Otro tequila cristalino, aunque esta marca lo llama Diamante. En mi última reseña de un tequila cristalino coloqué más o menos lo que es y lo que pienso de él. Para ahorrarte la búsqueda y rellenar un poco esta reseña, te lo explico a continuación:
El tequila cristalino es una aberración. Se trata básicamente de un tequila añejo (aunque puede ser reposado y/o extra añejo) que es filtrado por carbón para quitarle todo el color. Como suele suceder al ron y otros destilados, este filtrado también le elimina sabores y aromas, y con la adición de más agua y endulzante, se hace más suave. Pero el tequila no tiene que ser suave para ser bueno. Debe ser intenso y complejo.
Por los puristas el tequila cristalino es visto como un intento de las grandes marcas y sus dueños de esconder las imperfecciones que puedan tener sus productos y luego usar millones de dólares en mercadeo y publicidad para venderlo como un producto premium.
El Maestro Dobel Diamante es destilado dos veces en alambiques de acero inoxidable y es un blend de tequilas reposados, añejos y extra-añejos, que pasaron su tiempo reglamentario respectivo en barricas de roble blanco vírgenes. Es luego filtrado y finalmente embotellado a 40% de alcohol por volumen.
En nariz este Dobel Diamante es bastante suave y dócil, con notas fuertes de vainilla, agave, azúcar refinada y no mucho más. No son aromas desagradables, sólo poco interesantes.
En boca es bastante dulce, con notas de vainilla y muy poco agave. Hay notas de caramelo también y realmente no mucho más.
El Maestro Dobel Diamante sabe bien. Creo que le gusta a muchos y esa es la razón de su éxito. Pero no es un tequila hecho para quienes les gusta el tequila. En efecto, es un tequila hecho para quienes no les gusta el tequila. Y por ese precio hay muchas opciones mejores, sobre todo si no te gusta el tequila.
Ficha Técnica: Fabricante: NOM 1122 Nombre del Tequila: Diamante Marca: Maestro Dobel Origen: México Edad: Varía Precio: $75 Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 75
Desde los años 60 y hasta 1992, cuando fue descontinuado, Bolivar tenía un cigarro en su vitolario llamado Gold Medal. En 2004 hubo una edición limitada del cigarro disponible solamente en Alemania y en 2007 lo lanzaron como producto global, manteniéndolo hasta 2011, todos con medidas de 6½ x 42. Pero en 2023 volvieron a lanzar el cigarro, con las mismas características del envoltorio dorado, pero en otra vitola, curiosamente llamada Partagas 15 y con medidas de 6½ x 48, así como una anilla que indica que es exclusivo de La Casa del Habano. El precio de venta de esta nueva edición es de $27 por unidad.
Es bastante obvio que el cigarro no se puede fumar con el envoltorio dorado, pero al quitarlo se lleva las dos anillas que están puestas sobre él, por lo que durante toda la fumada estas anillas siguen pegadas (no se desprenden totalmente) pero bailan sobre el cigarro. La capa del New Gold Medal es bastante irregular y marmoleada, pero se ve uniforme y tiene aromas sobre la capa de orejones de durazno, melaza y pretzels. En el pie hay notas ligeramente dulces y algo que me recuerda al corcho de un ron, y la calada en frío, que tiene un tiro muy respetable, tiene aromas muy similares, con la adición de cáscaras de maní.
Desde el inicio el New Gold Medal me sorprende, principalmente porque mi experiencia con habanos es de un inicio ‘tímido’ en la mayoría de los casos, con sabores que se van desarrollando y si bien el New Gold Medal va desarrollando sabores durante el primer tercio, también hay sabores bien marcados desde el principio. Hay una nota suave picante, cereal y un dulce básico, como de jarabe simple. Hacia la mitad de este inicio hay notas vegetales más que herbáceas, una tierra seca que se siente más como arcilla, y un retrogusto de mermelada y cáscara de naranja. La intensidad es media, con una fortaleza baja a media-baja, y aunque la ceniza se niega a aguantarse mucho, el tiro y la construcción se siente mejor de lo que pensaría.
Hay veces que fumas y sientes una sequedad y una sensación áspera en la garganta. Esto es exactamente lo contrario a una fumada cremosa, donde hay como una oleosidad en el humo y una untuosidad en boca, que hace que los sabores se mantengan más tiempo en boca, incluso después de botar el humo. En el segundo tercio del New Gold Medal, esa sensación cremosa es bien notable, aunque el sabor de pimienta sigue presente e incluso un poco más intenso, también hay sabores de madera fresca, cáscara de maní y los sabores de cereales y dulzura se mantienen. La fortaleza llega a media, con una intensidad similar, pero solo espero que pueda mantener este ritmo hasta el final. La ceniza continúa siendo un problema para mi camisa, pero el anillo de combustión, aunque imperfecto, no es problemático y no llega a necesitar retoques.
La pimienta en el último tercio se recoge un poco, pero sigue teniendo esa sensación cremosa en el paladar, acompañando sabores de madera, dulzura y una nota de tierra seca que solamente llegué a sentir en el primer tercio y por poco tiempo. Es más, esa sensación cremosa es que la que me lleva a pensar que le intensidad se mantiene en media, porque la fortaleza bajó a media-baja nuevamente y ahí es donde se mantiene. La construcción no me da problemas, pero sí me llama la atención como la ceniza nunca se quiso mantener más de un centímetro sobre el cigarro, mientras que en todo lo demás se comportó de maravilla, con un tiro muy decente y humo abundante en toda la fumada. Me toma una hora y 40 minutos fumar este New Gold Medal hasta el punto de quemarme los dedos.
Un tema muy habitual con los habanos es la necesidad que tienen de añejar y que es necesario mantenerlos varios años en el humidor para que lleguen a su punto. Por esta razón y porque en ocasiones he probado cigarros a los cuales ciertamente les faltaba un tiempo mayor de guarda, estaba un poco escéptico de fumar este cigarro que salió hace relativamente poco (menos de 2 años), pero también pasa que quien me lo obsequió sabe esto y los guarda de la mejor manera. Es decir, en un humidor especial para habanos, a una humedad relativa menor que la de los centroamericanos (alrededor de 64%) y cuando lo conservé en mi humidor a 66% no hubo un gran choque. Entre eso y el dry boxing antes de fumarlo (dejarlo en una caja de madera durante 12 a 24 horas antes de fumarlo), creo que garanticé las condiciones óptimas del cigarro… o quizá fue suerte y quemó bien y todo lo que hice simplemente continuó esa cadena. Pero no es el caso siempre, por lo que creo que tuve suerte.
Ficha Técnica: Fabricante: N/D Marca: Bolivar Modelo: New Gold Medal Dimensiones: 6½ x 48 Tamaño: Partagas 15 (Gran Corona) Origen: Cuba Capa: Cuba Capote: Cuba Tripa: Cuba Precio: $27,00 Puntuación: 94
The Nectar es una empresa de Bélgica, que además de ser el mayor importador de destilados a ese país, también tiene una línea propia que adquiere rones de todo el mundo y los embotella. En el caso de esta botella, se trata de un alcohol de caña proveniente de Venezuela.
En efecto, es un ron destilado por Corporación de Alcoholes del Caribe y estoy casi seguro que añejado en Venezuela también, durante 15 años y embotellado directamente de la barrica, a 61,7% de alcohol. No hay mucho más que indicar, porque la botella no destaca más.
Cuando digo que estoy casi seguro que se añeja en Venezuela es porque los colores del líquido me hacen pensarlo, o al menos no se ha añejado continentalmente. En nariz es bastante perfumado, con aromas de naranja, caramelo, almidón, parchita y una cierta nota de tierra húmeda.
En boca es intenso, destacando sabores de madera mojada dulce, caramelo, chocolate, avellanas y una nota ligeramente ácida que me recuerda a la fruta de la uchuva, que en Venezuela no se ve mucho, pero no deja de ser deliciosa. El retrogusto tiene un toque ahumado y de madera.
En mi historial de rones venezolanos que son embotellados afuera, creo que este The Nectar 15 está entre los mejores que he probado. Quizá su variedad de sabores no sea la más amplia y muy seguramente se trata de un producto destilado por columnas, pero la complejidad de un ron venezolanos añejado tanto tiempo en Venezuela y sin filtrar, de verdad que es impresionante.
Ficha Técnica: Fabricante: CADC Nombre del Ron: Venezuela 15 Years Marca: The Nectar Origen: Venezuela Materia prima: Melaza Edad: 15 años Precio: $90 Densidad alcohólica: 61,7% Puntuación: 93
El Coyol es uno de los primeros cigarros que fumé y posiblemente Alec Bradley sea una de las primeras marcas que tomé en serio, al menos en mi paladar neófito que estaba ávido de cosas nuevas y diferentes, y Alec Bradley llenó ese vacío con una marca de fácil recordación y con blends que llenaban mis expectativas. Ahora con 10 años fumando, quizá no soy tan fácil de impresionar, aunque también tiene que ver que la marca ha cambiado un poco sus ligas, ha caído bajo y ha llegado algo, al igual que yo. Es que fue en 2016 cuando probé este cigarro por primera vez, y recuerdo que me gustó bastante. Un par de años después compré cinco cigarros y creo que terminé regalando tres, porque realmente no estaba bueno. Así que cuando un amigo me obsequió éste en petit lancero para que lo probara, pensé que era hora de darle una segunda oportunidad (o tercera?), pues quien me lo obsequió tiene varios y no sabe qué hacer con ellos.
En esta ocasión la vitola es petit lancero, con medidas de 6½ x 41, que creo es algo que no he probado antes. Sigue siendo una liga relativamente fácil de definir, con una capa hondureña, aunque de un varietal llamado Trojes, pero con doble capote hondureño y nicaragüense, sobre tripa de Honduras y Nicaragua. Es fabricado en Honduras, en la fábrica Raíces Cubanas, que si no es de Alec Bradley, creo que casi todos sus productos son, o eran fabricados ahí. Se ve bien construido con una capa bastante imperfecta pero sin elementos que me hagan pensar que no esté en buenas condiciones. No obstante, este cigarro debe tener alrededor de unos 6 a 8 años de guarda y tengo curiosidad de qué tan bueno pueda estar. Por lo pronto la capa tiene notas dulces, como de una torta de pan, con un toque de nuez moscada. La calada en frío tiene notas de establo, pimienta y algo herbáceo, pero muy prometedor.
El Coyol comienza suave, con una buena cantidad de humo y unas notas que me hacen pensar en principio que ya su tiempo pasó, pero no es así y con apenas unos centímetros consumidos las notas de tierra húmeda, caramelo y café son abundantes, con una quemada muy buena y recta, así como humo abundante. El cigarro realmente ha aguantado y se comporta muy bien. El tiro no es uniforme y a medida que va quemando tiene secciones que se comportan muy bien y otras que me dejan pensando en qué puede haber pasado. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media y la verdad se porta bien.
Van apareciendo sabores en el segundo tercio y éstos incluyen caramelo, pero con un matiz como de caramelo salado, nueces, vainilla, toffee y canela, que se mezclan con esas notas de tierra y café que sentí en el primer tercio. En términos generales, el Coyol se comporta muy bien y lo único por lo que podría penalizarlo es que ninguno de los sabores parece dominar, sino que es una amalgama de sabores todos a la misma intensidad, que por el tiempo que tiene de guarda parecen estar más cercanos que cuando era más joven, o al menos cuando lo fumé en una vitola mayor, realmente. La intensidad es media, con una fortaleza igual y en el retrogusto hay una nota insistente de pimienta que comienza al principio del tercio y hacia el final del mismo ya se siente mucho más presente.
En el último tercio los sabores se funden aún más, pero puedo determinar tierra, canela, vainilla, madera y una mezcla de distintos matices de caramelo que de verdad que no tiene desperdicio, que incluyen caramelo per se, caramelo salado y toffee. La quemada no es tan uniforme y un retoque hace falta, pero todo tiene su precio y el Coyol me entrega un final mucho más complejo que los anteriores, donde la intensidad llega a media-alta y la fortaleza baja a media-baja, haciendo que cada calada se disfrute aún más. Me toma una hora y 35 minutos, que es más de lo que esperaba pero menos de lo que me daría un lancero normal, pero éste no es un lancero normal.
La consistencia de los sabores en el Coyol que fumé originalmente fue algo que me cautivó y realmente me abrió la mente a lo que podía ser un cigarro bueno que no era caro. No fue mi primera experiencia con una fumada así, pero simplemente me demostró que era posible en más de un blend. En el petit lancero no es tan consistente pero eso solo significa que es más variado, con mucha evolución y una fumada que, incluso con tantos años de guarda, al menos en esta vitola se comportó de maravilla y que demuestra todo lo que un lancero puede ser. Es una lástima que tantas marcas simplemente no lo hagan, pues la fumada con un año o con 10 años de guarda varía mucho más que en un cigarro con mayor cepo.
Por ahí por 2013, antes de que AJ Fernandez fuese AJF y simplemente fuera Abdel, el que hacía ligas para Cigars International, sacó una línea poco recordada por quienes lo conocen hoy en día pero muy rememorada por quienes le han seguido la pista desde sus inicios. Abdel hizo este cigarro a partir de una cantidad muy limitada de hojas que él mismo seleccionó y confeccionó el cigarro siguiendo lo que él creía en ese momento que sería el batacazo. El nombre viene de los indios Taino en la isla de Quisqueya y se traduce al jefe de la tribu. El cigarro tenía una capa Broadleaf de Pennsylvania, con un capote de la finca de AJF y tripa nicaragüense y hondureña, así como una hoja llamada AJF Privativo. La producción estuvo limitada a 25 mil unidades, pero la idea era repetirlo anualmente.
Esta capa Pennsylvania Broadleaf no es la más usada hoy en día, siendo el varietal de Connecticut el preferido, pero éste parece menos accidentado que el más habitual e incluso menos oscuro. Tiene aromas interesantes a frutas, jengibre y algo de pimienta, mientras que en la calada en frío se aprecian especias como canela y nuez moscada junto con más frutas, como cáscaras de limón y naranja. Para ser un cigarro con 12 años de guarda, tiene mucho más aroma del que esperaba.
Desde el inicio el Mayimbe desprende sabores por borbotones, destacando chocolate, pan, cuero y cáscara de limón amarillo, con un componente sumamente picante pero mucho más suave en el retrogusto. Aunque la mayoría de estos sabores son de intensidad baja a media, para mediados de este tercio ya están en media a alta, con un retrogusto que incluye tierra húmeda, cedro y distintos matices de pimienta. La fortaleza se ubica en media, quemando muy bien aunque la ceniza rápidamente se cae sola.
En el segundo tercio el Mayimbe se suaviza, aunque no mucho, pero suficiente para que aparezcan hasta notas florales, nueces tostadas, mientras que el chocolate con el cuero siguen como principales. Aunque no se siente tan picante, es en el retrogusto donde esta especia regresa. En temas técnicos y de construcción la ceniza se mantiene más o menos el mismo tiempo y el tiro va fenomenal, con humo abundante en cada calada y la obligación de no fumarlo tan rápido porque es algo excepcional, que pocos tendrán la oportunidad de probar con esta guarda.
El último tercio es más picante, mucho más picante, pero también con una carga imponente de nicotina, que ya me obliga a fumarlo más lento y no es solo un tema de gusto. Son más o menos los mismos sabores pero se siente más refinado, quizá por la guarda, pero también por la liga. Esa intensidad de la nicotina y la necesidad de fumarlo más lento hace que no lo disfrute del todo, porque cada calada es algo sufrida, pero con buenos sabores. Al final, después de una hora y 25 minutos de fumada me deja muy satisfecho, pero sin la necesidad de fumar más.
No me atrevería a decir que es el mejor cigarro de AJ Fernandez, principalmente porque cualquier cigarro con 12 años de guarda ya no es lo que era cuando estaba recién comprado y, a menos que estés hablando de un habano que necesita esa guarda, éste es un cigarro que si bien ha mejorado con la guarda, ese no es su propósito sino que es simplemente un buen cigarro que aguanta el añejamiento y sigue bueno. Ya sé que AJF tiene una inmensa cantidad de líneas y muchas también aguantan la guarda pero éste se comportó muy bien y me gustó, incluso si al final era difícil fumarlo. Dado que está descontinuado desde hace varios años y que es prácticamente imposible de conseguir, no lleva puntuación, pero bien podría tener más de 90 puntos.
Ficha Técnica: Fabricante: AJ Fernandez Marca: AJ Fernandez Modelo: Mayimbe Dimensiones: 5 x 56 Tamaño: Robusto Origen: Nicaragua Capa: USA (Pennsylvania Broadleaf) Capote: Nicaragua Tripa: Honduras (Jamastran), Nicaragua (AJF Privativo) Precio: $14,50
En mis estudios y andanzas por distintos destilados, finalmente me encontré con el tequila cristalino. En verdad lo había visto hacía un tiempo ya, pero gracias a que sigo por redes sociales a dos maestros del tema, ambos brasileños, uno siendo Lucas Assis y otro Luiz Fernandes, he aprendido algo sobre el tema.
El consenso es que el tequila cristalino es una aberración. Se trata básicamente de un tequila añejo (aunque puede ser reposado y/o extra añejo) que es filtrado por carbón para quitarle todo el color. Como suele suceder con el ron, este filtrado también le elimina sabores y aromas, y con la adición de más agua y endulzante, se hace más suave. Pero el tequila no tiene que ser suave para ser bueno. Debe ser intenso y complejo.
Por los puristas el tequila cristalino es visto como un intento de las grandes marcas y sus dueños de esconder las imperfecciones que puedan tener sus productos y luego usar millones de dólares en mercadeo y publicidad para venderlo como un producto premium.
El Don Julio 70 fue creado en 2012 para celebrar los 70 años de la marca que fue fundada en 1942. En esa época los tequilas cristalinos eran desconocidos y esta era una novedad. En el caso de éste, es un tequila que ha sido destilado tres veces en alambique de acero y de cobre, y luego añejado durante 18 meses en barricas ex-bourbon, para luego ser filtrado para eliminar el color, y finalmente es embotellado a 40% de alcohol.
En nariz es bastante aromático, con notas frutales cítricas y vegetales como principales, pero también notas de vainilla y un fondo de madera o caramelo procedente de una barrica.
En boca es efectivamente suave, muy suave, con notas de vainilla, frutas tropicales cocidas, pimienta, madera y azúcar quemada. En el retrogusto hay una nota suave de pimienta y nueces, con una madera húmeda.
Una de las razones de la existencia del tequila cristalino es su uso en coctelería y que ese uso pueda ser con un tequila añejado que no altere el color del cóctel, especialmente dado la diverso que puede ser el color de un tequila añejo. Pero también sucede que ese filtrado le elimina mucho color y aroma al destilado y termina siendo endulzado para ocultar cualquier imperfección. Al final terminas con un tequila para la gente que no le gusta el tequila y que lo toman por moda.
Ficha Técnica: Fabricante: Diageo / NOM 1449 Nombre del Tequila: 70 Marca: Don Julio Origen: México Edad: 18 meses Precio: $70 Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 72