A principios de este 2022, Erik Espinosa anunció una colaboración de su marca con Guy Fieri, que es un reconocido chef de televisión y una de las personas cuya imagen sería la que menos te imaginas cuando alguien menciona la palabra ‘chef’. Pero Fieri es un tipo muy activo en redes y realiza eventos benéficos muy regularmente, siempre pendiente de las comunidades más necesitadas y pese a su apariencia estrafalaria, se destaca tanto dentro como fuera de la cocina. El producto es llamado Knuckle Sandwich y está disponible en dos blends, uno con capa Habano y el otro con capa Maduro. El blend es producto del trabajo entre Espinosa, Fieri y Héctor Alfonso, Jr. quien forma parte de la marca, y les tomó 18 meses llegar a la receta final. Ambos blends están disponibles en las mismas 3 vitolas, a precios ligeramente distintos y son hechos en la fábrica San Lotano de AJ Fernandez, en Ocotal, Nicaragua.

La capa es bastante oscura y uniforme, tratándose de una Sumatra madura originaria de Ecuador, brillante y corrugada. Tiene un box press bastante notable, con dos esquinas casi rectas y dos más curvas, pero más importante: sin secciones esponjosas. La capa tiene aromas de chocolate, madera y melaza, mientras que después de quitarle la anilla de tela del pie, aprecio aromas a más chocolate y ligeramente florales. La calada en frío me da notas de pasas, melaza y suave de chocolate. La anilla es predecible pero original, con un esqueleto con sombrero de chef, que si has visto una imagen de Guy Fieri, lo único que le faltaría serían unas llamas.

Sería tonto pensar que este va a ser un cigarro suave, incluso si su capa es madurada. Se trata de un corona gorda y con un cepo de 46 y todos los integrantes en su fórmula, es tan fuerte como esperaba e incluso un poco más. Los sabores de pimienta roja son intensos e inmediatos desde la primera calada, pero afortunadamente hay otros sabores interesantes al cabo de unas 3 o 4 caladas, que incluyen cuero, chocolate y durazno, con una buena dosis de pimienta en el retrogusto, que no es lo único, pero es tan fuerte que abruma un poco. A lo largo del primer tercio aparecen notas florales más sutiles y el retrogusto se suaviza un poco para darme unas notas de nueces tostadas, pero de nueces sin tostar en el paladar. Quema perfecto e incluso lleva una tendencia a dejarme una ceniza larga, pero siendo un cepo de 46, no quiero tentar al destino y lo dejo caer al poco tiempo. La fortaleza es alta y la intensidad de los sabores también.

El Knuckle Sandwich sigue presentando toda la potencia de sabores que esperaba e incluso supera un poco mi expectativa, que es uno de los detalles de estos cepos reducidos, pero con fumar un poco más lento tengo. Los sabores de chocolate son quizá los que mayor relevancia tienen, pero también hay notas que calificaría de adobo, o al menos hay notas de hierbas como estragón y especias como canela, que le dan un toque entre dulce y salado al cigarro que es bastante complejo. Incluso, el retrogusto tiene esa nota fuerte picante, pero también entre dulce y ahumada de un chipotle. Quizá lo que más me impresiona es que el cigarro es picante pero no de pimienta sino más de chile picante. Quema muy bien y mantiene una ceniza decente, con abundante humo en cada calada.

Los sabores en el último tercio son similares a los del segundo, pero con un toque de los del primero, aunque todos se sienten más ricos, más envolventes y abundantes en cada calada. Cuero, canela, ahumado, pimienta y chocolate son los que siento, aunque no necesariamente en ese orden y la combinación me recuerda al mole, aunque el cigarro no tiene el sabor del mole, solo los sabores individuales que lo componen. Incluso algunas notas de madera también se sienten, aunque van atadas con esa nota ahumada de los sabores. Sigue quemando muy bien y produciendo humo abundante, incluso en los últimos milímetros de fumada, no se calienta ni se deforma. Una hora y 40 minutos de fumada de un cigarro con estas dimensiones, que simplemente me obligó a fumarlo más lento por su fortaleza.

En mi experiencia, los tiros de Espinosa tienden a ser bastante sueltos y eso se traduce a que algunos cigarros no quemen del todo bien. Eso cuando los cigarros eran fabricados exclusivamente por la fábrica llamada La Zona. Pero en los últimos meses he probado algunos hechos por AJ Fernandez en su fábrica San Lotano y el tiro ha sido perfecto y me ha permitido apreciar casi todos los sabores a cabalidad. Me parece increíble cuánto puede influir la fábrica en la experiencia del cigarro y hace de este Knuckle Sandwich un cigarro muy versátil, que perfectamente puede combinar con un café, un trago de bourbon o como sobremesa de una gran comida. Sabores intensos, alta fortaleza y una complejidad que me invita a seguir fumando e incluso querer que no se termine. Ciertamente una gran cantidad de los Espinosa que he probado últimamente me están gustando muchísimo más que los Espinosa que probé hace unos años.

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