Tengo la teoría que este cigarro debería llamarse One Nightstand, que es una mesita de noche, como aparece en su anilla. One Night Stand es una relación sexual de una sola noche. Aunque estoy claro que Lost and Found es una marca que siempre apuesta al doble sentido, pensando como un redactor creo que Nightstand tiene más sentido en vez de forzarlo. El hecho es que es un cigarro más de Lost and Found, de los que adquirí en esa prueba que hice con Rumbullion Club y que sigo haciendo. Este One Night Stand Colorado tiene una capa Corojo dominicana sobre capote y tripa igualmente dominicanos. Está disponible únicamente en este formato robusto de 5×52 y promete ser una experiencia de suave a media.

El One Night Stand tiene la anilla bonita y la tipografía realmente le da un toque de elegancia, junto con un 2017 en algún lado que me lleva a pensar que efectivamente se trata de un cigarro hecho en ese año. Es lo que los años en las anillas de Lost and Found representan y como son cigarros «rescatados» en fábricas donde habían sido abandonados, pues tiene sentido. La elegancia y buen diseño de la anilla contrasta significativamente con la capa, que es irregular, con multitud de venas y colores, e incluso montañas y valles. Los aromas no son mucho más llamativos, e incluyen aserrín, paja y una nota floral suave, mientras que en la tripa hay aromas de madera seca, pimienta y cuero. Lo pico con la doble hojilla y el aroma de la calada en frío repite la madera seca, pero también incluye notas ligeramente especiadas a nuez moscada y canela.

Desde los primeros sabores, este One Night Stand Colorado sorprende porque no denota esa sensación barata que tenía en frío. Por el contrario, hay un sabor de madera mojada que le da una dimensión adicional al cigarro. Es de lamentar que no dure mucho y los sabores que suelen ser asociados con cigarros baratos se hacen presentes al poco rato, incluyendo tierra seca, una marcada nota amarga y la ausencia de sabores de pimienta que al menos hagan esto un poco más interesante. Es en el retrogusto donde sí se hace llamativo, pues incluye sensaciones florales y cítricas que me mantienen adivinando en cada calada, al punto que siento que la gran mayoría de la fumada la hago por la nariz, y agradezco que sea tan suave de pimienta pues de lo contrario estaría sufriendo en cada calada. Hacia la transición al segundo tercio aparecen notas de cacao en polvo, sobre todo en el paladar.

Los cambios hacia el segundo tercio no son radicales, pero esa nota amarga que prevalecía en el tercio anterior afortunadamente desapareció y el cigarro es ligeramente más picante, pero no por pimienta sino simplemente porque se siente más fuerte, por lo que diría que la fortaleza está en media, habiendo sido baja en el tercio anterior. Los sabores son más variados en el paladar, incluyendo notas de tierra y establo, particularmente después de la mitad del cigarro y el retrogusto mantiene su nota cítrica, pero nada de la floral. Sí hay algunos sabores que me recuerdan a la vainilla, pero no son constantes, o al menos no en este punto. Desde el inicio ha quemado bien y eso es algo positivo para el cigarro, aunque el humo no ha sido abundante de manera regular.

El último tercio es más o menos una continuación del segundo, con menos sabor cítrico en el retrogusto, reemplazado por más vainilla. Los sabores en el paladar son los mismos, pero en vez de hacerse más intensos, se han diluido así que no hay notas de tierra ni establo, sino más bien de madera y más nada. No obstante, han sido reducciones de sabores y el tercio sí comenzó con ellos, solo que no duraron su totalidad. La quemada se mantiene bien, con un anillo de combustión recto y un ritmo decente, que culminó una hora y 10 minutos después de haberlo encendido.

Estos Lost and Found tienen múltiples orígenes, pero los que he probado últimamente y me han gustado poco han sido dominicanos. Aunque soy gran defensor de muchos tabacos dominicanos, sobre todo por su capacidad de sorprender, esa sorpresa existe porque hay una gran cantidad de cigarros de República Dominicana que resultan ser aburridos y con pocos cambios. Mientras que muchos nicaragüenses tienden a tener un significativo componente picante y eso ya los hace interesantes, por lo que los polos en los dominicanos son más marcados. El One Night Stand Colorado siento que es un típico representante de los dominicanos que más cuesta defender y explica bastante por qué estaban «perdidos». Tengo más de la marca y creo que he fumado todos los que recibí al menos una vez (aunque no para reseña), y en verdad hay unos buenos, pero no les ha tocado reseña.

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