La versión maduro del Long Live the King apuntó al uso de una capa San Andrés mexicana colocada sobre un capote de Indonesia y tripa hecha de hojas Corojo 98, Habano y doble ligero de Pennsylvania. La línea consiste en la segunda vez que Caldwell ha usado esta capa y su producción inicial estuvo limitada a tan solo 75 mil cigarros hechos en República Dominicana. Sin embargo, desde entonces la producción tuvo que haber aumentado, pues este cigarro lo adquirí en 2022 a un precio que no refleja una edición limitada. El cigarro fue lanzado en 4 vitolas, incluyendo una pequeña corona de 5 3/4 x 43 y un gigante magnum de 6×60. El de esta reseña se llama Super Toro, con medidas 6 x 54.

Lo primero que me llama la atención del Mad Mofo, además de su nombre, es que no se siente ni tan Mad ni tan Mofo como asumiría que un cigarro con ese nombre sería. De hecho, se siente considerablemente liviano, incluso más liviano que el Long Live the King original, que también lo tengo a la mano. Con un cepo de 54, realmente esperaría mayor corpulencia del cigarro. La capa es moteada, imperfecta y con diversas subidas y bajadas, pero también me pasa que la perilla parece armada por dos personas con perspectivas distintas de lo que es correcto. Esta capa tiene aromas a chocolate y mantequilla de maní, pero con poca intensidad de ambos. En el pie se aprecian más aromas con mayor intensidad, incluyendo galletas danesas y pimienta, pero también un perfume. La calada en frío, a la que llego con la guillotina en V, es igual de suave en sus aromas que la capa, dejándome descubrir apenas notas de chocolate con leche y maní.

El Long Live the King Mad Mofo es exactamente lo que espero de un maduro, al menos en las primeras caladas: fortaleza media, sabores de intensidad media-fuerte a tierra, dulce y chocolate. También hay una nota de pimienta bastante destacada, cosa que aprecio pues es algo que le falta a muchos maduros. Esta pimienta no es fuerte, pero sí le da una personalidad o un toque necesario al cigarro y me distrae un poco del hecho que la ceniza se está pelando. La pimienta no parece estar muy presente en el retrogusto, en donde me encuentro con más notas de tierra que de cualquier otro sabor. La ceniza no es del todo sólida, aunque tiene un buen color y el anillo de combustión es sobradamente recto, con buen tiro aunque un tanto más abierto de lo que quisiera.

Algo que diferencia considerablemente ls experiencias entre fumar un cigarro dominicano y uno nicaragüense es que los que son hechos en RD permiten hacer retrogusto más veces, gracias a que tienen menor componente de pimienta, en la mayoría de los casos. Dado que este es un cigarro de capa madura, es en el retrogusto también donde se sienten muchos de sus sabores y aromas, por lo que se combinan dos variables ideales para disfrutar de un cigarro. Además, está el hecho que el cigarro se siente más dulce en el segundo tercio, e incluyen pimienta, frutos rojos, tiza (en paladar y retrogusto), y algo de chocolate, aunque muy sutil. Superando la mitad del cigarro la sensación dulce comienza a desaparecer y el cigarro se siente más seco, incluso destacando un sabor de madera y tierra, ambas secas. También requiere un retoque llegando al final del tercio, pues la quemada se estaba desviando a un nivel casi preocupante.

Los sabores mantienen ese perfil seco en el último tercio y se siente más picante también, aunque creo que es un efecto secundario de esa sequedad y no que haya un mayor componente de sabores picantes. Esa nota seca hace que la experiencia se sienta menos compleja y, lamentablemente, menos agradable también. El resto de los sabores parece seguir esa misma tendencia y los más agradables desaparecen, haciendo que en general el último tercio del Long Live the King Mad Mofo sea una conclusión inesperada y poco agradable de un cigarro que había comenzado muy bien. Precisamente, porque el final no es del todo agradable, lo termino un poco antes de lo que terminaría otros cigarros, marcando una hora y 20 minutos de fumada.

Yo tengo varios temas con los nombres de los cigarros y, en gran parte, estoy muy de acuerdo que no se deben usar nombres de personajes infantiles para los cigarros. Tampoco me gusta el uso de nombres que estén relacionados con drogas y creo que es debatible el tema de usar nombres relacionados con comidas. Pero el uso de groserías para nombrar un cigarro está entre los que no acepto y quizá fuese esa una de las razones por las que había pasado tanto tiempo antes de probar este cigarro. Aunque la grosería no está escrita, la connotación es obvia. Además que originalmente el cigarro se llamaba Mad MF y ahora es Mad Mofo. La experiencia con el cigarro más allá de su nombre fue muy positiva, con un primero y segundo tercios excelentes, pero un último tercio aburrido. No obstante, el Long Live the King Mad Mofo se trata de una experiencia balanceada con una cantidad respetable de densidad y complejidad, al menos en los dos primeros tercios. Por otras reseñas que he leído, el último tercio es una lotería.

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