Black Rhino – Edición San Andrés (Robusto)

Siguiendo la tendencia de los Black Rhino esta semana, hoy pruebo el Edición San Andrés, un cigarro que pareciera ser más improvisado de lo que realmente es. El hecho es que la cuarentena del Covid-19 ha causado varios estragos aquí, entre ellos el cierre temporal de algunas empresas de envíos como las que le hacen llegar a Black Rhino las etiquetas. Por ello, el Edición San Andrés actual tiene los nombres escritos a mano y lleva una etiqueta principal reciclada de otro modelo, por lo que no sería raro que toquen diferentes colores. Esto no es algo típico de Black Rhino, pero la verdad es que al igual que muchos emprendimientos en Venezuela, toca trabajar con las uñas y tomar las cosas como vengan.

Este Edición San Andrés tiene una capa mexicana con 3 años de añejamiento sobre capote y tripa nicaragüenses. Es un robusto de esos que se sienten incluso más pequeños de lo que son, pero con unas dimensiones de 5 x 50 es normal que un cigarro se sienta pequeño, especialmente con la tendencia habitual de cigarros de 6 pulgadas por 54 de cepo. Pero más allá de dimensiones, lo que me llama poderosamente la atención de este cigarro son los aromas de la capa. En principio hay un aroma muy llamativo a cambur (banana) en conserva, con un toque de chocolate hacia la cabeza y notas suaves de pimienta. En el pie se siente ese mismo aroma de conserva de cambur, melaza y chocolate. Finalmente lo pico y el aroma principal es de madera, paja, hojas de plátano y pasas.

El Edición San Andrés comienza tirando por la ventana esa noción de que los cigarros de Black Rhino son de intensidad media, pues el principio es increíblemente intenso, fuerte y super picante, al punto que siento que la glotis se me cierra. Durante la mitad del primer tercio la pimienta es el único sabor que aprecio, incluso llego a pensar por un momento que el cigarro me vino malo porque la intensidad no es normal. Rápidamente le escribí a Germán, quien después de reírse un rato me dice que efectivamente, es normal y que dura un rato. A la mitad de ese primer tercio afortunadamente se reduce la pimienta y el cigarro me permite apreciar nuevos sabores, incluyendo madera, intenso de chocolate (aunque nunca al punto previo de la pimienta) y ese mismo cambur en conserva que sentí en frío.

La ceniza en el primer tercio no fue dada a mantenerse mucho tiempo, por lo que me llama bastante la atención el largo que alcanza en el segundo. Sin embargo, en términos de sabores es menos sorprendente, destacando madera y, en menor intensidad, los sabores de chocolate y pimienta del primer tercio. En verdad no hay una gran variación de sabores hacia la mitad, por lo que tampoco le hice una foto. Aunque la ceniza se aguanta y el tiro está prácticamente perfecto, el anillo de combustión es bastante variable, pero cabe destacar que se corrige solo más adelante. Hacia el final del segundo tercio aparece de nuevo ese sabor de cambur en conserva, pero es la única variación de sabor.

Para el último segmento del cigarro los sabores son los mismos a madera y chocolate del principio, sin pimienta y sin muchos matices. La intensidad llega a media, habiendo sido más alta desde el principio y poco a poco reduciéndose hasta este punto. Esta progresión del cigarro lo acompaña hasta su final, que llega a los 50 minutos de haberlo encendido. El anillo de combustión nunca se corrigió del todo, pero sí mantuvo una quemada uniforme, con excelente tiro y sin mayor problema.

El Edición San Andrés no es mi Black Rhino preferido, principalmente porque tiene una particularidad que no me gusta, que es ese inicio super intenso, que si bien es interesante esa variación desde el principio hasta el final, siempre me ha parecido como una treta fácil. Al final, la alta intensidad de un cigarro pareciera que es lo más fácil de hacer en una liga, pero la destreza del master blender se identifica en las sutilezas. Sin embargo, también cabe destacar que esas mismas sutilezas del master blender son esperadas en un cigarro con un costo superior a los $10, y este Edición San Andrés simplemente no está en ese rango. Pero, también debo destacar que dentro de los otros cigarros de la marca simplemente hay otros que me han gustado más. Pero si tu gusto es de los que buscan esos rangos tan distintos en intensidad, el Edición San Andrés es una excelente opción.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Black Rhino
Modelo: Edición San Andrés
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua (Ometepe)
Tripa: Nicaragua (Condega, Estelí)
Precio: N/D
Puntuación: 82

Whiskey: Woodford Reserve Double Oaked

Woodford Reserve Double Oaked es un bourbon whiskey del estilo Straight Kentucky, destilado y embotellado por la destilería Woodford Reserve en Versailles, Kentucky. La gente de Woodford Reserve dice con bastante orgullo que hace lo que se conoce como «whiskey artesanal». La destilería de Kentucky está ubicada sobre un acuífero de piedra caliza que contiene agua alta en minerales pero sin hierro. Los tanques de fermentación son hechos de ciprés que, según la destilería, ayuda a eliminar sabores no deseados que pueden aparecer en tanques de fermentación de acero inoxidable.

El líquido es destilado tres veces en alambiques de cobre hasta los 79° de alcohol y el líquido resultante es envasado en barricas recién carbonizadas por la misma destilería. El alcohol es dejado madurar en un galpón de temperatura controlada, donde es vigilado para ser posteriormente embotellado cuando el sabor característico haya sido logrado.

En el caso particular del Double Oaked, el bourbon pasa por una maduración en dos barricas. La primera es la tradicional de la destilería, que ha sido tostada durante 10 minutos y luego carbonizada por 25 segundos, y en el que se añeja el whiskey durante 7 años. La segunda es en una barrica tostada durante 40 minutos y carbonizada por 5 segundos, que le da un segundo toque de roble al whiskey, en el que se mantiene durante 9 meses adicionales. Finalmente es embotellado a 45,2% de alcohol.

La botella es muy similar a la del Woodford Reserve tradicional, que me estoy dando cuenta que no he reseñado aún, pero es una botella grande y llamativa, con un buen corcho como tapa.

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En copa tiene un color bronce brillante que, cuando muevo por la parte interior de la copa, desprende una película densa de líquido sobre ella, de la cual se desprenden lágrimas de tamaño mediano que descienden lentamente por la copa.

En nariz se caracteriza principalmente por un aroma denso a caramelo, maple y miel, seguido de madera con notas de sabia, cáscara de naranja y vainilla. Al cabo de un rato ese aroma de cáscara de naranja se siente más como de mermelada y llego a sentir almendras que le dan un aroma parecido al mazapán, seguido de pasas y cereza y hacia el final aromas de tabaco negro y chocolate amargo.

Luego de estos aromas no puedo esperar a probarlo, lo cual hago y el bourbon comienza con una fuerte nota de madera, típico del whiskey americano, pero no es lo único que ofrece. Aunque el roble es el sabor principal, también hay notas fuertes de nuez moscada y clavo, así como una tendencia hacia el maple y el caramelo para equilibrar los matices. A continuación se aprecian también miel y mermelada, confirmando los aromas y una fusión de vainilla con almendras (que me da mazapán). También hay sabores de frutas, como manzana y durazno.

El final perdura durante largo rato, destacando sabores de madera, nuez moscada y clavo, mientras que tiene un retrogusto ligero de caramelo y maple, junto con las mismas frutas anteriormente mencionadas.

La adición de hielo en la copa me permite apreciar sabores de chocolate, que comienzan como la versión amarga y termina con algo más como chocolate con leche.

Siendo un gran fanático del bourbon, y particularmente de la marca Woodford Reserve, tenía grandes expectativas por este Double Oaked y realmente han sido cumplidas completamente. Un toque de agua le hace mejor que un toque de hielo, ya que las notas frías hacen que se atenúen un poco los sabores, pero con un buen tabaco debe ser extraordinario.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Brown-Forman
Fabricante: Woodford Reserve Distillery
Nombre del Whiskey: Double Oaked
Marca: Woodford Reserve
Origen: USA
Edad: 7 años + 9 meses
Precio: $57
Densidad alcohólica: 45,2%
Puntuación: 90

Black Rhino – Sumatra (Robusto)

Queriendo espaciar lo más posible las reseñas de cigarros parecidos, este creo que fue el segundo cigarro de esta serie de Black Rhino que estoy haciendo. Pasa que el primero fue el Sumatra Nica y, a fin de no generar confusión ni que pareciera un error, hice las reseñas de otros dos antes de publicar esta. También pasa que a fines de estudio directo de las ligas, fumé el Sumatra Nica, luego este Sumatra en toro y finalmente el Sumatra en robusto (en días distintos), que me parece es como mejor quedó la liga de este en particular. Sobre todo porque Germán Nuñez, el creador de Black Rhino, mencionó en la entrevista que todos sus cigarros son de intensidad media y este me pareció el que más reta esa norma y es considerablemente más fuerte.

Pero esa intensidad puede deberse al tiempo que tenga de guarda también. El hecho es que me propuse este ‘reto’ con los Black Rhino durante una semana básicamente porque creo que soy el único socio del Caracas Cigar Club que no ha probado la marca y muchas veces me preguntan socios y personas en general qué tal me han parecido. Este BR Sumatra tiene una capa poco oleosa, casi áspera, pero con aromas interesantes a madera vieja y café suave, como un café americano. En la tripa se aprecian aromas de azúcar morena y madera y, finalmente, luego de picarlo siento aromas de pimienta suave, cuero y nuevamente madera vieja en la calada en frío.

El Sumatra comienza con un tiro bastante bueno, aunque el anillo de combustión tiene una tendencia a desviarse ligeramente. Las primeras caladas, hasta la mitad del primer tercio son de pura pimienta. Es más o menos cuando tomo la imagen, tipo mitad del primer tercio que la pimienta empieza a ceder espacio y darle cabida a otros sabores, como de cuero, caramelo y dátiles. Afortunadamente el Sumatra quema a una velocidad aceptable para lo relativamente pequeño que es, pues el toro quemaba bastante rápido. En el retrogusto la pimienta también se apodera de los sentidos, aunque no los domina por completo y deja apreciar una ligera sensación de pasas también. Llegando al final del primer tercio aparece un sabor interesante y completamente inesperado: durazno.

Para el segundo tercio el durazno ya es parte de la experiencia al completo, aunque no es un sabor dominante tampoco. Ese protagonismo sigue perteneciendo a la pimienta, aunque igualmente permitiendo que haya otros sabores como cuero y caramelo. El tiro sigue siendo muy bueno así como la velocidad de quemado, pero el anillo de combustión mantiene esa tendencia a desviarse, aunque lo bueno es que no ha requerido retoque alguno por el momento. La intensidad ya está en media, así que no hay mucho que altere esa uniformidad de sabores.

Cabe destacar que, aunque la pimienta sigue siendo el sabor dominante de la fumada de este Sumatra, con excepción de esos primeros centímetros del cigarro, el cigarro siempre ha dejado espacio para apreciar otros sabores. En este punto medio el cigarro se siente muy cremoso, aunque esta sensación apareció justo antes de pegar en la mitad… o a lo mejor fue a la mitad y yo estoy midiendo mal. Pero este sabor cremoso se funde con un sabor de café, lo que me da una sensación suave de café con leche muy interesante. Los sabores de pimienta se mantienen y el de cuero cambia a lo que podría definir como cuero ‘joven’ o uno que no ha sido curado. También se siente los sabores de crema y café ya parecen ir cada uno por su lado, por lo que ya no se siente como un café cremoso, sino como dos cosas separadas. En este punto, la construcción parece rectificar el tema del anillo de combustión variable, pero lo sustituye por una sensación esponjosa en el cigarro, pero siempre que queme bien y se fume en un tiempo prudencial, no tengo problema.

Hacia el último tercio el Sumatra de Black Rhino me recuerda al primero, donde la pimienta se siente bastante fuerte, incluso más fuerte que el resto del cigarro pero no tanto como al principio. El sabor de cuero sigue teniendo esa cualidad de ‘joven’, y el café en este punto parece ser café quemado, que no es necesariamente un mal sabor, pero no es uno que particularmente disfruto mucho. Con todo esto, al cabo de 55 minutos después de encendido, el Black Rhino Sumatra llega a su fin, sin quemar los dedos y sin nicotina.

En verdad no sé qué renglón u orden de calidad y ventas ocupe este Sumatra, pero viendo un poco la progresión de las anillas y los estilos de las ligas, creería que es de las primeras, lo que me lleva a pensar que la marca ha tenido una evolución a partir de este cigarro, que creo es donde sale el Sumatra Nica; no como una sustitución, sino un complemento de distinto origen. Pero conmigo realmente ganaron un adepto, pues el cigarro tiene la intensidad, sabores y matices que me gustan, sin exagerar y sin aturdir. Inevitablemente lo compararé con el otro Sumatra de la marca y creo que me quedaría con este.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Black Rhino
Modelo: Sumatra
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Sumatra)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: N/D
Puntuación: 87

Black Rhino – Edición Limitada (Toro)

Voy con el segundo de mi objetivo de probar los Black Rhino que tengo. Sin embargo, he repetido en dos ocasiones con el objetivo de probar el mismo cigarro dos días seguidos para así apuntar perfectamente los sabores, lo que ha hecho que ya voy por mi quinto día de pruebas y apenas estoy publicando el segundo cigarro. Este Edición Limitada no sé a cuántas unidades está limitado, pero tengo entendido que el nombre responde más a la disponibilidad de la hoja que a un número fijo de cigarros producidos, pero también es un intento de la marca de crear una edición más selecta de sus productos, en vez que grandes cantidades de producto homogéneo, por lo que es destacable también el hecho que una marca nueva ya esté haciendo productos de tiradas más cortas.

Según el dueño de la marca, este cigarro me iba a gustar. En lo particular no me gusta mucho esa introducción pues siempre me predispone a la fumada pero también me pasa que si no me gusta termino complicándome, y en eso soy experto. Pero lo que hice fue dedicarme a probar este cigarro sin mayor prejuicio. Sin embargo, es difícil ignorar el hecho que el cigarro tiene una capa San Andrés mexicana con 7 años de añejamiento, por lo que ya me dispongo a observarlo bien y notar que en su capa, bastante lisa y ligeramente oleosa, se aprecian aromas de cuero, madera y una nota perfumada. Me llama la atención que se aprecian dos tipos de madera, uno hacia la cabeza y el otro hacia el pie, aunque ni idea de cuáles son. En la tripa se siente pimienta y aserrín, que quizá es uno de esos dos tipos de madera que mencionaba antes. Finalmente lo pico y, por primera vez en un tiempo, estoy usando la doble hojilla. La calada en frío presenta pimienta, cuero, almendras y madera.

Si bien Black Rhino se enorgullece de decir que sus cigarros son de intensidad media, los últimos dos que he probado han demostrado no estar exactamente en esa banda sino un poco más altos. Sin embargo, este Edición Limitada comienza incluso con intensidad media-baja, particularmente en la pimienta, que en el retrogusto apenas se siente, aunque en el paladar sí se siente completamente media. Este es el único sabor durante las primeras 3-4 caladas, hasta que comienza a aparecer un sabor de maní en su cáscara y se va formando un anillo de combustión aparentemente perfecto. El tiro también es excelente. A mediados de este primer tercio se comienzan a sentir sabores densos de café y anís, mientras que en el retrogusto la pimienta ya se vuelve un sabor central, junto con una sensación malteada.

Para el segundo tercio el sabor de pimienta se siente más estable tanto en retrogusto como en el paladar. Lo bueno de esto es que la pimienta deja de ser un sabor dominante para convertirse en un complemento de los demás, que incluyen café, anís, cuero y vainilla, en diferentes intensidades, pero ninguna superando a la otra durante mucho tiempo. Hacia la frontera con la mitad del cigarro aparece un sabor a establo bastante llamativo, que por un momento me da un toque de paja mojada, pero también siento un sabor metálico que no me termina de agradar. Afortunadamente este pasa rápido.

Sin embargo, la mitad del cigarro y hasta el final de este tercio es casi igual al segmento anterior. Claro seguimos estando en el segundo tercio, pero muchas veces los cigarros denotan una variación en la mitad. Este no es uno de esos casos, aunque el cigarro se siente más dulce que antes, dándole una dimensión agradable al café y la vainilla, pero también pierde un poco ese sabor/aroma de establo que le estaba dando una cierta dimensión más profunda al cigarro. Hacia el punto que divide este del último tercio aparece un sabor que no había sentido antes, pero prefiero seguir fumando para apreciarlo bien en el siguiente tercio.

Efectivamente, este nuevo sabor es de chocolate, uno que comienza suave pero durante el último tercio estalla y se vuelve dominante a mediados de este final que quiero alargar lo más posible. Se siguen sintiendo también sabores de anís, cuero y pimienta, pero ese chocolate invade quizá el 60% del sabor en este punto. Me hubiese gustado apreciarlo antes, pero donde está sin duda le da un toque muy agradable al cigarro y me obliga a fumarlo más lento, incluso llego hasta quemarme los dedos, lo cual ocurre una hora y 25 minutos después de encenderlo.

Ficha Técnica:
Fabricante: TAVICUSA
Marca: Black Rhino
Modelo: Edición Limitada
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Toro Box Pressed
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: USA (Connecticut Broadleaf)
Tripa: Nicaragua (Condega, Estelí, Jalapa)
Precio: N/D
Puntuación: 88

Black Rhino – Sumatra Nica (Robusto)

El tabaco en Venezuela es por demás una industria que, aunque lleva muchísimos años (fácilmente 200), todavía está a un nivel ‘boutique’, por producción y por tipos de construcción. Sin embargo, también está el nivel de empresa venezolana con fabricación más industrial fuera del país. Es ahí donde una marca pequeña llamada Black Rhino existe, con una producción de tabacos de hojas centroamericanas fabricados en Nicaragua y Honduras, por marcas como Alec Bradley y Rocky Patel. Hace aproximadamente una semana tuve la oportunidad de conversar con German Nuñez, el creador de esta marca; hablamos de sus productos, su fabricación y demás detalles. Con mucho agradecimiento recibí un muestrario de sus productos y me comprometí a realizar una reseña de cada uno. Aunque esta reseña publica un sábado, ha sido desde el lunes que he fumado la marca.

Este Black Rhino es el segundo de la marca que fumo, aunque el primero fue hace unos dos días atrás, precisamente durante la entrevista. Sin embargo, varios integrantes del Caracas Cigar Club fuman algo de la marca regularmente, al igual que otros amigos por fuera del Cigar Club, incluso algunos seguidores por Instagram me han pedido reseñas de estos cigarros. Obviamente me estaba quedando atrás con las tendencias locales. Este Sumatra Nica es anunciado por la marca como uno de los productos nuevos y diferentes a lo que han hecho anteriormente, así que veremos. Por lo pronto puedo decir que la capa es bastante lisa y uniforme, con aromas a cuero y un aroma herbáceo que solo puedo describir como musgo, por ser una combinación de hierba y tierra. La tripa muestra aromas de madera, cuero y algo dulce que creo que es canela. Finalmente lo pico y siento aromas de musgo nuevamente, aunque más inclinado hacia la tierra mojada, madera y nuevamente ese dulce como de canela.

El Sumatra Nica comienza con una intensidad media, tal como Germán me había prometido, que todos sus cigarros tienen este tipo de intensidad. Los sabores son interesantes, comenzando con un sabor suave-medio de pimienta seguido de madera, tierra y nuez moscada. No hay mucho más en el primer tercio, o al menos no mucho más que yo sienta, pero es porque estoy más preocupado por el anillo de combustión que se deforma desde la primera calada. Así que de sabores vamos bien, pero de quemada no tanto.

Para el segundo tercio la quemada no ha mejorado, pero afortunadamente esto no parece afectar mucho los sabores, o al menos no al punto de hacerse problemático. En el segundo tercio aparece un sabor de chocolate que define mejor ese aroma dulce que sentí en frío, aunque está completamente separado de la canela, que sí se siente también en este tercio, pero sin dulce. La pimienta es más fuerte también y se aprecia nuez moscada y madera de sabores secundarios hacia el final. El tiro continúa bien pero me encuentro dándole retoques al cigarro constantemente, lo cual afecta algo el disfrute del cigarro, especialmente en un formato como este robusto.

Para la mitad los sabores no varían mucho con respecto a los del inicio del segundo tercio, mostrando quizá como único cambio la desaparición d los sabores especiados que se sentían al fondo del cigarro, como canela y nuez moscada, aunque el de canela en específico se viene suavizando y es luego de la mitad y antes del último tercio que da su último aliento. La construcción sigue dando problemas, pero ya es más fácil de solucionar gracias a que es una gran parte la que se quema más rápido y le doy un toque técnico de fuego y se empareja bien. Los sabores en orden de intensidad siguen siendo de chocolate, pimienta y esa canela que se va desvaneciendo.

Finalmente el último tercio es una repetición del segundo pero con mayor intensidad, menos especias y no mucho más. sin embargo, la quemada sí se llega a corregir, pero afortunadamente estos temas de anillo de combustión en ningún momento afectan al tiro, que es perfecto durante toda la fumada. Al cabo de unos 55 minutos después de encenderlo, el Sumatra Nica de Black Rhino llega a su fin.

Como todo lo que se hace en Venezuela, aunque este cigarro no sea realmente hecho, pero sí comercializado principalmente aquí (o únicamente), pasa que tiene muchos detractores y partidarios, en ambos extremos y pocos hacia el centro. Están los que dicen que son muy caros y que no tienen buena calidad y por el otro lado están los que dicen que es un producto exclusivo para Venezuela y que es lo mejor que se hace aquí. Pero mi opinión es que se trata de un buen producto a un buen precio, especialmente teniendo en cuenta que es importado. También aprecio que su intensidad sea de media a media-alta, pues es precisamente lo que hace falta en el mercado venezolano, donde tantas marcas se dedican a la intensidad baja porque es la que prefiere la mayoría y el mercado de cigarros de mayor intensidad está bastante desierto. Aunque estoy seguro que los precios varían considerablemente entre los del distribuidor y los de venta, voy a evitar colocar el precio en la ficha a fin de no entorpecer a nadie. En lo particular me pareció un buen cigarro, aunque los temas de construcción me afectaron visualmente al cigarro, porque en sabores no pareció dar problemas.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Black Rhino
Modelo: Sumatra Nica
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Sumatra)
Capote: Honduras
Tripa: Nicaragua, Honduras
Precio: N/D
Puntuación: 84

Montecristo – White Series (Toro)

Montecristo es una de las marcas más reconocidas del mundo. Originalmente creada en Cuba, hoy es hecha en República Dominicana, aunque siga existiendo en Cuba también. El White Series es uno de los cigarros más emblemáticos de la marca, siendo parte central de sus productos. La liga utiliza una capa Connecticut ecuatoriana sobre tripa y capote nicaragüense y dominicano. Fue creada debido a la demanda de una fumada más cremosa y suave de parte de los fanáticos de la marca Montecristo, que es la marca «de lujo» de Altadis. La meta era mantener un sabor abundante y rico, con un perfil cremoso, pero una intensidad suave-media que estuviera dentro de los estándares de la marca.

El cigarro tiene una apariencia bastante llamativa, con una capa bastante lisa, aunque no carente de venas y una que otra protuberancia. En esta capa se sienten aromas de nueces y madera en abundancia, y al cabo de hacer el corte con la guillotina en V la calada en frío permite apreciar aromas de madera y pasas. El tiro se siente bastante bien y aprovecho para ponerme cómodo para disfrutar de este cigarro, especialmente porque la fumada promete no ser necesariamente suave, incluso siendo una capa Connecticut.

El White Series comienza con una riqueza muy agradable de sabores, además que cumple su promesa de no ser un cigarro suave, ni siquiera al inicio. Comienza tan cremoso como esperaba, con sabores de vainilla, nueces y madera, con notas de anís en el final y el retrogusto. No aporta mucho más en el primer tercio, pero el anillo de combustión es generalmente bueno y el humo es denso y rico. Insisto, comienza muy bien.

Comenzando el segundo tercio la ceniza se mantiene en su lugar, aunque por protección la dejé caer en el cenicero poco después de hacer la imagen, pues estaba sentado en un sillón de estos que casi que te hundes y debía levantarme regularmente. El White Series denota una nueva calidad en el segundo tercio, destacando los mismos sabores del inicio en primera instancia, pero cambiando el orden y aparece un sabor de pan tostado que toma los primeros lugares de protagonismo, pero manteniendo fuertes notas de vainilla, nueces y madera. El anís se siente más suave y ya no tanto en el retrogusto, el cual está dominado principalmente por nueces y suaves notas de vainilla.

A la mitad el White Series adquiere una propiedad que solo puedo describir como mantequilla, en donde la sensación cremosa se mantiene en gran medida pero los sabores de vainilla han desaparecido. Sumándole un toque de pimienta y una sensación ligeramente salada, sin duda es una mantequilla muy sabrosa, mientras mantiene el anís suave en el retrogusto y en el paladar sigue habiendo madera y pan tostado. El anillo de combustión y densidad del humo siguen perfectamente, aunque el tiro se siente ligeramente más apretado.

En la transición final el White Series suma un nuevo sabor, o más como un aroma de notas florales en el retrogusto, que acompaña el sabor cremoso en el paladar con madera y nueces. Son los sabores que sobreviven en este último segmento, pero lo hacen con una intensidad media y un final largo. Quedando apenas un par de caladas en el cigarro preferí dejarlo porque el anillo de combustión comenzó a variar y cuando le di vueltas me di cuenta que en el lado contrario ya no quedaba mucho más que fumar. Sin embargo, la fumada alcanzó un tiempo más largo de lo que esperaba para esta capa, contando una hora y 40 minutos.

Como suele sucederme con los Connecticut, y particularmente uno dominicano de la Tabacalera de García, esperaba una fumada bastante suave y, hasta cierto punto, plana. Pero el Montecristo White Series no es nada de eso, aportando si bien una intensidad suave-media, sabores bastante llamativos a pan tostado, vainilla y crema, que junto con los relativamente habituales de nueces y madera, el White Series es una excelente opción dentro de los cigarros de esta capa. No soy de los de fumar en la mañana, pero creo que sería el momento ideal para disfrutar de este cigarro, con un buen café.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera de García
Marca: Montecristo
Modelo: White Series
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $12,50
Puntuación: 87