Ron: Panama Special Reserve 8 Year

Curioseando y buscando hace poco en una tienda de Caracas un ron foráneo en el rango de los $18-$30 me encontré con este ron tan poco descrito y cuya información en línea parece tan escueta. La botella promete 8 años de añejamiento y en la parte trasera incluye una página web que aparece como http://www.ronpanamainc.co que no lleva a nada. Luego de investigar un poco en internet me encontré con un fan page en Facebook, pero como no tengo cuenta ahí no lo puedo ver. También hay un usuario en Instagram que sí pude ver y se vende como un producto de alto lujo, con rones que prometen 12, 15 y 21 años, y donde este 8 años es el menor.

No hay mención alguna en la botella del origen de este ron, aunque sí hay una gran cantidad de texto esotérico que celebra a Panamá como cuna del gran ron, pero sin entrar en detalles sobre su preparación. También se nota en sus imágenes una gran inversión en fotografía, modelos y publicidad. Aunque hay mucho énfasis en las botellas expuestas en distintos países y todas las menciones dicen que el ron es un lujo, sin entrar en detalles del por qué. Quien lleva sus redes sociales no parece muy interesado en crear relaciones, por lo que las respuestas a las preguntas de la gente son superficiales, o quizá ese no era el día.

Sin duda no es el primer ron que se trata de vender sin especificar nada, pero siempre me deja con el mismo sinsabor. En su botella dice Since 1519. Como si la marca existiera desde hace 500 años. Es Panamá lo que existe desde 1519. En fin, apenas sin menciona que tiene 40% de alcohol.

Este ron es de color agradable, al menos. En nariz se siente inmediatamente que es producto de una destilación en columnas, pues los aromas no son muy complejos y tienen altos componentes químicos. Hay notas de vainilla y caramelo, al punto que parecen exageradas, pero rápidamente se aprecian alcoholes neutros y hospitalarios, incluyendo también esmalte de uñas y removedor de pintura.

En boca es intensamente alcoholado, con notas ligeramente cremosas de vainilla, pan tostado (casi quemado) e incluso un toque ahumado. Pero los sabores tienen una permanencia muy corta y rápidamente se sienten notas más de alcohol y no mucho más. El retrogusto es químico y ligeramente ahumado.

En realidad me sorprende que este ron pueda poner en su etiqueta que tiene 8 años de añejamiento. En mi experiencia y habiéndolo probado, puedo decir sin dudarlo que se trata de un blend de edades distintas. Si bien podrían decir que esas edades alcanzan los 8 años, dudo mucho que siquiera el 10% del contenido tenga más de 5 años.

Este Panama 8 Year se siente como un ron muy, muy joven, que no ha evolucionado y que es hasta dosificado con sabores que simulan un añejado. En cuanto al contenido de endulzante, sí puedo decir que es bajo, pero eso no afecta la percepción. Quizá un ron más dulce lo ocultaría, pero en este punto probé incluso mezclarlo con refresco y la intensidad alcohólica fue demasiada y resaltó sabores salados. Eventualmente lo probaré en distintos cócteles, pero de momento no tengo apuro ni ganas.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: Special Reserve 8 Year
Marca: Panama Rum
Origen: Panamá
Materia prima: N/D
Edad: (hasta) 8 años
Precio: $18
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 72

Eiroa – The First 20 Years (Toro)

Fue hace un poco más de cuatro años que probé este The First 20 Years de Eiroa, en un formato robusto que, confieso que no me pareció gran cosa. Si bien fue de sabores agradables, creo que la intensidad y la fortaleza estuvieron bajo par, lo que hizo que la experiencia en general no fuese la mejor. Pero dado que tengo un amigo que es distribuidor autorizado de Eiroa en Venezuela y que siempre los está fumando, hablamos de la experiencia con distintos productos de la marca. Fue él quien me obsequió el Jamastran que probé hace cosa de un mes y que me pareció muy bueno, sobre todo mucho mejor que lo que había probado hasta el momento. Pero el hecho es que le pareció curioso que este The First 20 Years no me hubiese parecido tan bueno, pues dijo que es su preferido. Así que me obsequió uno en esta vitola llamada Prensado Toro Box Pressed, esperando que lo disfrute más.

Para ser un cigarro hecho en Honduras, dice quien me lo obsequió que tiene una fortaleza respetable y que en esta vitola tiende a ser más notable. Por lo pronto, viene envuelto en un papel «tisú» en la parte inferior, cosa que es consistente con casi todos los productos de la marca y que, en lo personal, no me gusta mucho. Siento que es un sustituto barato del celofán y le aporta menos al cigarro. La capa del The First 20 Years es bastante oscura y corrugada, y hace que el cigarro se sienta firme y uniforme, lo cual es confirmado por el box press. Los aromas sobre esta capa son florales y frutales, al igual que en el pie, donde también incluye pimienta y chocolate. Luego de picarlo con la doble hojilla, la perilla se viene completa y eso no es buena señal, pero afortunadamente no parece venirse nada más y la cabeza del cigarro queda expuesta, pero sin amenazar con deshacerse. La calada en frío tiene aromas a mantequilla de maní, chocolate y un toque suave de café en los labios.

En mi experiencia fumando, creo que es la primera vez que fumo un cigarro llamado toro con el cepo tan pequeño, siendo este un 46. La intensidad es alta desde las primeras caladas y la fortaleza se sitúa en media-alta, al punto que casi no se siente como el típico puro hondureño. Esos sabores de la calada en frío a mantequilla de maní y chocolate son los principales, con algo de cuero y tiza, mientras que el retrogusto es de pimienta negra, pero a un punto que armoniza con los sabores de la calada. Esa pimienta va aumentando a lo largo del tercio y a mediados del mismo entra en los sabores del paladar también. El tiro es muy bueno en el primer tercio, pero luego de que se cae la primera sección de ceniza, el tiro se abre un poco más y el humo es abundante y denso, cosa que no había sucedido antes. A partir de este punto me cuesta mantener la ceniza y siendo un cepo 46, no hago much esfuerzo por tenerla.

En el segundo tercio el humo se siente algo más caliente, incluso si dejo al The First 20 Years descansar un rato en el cenicero. Los sabores a pimienta se suavizan en el paladar, pero mantienen la misma intensidad en el retrogusto, mientras que el resto de los sabores se sienten ligeramente más dulces, excluyendo un sabor de tierra húmeda que aparece luego del punto medio del cigarro. La combinación de mantequilla de maní y chocolate sigue siendo el sabor principal y el sabor a tiza ya parece haber desaparecido, mientras que el cuero se mantiene como sabor muy secundario, aunque no desaparece. La fortaleza se queda en media-alta, con una intensidad en el mismo rango.

La tendencia que comenzó en el tercio anterior con la pimienta continúa en esta última sección, siendo cada vez más suave en el paladar pero persistente en el retrogusto. El humo mantiene esa propiedad oleosa en boca que es casi como un rastro tangible de su paso y que muchos lo relacionamos con cremosidad en el sabor; sin duda hace que los sabores perduren más tiempo luego de soltar el humo. Acompañando esta sensación hay un sabor de café espresso que se mantiene hasta el final de la fumada, junto con el resto de los sabores presentes en el tercio anterior. Luego de una hora y 20 minutos fumando The First 20 Years, lo dejo en el cenicero cuando ya me quema los dedos, con una intensidad media-alta y una fortaleza similar.

Aunque hay puros hondureños que me han gustado mucho y otros que incluyen hojas de Honduras creo que me han gustado más, la tendencia de casi todos los cigarros de este país se inclina hacia fumadas suaves o de fortaleza media. Son pocas las excepciones que puedo contar de un tabaco hondureño que me han parecido fuertes y eso es algo que ya uno espera de las fumadas de Eiroa y el resto de marcas que hacen. Pero este The First 20 Years es clase aparte, aunque lo que me gustó y lo que me mantuvo disfrutando cada calada era lo poco hondureño que se sentía. Estoy seguro que se trata de una simple combinación de hojas en donde predomina más el ligero que en otros cigarros, pero también el cepo tuvo mucho que ver. No es un sabor que generalmente relacione con el tabaco hondureño, pero dejando el origen de lado, se trata de una fumada muy buena y mucho mejor que la anterior.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Aladino
Marca: Eiroa
Modelo: The First 20 Years
Dimensiones: 6 x 46
Tamaño: Prensado Toro Box Pressed (Lonsdale)
Origen: Honduras
Capa: Honduras
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $12,00
Puntuación: 89

Partagas – Serie D No. 4 (recatado)

Mis amigos dicen que he cambiado. Que ya no soy el mismo que denigraba y despreciaba a los habanos de hace unos años, y es verdad. La realidad es que estoy trabajando de cerca con habanos y estoy expuesto a ellos cada día, con la libertad de elegir cualquiera, pagarlo y fumarlo, con la seguridad que se trata de un producto original. Pero más allá de eso, también he descubierto que los habanos y los del «nuevo mundo» son productos muy distintos. Comparar un habano con un cigarro centroamericano es como comparar un Ford con un Ferrari, y no porque el Ferrari sea mejor o el Ford no lo sea. Ford vende sus productos masivos a un público masivo que exige distintas opciones, mientras que Ferrari vende un solo tipo de automóvil a un público que no es tan diverso. Precisamente, Habanos SA ha mercadeado la mayoría de sus productos como artículos de lujo y eso se nota en los precios sobre todo y en la exclusividad. La mayoría de las marcas centroamericanas ofrecen opciones distintas de fortaleza, de color, de sabor y de tamaños, que van a un público mucho más diverso. Sería tonto decir que unos son mejores que otros, cuando en realidad son distintos y si fumas centroamericanos no vas a encontrar un habano que los sustituya, y vice versa. Posiblemente el gran cambio que he tenido en los últimos meses ha sido identificar que son productos distintos y dejar de compararlos.

Pero aquí a lo que vinimos. El Serie D No. 4, quizá el habano más vendido en el mundo, o al menos el que año a año intercambia ese liderato con el Montecristo No. 4. Lo cierto es que el SDN4 es el robusto habano más vendido en el mundo y quizá una de las razones sea que se trata de uno de los más fuertes, aunque si a eso vamos, el Bolivar Belicoso Fino debería serlo, pues ese es el de mayor fortaleza. Pero el SDN4 es de mayor producción y su nombre es tan fácil de recordar que sin duda no es difícil tenerlo en cuenta. Se trata de un cigarro con 4 7/8 de largo, o lo que viene siendo un estándar cubano de 124 milímetros, con un cepo de 50.

Es la segunda vez que reseño un SDN4, pero la anterior fue en 2017 y, aunque antes de esa había otra reseña, he determinado que se trataba de una falsificación y ya la borré. La gran diferencia es que de este cigarro adquirí una caja que ya tenía un año de edad al momento de la compra, y para el momento de la fumada suma 2 meses más. En el momento que la compré fumamos varios y estaban muy bien y en este momento me quedan solo dos o tres. En cuanto al cigarro, la capa es muy cubana en su imperfección, aunque la verdad es que la cámara y la iluminación le sacan más detalles que los que aprecié a simple vista. Los aromas son a nueces, mantequilla y paja, con una repetición de las nueces en la tripa, junto con café quemado. En la calada en frío me encuentro con más nueces, cuero y madera.

Desde la calada en frío pero también una vez encendido, el SDN4 tiene un tiro fenomenal, al igual que prácticamente todos los que me tocaron de la caja. La intensidad es media y los sabores son cremosos y con esa sensación pegajosa en boca, con notas de tierra húmeda y muy poca pimienta. A lo largo del tercio aparecen notas de madera y nueces, pero no son las dominantes, o al menos en este punto no lo son. La quemada no está mal, pero tampoco es esa línea recta que se nota en algunos cigarros, pero sostiene bien la ceniza y el humo es abundante, así que no siento que haya problemas en lo absoluto. El retrogusto tiene más madera que en el paladar, pero en general el SDN4 se comporta muy bien y tiene una fortaleza baja a media, con una intensidad media.

En el segundo tercio los sabores varían un poco, aunque siguen siendo dominados por tierra húmeda, mientras que la madera y las nueces se mantienen en segunda instancia y aparecen también notas de chocolate, aunque es más bien como cacao en polvo. Es muy distante de la fortaleza media a alta que promete la marca, pero no por ello quiero decir que no sea una experiencia agradable. Lo es y bastante. El humo es denso y el anillo de combustión se comporta incluso mucho mejor en este tercio. La pimienta es lo que puede fortalecer un poco esta fumada y se sienten apenas toques de ella en el paladar, muy sutil, pero al menos dándole un poco de cuerpo al cigarro.

El último tercio es fácilmente el más fuerte de los tres que conforman la fumada, pero en ningún momento llegué a esa fortaleza alta que la marca suele prometer, cosa que no es la primera vez que ocurre y tampoco es un tema de estar acostumbrado a fortalezas mayores, pues hay otros habanos en donde sí he logrado ese punto. Pero más allá de eso, los sabores son consistentes y es en el último tercio donde el sabor de madera llega a los mismos puntos de intensidad de la tierra húmeda, mientras que el cacao, aunque también aumenta, no llega hasta este punto. Además de eso, no ha habido una gran variedad de sabores adicionales, salvo algunas notas en el punto medio del cigarro que tienen matices de café y paja, pero no las mencioné esperando que se desarrollaran un poco. Me toma una hora y 10 minutos terminar el SDN4, lo cual es menos de lo que esperaba pero está a tono con lo que me han durado los demás.

A lo largo de los años y con la variedad de productos nuevos que Habanos SA ha sacado en años recientes, he escuchado a muchos expertos en habanos mencionar que el SDN4 ha adoptado un par de estilos que difieren de lo que solía ser. El primero es que se ha convertido en un habano más suave que antes y aunque con la aparición de nuevos números dentro de la Serie D esto puede deberse a que en otras vitolas se sienten más o menos los sabores y la gente asume que este tiene menos sabor que un No. 6 (por ejemplo). La segunda es que por su popularidad, el cigarro no mejora tanto con la guarda o al menos no mantiene la potencia en el mediano a largo plazo. Como dije antes, yo sigo redescubriendo los habanos y este me parece que está excelente si no le hago caso a lo que todos dicen que debe y no debe ser. La experiencia personal precede sobre todo lo demás.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Partagas
Modelo: Serie D No. 4
Dimensiones: 4⅞ x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $27,00
Puntuación: 93

Espinosa – Wasabi (Lancero)

Si a estas alturas de la vida no sabes lo que es wasabi, te lo voy a explicar. Bueno, en verdad es bastante majadero asumir que todo el mundo sabe lo que es wasabi, principalmente porque el corrector de WordPress no me lo corrige, pero también porque en Venezuela el sushi ha existido como opción de comida rápida desde hace más de 20 años y todos descubrimos hace tiempo lo que era el wasabi. Pero aunque todos lo conocemos como una especie de crema que se come con el sushi, en su forma original el wasabi es una raíz que se sirve con el sushi o el sashimi, y es intensamente picante aunque de duración relativamente corta. Incluso, esa pasta verde que sirven en la mayoría de los restaurantes japoneses no es wasabi en forma pura, sino más una mezcla de wasabi, mostaza, rábano, almidón y colorante verde o polvo de espinaca. Puesto que el sabor picante tiende a ser algo que acompaña a los tabacos originarios de Nicaragua y el verde de la pasta es muy parecido al verde de la capa candela, no debe haber sido muy difícil adivinar el propósito de este cigarro. Además, es un lancero.

Como es bastante obvio, el Wasabi tiene una capa candela que tiene un verde muy característico, sin ser especialmente brillante. Revisando a detalle, ese verde tiene pequeños puntos marrones también, pero la perilla es de hoja habano, aunque para el momento de picarlo queda prácticamente eliminada. La anilla, aunque pequeña, da esos aires de tipografía japonesa que podríamos relacionar con el wasabi por ser algo que se usa en la gastronomía de ese país. La capa tiene aromas a grama y no mucho más, mientras que en el pequeño pie de cepo 38 se aprecian notas pimientas y dulces. En la calada en frío noto que si bien queda una de capa habano más grande de lo que esperaba, los aromas que se aprecian son una combinación de menta con chocolate, pero también pimienta.

Lejos de querer mencionar el sabor de wasabi cuando fumo este cigarro, sí puedo destacar que la sensación picante es prevalente, que comienza como pimienta negra pero rápidamente da un matiz más vegetal en esa sensación. Pero son esos sabores los que se destacan como los más abundantes en el cigarro, o al menos en este primer tercio y especialmente en el retrogusto. Es cuando me aproximo al final de esta primera sección que los sabores comienzan a cambiar a algo más terroso, pero en general con pocos cambios. La fortaleza es media-alta, con una intensidad media, que pareciera ir ascendiendo también. En cuando a la quemada, no es recta, pero no requiere ajustes y con estos cepos tan pequeños es difícil mantener una ceniza, pero al menos no se cae sola y sin previo aviso.

En el segundo tercio hay menos indicios de lo que me llevaría a decir que sabe a wasabi, pues los sabores de tierra tienen mayor participación en el perfil, pero también hay sabores de hojas secas y madera vieja, pero al mismo tiempo el sabor herbáceo tan típico de las capas candela pareciera estar mucho menos presente. Tiene momentos en que pareciera que la quemada va a fallar y el humo comienza a desvariar, pero esto solo significa que lo estoy dejando descansar mucho tiempo, aparentemente pues siempre que lo mantenga con caladas más seguidas, se mantiene encendido y no me da mayor problema ni me castiga en el sabor. Este medio apagado que sufre también hace que la quemada y la ceniza se mantengan irregulares, pero es de esperarse que efectivamente no sea una fumada perfecta si la quemada no lo es.

En el último tercio regresan esas notas picantes agresivas y explosivas, tal como el sabor que destaca en su anilla y la fortaleza se coloca en alta para esta recta final, pero no tarda mucho en perder ese sabor de wasabi e inclinarse a algo más de pimienta negra, como al principio de la fumada. Los problemas de combustión no desaparecen, por lo que no me despego del encendedor, pero siempre que haya caladas regulares, el cigarro se mantiene encendido. Para mi sorpresa aparecen sabores nuevos, incluyendo uno de café y esa sensación de grama tan típica de una capa candela, lo que le da una frescura al sabor y evita que la intensidad se coloque en alta, junto con los mismos sabores de tierra que han estado presentes en casi toda la fumada. En total, es una hora y 35 minutos lo que me toma fumar este Wasabi hasta el final, en donde no se calentó tanto como esperaba y para el momento en que lo dejo en el cenicero ya no quedaba mucho por aprovechar.

Contrario a muchos de los candela que he fumado, la sensación después de fumar el Wasabi no era como si hubiese comido un kilo de espárragos, pero al contrario de muchos candelas éste es algo más fuerte y no necesariamente por la pimienta, sino que la fumada en sí se sintió intensa, posiblemente por el factor nicotina. Afortunadamente la marca tampoco hace gran alarde de que tiene capa candela ni que es una versión distinta de candela ni que se trata de un cigarro notablemente fuerte, pero más bien se trata de una fumada elegante, aunque la anilla no lo demuestre, que se siente verdosa y picante en el primer tercio, pero que luego se convierte en una combinación de tierra y pimienta. Pero sin duda es un cigarro que llama la atención y uno que será parte de la conversación que tengas con quien decidas fumarlo.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Zona
Marca: Espinosa
Modelo: Wasabi
Dimensiones: 7½ x 38
Tamaño: Lancero
Origen: Nicaragua
Capa: Honduras (Candela), Nicaragua (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,50
Puntuación: 85

Ron: E. León Jimenes 110 Aniversario

En el año 2013, la marca de tabacos dominicana La Aurora se alió con la marca dominicana de ron Barceló para crear un producto que celebrara los 110 años de la fundación de la primera marca de tabacos dominicana en 1903. La botella que rinde tributo a Eduardo León Jimenes, quien con tan solo 18 fundó la empresa, se trata de un ron de 10 años de añejamiento que, según el objetivo principal de la marca, combina perfectamente con un tabaco.

Ninguna de las dos marcas revela mucho sobre el destilado, aunque una reseña que encontré en otra página menciona que tiene un finalizado de dos años en barricas ex-jerez. No menciona si esto es luego de pasar 10 años de añejamiento o si esos dos años suman 10 años en total. Lo que sí es cierto es que está embotellado a 40% de alcohol, aunque hay versiones a 37,5%, que asumo son las vendidas dentro de República Dominicana y que esta es una de las versiones de exportación.

El E. León Jimenes 110 Aniversario se trata de un ron de color rojizo intenso, con aromas muy típicos del ron dominicano, como son vainilla y caramelo, pero también toffee, clavo, pimienta de guayabita (allspice en inglés) e incluso una torta de pan, o algo parecido a un pound cake.

En boca tiene el dulce característico del ron dominicano, que en ocasiones es exagerado y se siente casi azucarado, pero en otras ocasiones como ésta, se siente como un jarabe de melaza… me refiero a la sensación dulce y no al ron. El toffee y ese jarabe son la raíz del sabor dulce, pero también hay cáscara de naranja confitada, mermelada de durazno, azúcar morena, cerezas y algo como un croissant dulce. El retrogusto es de ese croissant, con una sensación leve de mantequilla pasada por azúcar.

Al igual que pasa con muchos rones, este E. León Jimenes 110 Aniversario tiene muchos sabores que recuerdan productos dulces, pero afortunadamente no es tan dulce. No sería justo asegurar que no se trata de un ron dulce, porque sí lo es y se siente un endulzado artificial, y no porque sepa a aspartame, sino porque podría asegurar que cuando salió de barrica no tenía tanto sabor dulce. Pero más allá de eso, el resto de los sabores son muy agradables y ciertamente combinan bien con un tabaco.

¿Es la mejor combinación para un tabaco? No creo. Ni siquiera es la mejor combinación de ron dominicano para un tabaco, pero eso es mi opinión, como casi todo lo que se publica en este blog. Pero sí que hizo un maridaje muy bueno.

Ficha Técnica:
Fabricante: Ron Barceló SRL
Nombre del Ron: E. León Jimenes 110 Aniversario
Marca: La Aurora
Origen: República Dominicana
Materia prima: N/D
Edad: 10 años
Precio: $130
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 87

Padilla – Criollo 98 (Toro)

Hay marcas que a menudo confundo, en parte porque comienzan con la misma letra y en otras porque sus representantes me parece que no combinan mucho con la marca, e incluso porque muchos de sus productos me parecen similares. Me pasa con Crowned Heads y Caldwell, por ejemplo. También me pasa con Black Label Trading y Black Works (estas dos son del mismo dueño), Aging Room y Room 101, y con Padilla y Perdomo. Es por ello que cuando encontré una increíble oferta de este Criollo 98, no dudé en comprarlo porque el Corojo 99 de Perdomo también me gustó mucho. Resulta que no es Perdomo, sino Padilla, pero el Corojo 99 también es de Padilla. También me sorprende que de Padilla solamente he probado 4 productos, mientras que de Perdomo he probado más de 12 distintos. En fin, aquí estoy con el Criollo 98, que como su nombre indica, tiene una capa Criollo 98 originaria de Honduras, sobre capote y tripa nicaragüense. El Criollo 98 está disponible en tres vitolas, de las cuales, curiosamente el robusto y el toro varían solamente en el largo, pues llevan el mismo cepo 54.

El Criollo 98 está adornado por una capa relativamente clara, al menos con respecto al Corojo 99, aunque la anilla es casi igual, con excepción que dice Corojo 99 y tiene unos reflejos naranja en la parte superior, que el Criollo los tiene plateados y rojos. La anilla sigue siendo considerablemente grande y en su capa tiene aromas a almendras, canela, cuero y tierra, mientras que en el pie se aprecian tierra, establo y grama. La calada en frío da notas de nueces, madera y pimienta, con un toque de fermento o algo en ese estilo que lo hace sentir fresco. El tiro se siente ligeramente apretado, pero siendo que originalmente compré 10 de estos y ya he fumado al menos 4, puedo decir que es una tendencia de la liga, pues durante la fumada no parece afectar mucho.

Efectivamente, el Criollo 98 enciende perfectamente y aunque su tiro nunca es especialmente fluido, sí se siente que el aire pasa bien y produce humo denso y abundante. La quemada también lo confirma, aunque hay ocasiones en que el anillo de combustión es más diagonal que horizontal, pero nada que dé problemas de inmediato. Los sabores son abundantes y cremosos de madera, pero con notas de canela y a lo largo del tercio toques de chocolate negro, café, cuero y paja. El retrogusto es dominante de pimienta negra, pero también tiene toques suaves y dulces de vainilla, siendo estos últimos los que van aumentando su intensidad a lo largo que voy avanzando en el tercio. Con todo esto, la intensidad es media, pero la fortaleza es media-baja.

El sabor que dominaba el primer tercio era el de madera, pero en el segundo tercio es más un sabor de café en granos, pero los sabores cremosos de madera están muy cerca, seguidos de chocolate, cuero, anís, trigo y ese dulce de vainilla que estaba presente en el retrogusto anteriormente, ahora también forma parte de la experiencia en el paladar. En el retrogusto sigue habiendo pimienta y la vainilla ahora no parece seguir aumentando, sino que ha logrado un equilibrio y se mantiene fija en una misma intensidad. La fortaleza alcanza un punto medio, mientras que la intensidad se coloca como dos grados por debajo de media, sin llegar al siguiente punto, pero notablemente menor que antes. El Criollo 98 sigue quemando bien, aunque el humo no es tan abundante como antes.

En el último tercio, el Criollo 98 destaca un toque floral en su sabor que no estaba ahí antes, aunque el sabor dominante sigue siendo el de café en granos. El sabor de madera ya no se siente con la misma intensidad en el paladar, pero se ha vuelto el dominante del retrogusto, mientras que la pimienta ya está en segundo plano y la vainilla parece haber desaparecido. El resto de los sabores del paladar incluyen cuero, almendras y notas suaves de pimienta. La fortaleza finalmente supera el punto medio y se hace media-alta, con una intensidad media, y es luego de una hora y 20 minutos que dejo que el Criollo 98 se apague solo.

Padilla ha producido cigarros que me han gustado mucho y otros que no me han gustado nada. Es posible que esta polarización se deba a que solamente he probado 4 de ellos, pero tanto el La Pilar como el Corojo 99 estuvieron en algún punto entre mis mejores experiencias y de ambos he comprado grandes cantidades. También probé uno llamado Cava Maduro que estuvo entre las peores experiencias, incluso creo que figura en mi Bottom 10. Pero este Criollo 98 se sitúa en un lugar distinto, que apunta más hacia el medio. Es un cigarro al que me cuesta encontrarle defectos, pero tampoco hay mucho que me haga querer repetirlo. Lo que me parece más positivo es que es un cigarro de precio bajo a medio y por los sabores y la calidad del tabaco, es una excelente opción, solo que me sigo inclinando mucho más hacia el Corojo 99 y puesto que son tan parecidos incluso visualmente, no hay mucho que escoger.

Ficha Técnica:
Fabricante: Raíces Cubanas
Marca: Padilla
Modelo: Criollo 98
Dimensiones: 6½ x 54
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Criollo 98)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,50
Puntuación: 84