El Asylum Connecticut posiblemente sea uno de los cigarros más característicos y clásicos de la marca, su blend fue creado por Christian Eiroa y Tom Lazuka, juntando una capa Connecticut ecuatoriana sobre hojas hondureñas. En el momento de lanzamiento y movimientos iniciales de la marca, Asylum era quizá la más alejada del estilo de Eiroa y fue la que se diferenció más del resto de las marcas de Eiroa. A mi parecer, en los últimos años se han ido ajustando y acercando más todas sus marcas, al punto que hay algunos blends que son similares, aunque Asylum tiende a ser la marca con mayor intensidad picante en la mayoría de los casos. En 2021 lo probé en Robusto, por lo que salté a la oportunidad de probarlo en Toro.

Otro punto a favor que tiene este Asylum Connecticut, es que se trata de una opción de costo relativamente medio dentro del portafolio de la marca y de las opciones de fumadas de la gente, al mismo tiempo que no es un cigarro especialmente sutil, como suelen ser muchos de esta capa. Sin embargo, sobre la capa tiene aromas que te pueden llevar a pensar que es suave, incluyendo madera y grama recién cortada, que se repiten en el pie, pero también incluyen notas de tierra seca. En la calada en frío me encuentro con notas herbáceas dulces y un toque de tierra.

El Asylum Connecticut comienza con una nota muy presente pero no dominante de pimienta, afortunadamente porque tiene notas dulces y de nueces tostadas también. Es principalmente sutil en sabores, siendo la mayoría bastante sencillos sin mucha complejidad, pero muy fácil de apreciarlos. Cuando era niño me encantaba jugar con el salero y el pimentero en la mesa y las notas de esa combinación de aromas que tiene el cigarro son bastante obvias, siendo algo presente sobre todo en el retrogusto. La quemada es bastante controlada, muy buena y dando una intensidad media con fortaleza similar.

En el segundo tercio los sabores se sienten menos especiados, en donde la sal y la pimienta no están tan presentes. Aparece una mayor intensidad de sabores como madera y la nota dulce adopta un matiz como de miel. La fortaleza llega a media-alta y afortunadamente lo acompaña la intensidad, de la mano de esa nota dulce y también ligeramente picante y las nueces tostadas. El humo es denso y la quemada no muy recta, pero nada que me dé problemas.

En el último tercio el Asylum Connecticut se simplifica un poco, pero los sabores de pimienta, madera, miel y nueces se ubican como los principales, con notas más suaves de tierra se sienten más sutiles. Afortunadamente, son las únicas que se sienten suaves y este tercio es intenso solamente por esos sabores principales, pero más unidimensional por la falta de notas secundarias. La fortaleza y la intensidad se mantienen en media-alta, pero manteniendo su simplicidad, quemando decente y produciendo humo abundante. Al cabo de una hora y 35 minutos, este Toro llega a su fin.
El Asylum Connecticut es un cigarro confuso, no porque quiera mentirte, sino más porque su color y su estilo y su precio te podrían llevar a pensar que es un cigarro suave, así como mañanero y para acompañar un cafecito. Pero se trata más de una fumada con fortaleza marcada que puede funcionar como la fumada del día, o preámbulo de una sentada con amigos, pero con suficiente complejidad para sí ser el acompañante del café, pero preferiblemente de un café post-almuerzo, diría yo. Ahora bien, ¿Robusto o Toro? Creo que los dos son igual de buenos en su categoría, mientras que el Toro simplemente dura un poco más; no hay una diferencia determinante entre ambos.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Aladino
Marca: Asylum
Modelo: Connecticut
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $11,00
Puntuación: 87