un poco, incluyendo ese chocolate. Incluso, a partir de este momento el cigarro pierde tanto la propiedad dulzona como la del chocolate, aunque lo estoy combinando con una soda, así que me aseguro que no haya sabores que lo estén dominando. La línea de quemado es perfecta, aunque la ceniza tiende a no aguantarse mucho en el cigarro. En este punto el retrogusto me muestra un sabor interesante de pimienta, pero no mucho más.

Crowned Heads - Le Careme 05

Es solo durante el último tercio que el Le Carême parece soltar el tiro, haciendo que la cantidad de humo sea finalmente abundante, pero para el momento los sabores se sienten muy sutiles, incluyendo apenas sabores minerales, algo de pimienta y ese toque amargo típico de cuando un cigarro está alcanzando su final.

Crowned Heads - Le Careme 06

Llegando al final no aparecen grandes sabores, con excepción de un toque de canela, pero ninguno que me llegue a cautivar. En verdad hubiese querido que el Le Carême me hubiese gustado más, porque tenía las expectativas altas con el cigarro, luego que he probado otros de la marca que me han gustado mucho más, como el La Imperiosa, Headley Grange o Jericho Hill, pero el Le Carême simplemente no estuvo a la altura desde el principio, y en el momento que logró su mejor punto, este fue de muy corta duración y no llegó a ser algo rico. La intensidad del puro se mantuvo en media durante toda la fumada, y si algo he aprendido es que si por $5 hay tabacos muy decentes, por un poco más de $8 que es lo que cuesta este, se pueden conseguir mejores opciones, y muchas con capa Connecticut Broadleaf.

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