Cocuy: Raíces

En verdad he conseguido muy poca información relevante acerca de este cocuy, principalmente porque parece ser, según su perfil de Instagram, un cocuy creado para el mercado exterior, incluso si su última publicación (al momento de este artículo) fue en abril de este año). Esto lo digo porque todas sus publicaciones son en inglés, pero también porque gran parte de ellas son para describir el proceso y el origen del cocuy como planta y como destilado, pero no mucho sobre su propio proceso y como pueda diferir de otros cocuy.

No obstante, la botella me la obsequió un amigo y algo que me llamó mucho la atención fue que no se trata de un cocuy de Siquisique, en el estado Lara, como la gran mayoría de los cocuy que he probado. En efecto, es un cocuy de Pecaya, la región que tiene su propia DOC y que antecede la DOC del ron. No es la primera vez que pruebo un cocuy de esta zona, pero sí la primera vez que lo reseño.

El maestro cocuyero de este destilado se llama Alexander Reyes y el cocuy es producido en Pecaya y embotellado a 50% de alcohol. Es toda la información que tengo, gracias a que aparece en la botella.

Aunque tiene 50% de alcohol, no te puedo decir que el golpe alcohólico en nariz sea fuerte, aunque es notable. Se siente fresco y seco, sin aromas que me recuerden a notas dulces y esa es una particularidad que suelen tener los cocuy de Pecaya y la diferencia principal que he encontrado. Los aromas son a sábila y pimienta blanca, pero también a levadura y a humo vegetal, como si quemaras algo verde.

En boca sí se siente ese golpe alcohólico, pero es muy agradable y se sienten notas dulces, pero son por el alcohol. Los sabores incluyen almendras verdes e incluso una nota como de pistacho, pero también un leve toque ahumado y esa combinación, aunque no es realmente compleja, es muy sabrosa. Si alguna vez has comido algún fruto seco oleoso, de esos que dejan una película sobre la lengua y el paladar, este Raíces parece dejarla también y es eso junto con los frutos secos lo que hace una combinación increíble. En el retrogusto son almendras y una nota química como de cobre y goma, pero también grama recién cortada.

Algo que siempre me gusta del cocuy es su capacidad de sorprender. Aunque no es un destilado que me agrade al punto de sustituir al whisky o al ron, que me encantan, la alternativa del cocuy es sumamente valiosa, al menos para mí. Cada vez que pruebo uno, pensando que sé a lo que sabe, me sorprende gratamente y termino no variando mucho en esa sentada. Esa es la capacidad de sabor y calidad del cocuy y el hecho que en Pecaya lo hacen con este estilo tan autóctono, más me gusta.

Ficha Técnica:
Fabricante: Alexander Reyes
Nombre del Cocuy: Cocuy Pecayero Premium
Marca: Raíces
Origen: Venezuela
Edad: Cero
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 50%
Puntuación: 89

Oscar Valladares – 2012 Connecticut (Toro)

Toda esta línea de los 2012 de Oscar Valladares se conoce como la Serie Rebirth o Renacimiento, supongo que recibe ese nombre porque es la primera que hizo Valladares cuando creó su marca y porque va atada a un sentimiento de comenzar de nuevo, aunque desde otro lado del negocio del tabaco. La línea fue lanzada en 2017, cuando Valladares cumplía 5 años en la industria, aunque toda la imagen de los productos de esta línea está asociada al año 2012 y su significado con los mayas y el fin del mundo que estuvo de moda durante una época. He tenido la suerte de reseñar los otros dos integrantes de esta serie, el Corojo (en 2019) y el Maduro (hace unos días), y aunque ninguna de mis dos experiencias previas ha sido especialmente extraordinaria, veamos qué depara el de capa Connecticut.

Hay una tendencia que practican muchas marcas y fabricantes a la hora de describir las hojas que contiene un tabaco y es de poner ‘semilla cubana‘ en la descripción de la hoja. Pero en realidad creo que el mundo y el tabaco han evolucionado tanto que ponerlo es redundante e innecesario, pero la descripción de este tabaco incluye semilla Connecticut y es como obvio, ¿no? Su capa es Connecticut y lleva capote de Honduras y tripa hondureña y nicaragüense. El hecho que es box pressed me hace pensar que se puede ver más ancho del 6 x 52 toro que tengo en mis manos y es porque es más rectangular que cuadrado, pero la capa es bien lisa y quizá hasta verdosa, con aromas de pimienta y madera, mientras que la calada en frío me da notas de mantequilla, madera balsa y un toque sutil de pimienta.

Un tema común y no tan positivo de mis experiencias con esta línea 2012 es que todos han tenido un tiro extremadamente suelto y este 2012 Connecticut no es la excepción. Aunque últimamente soy bastante crítico de los cigarros con tiro apretado, también hay que destacar que el tiro demasiado suelto es un problema con consecuencias similares al tiro apretado, principalmente en la quemada dispareja. Pero el 2012 Connecticut parece quemar bien, aunque sea tan suelto. Los sabores desde las primeras caladas son de vainilla, dulce y chocolate con leche, pero también toques de cáscara cítrica y pimienta blanca en el retrogusto. La ceniza se sostiene bien y es que este 2012 Connecticut tiene aproximadamente 3 años de guarda y la combinación de eso y esta capa tiende a producir buenas cenizas.

El segundo tercio tiene un cambio de sabores, que aunque no es radical sino más bien una progresión predecible, no deja de ser agradable. Hay sabores de mantequilla y de nueces, que se funden con los de vainilla y chocolate que se mantienen desde el tercio anterior, aunque esa nota cítrica del retrogusto desaparece y se aprecia solamente pimienta. La quemada no es la ideal y sin duda es una consecuencia del tiro tan suelto y que la ceniza se cayó en vez de dejarse caer, pero no es algo preocupante ni que requiera retoques, al menos en este tercio. La intensidad es media y la fortaleza también, pero es en este tercio donde alcanzo los límites más altos de ellas.

Sin embargo, en el último tercio la fortaleza aumenta a media-alta, mientras que la intensidad se mantiene en media durante una parte y baja a media-baja después de un rato. La pimienta se hace más abundante, especialmente en la lengua y el paladar, mientras que el sabor de chocolate desaparece por completo así como el de mantequilla, dejándome con una experiencia no tan agradable de nueces y vainilla, que de por sí suelen ser sabores suaves, con mucha pimienta, así que el último tercio no me termina de agradar.

Debo destacar que pese a un tiro tan suelto, el 2012 Connecticut no me dio muchos problemas de construcción, lo que me hace pensar que este tiro es así, a propósito. El resto de la experiencia se caracterizó por una fumada suave, con algunos indicios de que sería más intensa, pero solamente alcanzó una mayor fortaleza y eso es algo que no me termina de gustar, pues tienes unos embates de fuerza en el cigarro que no van a la par con los sabores que estás recibiendo. Pero no fue una experiencia negativa, solo que parece ser un cigarro mañanero o una experiencia muy suave y de ahí no se sale. Pero tiene sabores agradables de chocolate, vainilla, nueces, mantequilla y pimienta, que son relativamente típicos en este tipo de blends.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Oscar Valladares
Modelo: 2012 Connecticut
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Connecticut)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 82

Whisky: The Glenturret 12 Year 2023

The Glenturret se jacta de ser la destilería más antigua de Escocia que aún se mantiene produciendo desde que abrió. Sin ánimos de corroborarlo, me remito a las múltiples historias de cierres parciales o totales o incluso por decreto que han tenido las destilerías en Escocia desde el siglo 17. Pero en realidad no soy historiador de Escocia, así que no nos vamos a poner a discutir el tema.

Pero Glenturret es una destilería en donde hoy en día se embotella The Famous Grouse y es hasta ahí que la conocía. Luego de investigar un poco descubrí que es una destilería ubicada en Highlands, a un par de kilómetros de un río llamado Turret. Incluso, se dice que la destilería está un poco escondida en el valle donde se ubica y que ello pudo haber ayudado a que no se fiscalizara tanto, pues los oficiales simplemente no la vieron.

La destilería fue fundada en 1763, aunque previamente había sido controlada por destiladores ilegales desde 1717 y es la base sobre la que se jacta de ser la destilería más antigua. Originalmente se llamaba Hosh y fue adquirida por John McCallum en 1845 y luego por Thomas Stewart en 1875, y fue en 1876 cuando le cambió el nombre a Glenturret.

La destilería cerró durante la primera guerra mundial (qué sorpresa) y volvió a abrir en 1919 y volvió a cerrar en 1921. No volvió a abrir sino hasta 1957, cuando fue adquirida por James Fairlie. En 1981 la adquirió el grupo Cointreau y en 1990 pasó a ser parte de Highland Distillers, que fue adquirido por The Edrington Group en 1999. En 2018 la destilería fue puesta a la venta y adquirida por el Lalique Group y en 2024 anunció que eliminaría los whiskies ahumados de su portafolio a partir de 2025.

Actualmente tienen 5 productos, de los cuales 2 son ahumados y se espera que sean eliminados este año.

Este Glenturret 12 Year es un whisky de edición anual, que todos los años es distinto. Cada año seleccionan alrededor de 60 barricas para crear este single malt y el de este año es madurado en barricas ex-bourbon y finalizado en barricas ex-jerez, antes de ser embotellado a 46,4% de alcohol.

El Glenturret 12 tiene un color cobrizo oscuro y aromas a frutas oscuras como ciruelas, uvas, higos, e incluso dátiles, pero también canela y chocolate, con una buena dosis de madera ahumada, o más como leña.

En boca ese 46,4% no es especialmente agresivo y el sabor es más como de jengibre, toffee, manzana amarilla, pasas amarillas y nueces. La etiqueta de la botella describe sabores a vainilla, que posiblemente sí haya, pero también nuez moscada que realmente no sentí. Mencionan sultanas también y la verdad es que tuve que buscar en Google qué son y para mi sorpresa son pasas amarillas, así que mira. En el retrogusto están esas sultanas y canela, pero definitivamente nada de nuez moscada.

Aunque las barricas que usa este whisky no son sumamente anunciadas, me impresionó a fuerte influencia de la barrica ex-jerez, especialmente en un mercado en donde su uso suele ser muy publicitado. El día que lo probé fue en una cata de whiskies que usaban una segunda barrica y recuerdo que había otro que pasaba por barrica ex-jerez y el resultado fue sorprendente y muy distinto.

El Glenturret 12 2023 puede ser un ejemplo de un whisky con una gran influencia de barricas y hay a quienes eso no les gusta tanto, especialmente porque la influencia del ex-jerez tiende a ser similar, aunque muy buena y eso no lo niego. Pero eso también lleva a una cierta capacidad de no sorprender. El whisky es mucho más atractivo en nariz que en boca, pero ciertamente es una buena opción, aunque sea una más de las ex-jerez.

Ficha Técnica:
Fabricante: The Glenturret Distillery
Nombre del Whisky: 12 Year Old 2023
Marca: The Glenturret
Origen: Highland, Escocia
Edad: 12 años
Precio: $55
Densidad alcohólica: 46,4%
Puntuación: 86

Drew Estate – Nirvana (Toro)

Yo no sé tú, pero me impresiono cada vez que veo un cigarro que no conozco, especialmente cuando resulta ser que es una línea que existe desde hace años. Esta línea Nirvana fue lanzada en 2013, pero el blend no es propio de Drew Estate sino de una pequeña marca llamada Royal Gold, que tuvo corta duración y por tanto el cigarro también, y ya para 2016 había dejado de existir. Sin embargo, la línea Nirvana estaba disponible en cinco vitolas distintas y sus precios variaban entre $9 y $11. En lo personal las capas Cameroon no son mis preferidas, pero la razón principal es que en los inicios de la industria tabacalera del Nuevo Mundo, fue la capa Cameroon la que muchos fabricantes coincidieron en que se parecía más a la del Habano cubano y la que muchas marcas usaron para recrear su sabor que el Embargo había prohibido en USA. No me parece que lo tenga tan marcado, pero fue una tendencia que adoptaron muchas marcas y en gran parte la capa Cameroon es sinónima con cigarros de antaño, y en lo particular me gustan más los experimentos e híbridos creados en años más recientes.

El Nirvana se ve bastante elegante, aunque su anilla no me inspira mucho. En serio tuve que revisar bastante sobre él, porque nunca lo había visto. Tiene una construcción bastante decente y es en la anilla inferior donde se lee Royal Gold y aromas bastante escasos a cuero, nueces y canela. Luego de picarlo me encuentro con un buen tiro y la calada en frío me da aromas de salsa de carne, nueces y notas dulces. Le quito la anilla inferior y es hora de darle fuego.

El Nirvana realmente quema muy decente, muy recto y con una experiencia bastante suave en el retrogusto y algo más intensa en el paladar, con sabores a esa salsa de carne, madera de cedro y chocolate, lo cual hace una combinación bastante rara. La pimienta es blanca en el paladar y negra en el retrogusto, aunque no tan fuerte y en efecto, la intensidad es media con una fortaleza media-baja, pero buen tiro, buen anillo de combustión y un ritmo controlado.

Los sabores son pegajosos y lo que se llamaría cremoso, permitiendo una permanencia larga y que después de soltar el humo hayan bastantes sabores que perduran en boca, o mejor dicho perduran un buen rato, pero no son bastantes sabores. Pero sí hay sabores nuevos, especialmente a licor de naranja y dátiles, aunque ese sabor de licor desaparece cuando supero el punto medio del cigarro. Sigue quemando muy bien y dando una sensación pegajosa en cada calada y creo que es lo más destacado que puedo mencionar de la fumada, pues la fortaleza sigue siendo medio-baja y la intensidad no da muchas señales de que vaya a aumentar.

En el último tercio no hay sabores nuevos ni algo que pueda decir que está llevando la batuta en el Nirvana. De hecho, el último tercio parece inexistente en términos de intensidad. Sí hay algo de nueces, salsa de carne y madera, pero son sabores a los que llego dándole varias caladas. Peo sigue quemando bien y el anillo de combustión, aunque más accidentado, no representa un problema. Así llegamos al final del Nirvana, una hora y 20 minutos después de encendido.

No sé si sea un tema de mucha edad, porque en verdad no sé la edad de este cigarro. Quien me lo obsequió me dijo que tenía entre 2 y 3 años de guarda, pero investigando un poco creo entender que fue descontinuado en 2016, por lo que podría tener alrededor de 9 años y ese es tiempo suficiente para que pierda bastante, especialmente si su capa es Cameroon y ese era uno de los defectos de la capa Cameroon, que era muy delicada y por eso hoy pocas marcas la siguen usando. Pero los dos primeros tercios del Nirvana fueron interesantes y entretenidos, pero toda la fumada se caracterizó por la expresión ‘no mucho‘, en el sentido que no hubo mucho de nada.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Drew Estate
Modelo: Nirvana
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Camerún (Cameroon)
Capote: México (San Andrés)
Tripa: Nicaragua (Estelí, Jalapa)
Precio: $11,00
Puntuación: 82

PDR – VLR Maduro (Toro)

Uno de esos cigarros que no estoy 100% claro de dónde salió, o más bien sí sé de dónde lo saqué, pero no tengo ni idea de dónde lo sacó la persona que me lo obsequió, pues es alguien que normalmente compra cigarros con fines de educación de su paladar y para probar nuevas cosas y aplicarlas a los cigarros que hace. Precisamente por eso me sorprende que haya adquirido algo de la marca PDR, porque sé que no le gusta, pero además de la línea económica de PDR. Además adquirió más de una línea, que pronto probaré también. Esta línea VLR se puede traducir en distintas cosas, en parte porque el eufemismo para un producto barato en el mercadeo americano es algo de valor, y VLR puede ser visto como una abreviación de Valor. Incluso, el significado de VLR es Value Line Reserve. En algún momento posterior, le cambió el nombre a la línea llamándola Valley Reserve Line, que creo que es darle vueltas al asunto. Esta línea originalmente era fabricada exclusivamente para Thompson Cigar y no sé si se sigue manteniendo así después del rediseño.

Pero si te das una vuelta por mi experiencia con la marca, podrás notar que PDR no es santo de mi devoción, pues en muchos casos o al menos en mucho de lo que he fumado, parecen explotar al máximo los límites precisamente de la palabra Valor. Pero siendo que han pasado alrededor de cinco años desde que reseñé algo de la marca, pensé que no estaría mal regresar a ella, aunque sea para un par de pruebas. Cabe destacar que este cigarro tiene la anilla vieja, y que la nueva fue modificada en 2023, por lo que este cigarro tiene al menos un par de años de guarda. El cigarro tiene medidas de 6 x 52 y su precio original ronda los $4 por unidad. Por lo pronto, los aromas en la capa son a paja mojada y realmente distintas cosas mojadas, como madera y musgo, pero también notas de café y vainilla en el retrogusto.

El primer tercio es bastante suave y quema muy bien, incluso con una nota algo exagerada de humo pero que, viniendo de PDR, estoy acostumbrado. Los sabores principales son de cuero, pero también hay matices dulces de vainilla, paja y madera. La ceniza bastante blanca amenaza con quedarse sobre el cigarro, pero antes de finalizar el tercio la dejo caer preventivamente. La fortaleza es media-baja y la intensidad similar, aunque hacia el final del primer tercio pareciera querer ascender.

En el segundo tercio el VLR Maduro parece encaminarse más hacia lo que debería ser la fumada, con el sabor de cuero bien complementado por notas de pimienta e incluso una nota de jengibre, con un retrogusto intenso de madera y suave de pimienta. Afortunadamente la quemada es ejemplar y en verdad se va portando bien, aunque sí tiene algunos momentos que demuestra un cierto betuneado que hace que suelte más humo de lo que debería, pero no parece afectar demasiado los sabores de la fumada. Me explico, en un cigarro betuneado los sabores tienden a desprender sabores que no siempre son los propios de un tabaco y este no los tiene específicamente, sino sabores más propios de tabaco sin adulterar.

Llegamos al último tercio con una mayor intensidad en el sabor de cuero del VLR Maduro, pero también hay notas más fuertes de pimienta y madera. La intensidad se mantiene en media como máximo, pero titubea entre ese punto y media-baja, mientras que la fortaleza se queda fija en media-baja. Pero quema muy bien y se mantiene con una buena ceniza y en ningún momento requiere retoques. Me toma una hora y 10 minutos fumar este toro hasta el punto que lo dejé en el cenicero sin pena ni gloria.

El PDR VLR Maduro es un cigarro mucho más dinámico de lo que esperaría de un producto de bajo precio, pero no por ello quiero decir que sea glorioso. Es un cigarro de $3 y se comporta como uno, con sus bemoles y sus puntos a favor y en contra, pero al menos una buena quemada que mantiene el ritmo. Lo recomendaría si quieres un cigarro que queme bien y no ofrezca mucho en términos de sabor o experiencia, pero que eche humo constante y no tengas que darle retoques. Pero en ese rango hay una larga lista de opciones y no es un cigarro que debas salir a buscar, sino aprovechar si lo tienes y no mucho más. Pero en verdad cuando vi que era un PDR ya sabía más o menos lo que me esperaba.

Ficha Técnica:
Fabricante: PDR Cigars
Marca: PDR
Modelo: VLR Maduro
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: N/D (Maduro)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $3,50
Puntuación: 74

Ron: Annabay Club 5 Years

Hace algún tiempo, cuando reseñé los rones de Papiamento de Aruba, algo que mencionaba muy convencido es que en Aruba no debe existir una destilería y por eso el ron es hecho en Panamá. Por eso, cuando vi este ron de Curaçao, cuya geografía es prácticamente igual a la de Aruba, pensé que sería más o menos la misma propuesta. Pero me sorprendió bastante descubrir que, si bien Papiamento no menciona en ningún lugar dónde se hace, Annabay destaca bastante que es hecho en Willemstad, la capital de Curaçao.

Incluso, Annabay tiene una tienda disponible para turistas en el muelle de St. Anna Bay, en Punda, en lo que la marca destaca como el Rum Locker, donde se puede aprender sobre el legado del ron de Curaçao y probar los distintos productos de Annabay, porque además hay más de uno. Son 4.

Entre todos sus productos, este 5 Years es el más antiguo que tienen y quizá me genera mucho más respeto por la marca que no se basan en un texto de mercadeo para destacar todo lo que su ron tiene o no. Si bien su propuesta es de un ron que se toma solo o en las rocas, también destacan que es un ron de melaza, destilado en columnas y alambique y añejado un mínimo de 5 años. Finalmente es embotellado a 40% de alcohol, sin colorante, sin endulzante y sin aditivos.

Su color no miente y este en verdad es un ron joven, con aromas a madera, vainilla, caramelo y una que otra nota de frutos secos que no se mantiene mucho tiempo. Al cabo de unos minutos en copa su aroma se reduce bastante, sin duda por su juventud.

En boca los sabores son ligeramente más amables, con notas de chocolate y tabaco verde, que se funden con estas otras notas que ya sentí en nariz de madera y vainilla y caramelo, pero sin la adición de algún fruto seco, ni siquiera en el retrogusto, en donde se sienten apenas notas de caramelo.

En realidad el Annabay Club, incluso con 5 años de añejamiento, se siente como un paso más allá de un Bacardí o algún ron venezolano joven. Pero por lo que he leído, el objetivo principal de Annabay Club es ser un ron de consumo interno, y en un país en donde prácticamente todo es importado, debe ser un gran alivio para los locales que exista un producto hecho en su pequeña isla y que tenga una calidad para poder ser exportado, aunque sea a Holanda.

No es un ron extraordinario y por $50 creo que está extremadamente caro, pero teniendo en cuenta su origen y su propósito, creo que es un paso en la dirección correcta. Quizá en unos años existan versiones de mayor añejamiento y si vienen de esta base, creo que va a ser muy bueno.

Ficha Técnica:
Fabricante: AnnaBay Club
Nombre del Ron: 5 Years
Marca: AnnaBay Club
Origen: Curaçao
Materia prima: Melaza
Edad: 5 años
Precio: $50
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 80