Ron: Millonario 10 Aniversario Reserva

Ron Millonario es un ron procedente de la Hacienda Agrícola de Chiclayo, lugar que posee una refinería de azúcar y fue fundada en 1904, aunque no sería sino hasta 1950 que crearan su ron. Dado que el proceso era riguroso, el precio se disparaba, por lo que se decía que el ron solamente era «para los millonarios» y fue así como ganó su nombre.

En 2004 Fabio Rossi descubrió la marca y decidió invertir en ella. Rossi comenzó a desempeñarse en el mundo de los destilados como enólogo. Posterior a sus estudios de enología creó una compañía de whisky en Edingburgo, Escocia (llamada Wilson and Morgan), en la que actuaba como un embotellador independiente de whisky de single malt. En 1999 creó Rum Nation, una empresa que recopila rones menores de distintos países y los embotella bajo su marca. En otras ocasiones he recibido rones de esta marca, pero dado su origen tan extraño, no me he atrevido a publicar una reseña. Incluso hacen blends de rones de Guyana con Jamaica, por ejemplo.

El hecho es que después de Rum Nation, Rossi adquirió los derechos de ROn Millonario. Este ron es hecho al norte de Perú, a partir de una nueva receta diseñada para ser una más liviana que el ron Millonario tradicional, pero con los mismos sabores ricos en pasas por los que la marca es famosa.

En su versión que voy a catar, el ron es un blend de rones entre 6 y 10 años de edad alcanzado mediante el método de solera, en donde en el primer escalafón se añade ron de 6 años y en el último ron de 10 años. Luego es embotellado a 40% de alcohol. Este ron es producido por una destilación de columnas que la marca importó de Escocia en 1938 y es envejecido en una combinación de barricas americanas y eslavas.


La botella de Millonario es bastante estándar, con una etiqueta muy intervenida y hasta «ruidosa», haciéndolo parecer más un ron de origen chino que peruano.

En copa el Millonario muestra un tono bronce con una densidad alta que hace que el líquido se detenga rápidamente luego de darle unas vueltas y se desprendan lágrimas gruesas.

En nariz se aprecian notas de ron dulce, madera, toffee, mermelada de naranja, vainilla y café. Al cabo de unos minutos estas notas se hacen más profundas y se acentúa la vainilla y el toffee parece entrelazado con canela y clavo, para que al final se aprecien pasas y nueces.

En boca el Millonario 10 se siente muy suave, como si pasara sin hacerse notar, con un golpe alcohólico casi inexistente y sabores más fuertes a caramelo, mermelada, madera y toffee, con toques de pasas. Es un ron bastante dulce, pero los taninos ayudan un poco a balancearlo (pero no si tomas más de un trago en menos de 3 minutos). A estos sabores se le añaden naranja dulce, vainilla, higos, dátiles y pasas, con un fondo de nueces.

Se siente como un ron de cuerpo medio con un final bastante dulce en cuyo retrogusto siento sabores de azúcar morena, chocolate y madera. Cundo le añado hielo aparecen sabores de chocolate en grandes cantidades

Este Millonario 10 Aniversario es un ron bastante dulce, que describiría como un ron para comer postre y no tanto como para tomar solo, aunque no me lo imagino en un cóctel. Los sabores son ricos, variados, pero también se siente un gran protagonismo no solo de ese sabor de pasas que prometía al inicio, sino también de una dulce que me hizo recordar el Hacienda Saruro, al mismo tiempo haciéndome pensar que no es ron per se, o al menos no lo que yo consideraría un buen ron.

Precisamente, si no te gustan los rones dulces, este es uno que no debes probar. Si sí te gustan, creo que el Millonario 10 Aniversario estará dentro de tus preferidos por su variedad de sabores relacionados con caramelo, pasas, frutos secos y chocolate. Tiene suficientes notas de madera para contrastar con esos sabores dulces y funcionar hasta como un digestivo. Pero no lo recomendaría con tabaco.

Ficha Técnica:
Fabricante: Hacienda Agrícola de Chiclayo
Nombre del Ron: 10 Aniversario Reserva
Marca: Millonario
Origen: Perú
Edad: 6 a 10 años
Precio: $34
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 74

Davidoff – LE 2020 Year of the Rat (Toro)

Hay cigarros que son parte de series anuales, y normalmente llama la atención cómo será la siguiente anilla, nombre, vitola o liga. En el caso de loa Davidoff que siguen el calendario chino, el nombre es quizá lo menos sorprendente, pues se refiere al animal que representa el año siguiente a cuando son lanzados, que suele ser en noviembre, justo antes del año nuevo chino. Para la edición 2020, que celebra el año de la rata, Davidoff creó una liga que en papel se ve bastante «normal», incluyendo una capa Habano ecuatoriana, capote nicaragüense y tripa proveniente de República Dominicana y Nicaragua, a un precio de $39 por unidad y una producción total de 10 mil cajas de 10 cigarros.

Este Year of the Rat viene en una vitola bastante conocida tor de 6 x 52, muy bien torcido pero con una apariencia medianamente rústica para lo que esperaría de un cigarro de este precio. Sin embargo, se siente bien torcido, firme y con una suavidad mínima a lo largo del cigarro. La capa tiene una buena cantidad de venas, lo que le añade a ese toque rústico, pero al mismo tiempo se ve con una textura muy variable y oleosa. La capa presenta aromas de madera y pasas, mientras que en el pie se siente un fuerte aroma de mantequilla de maní, madera y frutos rojos. La calada en frío que logro después de picarlo con la doble hojilla, me presenta un tiro muy decente y aromas bastante suaves, destacando maní y un dulce genérico.

Las primeras caladas del Year of the Rat presentan sabores tan sutiles como los de la calada en frío, mostrando un toque de maní y crema, con un poco de pimienta. A medida que la quemada progresa y a mediados de este primer tercio, la cantidad de pimienta va aumentando, incluso hasta un punto que me toma por sorpresa ese estallido de pimienta. Para ese momento el cigarro no presenta muchos más sabores, pero la intensidad de los mismos hace que se convierta en un cigarro «full flavored» como llaman, donde la intensidad es media, pero los sabores son bastante ricos. El humo es abundante y el anillo de combustión bastante recto. Aunque no todas las caladas presentan una cantidad uniforme de humo, no llego a preocuparme de cómo esto afecte a la fumada.

En el segundo tercio la pimienta se destaca más, habiendo sido parte de un trío de sabores en el primer tercio, pero perdiendo las notas dulces de la crema en este, por lo que se siente más afilada esa sensación picante, aunque no llega a ser agresivo. También le acompañan notas de nueces, mantequilla de maní y un toque suave de chocolate, pero en general con una gran riqueza en estos sabores y varios matices entre ellos. También denota una impresión que el último tercio será más fuerte, aunque no me quiero adelantar, y precisamente me cuesta adelantarme porque el cigarro quema bastante lento y me toma una hora y 10 minutos superar el segundo tercio.

Lo que se había limitado a una intensidad media durante los primeros dos tercios se vuelve una bastante mayor en el último, con la pimienta todavía muy presente entre los sabores, pero acompañado de nueces, nuez moscada, hojuelas de maíz (quiero decir Corn Flakes, pero no quiero sonar que les estoy haciendo propaganda), crema y madera. El humo reduce un poco su abundancia y es hacia la mitad de este tercio que comienza a mostrar matices de leña y una propiedad bastante dulce que potencia el resto de los sabores. Al cabo de dos horas este Year of the Rat llega a su fin, con una quemada, tiro y humo perfectos, aunque después de quitarle la anilla esa impresión rústica se siente mucho más. El único punto negativo que le podría conseguir, además de su precio de $39, es que en el último tercio me asaltó un golpe de nicotina que me dejó un poco golpeado después de la fumada.

Como siempre me pasa con los Davidoff, luego de ver sus precios tiendo a ser mucho más crítico con la fumada. Este caso no es diferente, pero si tuviese un precio más accesible para cualquiera no me costaría mucho marcarlo como una excelente fumada. Sin embargo, la marco como muy buena, aunque en el primer tercio haya una aparente disparidad de sabores y matices, pero a partir de la mitad de ese primer tramo compensa las fallas con sabores y riqueza excepcional. Pero no porque sea un cigarro caro significa que va a ser excelente, aunque es muy agradable de fumar y ciertamente un cigarro que bien puede celebrar el año nuevo, incluso si lo fumé en agosto.

Ficha Técnica:
Fabricante: Davidoff Group
Marca: Davidoff
Modelo: Year of the Rat Limited Edition 2020
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $39,00
Puntuación: 91

Ron: Cañaveral Reserva Especial

El ron Cañaveral es una historia «rara», pues se trata de un ron venezolano cuyo maestro ronero, por la situación del país, decidió emigrar a República Dominicana. Hasta ahí todo muy acorde a la realidad, pues la emigración venezolana no ha sido algo diferente a las distintas crisis que se han vivido en el resto de la región.

Al parecer, este maestro ronero, cuyo nombre desconozco, terminó desempeñándose en la misma tarea para Barceló. De ahí a que el Barceló Imperial tenga un sabor que se aproxima bastante al del ron venezolano.

Pero hace cosa de un año que pasaba por el aeropuerto de Santo Domingo y me impresionó ver varias cremas de ron de marca Cañaveral en las tiendas de duty free, y al revisarlos un poco, vi que tenían exactamente el mismo diseño de las venezolanas, pero marcaban ser hechas en República Dominicana. En verdad me llamó la atención, pero no me impresionó porque al final se debe tratar de la misma empresa funcionando allá con materia prima de ese país.

Sin embargo, ayer probé este Reserva Especial, que es uno que había probado hace tiempo y me gustó bastante. Mientras me disponía a buscar fotos del empaque en internet (porque solo le tomé fotos a la botella), me encontré con este empaque:

Precisamente, tomaron exactamente la misma botella y el mismo empaque y simplemente le pusieron Ron Dominicano abajo. Incluso, las notas de cata en el interior de la caja son exactamente las mismas en el ron dominicano como en el venezolano. Que me perdonen, pero eso es una chapuza de marca mayor.

Pero el hecho es que esta botella que tengo es de 2013 y se trata de una versión numerada, que asumo fue previo a la chapuza dominicana.

Honestamente solo por eso le perdí el respeto al ron, lo cual es difícil porque después de probarlo puedo decir que es muy bueno. Pero a lo que vamos:

En copa se trata de un líquido color cobrizo con destellos hacia naranja. Al darle vueltas en la copa el líquido se detiene rápidamente cuando lo hago yo. En la cara interna de la copa se desprenden lágrimas que descienden extremadamente lenta, al punto que es a los 30 segundos cuando comienzan a desprenderse las primeras, bastante separadas y gordas.

En nariz se siente una intensidad alcohólica media-baja y aromas a pasas, cáscara de naranja, cáscara de mandarina, nota florales/perfumadas, avellanas, madera, una sensación tostada/ahumada y notas más suaves a caramelo, miel y finaliza con una nota de chocolate amargo y café.

En boca no se siente muy dulce, pero destaca sabores a chocolate, notas de café, cáscara de naranja, banana en conserva, pasas, nueces, que estos dos últimos se sienten como una conjugación que me da sabores a torta de navidad. Hacia el final del sabor de siente una nota bastante salada que me hace salivar el triple de lo normal. El retrogusto es de nueces con naranja y ligeramente ahumado.

En USA existen unos caramelos llamados «butterscotch», que es un derivado del caramelo, y ese es el sabor inicial en el aftertaste, pero luego se se suman notas saladas y ahumadas que me hacen pensar más en toffee.

Le coloco algo de agua y resaltan notas de coco y el ron se siente mucho más dulce, aunque el resto de los sabores se suavizan muchísimo y son perceptibles solamente esos dos. Eso me lleva a pensar que este Reserva Especial es un ron para tomar solo, no con agua, no con soda, ni siquiera con hielo.

Según entiendo, este Reserva Especial venezolano (que me parece absurdo tener que hacer la acotación de su origen) es producto de rones añejados entre 8 y 10 años, y como tal es un producto fenomenal. Pero me cuesta recomendarlo porque veo mayores posibilidades que te encuentres con el producto dominicano, que nunca he probado.

Ficha Técnica:
Empresa madre: N/D
Fabricante: Lander y Vera
Nombre del Ron: Reserva Especial
Marca: Cañaveral
Origen: Venezuela
Edad: 8 a 10 años
Precio: $85
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 89

Dapper – La Madrina (Robusto)

Tal como un buen número de dueños de marcas de tabaco, Ian Reith de Dapper Cigars, llegó por el lado del consumidor. Primero buscaba hacer un cigarro para sí mismo y eventualmente ha hecho una marca respetable con algunos productos notables, incluyendo El Borracho y Siempre. Para este llamado La Madrina, se utiliza una capa habano proveniente de la finca La Luchita, propiedad de Oliva Tobacco. Al igual que tantas otras marcas, el motivo de calaveras y esqueletos está presente en este cigarro, por lo que incluye también hojas mexicanas de San Andrés en el capote, mientras que la tripa contiene tabacos de Estados Unidos, República Dominicana y Nicaragua.

Pero mientras la gran mayoría de las marcas que toman la tradición mexicana de los muertos lo hacen por medio de una calavera, Dapper Cigars utiliza la mano de un esqueleto y una rosa, que lleva el mismo mensaje e incluso le da un trasfondo más «romántico». El cigarro en sí se ve y se siente muy bien, con una buena cantidad de venas pequeñas en la capa y una sensación un tanto frágil en ella también. En esa capa hay aromas de maní, chocolate y madera. En el pie se aprecian varias notas que no habría esperado, incluyendo naranja, pero más como una esencia de naranja que la fruta en sí y luego de picarlo con la doble hojilla se sienten notas bastante robustas de pan, miel y dulce.

La Madrina comienza de manera bastante interesante, con toneladas de humo y una ceniza bastante blanca. Hoy aproveché para fumar en un sitio diferente de casa, con el sol a mi espalda y un buen libro. La intensidad es media y presenta notas de madera, pimienta (no tan abundante como creería), cereales y un dulce cremoso que le da una sensación bastante agradable al cigarro. A mediados del primer tercio la pimienta se fortalece más en el retrogusto, pero mantiene sus sabores a madera, cereal y dulce en el paladar. No hay una gran intensidad de sabores y casi todos se mantienen en los mismos índices, mientras que el anillo de combustión no es del todo recto pero no requiere retoques tampoco.

Para el segundo tercio la ceniza se mantiene muy bien sobre el cigarro, incluso un buen rato después de la imagen y casi cuando me tocó quitarle la anilla. También noto que la capa está presentando algunos problemas, no tanto de quemada sino de rasgaduras hacia la perilla, lejos del anillo de combustión. Los sabores siguen bastante consistentes, aunque la pimienta se ha concentrado únicamente en el retrogusto. Hacia la mitad del cigarro el sabor dulce toma un matiz como de marshmallow, mientras que los sabores de pan y cereales se mantienen en la misma intensidad. Cuando la ceniza finalmente se cae requiere un par de retoques, aunque el tiro se ha mantenido muy bien y el humo también.

No hay grandes cambios en el último tercio, aunque me cuesta ver eso como algo negativo, pues el cigarro ha mantenido una consistencia desde el principio. El retrogusto sigue siendo en donde se siente la pimienta, y en este segmento se comienza a sentir una sequedad en el fondo de la garganta. Las rasgaduras de la capa siguen ahí pero en ningún momento afectaron la quemada o la fumada. En cuanto a sabores nuevos, solamente se siente un poco de tiza hacia el final, mientras que la madera, cereales y dulce se mantuvieron permanentes durante la fumada. Luego de una hora y 40 minutos, La Madrina llega a su fin.

La Madrina es un cigarro que disfruté, incluso si es de intensidad media perenne, sabores que se mantienen durante la fumada y quizá una falta de evolución y complejidad, pero durante los dos primeros tercios tuvo todos esos adjetivos de manera positiva. En el último tercio esperaba un cambio que me impresionara, pero el cambio que tuvo no fue positivo. Para las distintas hojas contenidas en el cigarro, me sorprendió esa falta de complejidad, pero con gusto lo volvería a fumar.

Ficha Técnica:
Fabricante: NACSA
Marca: Dapper
Modelo: La Madrina
Dimensiones: 5¼ x 54
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: México (San Andrés)
Tripa: República Dominicana (Habano 92), Nicaragua (Estelí, Jalapa), USA (Pennsylvania)
Precio: $10,30
Puntuación: 82

Ron: Pixan 8 Años

Pixan es un ron producido por Destilería Espíritus del Norte, ubicada en Monterrey, al noreste de México. Al parecer la palabra Pixan viene de los mayas y su significado es «espíritu que da vida».

Su producto 8 Años es el ron más premium de la marca, aunque si lo que he leído es cierto, ni la destilería ni la marca alcanzan esa edad, por lo que es fácil asumir que el ron es adquirido de un tercero y Pixan le pone su etiqueta.

El ron parece ser producido a partir de melaza (digo parece porque la información es variable), destilado por columnas y añejado hasta 8 años en barricas de roble blanco americano ex-bourbon.

La botella de Pixan 8 Años es bien llamativa, con un diseño singular, aunque a mí me han hecho llegar solo un tubo de ensayo. En cuanto a la etiqueta, tiene el característico caza-bobos que dice «8 Años» en grande y el hecho que es hasta 8 años casi insignificante.

El hecho que diga que es destilado y combinado en Monterrey ya me hace sospechar que no se trata de un ron de 8 años solamente, pues es un blend. Pero ya esas son cosas que solo veo yo, aparentemente.

En copa el Pixan tiene un color de bronce con destellos amarillos, una densidad bastante alta en donde se queda quieto luego de unos segundos de dejar de mover la copa. En su interior se desprenden lágrimas grandes de bajada lenta.

En nariz se aprecia una nota destacada de caramelo y vainilla con notas de almendras y nueces. Le siguen notas de madera y frutas dulces, como melocotón enlatado. Finalmente se sienten notas de cáscara de naranja, eucalipto y paja.

En boca la primera nota que se siente es una combinación de madera con una notable astringencia de alcohol que supera la sensación dulce que pueda tener el ron. Pero en segunda instancia el ron se siente bastante dulce, con sabores de toffee, vainilla y melocotón enlatado, a lo que le siguen notas herbáceas, canela y un toque de eucalipto.

En el retrogusto hay sabores dulces de toffee y herbáceos, lo que me lleva a concluir que el Pixan 8 Años es un ron de cuerpo amplio, dominante de sabores y que no necesariamente se combinaría bien en un cóctel. Le añado hielo y los sabores herbáceos se destacan más.

El Pixan 8 Años me parece un ron muy decente, al que estaba preparado para penar fuertemente por la ambigüedad de la etiqueta, que suele ser con lo que engañan a muchos consumidores. Pero luego de probarlo, noto que es un ron mucho mejor de lo esperado y que seguramente es un blend con rones hasta 8 años. Sin embargo, creo que el mayor problema del ron es el exceso de dulce en su sabor, lo que me hizo recordar a licores de ron. Si bien se siente balanceada, es solo con hielo que se reduce un poco y destaca los sabores herbáceos, que bien son uno de los factores diferenciadores del ron. Lo otro que pena la puntuación es su precio.

Ficha Técnica:
Empresa madre: N/D
Fabricante: Destilería Espíritus del Norte
Nombre del Ron: 8 Años
Marca: Pixan
Origen: México
Edad: hasta 8 años
Precio: $45
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 75

Epicurean – Carnavale (Trabajador)

Variando un poco las fumadas y esta vez probando un cigarro que no compré en Madrid, hoy me acerqué a este Epicurean Carnavale, que llegó en el paquete mensual de Cigar Federation para noviembre de 2019. Los detalles de este Carnavale son un poco escasos, al igual que el cigarro. Fue lanzado en 2014 con una producción de mil cajas anuales, es fabricado en Nicaragua por Plasencia Cigars y su liga es bastante curiosa, con una capa habano colorado oscuro de Jalapa, Nicaragua y doble capote de Pennsylvania Broadleaf y tabaco hondureño, mientras que la tripa consiste en 3 ligeros nicaragüenses. Según Cigar Federation, este cigarro es de la producción original de 2014.

El Carnavale se siente bastante pequeño entre mis dedos, quizá porque también se siente liviano y el box press tiende a compactar un poco la forma del cigarro, sobre todo que siendo un 5 x 56 se siente como si el cepo fuese menor. Si acaso es que el cigarro es de 2014, en realidad se siente como si tuviera ese tiempo de guarda, con una capa bastante áspera, pero ligeramente esponjoso a todo lo largo. En la capa se sienten aromas suaves a pasas, cereales, madera y pimienta, mientras que la calada en frío presenta aromas más fuertes de pasas, algo de madera y canela.

También según Cigar Federation la guarda del cigarro ha hecho que los sabores se sientan más suaves o, como dicen ellos, mellow. Es efectivamente como se va sintiendo el cigarro, suave y muy uniforme en sus sabores, como si fuese una amalgama de ellos y no están claramente divididos, algo que esperaría de un cigarro con tres hojas de ligero en su tripa. Pero desde la primera calada los sabores son dominantes de chocolate y le acompañan notas dulces de pasas, aunque estas se sienten hacia el final del sabor. Sin embargo, carece casi totalmente de pimienta, la cual apenas se siente en el retrogusto. La quemada es bastante uniforme y el tiro es excelente, haciendo que finalice el primer tercio con una nota media-baja, en unos 20 minutos.

El sabor a chocolate sigue siendo el dominante en el segundo tercio, aunque también presenta notas un poco menos fuertes que la dominante de café, especialmente en el retrogusto. A lo largo de este tercio se sienten notas de madera y cuero, pero estas duran apenas segundos y son fáciles de que se escapen; incluso pienso que algún otro sabor relevante se me puede haber escapado por querer fumar lento y no darle caladas tan seguidas. La nota dulce de pasas en el tercio anterior es solamente dulce en este tercio, que igualmente se siente a veces. El segundo tercio termina con una intensidad media, con un anillo de combustión igual de recto que en el tercio anterior y un tiro bastante bueno.

El último tercio del Carnavale sigue con el sabor dominante de chocolate pero mezclado con una nota suave de café, ahora en el paladar también y algo más de dulce. También incluye esa colección de sabores que apenas si se perciben y que bien podrían pasar si no estás pendiente, e incluyen té, cuero y grama, en los que ninguno tiene una intensidad suficiente para marcar el tercio, sino ser solo una esencia. Es en este tercio que el anillo de combustión comienza a dar problemas y requiere un par de retoques, aunque hay un momento que comienza a quemar por debajo del anillo de combustión y eso nunca es bueno. Al final, me tomó una hora y 25 minutos fumar el Carnavale.

Con toda su historia y su supuesta antigüedad superior a seis años, en verdad esperaba bastante de este cigarro, incluso sabiendo que sus sabores iban a estar algo mellow, pero lo que me recibió fue una fumada efectivamente mellow y escasa de sabores. Aunque el sabor de chocolate y luego el de café son los más destacados y se tratan de sabores muy agradables, el resto de los que podían estar incluidos no tuvo una intensidad considerable para mantenerme interesado ni para pensar que la fumada era compleja o interesante. Dicen que una de las grandes diferencias entre los cigarros centroamericanos y los cubanos es que la guarda superior a los 4 años no le hace tan bien a los de Centroamérica; en la mayoría de los casos no he podido comprobar esto porque rara vez me duran tanto los cigarros, pero este Carnavale parece haber probado esa teoría. No obstante, existen excepciones y he comprado cigarros centroamericanos que ya vienen con una buena guarda y en muchos casos han mejorado muchísimo, pero es obvio que esa guarda no los mejora a todos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Epicurean
Modelo: Carnavale
Dimensiones: 5 x 56
Tamaño: Trabajador (Robusto)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano oscuro)
Capote: USA (Pennsylvania Broadleaf), Honduras
Tripa: Nicaragua
Precio: $10,00
Puntuación: 74