Cadenhead es una embotelladora independiente que traza sus raíces en 1842, conocida por su atención en la selección de barricas y la búsqueda de edades y destilados que capturen perfectamente el carácter de lo que están embotellando, o al menos eso dice su historia.
Para esta botella no han mencionado la destilería de la cual viene el ron, pero sí menciona que fue destilado en 2007 y embotellado en 2024, por lo que cuenta con 17 años de edad y es embotellado a 46% de alcohol, sin corrección de colores ni filtrado en frío.
En nariz tiene una combinación interesante de aromas que me recuerdan al dulce, como regaliz y toffee, pero también pino, cáscara de naranja y banana.
En boca es intenso y rico, con sabores a nueces y chocolate, pero también caramelos de jengibre. En el retrogusto hay nuez moscada y plátano frito, o algo que me recuerda a esa nota.
Creo que son pocos los rones españoles que he probado que no sean canarios y aunque siempre he sabido que existen, no había tenido ocasión de probarlos. En este caso no menciona origen, pero pienso que si fuera canario, lo indicaría. Por ello, me parece que este es un ron de conocedores y su precio lo garantiza, pues no es algo para tomar con nada, sino disfrutar por sí solo.
Ficha Técnica: Fabricante: N/D Nombre del Ron: Green Label 17 Year Spanish Rum Marca: Cadenhead’s Origen: España Materia prima: Melaza Edad: 17 años Precio: $180 Densidad alcohólica: 46% Puntuación: 88
Hay aspectos y detalles de la marca Asylum que a veces me parecen confusos y que he aprendido a ignorar con el tiempo, y hay veces que me parece que la marca también. Un tema es que los colores de sus anillas parecen llevar los mismos tonos (exactos) que muchas otras líneas de Eiroa/CLE (su marca madre), y si notas bien, el CLE Corojo parece tener el mismo tono de rojo de la cubierta inferior que este en la anilla, y a veces pareciera que el CLE Connecticut tiene el mismo tono que el Asylum Connecticut. Pero eso es lo de menos; mi primer tema es que durante mucho tiempo Asylum existía como Asylum 13 y habían algunos productos que llevaban el número y otros que no, y siempre asumí que era una época de transición entre tenerlo y no tenerlo. Por último, existe el Asylum Corojo, que es éste, pero también existe el Asylum Authentic Corojo, que es otro. Pero aquí a lo que vinimos.
El Asylum Corojo en Robusto es una rareza, no porque hagan pocos, sino porque la marca y la línea son más famosos por hacer este cigarro en vitolas de 6 x 60, 7 x 70 y 8 x 80, así que este 5 x 50 es como un hermano pequeño de todas las anteriores. Revisando un poco, hay páginas (incluyendo la oficial de la marca) que colocan a este cigarro como el nuevo Authentic Corojo, aunque hay otras que destacan que son productos distintos. En cualquier caso, tienen anillas distintas y el Authentic Corojo que reseñé en 2018 era en Toro, pero ambos son puros hondureños. Luego de quitarle la capucha inferior a éste me encuentro con aromas a cáscara de naranja y cuero, mientras que en el pie hay notas similares con algo más de pimienta y merey. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me da aromas de sal, cuero y madera.
Las primeras caladas son ligeramente picantes, pero con notas más abundantes de canela, cáscara de limón y una nota de chocolate que va aumentando a lo largo del tercio. Esa pimienta también va aumentando su intensidad, aunque no llega a ser tan fuerte como el chocolate y eso es algo que hacen mucho las marcas de CLE: no pasarse con la pimienta. Hacia el final del tercio también aparece un sabor de tierra húmeda que llega a competir con el chocolate pero nunca lo supera, al menos no en el primer tercio. El cigarro quema que es una maravilla, con un tiro muy decente y produciendo buena ceniza muy pálida y con un anillo de combustión casi ideal. Tanto fortaleza como intensidad en este primer tercio se ubican en media.
En el segundo tercio el Asylum Corojo tampoco es liderado por las notas de tierra, siendo el sabor de chocolate el que sigue llevando la delantera, pero la intensidad alcanza la media-alta para seguir liderando el chocolate. Hay un sabor a pan con mantequilla al inicio del tercio que me agrada bastante, pero para cuando supero el punto medio se deshace del componente lácteo y se siente simplemente como un sabor de pan tostado, mientras que el toque picante es algo más agresivo, pero nada que constituya una pasada. La fortaleza se mantiene en media y sigue quemando muy bien.
En el último tercio me encuentro con algunas notas cítricas, principalmente de cáscara de naranja, que junto a las notas de chocolate se hace una combinación muy agradable. Afortunadamente los sabores de tierra húmeda no se funden con estos que mencioné, sino que se sienten como sabores adicionales. No quiero imaginarme cómo sería si fueran juntos, pero afortunadamente hay sabores también de madera y pan que hacen del Asylum Corojo una buena fumada. La fortaleza se queda en media, mientras que la intensidad en media-alta y el resto de la fumada es muy agradable, y dura hasta que marco una hora y 35 minutos de fumada.
El Asylum Corojo es un cigarro de contrastes. Principalmente porque su anilla de calaveras y letras de heavy metal te hacen pensar que lo que viene es una fumada agresiva y fuerte, pero en realidad no es un cigarro fuerte. Eso es algo que ya sabía, pues la mayoría de los Asylum son así y los que son fuertes, son realmente fuertes. Pero también pasa que el uso de las calaveras me parece en cierto modo infantil, pero el blend es de gente grande, es una fumada adulta, con suaves contrastes y muy agradable, que no llega a ser un bombazo de sabores ni de pimienta, sino un cigarro que bien podría fumar regularmente al igual que muchos de la marca.
Para alguien que ha visto la cobertura de la convención anual de lo que anteriormente se conocía como el IPCPR y ahora es el PCA en Las Vegas, que reúne a los mayores productores de tabaco del nuevo mundo, distribuidores y fabricantes de accesorios, ver la gran figura del basquetbolista Karl Malone se ha hecho habitual. Al principio pensaba que era un fanático más, pero luego vi que existe un tabaco que lleva su nombre y que es hecho por La Aurora. Así que cuando tuve la oportunidad de adquirir uno me puse a investigar un poco y si bien el tabaco lleva su nombre, también dice Barrel Aged. Resulta que el capote y la tripa de este cigarro se almacenan en barricas que anteriormente contuvieron ron durante 6 meses antes de ser torcidos. La capa es Habano ecuatoriana y el capote proviene de Ecuador también, aunque no especifica el tipo de tabaco que es. La tripa viene de Nicaragua, República Dominicana, Brasil y Perú. En esta ocasión, se trata de un Robusto 5 x 50 que voy a probar.
Dime lo que quieras sobre los cigarros que añejan al menos una parte de las hojas en barricas, pues pienso que no les hace nada. Es una tendencia que entiendo que comenzó Cohiba en Cuba, metiendo una que otra hoja en barricas ex-ron, luego Perdomo empezó a añejar casi todo en barricas ex-bourbon, Arturo Fuente en ex-cognac y desde entonces el tabaco añejado en barricas es algo que se mantiene en casi todas las marcas. Igualmente ha pasado con los tabacos que llevan el nombre de personalidades famosas, con algunos más afamados y exitosos que otros. En este caso La Aurora combinó ambas tendencias y el ron que estaba en las barricas supuestamente es el E. León Jimenes 110 Aniversario. La capa, que no pasa por barrica de ron, tiene aromas de nueces, algún grano y una nota herbácea, mientras que en el pie siento aromas a vainilla, chocolate y roble. Finalmente lo pico y la calada en frío tiene aromas de pimienta, pasas e incluso ron.
Tomándose en serio eso de la barrica, las primeras caladas del Barrel Aged by Karl Malone tienen sabores de madera charreada (carbonizada), pimienta, anís y cuero. A lo largo del tercio van apareciendo también sabores a pasas, roble, y un humo denso y rico que de verdad me sorprende más de lo que pensé que lo haría. Son buenos sabores y una intensidad media-alta, con fortaleza media. La quemada no es la mejor, pero nada que preocupe.
La quemada mejora en el segundo tercio y el Barrel Aged by Karl Malone se comporta bien, con su humo denso y sus sabores intensos. Hay notas de salsa BBQ, abundante madera, sal y pimienta, que además después del punto medio incluye notas más intensas de pasas, que ya estaban en el tercio anterior pero no estaban al principio de éste. La intensidad aumenta a alta y la fortaleza llega a media-alta también, y sigue aumentando.
Incluso, aumentan tanto que llega un punto que el cigarro está demasiado fuerte, tanto para mi gusto como para la comparativa con las primeras caladas. Lo dejo un rato en el cenicero para que ‘se calme’ y tampoco es que le he dado caladas continuas. La pimienta es quizá el sabor más intenso, pero las pasas y la nota dulce que las caracteriza se funde con una intensa nota de madera. Me toma una hora y 20 minutos fumar este cigarro, que me impresionó más de lo que esperaba, al punto de ser inaguantable durante un rato, pero siempre que le dé caladas cortas, se comporta bien.
En efecto, esperaba un blend que no ofrece mucho, porque es de La Aurora y mi experiencia con la marca ha sido diversa y porque tiene nombre de persona famosa y barrica en su añejamiento, así que esperaría que no haya mucho más, pero lo hay. Creo que no es un blend para todo el mundo y eso también me sorprende por lo que mencioné antes y que el baloncesto es un deporte que apunta ser para todos y la temática del cigarro, con el nombre de Malone y los colores iguales al balón sin duda te ponen el deporte en la cara. Al igual que en otros casos de añejado en barricas, si no te lo dicen, no te darías cuenta, pero es un cigarro intenso y fuerte y eso tampoco es lo habitual.
Ficha Técnica: Fabricante: La Aurora Cigars Marca: La Aurora Modelo: Barrel Aged by Karl Malone Dimensiones: 5 x 50 Tamaño: Robusto Origen: República Dominicana Capa: Ecuador (Habano) Capote: Ecuador Tripa: Nicaragua, República Dominicana, Brasil, Perú Precio: $9,00 Puntuación: 87
Luego de lanzar una edición limitada su whisky añejado en barricas de jerez fino en 2020, para 2023 Kilchoman lanza una edición también limitada pero con mucha mayor cantidad de un whisky que es añejado exclusivamente en barricas ex-jerez fino. Además, esta edición tiene mucha más potencia.
El whisky fue destilado en 2018, con un nivel de turba de 50ppm y fue añejado durante al menos 5 años en 20 barricas de José & Miguel Martín, una empresa originaria de Huelva, pero que ahora funciona en Jerez, luego de haber adquirido la bodega Valdivia. Sus barricas también son enviadas a destilerías como Glenfarclas, Ardgowan y Springbank, para sus destilados añejados en barricas ex-jerez.
Esta versión es embotellada a 50% de alcohol.
En el mundo de los whiskies ahumados, hay dos estilos de aromas muy característicos; uno es con aroma a humo yotro con aroma a ceniza. Aunque la mayoría de los Kilchoman que he probado tienden a tener ese aroma de humo, este tiene aroma a ceniza, al mejor estilo de Lagavulin o Laphroaig. También tiene aromas vegetales a hojas secas, pino y romero, pero luego aceitunas, nueces y toques cítricos, con un final de asfalto y cotufas.
En boca me encuentro con sabores de goma quemada, regaliz, almendras, manzana horneada y toffee, pero también esa sensación dulce que suele acompañar a whiskies que pasan por barricas de jerez. Hacia el final del sabor me encuentro con notas de pimienta y manzana verde. En el retrogusto, cáscara de limón, ceniza y café quemado.
Tuve la oportunidad de probar este whisky en una cata que hicimos con base en el jerez, en donde probamos crema de jerez, luego vino de jerez, brandy de jerez y finalmente un whisky que pasa por barrica de jerez, que es este. Me gusta como este whisky incluye esa nota ligeramente ácida del vino, pero también la nota dulce que lo caracteriza. Pienso que es un whisky que admitiría mucha más edad, pero como está es muy bueno.
Ficha Técnica: Fabricante: Kilchoman Distillery Nombre del Whiskey: Fino Sherry Cask Matured Marca: Kilchoman Origen: Islay, Escocia Edad: NAS Precio: $115 Densidad alcohólica: 50% Puntuación: 88
Gracias a una interesante mezcla de buena suerte, oportunidad, mala suerte y casualidad, hace un par de meses un buen amigo me quiso hacer un obsequio de un tabaco y me dio a elegir entre tres cigarros distintos. Sabiendo que este El Centurión H2KCT ya lo había probado en una vitola que creía que era Toro, me incliné por este en Corona, pues me gustaría probar la misma liga en una vitola distinta a la que probé originalmente en 2017, así que tomé este Corona y cuando llegué a casa que revisé mis reseñas anteriores, me di cuenta que la que había probado era, efectivamente, en Corona, así que toca esta recata. Sin embargo, un par de semanas después tuve la oportunidad de visitar una tienda en donde vi el mismo cigarro en otra vitola y lo compré, así que eventualmente vendrá nuevamente en una reseña y con una vitola que no es una recata.
Pero en realidad esta versión de El Centurión de My Father es algo especial, con una capa inusual que es un híbrido entre la especie Habano 2000 y el Connecticut. Además, es una hoja que tiene como origen Estados Unidos y hace unos años el cigarro se ubicó entre los 25 mejores de su momento según Cigar Aficionado. Esta capa híbrida, que no es especialmente algo raro, pero no es común que las marcas grandes las utilicen, tiene distintos colores pero ninguna imperfección. Tiene aromas de chocolate, cedro y galletas danesas, mientras que la calada en frío me da notas a galletas y papel bond.
No debería sorprender que las primeras caladas sean fuertes de pimienta, pero sí sorprende de todas maneras. También hay notas dulces de galletas pero también de harina, incluso de galletas de chocolate chip, toques salados y hacia el final del tercio algo de nueces y vainilla. Se siente como una torta pound cake o algo en ese estilo, con una intensidad media y fortaleza similar, sin ser abrumador en ningún caso. La ceniza e pela un poco y se ve hasta torcida, pero no es algo que parezca afectar la fumada y para el final de ese primer segmento la dejo caer para que no llegue a ser problemática.
La fortaleza y la intensidad aumentan ligeramente en el segundo tercio, con más pimienta, sobre todo en el retrogusto. También aparecen más sabores de madera de cedro y el perfil de El Centurión H2KCT se siente particularmente menos pound cake y más sabores particulares de una capa Connecticut. Aparecen sabores que me recuerdan al olor de un bosque de pino, pero esas notas cremosas y ligeramente lácteas de la torta son las que se mantienen. La quemada va bien y aunque sostiene una buena ceniza, ésta se cae fácilmente y no trato de obligarla a que se quede sobre el cigarro si cada vez que lo pongo en el cenicero se cae.
Los sabores de chocolate regresan con más intensidad que antes en el último tercio, aunque no son especialmente agresivos ni intensos, sino más como una nota de chocolate con leche que se mantiene buen rato en cada calada. Otra cosa que me llama la atención es que los sabores de El Centurión H2KCT se sienten separados entre sí y no la típica amalgama de sabores que tiende a arropar muchos cigarros en el último tercio. Ese sabor de masa de galletas y el sabor de chocolate que está presente se sienten más o menos amalgamados o al menos la combinación de ambos en el paladar me regresa esa nota de galletas de chocolate chip que me había agradado en el primer tercio y es así como, con una intensidad media-alta y una fortaleza media, el cigarro se mantiene hasta que marco una hora y media con él y lo dejo en el cenicero.
Con un nombre tan largo y difícil de escribir bien en cada mención (tuve que hacer copy/paste varias veces), esta versión de El Centurión se trata de una fumada bastante sencilla. Recuerdo que en mi fumada original me había parecido quizá demasiado sencillo y le terminé dando 83 puntos, lo cual estaba bastante por debajo de lo que le había dado Cigar Aficionado y de mi expectativa en general. En esta ocasión puedo decir que la experiencia fue mejor, pero no realmente mucho mejor, sino algo mejor. Creo que el perfil va más acorde a un paladar experimentado y posiblemente en 2017 el mío no era tan experimentado como ahora, pero está lejos de ser un cigarro muy complejo y con estas siglas y el hecho que es una versión mejorada de otro cigarro de la marca, sigo esperando que sea mucho más complejo.
Ficha Técnica: Fabricante: My Father Cigars Marca: My Father Modelo: El Centurión H2KCT Dimensiones: 5½ x 48 Tamaño: Corona Origen: Nicaragua Capa: USA (Híbrido Habano 2000 / Connecticut) Capote: Nicaragua Tripa: Nicaragua Precio: $7,00 Puntuación: 86
Ancestral es una destiladora ubicada en Caracas, que realmente se llama Destileros Ancestrales, pero hacen distintos destilados y licores, que siempre me han gustado. Hacen vodka, ginebra (dos tipos), whiskey (de maíz y de cebada), varios licores y desde hace varios años, cocuy. El cocuy lo hacen de dos variedades, uno es añejado por un tiempo que alcanza los 4 años y el producto que sale es excepcional, aunque muy distinto al cocuy que normalmente pruebo. Pero también hacen este cocuy sin edad.
Este cocuy nace en Pecaya, en el estado Falcón, de donde lo adquieren por un tema de calidad y sabor que ya la gente de Ancestral acostumbra desde hace unos años. Pero es luego redestilado en Caracas, así que técnicamente no es un cocuy de Pecaya, pero tampoco pretende serlo. Es embotellado a 40% de alcohol.
He tenido la suerte de poder probar este cocuy varias veces, pues conozco a uno de los dueños de la marca y siempre lo lleva con mucho orgullo, y algo que impresiona de la diferencia entre los cocuyes de Pecaya y de otros orígenes, es que Pecaya tiende a hacerlos con aromas más frescos… no más herbáceos, pero se sienten simplemente más frescos. Estos aromas incluyen notas vegetales, cítricas, una cierta nota de levadura o de masa madre y no mucho más.
En boca es sabroso y complejo y de ese sabor que te invita a probar más. Estos sabores son a pimienta, banana verde, cilantro y notas vegetales, con un retrogusto de pimienta y mostaza, y una nota más suave de cáscara cítrica.
Creo que a lo que me refiero con un aroma más fresco es que no incluye otros aromas, sino básicamente de notas herbáceas y distintos derivados similares. No hay notas de caramelo o vainilla o de elementos que no relacione con notas herbáceas. Es algo distinto y muy sabroso y no es solo porque su origen sea Pecaya, sino la atención y el cuidado de la gente de Ancestral por optimizar un producto que de por sí es muy bueno.