Foundation – Metapa Claro (Robusto)

Poco sabíamos quienes habíamos comprado el Metapa de Foundation que se convertiría en un artículo de colección, principalmente porque al poco tiempo (alrededor de 6 meses) del lanzamiento de esta nueva línea, la marca decidió cambiar el nombre. El nombre original era el del pueblo donde nació el poeta Rubén Darío en Nicaragua, ciudad que actualmente se llama Ciudad Darío. El nuevo nombre de la línea es Aksum, lugar donde supuestamente descansa el Arca de la Alianza y una ciudad y reino que existieron entre 150 a.C. y 960 A.D. Obviamente el personaje en la anilla nueva tampoco es Rubén Darío. La liga sigue siendo la misma: una capa Sumatra ecuatoriana sobre capote Connecticut Broadleaf y tripa nicaragüense, fabricado por AJ Fernandez, al igual que muchos productos de Foundation.

En papel la liga del Metapa Claro y el Maduro es la misma, solo que la del Maduro es más… pues más madura, tiene mayor tiempo de añejamiento. En efecto, en el Claro el tono es más… bueno, creo que ya entiendes. Es una capa muy lisa, pero con venas muy visibles, con aromas a chocolate negro, madera, tierra y establo, con notas similares en el pie pero que se sienten más cremosas o dulces, pero también una mejor definición de la madera y se siente como roble y algo de paja también. La calada en frío me da aromas de canela, chocolate, madera y café colado. Se siente muy bien hecho y pese a ser una corona gorda con dimensiones de 5½ por 48, el cigarro se siente pesado y denso.

Por supuesto que el Metapa Claro comienza con una intensidad de pimienta, aunque es menor a la que esperaba. Luego de mi experiencia con el Olmec, también de Foundation, he llegado a tener la predisposición a un golpe de pimienta en cada inicio. Pero el Metapa Claro no lo tiene tan exagerado, quizá porque desde las primeras caladas no son solo los sabores de pimienta los que aparecen y la sensación de café espresso es muy dominante también, así como almendras en pasta, casi lo que podría llamar mazapán. Otros sabores de menor intensidad que se aprecian en el primer tercio incluyen tierra, cuero y roble. El primer tercio tiene una intensidad media alta, con fortaleza media, y una quemada fenomenal que produce ceniza blanca y muy bien sostenida sobre el cigarro. El tiro perfecto también.

Toda esa sensación aparentemente agresiva de pimienta del primer tercio queda como un recuerdo para el segundo, que presenta sabores cremosos de madera a la par de ese sabor de almendras que se sentía cerca del liderato en el tercio anterior y que mantiene esa intensidad aquí, mientras que hay sabores secundarios como masa de pan, cuero, tierra, chocolate y canela, mientras que en el retrogusto hay una nota sutil de pimienta con frutos rojos también. La fortaleza está un toque más alta, pero igual dentro del rango de media, con una intensidad media-alta, igual que en el tercio anterior. La construcción va muy bien, aunque hay momentos en que tengo que corregir puntualmente la quemada, pero nada que sea preocupante ni problemático.

La pimienta es progresivamente más suave en el último tercio, donde los sabores de chocolate se van sintiendo más intensos también, pero no al punto de las avellanas. Entre el resto de los sabores se encuentran masa de pan, madera de lápiz (o alguna variación de madera que no es roble) y cuero, pero los sabores de avellanas no varían, así como tampoco los frutos rojos en el retrogusto. La construcción perfecta desde el principio y viniendo de AJ Fernandez la fabricación, no podía esperar más. Cuando estoy aproximándome a las últimas caladas, la fortaleza llega a media-alta, mientras que la intensidad se mantuvo en alta todo el tiempo. Así llego a una hora y 15 minutos de fumada.

Confieso que el Metapa me llamaba más la atención cuando era el Metapa y es así como lo voy a evaluar. Pero el nombre Aksum no me inspira nada, especialmente porque no le encuentro ninguna relación con el cigarro. No es que Metapa tenga más relación, aunque al final es un pueblo en Nicaragua, pero el cambio no me parece que tiene mucho sentido. En cuanto a la fumada, la intensidad picante y sus variaciones son un tema que bien puede distinguir al Metapa/Aksum de otros cigarros de la marca y otros estilos, pues no es un cigarro que se vale de esa intensidad para destacarse, sino que es un todo. Ambos Metapa que he fumado, en Maduro y Claro han sido en vitolas pequeñas (corona gorda y robusto, respectivamente), pero en el humidor tengo uno en doble corona y me llama bastante la atención cómo será. Pero por lo pronto, la relación entre el Claro y el Maduro es muy notable, pero este Claro es mucho más cremoso. Esperaba una diferencia en el mismo estilo del Olmec Claro vs. Maduro, pero es muy distinto, lo cual es una razón más para aplaudir a la marca y lo poco predecible que es, lo cual es algo muy positivo.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Foundation Cigar
Modelo: Metapa Claro
Dimensiones: 5½ x 48
Tamaño: Corona Gorda
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: USA (Connecticut Broadleaf)
Tripa: Nicaragua (Estelí, Jalapa)
Precio: $15,50
Puntuación: 93

Marvanny – Habano (Robusto)

Este producto me confundió un poco, porque una búsqueda rápida en internet me mostró que se llama XI-XXX, pero luego de indagar un poco descubrí que ese es el nombre de la empresa, o al menos como está registrada en República Dominicana. También ese nombre XI-XXX es como se ha identificado este cigarro en páginas americanas, especialmente en Privada Cigar, que es en donde lo he visto. No obstante, en Venezuela lo he visto en Gentleman Brothers y fue ahí donde lo compré, y ellos lo venden como el Marvanny Habano. Más búsquedas después descubrí gracias a una entrevista a los dueños en Humo Latino, que Marvanny XI-XXX es, efectivamente, el nombre de la empresa y el que llevan las anillas, así que este cigarro será el Marvanny Habano.

En verdad hay información abundante de Marvanny Cigars en internet, pero gran parte de ella es en videos de entrevistas a los dueños y estos son videos de 60 minutos, que francamente no tengo la paciencia para ver y seleccionar la información relevante. Creo que bastante he conseguido con la composición de este tabaco, que efectivamente es de capa Habano (2000), con capote Sumatra y tripa Piloto Cubano, Olor , San Vicente y Criollo 98⁣, todo dominicano, o al menos eso asumo porque no hay mucha info al respecto. Aunque creo que he fumado algunos cigarros de capa Habano (aproximadamente 371 según mis registros), me llama la atención los aromas frutales que tiene la capa de este Marvanny, aunque no logro definir esas frutas más allá de un aroma a pasas y también algo de madera en forma de aserrín. En la tripa ese aroma de madera de la capa es el más destacado, pero también hay cuero y nueces. Finalmente lo pico y la calada en frío me da básicamente las mismas notas de la tripa, pero mucho más suavizadas.

El Marvanny comienza interesante, quemando muy bien y con un tiro fenomenal, sin pena ni gloria en verdad, pero me deja con ganas de seguirlo probando. Los sabores en el primer tercio incluyen un toque suave de pimienta y mayor intensidad en sabores como cuero y avellanas, que son los líderes y un toque en el final de vainilla, mientras que el retrogusto da notas dulces de marshmallow. Tanto fortaleza como intensidad se fijan en media, pero hacia el final hay un ascenso en la intensidad. Vamos bien, pero sí hay que destacar que el inicio es la mejor parte de casi cualquier cigarro y el reto es mantenerse.

Los sabores en el segundo tercio siguen la misma línea del primero, con una mayor presencia de avellanas, aunque el cuero parece haber desaparecido. La pimienta también se siente más suave y el cigarro entra en una fumada de crucero muy sabrosa, envolvente y sutil, incluso con algunos sabores a avellanas y a caramelo que van acompañando la experiencia en distintas intensidades. Lo más destacado de este tercio creo que es el sabor a chocolate en el retrogusto, que ciertamente le da una dimensión y una complejidad distinta al cigarro. En términos de construcción, todo muy bien en realidad. Tiro muy bueno, la ceniza se sostiene un buen tiempo sobre el cigarro y el anillo de combustión es considerablemente recto.

El último tercio fortifica muchos sabores, sobre todo el de pimienta, haciendo que la fumada sea más pausada y por ende, más lenta. Esto también evita que el cigarro se caliente mucho, pero la consecuencia de ese fortificado es que muchos sabores comienzan a sentirse un poco tostados, pero sobre todo el de avellanas. El chocolate del retrogusto ya no se siente, o al menos no como antes y es que hay sensaciones amargas que posiblemente lo estén superando. Pero como el resto de la fumada va bien en términos de construcción, tiro y ceniza, incluso muy bien como se puede notar en la foto.

Al final lo que pasa mucho con estas marcas emergentes dominicanas no es tanto si sus productos son buenos, porque casi siempre lo son. El tema es si se pueden sostener en el tiempo, y una rápida revisión de mis experiencias con marcas emergentes dominicanas en los últimos 5 años demuestra que al menos el 40% de ellas ya no existen. Es un número complicado y no muy alentador, pero este Marvanny espero que siga así, porque al menos éste Habano tiene una muy buena construcción y fumada. El hecho que se encuentren en USA creo que es un punto muy favorable, y ahora solamente les queda mantenerse. Quedará solamente probar el resto de su portafolio.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Lealtad
Marca: Marvanny Cigars
Modelo: Habano
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: N/D (Habano 2000)
Capote: República Dominicana (Sumatra)
Tripa: República Dominicana (Piloto Cubano, Olor, San Vicente, Criollo 98)
Precio: N/D
Puntuación: 87

Hoja Boricua – Puerto Rico 965 (Robusto)

Aquel famoso alijo de tabacos que me dieron tiene muchas joyas y varios cigarros inesperados. Algunos muy buenos y otros no tanto. Pero me llamó mucho la atención encontrarme con un cigarro portorriqueño, pues en mi haber solamente había probado uno y en 2019. Más me sorprendió cuando revisé la anilla y encontré que es de la misma marca: Hoja Boricua. Me llamaría menos la atención si existiera solamente esa marca en la isla, pero al parecer son varias, aunque Hoja Boricua es la más grande. Pero en cuanto a este cigarro, una búsqueda en internet me lleva a uno con anilla amarilla y aunque estoy seguro que tiene un largo tiempo en mi humidor, dudo que haya sido tanto como para alterar tanto su color. No obstante, tocará probarlo y evaluar prácticamente a ciegas.

La verdad es que tampoco estoy seguro si llamar a este cigarro el Puerto Rico 965 o si es el Cosecha 1998 o si es algo más, pero me voy por lo que aparece más grande en la anilla. Una cosa que me llama la atención es que si conoces a algún portorriqueño, pues su dominio del inglés tiende a ser bastante más extenso que la mayoría de los otros países del Caribe, sin embargo las pocas páginas donde he encontrado información de estos cigarros parecen tener la información muy similar, sin duda escrita por la marca y con una gramática en inglés muy mala. Pero a lo que vamos aquí es al cigarro y la capa tengo entendido que es Connecticut ecuatoriana, sobre capote dominicano y tripa portorriqueña, precisamente de la cosecha de 1998. La capa tiene aromas a miel, madera y canela, mientras que en la tripa se aprecian madera tostada y nueces. Por último en la calada en frío se sienten notas de tierra mojada y nada más.

El Puerto Rico 965 enciende rápidamente, gracias en parte a que tiene un buen tiro, y no tarda mucho en desprender aromas muy agradables, que incluyen canela y madera, pero también algunas notas de marshmallow tostado, como ese que dejaste mucho tiempo al fuego y se quemó un poco. El retrogusto tiene su nota agradable a canela pero también una menos agradable a papel. Pero al menos quema bien, aunque el tiro pareciera que con calor no se vuelve tan agradable y tiende a apretarse, por lo que la fumada es lenta, lo quiera o no. Fortaleza es media-baja, con una intensidad similar y la sensación de que seguirá esa tendencia en reducción.

Ya metido en el segundo tercio y queriendo aprovechar la imagen y la ceniza, el Puerto Rico 965 en esta sección es más suave en intensidad, pero igual en fortaleza, pero sabores mucho más reducidos. Éstos se limitan a canela y madera, con esa nota secundaria de papel que realmente me desagrada, mientras que en el retrogusto es únicamente cartón, muy neutro y casi sin sabor, salvo este que está relacionado con el papel que siento en el paladar. Pero el tiro mejora algo y el humo comienza a fluir mejor, aunque no es mucho para mejorar la experiencia.

El último tercio llega finalmente y no es que ansiaba su llegada, pero sí es cierto que el segundo tercio del Puerto Rico 965 había sido cualquier cosa y esperaba el cambio que ofrecería el último tercio. Ese cambio sí llega y no es tan negativo como podría esperar, principalmente porque el sabor de papel y cartón desaparece, y en su lugar aparecen sabores de nueces que son agradables aunque son suaves e incluyen una sensación amarga después de un corto rato. La intensidad es baja, con una fortaleza similar, por lo que cuando finalmente termino el cigarro, no me importa mucho que apenas haya pasado una hora y 5 minutos.

Esperar mucho de este cigarro habría sido absurdo, porque incluso cuando probé el Hoja Boricua de 2019, éste no fue gran cosa. En comparación, diría que este es mejor, pero no mucho mejor. Ambos son experiencias sutiles, que destacan una producción artesanal y un valor local muy importante, pero que al igual que muchos cigarros venezolanos, vs. el resto del mundo no tienen mucho que competir con marcas más conocidas. Si quieres un cigarro de Puerto Rico, considerando sabores y calidades, puedes probar este, pero si buscas fortaleza, intensidad y complejidad, simplemente no es aquí.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Hoja Boricua
Marca: Hoja Boricua
Modelo: Puerto Rico 965
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Puerto Rico
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: República Dominicana (Olor)
Tripa: Puerto Rico
Precio: $7,50
Puntuación: 75

AJ Fernandez – New World Cameroon (Doble Robusto)

Es increíble lio lejos y la duración de la línea New World de AJ Fernandez. Comenzando en 2014 con el New World original, que casualmente fue mi primer tabaco y de ahí quedé prendado. Aparentemente no fui el único y desde entonces, pasó de ser solo un cigarro a ser una línea completa de la marca, incluyendo el original que hoy se llama Oscuro, Connecticut, Dorado y Puro Especial. Adicionalmente, este New World Cameroon ya lo reseñé, pero en toro, que es un poquito más largo y más delgado que este Doble Robusto. La experiencia con ese fue en general positiva, pero realmente no fue superior a la de otras iteraciones de la línea ni de la marca. Creo que uno de los aspectos en contra fue la fortaleza o al menos la intensidad de la pimienta, que la recuerdo muy agresiva, incluso más de lo que debería ser para un cigarro de capa Cameroon.

Quizá por la emoción o la costumbre de fumarlo, pues tengo varios ejemplares de él en casa, no recordé tomar la foto con el cigarro apagada, pero al darle dos o tres caladas se me prendió el bombillo y lo hice de inmediato. Una cosa que siempre me ha llamado la atención de este cigarro es que la mayoría de los de capa Cameroon tienden a tener un tono verdoso en la hoja, pero no estoy seguro si este simplemente no lo tiene, o si es que el verde de la anilla hace que no se note. Por lo pronto, los aromas en la capa son de paja y tierra, pero con una fuerte nota de madera también. En la tripa tiene ese aroma nicaragüense típico de tierra mojada y un toque de chocolate. Por su parte la calada en frío da notas de cedro, paja y una nota ligeramente dulce.

La pimienta, tan participativa y protagonista en el New World Cameroon toro e incluso el short robusto, que no he tenido la oportunidad de reseñar aún, está indudablemente presente desde las primeras caladas de este doble robusto, pero se siente más suave o al menos no tan protagónica. Esto permite apreciar más sabores, que incluyen miel y también cedro. A lo largo del tercio se aprecian otros sabores, como tierra húmeda y más matices del resto de los sabores, que incluyen una sensación más hacia el wasabi que hacia la pimienta, donde el retrogusto es muy fuerte de pimienta, pero esa sensación dura muy poco. También pasa que esa nota de tierra húmeda se siente más mineral y arcillosa conforme va adelantando el tercio. Construcción es idónea, con un tiro fenomenal y humo abundante.

Más allá del hecho que la sensación picante en esta vitola es menor a la de otras que he fumado del New World Cameroon, en el segundo tercio las sensaciones de madera y específicamente la de cedro se sienten como las principales de la fumada. La pimienta sigue presente pero en segundo plano y a un nivel que es equivalente a otro sabor existente en cada calada, como es la dulzura de miel. El retrogusto incluye tierra húmeda y pimienta, por lo que si bien los sabores son básicamente los mismos, pareciera que se han encargado de variar todos los que se sentían hasta ese momento y subir unos y bajar otros. Esto es interesante porque no es un cambio, sino más bien una evolución. El tiro, la quemada y todo lo que involucra la construcción se mantienen al mismo nivel que venían desde el tercio anterior, mientras que la intensidad y la fortaleza se colocan en media-alta, que es igual como venía antes, pero no lo había mencionado.

No hay realmente un sabor que lleve el protagonismo en el último tercio, pues es más como una concentración del resto de los sabores, incluyendo una amalgama líder que incluye notas amaderadas y dulces, seguido de una amalgama secundaria con sabores a tierra y pimienta. La intensidad incluso se coloca en media, pero la fortaleza también, y en términos generales la experiencia es similar pero más resumida y por tanto más concentrada. Me termina durando una hora y 45 minutos, que es más de lo que esperaba pues el cigarro se sentía generalmente pequeño, pero menos de lo que esperaría de un cigarro llamado «doble robusto».

El New World Cameroon es posiblemente el menos complejo de los cigarros de New World, siendo algo más limitado, con sabores que puedes contar con una mano y carente de muchos matices. Es por eso que está entre los de menor precio de la línea y creo que es de los que más tengo, porque los he considerado siempre como un buen segundo cigarro, especialmente esas ocasiones que nos reunimos varios amigos fumadores a probar distintas cosas. Su calidad y construcción garantizan un buen rato. Pero habiendo probado otros más delgados y sentido que son a veces demasiado fuertes, este con cepo 54 se siente más acorde a la fortaleza e intensidad que me gustan. Incluso, me atrevería a decir que me llama la atención probarlo con un cepo mayor, pero no voy a salir corriendo a buscarlo tampoco. Además, el New World Cameroon se hace en alrededor de 6 vitolas distintas, por lo que estoy seguro que todavía me falta bastante por probar y compartir.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: New World Cameroon
Dimensiones: 5½ x 54
Tamaño: Double Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Camerún
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,50
Puntuación: 89

Henry Clay – War Hawk (Toro)

Cualquiera que me conoce sabe que el War Hawk es uno de mis cigarros preferidos, de esos que siempre tengo en el humidor y que cuando se me están acabando, ya salgo a buscar unos nuevos. Este cigarro fue lanzado en marzo de 2019 y desde su primer momento fue un cigarro que rompió paradigmas con la marca, que siempre ha usado capas Broadleaf y éste usa una capa Connecticut, aunque su capote es Broadleaf. La tripa es de Honduras, en donde el cigarro es fabricado. El robusto (5 x 54) lo reseñé en julio de 2021 con una puntuación de 92, y desde entonces ha sido más el toro (6 x 50) el que he fumado. Dado que las dimensiones son algo diferentes, decidí aprovechar y hacerle una reseña más. El War Hawk también está disponible en corona (5 1/2 x 44), que también tengo y eventualmente le haré reseña, pues las tres vitolas en que existe ofrecen una fumada distinta.

Con la mejor de las intenciones digo que la capa del War Hawk parece una bolsa de pan, especialmente esa que uno compra con dos panes pero que cuando llegas a casa solo queda un pan. Aunque se ven algunas imperfecciones, en la mano se siente resistente y liso y la capa Connecticut ecuatoriana sin duda que es brillante también. Tiene aromas de vainilla, establo y madera de cedro, mientras que en el pie repito todos los aromas menos la vainilla, pero le añade también nueces y paja. Después de picarlo con la doble hojilla, la calada en frío da notas de pasas, chocolate negro, tierra y almendras, con un toque picante que se siente principalmente en la garganta.

Un ligero roce con una pared mientras voy caminando me desprende la corona de la ceniza, por lo que después de al menos 15 de estos War Hawk que he fumado y que han sido perfectos, el que finalmente voy a reseñar me da problemas de ceniza. Pero la verdad es que un tropiezo no me va a afectar el cigarro y desde las primeras caladas es obvio que lo voy a disfrutar, gracias a una intensidad picante muy notable y sabores a pimienta blanca, chocolate negro, avellanas (me recuerda a la Nutella en el retrogusto) y toques más suaves de cedro. A pesar de mi falta de cuidado, el War Hawk quema de maravilla, tiene un tiro ideal y una duración perfecta. La fuerza está en media, con una intensidad media-alta.

En el segundo tercio me encuentro algunos sabores del primero, pero también con nuevos sabores, aunque el de pimienta blanca se siente ma´s como de pimienta negra y el de vainilla se siente mucho menos. Pero también hay notas de pasas, el mismo que sentí en frío, pero más hacia el retrogusto y con una intensidad muy llamativa. También pasa que el sabor de tierra seca, que ni siquiera figuraba en el primer tercio, se siente secundario pero muy presente en este tercio, que cuando supero la mitad sigue aumentando su intensidad. Las avellanas con chocolate negro siguen siendo principales y el matiz de Nutella es adictivo. La intensidad es media-alta, con una fortaleza media, aunque todo pareciera ir en aumento. La construcción es ejemplar y por ahí no vas a oír quejas mías.

Mientras que los sabores primarios del War Hawk se mantienen como lo son desde el principio, en el segundo y último tercio son los secundarios los que van cambiando. En el último tercio aparecen matices ligeramente especiados como de clavo y anís, pero también notas cítricas de cáscara de limón y mantequilla, siendo estos dos sabores que sentí en menor escala cuando superé la mitad del cigarro y con una mayor intensidad en el último tercio. Si la variación de matices en el último tercio no es lo más impresionante, la construcción y el hecho que el cigarro se mantiene con un humo muy destacado, anillo de combustión ideal y desprendiendo sabores, sí debería. Me dura una hora y 40 minutos, que fueron placenteros en todo momento, porque incluso cuando lo dejé en el cenicero me sentí satisfecho de una buena fumada.

Entre el toro y el robusto, la decisión es difícil, porque si bien el robusto tiene un cepo mayor, son esos cigarros los que disfruto como fumadas «diarias», mientras que el toro con su cepo 50 lo siento más como una fumada especial. Ambos me gustan y aunque el robusto lo fumaría más, en el toro siento más los sabores. La construcción de los dos ha sido perfecta y el hecho que los sigo comprando creo que lo demuestra, y desde la calada en frío hasta que lo dejo en el cenicero, la experiencia es ideal. Si debo sacarle un punto negativo es que si te gustan los cigarros suaves, éste no es uno de ellos y a veces quiero fumar algo suave con capa Connecticut, pero debo pasar a otro cigarro.

Ficha Técnica:
Fabricante: Flor de Copan
Marca: Henry Clay
Modelo: War Hawk
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: USA (Connecticut Broadleaf)
Tripa: Honduras
Precio: $8,00
Puntuación: 94

Ron: Medellín Gran Solera 19 Años

Mi relación con el ron colombiano ha sido un poco tumultuosa. No porque no me gusta, porque hay algunos que me han gustado, sino más porque el ron colombiano es principalmente un mito. Al menos porque muy pocos rones colombianos son 100% colombianos.

No es porque Colombia no produzca caña de azúcar. Producen bastante, pero cuando se trata del ron, muy poca caña se usa para hacer ron. Se usa más para biocombustible. Por lo que la gran mayoría del ron colombiano es importado de Ecuador y de Panamá.

Esto significa que el ron colombiano no destaca el terroir en donde es hecho. Y si te gusta el ron colombiano o lo que se vende como ron colombiano, pues no hay de qué preocuparse, pero defender el ron colombiano a capa y espada como un producto de ese país sería incorrecto.

Adicionalmente, Ron Medellín Gran Solera 19 Años es, como lo dice en su etiqueta, un ron de solera. El problema con la solera es que es imposible definir la edad del ron contenido en la botella, especialmente porque el propósito de una solera es combinar rones antiguos con rones jóvenes.

Ron Medellín Gran Solera 19 Años es, además, un ron conmemorativo, por los 100 años de la Fábrica de Licores y Alcoholes de Antioquia (FLA), en donde es producido. Es embotellado a 35% de alcohol.

Precisamente por ese 35% de alcohol, en nariz es suave, muy suave. Incluso hasta plano. Tiene aromas ligeramente químicos, algo de madera y un toque suave de nueces, y no mucho más.

En boca sorprende más el hecho que no es dulce, lo cual es un punto a su favor, pero me temo que es el único. Vainilla, caramelo, madera y notas suaves de nueces y una ligera nota metálica. No hay más.

Si este es un ron que te gusta, está bien. No es un gran ron y por mucho que la marca y sus allegados lo comparen con Zacapa 23 o Botran 18, creo que están apuntando muy alto. Hay rones con 3 años de edad que lo superan en más de un sentido. Pero de todos los que he probado de esta marca, es el que más me ha gustado.

Ficha Técnica:
Fabricante: Fábrica de Licores y Alcoholes de Antioquia
Nombre del Ron: Gran Solera 19 Años
Marca: Medellin
Origen: Colombia
Materia prima: Melaza
Edad: hasta 19 años
Precio: $68
Densidad alcohólica: 35%
Puntuación: 70