El Perdomo Lot 23 es un cigarro que recibió una puntuación de 90 puntos de CA en 2008 en su capa Connecticut, pero éste es más oscuro y es un puro nicaragüense con capa Habano, en donde la capa y todas las otras hojas son maduradas durante 4 años antes de ser colocada en el puro. El hecho que el capote y la tripa provienen de Nicaragua también es aval de que seguramente tendrás un cigarro de buen sabor, y a su precio competitivo de tan solo $5, parece demasiado bueno para ser verdad.
El nombre de esta vitola se refiere a que el cigarro está hecho con tabacos sembrados en un solo lote, siendo el número 23, claro, en Estelí Nicaragua. Según la página de Perdomo, luego de los 4 años de maduración de cada hoja, el tabaco luego pasas 6 meses adicionales madurándose antes de la distribución. En frío tiene un olor rico, pero escaso de variedades, siendo solamente el tabaco y un toque de chocolate, pero nada que me impresione demasiado.
Últimamente he estado fumando un cigarro menos a la semana de lo habitual, haciendo que pase de 4, y a veces 5, a 3 cigarros, normalmente siendo jueves, sábado y domingo, e incluso el del domingo lo estoy dejando como un puro ‘barato’, puesto que suele ser el día que me reúno con alguien y ando muy tacaño con los puros buenos. Precisamente por todo esto es que tengo bastantes expectativas por mis puros del jueves y del sábado, y el principio de este, incluso siendo nicaragüense, no estaba tan fuerte como esperaba. El tabaco está bastante suelto, pero el tiro no acaba de ser rico y el humo no es abundante. El sabor es a chocolate muy leve con unos toques de pimienta. la ceniza tampoco parece ser de las que aguante mucho sobre el puro.
Un poco antes de la mitad del puro y los sabores han mejorado bastante, e incluso el cigarro tiene una complejidad interesante, en donde los sabores predominantes son, en este orden: chocolate, nueces, tierra, pimienta y dulce, pero con un matiz muy suave. El cigarro pasó un poco más de 5 meses en mi humidor, pero esa suavidad es como si tuviera años con él, lo cual no me termina de agradar gracias a que el primer tercio del puro se vio dominado por esa sutileza casi de habano falso.
Hacia el final, en el último tercio, los aromas de nueces y madera llevan la batuta, pero no es tan complejo como a la mitad. Las características del tiro son más o menos las mismas, pero en ningún momento se ha hecho un puro demasiado suave en términos de construcción, sobre todo teniendo en cuenta esos temas de tiro y textura, ni se ha calentado. Considerando el hecho que se jacta tanto de ser un puro de un solo lote de tierra en Estelí, y siendo ese realmente el único elemento diferenciador junto con un precio excepcional, el cigarro está bien. Pero tomando en cuenta que es un cigarro nicaragüense y que ha sido madurado durante más de 4 años, la verdad es que esperaba mucho más.
Tampoco es una crítica muy grande, pues por el precio está decente, y una vez que los sabores se presentan, aunque tarden como un tercio en hacerlo, son muy agradables. Si este puro definiera sus sabores desde el principio estoy seguro que me hubiese gustado mucho más.
Corría el año 2016, como si fuera hace taaaanto tiempo. Contaba yo con apenas un año de experiencia siendo fumador, pero muy limitado a puros venezolanos de calidad media (para ser venezolanos) y gran experiencia en varios habanos muy falsos. En realidad me sentía no solo como el gran conocedor, sino también como el gran sabio que compraba puros de $30 por menos de $3! A finales del año previo decidí investigar un poco por internet y llegué a una página que ya conocía: Cigar Aficionado. Me instruí un poco y aprendí sobre su lista anual y, gracias a que iba a viajar pronto, decidí anotarme algunos de esos puros que aparecían para probar algo distinto. Aunque esta historia está bastante larga ya, el hecho es que me compré varios de los que salían ahí y también compré la versión gordito del puro… tan bueno estaba que decidí que tenía que compartir con todos cuánto me agradó, así que en pocas palabras, ese puro fue el que me llevó a hacer reseñas.
En agosto del año pasado volví a ver el Romeo y lo compré, y el viernes pasado decidí darle candela, luego de unos 4-5 meses de guarda. Más allá de todo, el Romeo es un cigarro que se ve bien, su anilla y la combinación de ella con la capa se ven muy bien juntos. También me gusta mucho que es un puro que se siente pesado, cuando lo sostienes sabes que no es un puro suave ni corto, y tan solo oler las notas de bosta, notas florales son suficientes para hacer que lo quiera encender ya. Las caladas en frío dan aromas interesantes de chocolate y melaza.
La quemada y el tiro son perfectos desde el inicio, el humo es rico y denso, demostrando lo bueno que es el cigarro junto con un sabor pronunciado de cuero que luego es reemplazado por tierra y pimienta alrededor del segundo tercio. Hacia el final del puro, digamos que en el último tercio sentí notas de vainilla y chocolate intenso.
El Romeo es un cigarro fuerte y muy bien hecho, con un precio muy decente por su calidad (alrededor de $6) y un cigarro al que cuesta conseguirle un defecto. Si bien su construcción, tiro y apariencia superan con creces a su complejidad de sabores, los pocos que tiene son ricos. La ceniza también es muy compacta, aunque en el caso de mi puro era muy débil (en el gordito era más resistente). Todo esto me garantiza que es un puro que siempre que pueda lo compraré, y no defrauda.
Ficha Técnica: Fabricante: Tabacalera de García Marca: Romeo y Julieta Modelo: Romeo Dimensiones: 5 x 52 Tamaño: Robusto Origen: República Dominicana Capa: Ecuador (Habano) Capote: República Dominicana (Piloto) Tripa: República Dominicana (Piloto, Olor) Precio: $6,50 Puntuación: 87
¿Por qué, por qué, por qué sigo comprando Connecticut si no me gustan? Es la verdad, los Connecticut me dejan con más ganas de fumar que el simple hecho de no fumar. En este caso el puro vino recomendado por el Sr. Codo… el Sr. Codo es como llamo a ese personaje imaginario que te dice que has gastado mucho en puros caros, mejor revisa los menos caros, que seguramente hay algo bueno ahí, y fue así como por $5,35 invité a este Alec Bradley. En verdad no puedo decir que es un puro malo, porque no lo es, y para ser de capa Connecticut, la verdad es que estaba fuerte. Pero la simpleza de sabores y limitante de intensidad me dejó con más ganas de fumar. Afortunadamente también fue el cierre de un fin de semana con puros bastante fuertes, así que cerrar con uno suave fue positivo.
Los aromas no son abundantes en este Alec Bradley, pero la combinación de madera y los tonos de frutas frescas son bastante interesantes, haciendo que al menos la expectativa fuese decente y del tostado del pie emanaran aromas agradables. También descubrí que este es el primer Alec Bradley que tiene la nueva anilla con el nuevo logo, así que siempre hay algo que admirar también.
Desde las primeras caladas la combinación de sabores es muy interesante, precisamente porque esas frutas aparecen desde el principio y se combinan con tonos muy delicados de cacao, pimienta, crema y algo de madera. Sin embargo, esta bienvenida dura poco y las frutas se colocan como sabor principal mientras que el cacao se coloca en un punto muy secundario y los otros aromas casi desaparecen.
La ceniza desde el principio es bastante pálida, indicando que se trata de un buen puro (al menos eso dice la teoría) y muy compacta y bien armada, haciendo caso omiso a mi pulso de anciano y manteniéndose bien pegada al puro. El humo en sí solamente es abundante luego de una calada larga, de las cuales le di varias, hasta darme cuenta que este puro se consumía demasiado rápido. Quizá uno de los temas que menos me atrae de los Connecticut es esa simplicidad y suavidad de los sabores, y durante el primer tercio fue precisamente lo que más caracterizó a este puro; si bien los sabores eran un poco (muuuuy poco) más fuertes que un Connecticut habitual.
En tan solo 15 minutos desapareció el primer tercio; afortunadamente comenzando el segundo aparecieron algunos sabores, incluyendo uno como de torta horneada, ese sabor de harina endulzada y con calor… un sabor muy característico y realmente, bastante común en los cigarros con esta capa. El sabor de frutas también varió un poco, convirtiéndose un poco en una fusión como de miel, aunque esta variación duró muy poco, siendo suplantada por el «renacimiento» del sabor clásico nicaragüense de la pimienta.
La firmeza de la ceniza de verdad que me impresionó, aunque también se nota como se hizo un pequeño canal en la línea de quemado, que requirió más de un retoque. Afortunadamente nada de esto afectó el sabor ni la consistencia de la ceniza, que era tan fuerte que hasta pude quitarle la anilla sin que se cayera. Disculpen que haga tanto hincapié en este tema de la ceniza, pero en mi caso es demasiado común que me caiga encima antes de finalizar el primer tercio, así que por supuesto le tomé como 15 fotos más de lo que debía. En temas de fortaleza, siempre se mantuvo en un punto entre suave y medio, haciéndolo un cigarro perfecto de domingo (en mi caso), o de desayuno para quienes los disfruten a esa hora.
Hacia el final del cigarro los sabores se inclinaron más hacia la madera del principio, con un humo bastante frío y bien mantenido, aunque en los últimos 5 centímetros el sabor se hizo un poco áspero, como si la nicotina me hubiera regañado, pero en realidad no tenía tanta. En realidad este cigarro es una buena opción si te gustan los Connecticut, especialmente por su precio, y por supuesto que un muy buen cigarro para cualquier novato del tabaco. Pero si no te gustan los Connecticut, pues ¿qué haces fumando este?
Finalmente le di una merecida probada a este puro. Luego de ver tantas imágenes paseándose por distintas páginas y reseñas que lo probaban y destacaban lo bueno que es, en julio de 2016 tuve la oportunidad de conseguirlo y hasta el viernes pasado lo tuve en el humidor (casi 6 meses). Algo que no sabía es que aunque se fabricaron 4500 cajas de esta producción «limitada», existen tres tipos de anillas, con tres temas distintos. Uno destaca el torcido, el otro la fábrica y el último un volcán. Precisamente lo dejé durante ese tiempo en el humidor porque en todas partes que leía sobre el puro mencionaba que era ‘Old School’ y que por tanto era recomendable almacenarlo no menos de 3 meses.
En cuanto a su apariencia, tiene un box-press muy sutil, que cuando lo adquirí pensé que perdería esa forma rápidamente, pero no fue así. Muy pocas venas en su superficie y una textura ligeramente aceitosa. Al picarlo siento una gran cantidad de aromas, algunos esperados y muy típicos de los nicas, pero otros bastante llamativos. Entre ellos: chocolate oscuro y dulce, clavo (de olor, claro), anís estrellado, pimienta, café, madera y cuero. Hay un matiz de frutas, pero no me atrevo a identificarlo inmediatamente sin encenderlo.
Últimamente he tenido muchos inconvenientes al encender torpedos. En pocas ocasiones se ha debido al puro en sí, pues ha sido por el corte como tal. Desde hace como un mes he desistido de hacerle el corte en V y por supuesto que nunca probaré hacer el corte con un punch, pero con la guillotina he comenzado a hacerle el corte diagonal, en vez de cortar toda la punta; el resultado ha sido mejor en términos de tiro, y en este Cuatro Cinco no fue una excepción, pues el tiro es perfecto. Sale humo abundante del pie y de la perilla, con un sabor fuerte de pimienta negra, seguido de un sabor dulce y café. La pimienta en sí llegó muy fuerte, pero fugaz en su duración. Más adelante se presenta el elemento de cacao y un par de sabores más que no logro identificar y sentí un componente cítrico también, con un toque de azúcar morena, y por último el toque de nueces tan típico de los nicas. Ese componente cítrico no es la típica cáscara de naranja, sino un sabor propio del zumo. Habiendo consumido apenas la mitad del primer tercio, el sabor de madera también se hace presente mientras mantiene su intensidad media.
Algo que me gusta apreciar de los puros es su calidad. Si bien existe una gran variedad de precios, y con este en $12,50 no estamos hablando de un puro barato, el hecho es que existen puros mucho más caros y que no tienen esta calidad, y por un precio menor hay que depender mucho de las recomendaciones de los amigos o conocidos. El segundo tercio se hace presente con estos grandes sabores, en orden: cacao, café, madera, naranja, pimienta, nueces, crema y regaliz, o al menos un sabor que me recuerda a la regaliz negra que comía en España, y que bien puede ser un desarrollo del anís del principio. Una de las mejores cosas de vivir en un país «chévere» (Venezuela no es chévere) es que la necesidad de un humidor puede depender mucho del gusto de la persona; si quieres tener un humidor con capacidad de 10-20 puros, bien puedes hacerlo porque siempre habrán puros buenos en las tiendas. El problema en Venezuela es que los puros hay que comprarlos cuando los consigues o cuando viajas, e incluso sin proponérmelo mucho mis puros terminan pasando un mínimo de 4 meses en el humidor antes de probarlos. Llegando a la mitad del puro y aparece un nuevo sabor: caramelo.
El sabor a caramelo repotencia casi todos los otros sabores, haciendo que la definición de ‘flavor bomb’ en este puro se reescriba una y otra vez mientras mantiene su intensidad en media. Ciertamente si este puro realmente necesita tiempo prudencial de humidor, debería decirlo en algún lado, pues me hubiese molestado mucho comprarlo y fumarlo inmediatamente y que no estuviera bueno. A partir de la mitad el caramelo se funde con la crema y el sabor de este tabacazo se ubica en otro nivel, definitivamente.
El último tercio comienza con los mismos sabores, en el mismo orden, pero hay tres cambios importantes, y es que los sabores se van haciendo más intensos, el puro se está haciendo más complejo y la intensidad se hace un poco más fuerte, sin dejar de ser media. El final perdura mucho más en el paladar y el puro parece interminable, especialmente luego de quitarle la anilla. Los sabores continúan intensificándose y me llama la atención como no desaparece ninguno, lo cual es algo que esperaría y que vería como bastante normal, especialmente cuando estoy en el último tercio.
Así se ven las dos anillas por detrás. Casualmente en lo que se las quité el puro entró de lleno en el último tercio y la intensidad se hizo absolutamente fuerte, los sabores literalmente me explotaron en el paladar y la pimienta regresó a todo tren. Cuando me quedaban unos 5 centímetros de puro apareció la nicotina, con la misma intensidad de la pimienta y haciendo que mi proceso de pensamiento comenzara a ser excesivamente lento, tanto que olvidé escribir si tenía alguna impresión en sabores. Ese toque de nicotina siempre me molesta, especialmente porque es al final y suelo fumar de noche, y normalmente no pasa más de una hora entre el tiempo que apago el puro (no lo apago, lo tiro) y me acuesto a dormir. Lamentablemente, porque en mi casa no tenemos mayordomo, antes de acostarme tengo que cerrar puertas, apagar luces, lavar cenicero y demás tareas domésticas, pero cuando estos chutes de nicotina son tan intensos, termino tropezándome con las paredes y caminando como un tarado.
Como si no era obvio, si tienen la oportunidad de adquirir un Cuatro Cinco, y al menos tres meses de tiempo para guardarlo en un humidor, no duden en adquirirlo.
Ficha Técnica: Fabricante: Fábrica de Tabacos Joya de Nicaragua Marca: Joya de Nicaragua Modelo: Cuatro Cinco Reserva Especial Dimensiones: 6 x 52 Tamaño: Torpedo Origen: Nicaragua Capa: Nicaragua (Jalapa) Capote: Nicaragua (Jalapa) Tripa: Nicaragua (Jalapa, Estelí) Precio: $12,50 Puntuación: 88
Hace unos meses reseñé el Alec Bradley – Nica Puro con muchísimas expectativas, siendo por reseñas que leí o incluso por los comentarios aquí mismo. El cigarro vino con problemas bastante serios de combustión, pues se apagaba y tapaba muy a menudo, pero en las pocas ocasiones que lo podía fumar bien, era excelente. El mismo caso sucedió con este Arturo Fuente; no tenía demasiado tiempo en mi humidor (apenas 5 meses), pero en varias ocasiones decidí dejarlo madurar un poco más, pues mi experiencia con la marca siempre ha sido que deben dejarse en el humidor, no son puros que se pueden fumar recién comprados. Además, es un Arturo Fuente, tiene que ser bueno, incluso si solo me costó $6,50.
La apariencia es como si fuera un maduro, pero no lo es, con aromas de dulzura y picante como los más prominentes y un aroma a cacao lejano es un puro que me viene llamando la atención desde hace tiempo y finalmente decidí encender. Viene envuelto en una hoja de cedro que preferí no usar, sino tostarlo bien y encenderlo con delicadeza. También viene con un envoltorio mínimo de tela en el pie de color verde, que seguramente se perdió en alguna parte del trayecto, así que tampoco forma parte de la imagen. Los aromas principales de la capa son la madera y un aroma dulce de chocolate.
Las caladas en frío me hicieron pensar que el torcido estaba muy fuerte, y es que le hice el corte con el punch, pero no cortó realmente. Esto me traería consecuencias después, pero en cuanto a las sensaciones primarias son sabores de madera y tabaco dulce, pero muy poco adicional. El humo es denso pero no muy abundante, aunque la línea de quemado desde el principio es regular, lo cual llama la atención en un puro de este tamaño.
Viéndolo así parece más un lancero, pero realmente no es muy grueso. El hecho es que ese primer corte con el punch fue bastante problemático, por lo que me busqué una guillotina con límite, para asegurarme de no cortar demasiado puro. Lamentablemente durante los primeros dos tercios de tabaco se tapó varias veces, haciendo que tuviera que usar la guillotina más de una vez, pero por eso es que usé la que tenía límite. La intensidad del tabaco es media y no el final es bastante corto. Hacia el final de este primer tercio es que comienza a aparecer un sabor a cuero, pero no mucho más.
En el segundo tercio el sabor predominante es el cuero, mientras que la madera se desvanece bastante. Lo mismo sucede con el dulce del tabaco inicial, que va siendo sustituido por el cacao, en total haciendo que el perfil de sabores de este puro, aunque limitado, sea rico… teniendo en cuenta que es un puro de $6, no me parecería mal. Sin embargo, es un Arturo Fuente y tiene serios problemas de tapado.
Afortunadamente estos problemas de tapado no afectan la combustión y la línea de quemado es bastante uniforme. Hacia el final de este primer tercio se sienten notas de tierra mojada que enriquecen y profundizan bastante el perfil de sabores, sin incluir nuevos, pero quizá haciendo un poco más complejo todo.
En el último tercio el cuero comienza a desaparecer, mientras que el cacao y los sabores dulces del tabaco se mantienen muy presentes. Me sorprendió un poco también que los sabores de madera que habían desaparecido hace tanto, reaparecen en el final, mientras que la tierra en verdad nunca se desarrolló mucho. La ceniza siempre mantuvo una firmeza propia de un lancero, cayéndose incluso cuando no estaba media y mucho menos larga. Ya a partir del último tercio el tiro se mantuvo perfecto y los problemas de tabaco tapado desaparecieron (menos mal), pero ya el daño estaba hecho y quedé con pocas ganas de darle la oportunidad a otro Fuente, aunque eso dice uno hasta que consigue uno a buen precio o algo. El hecho es que no tengo más de esta marca en mi humidor, así que mantengo las palabras hasta la próxima compra.
En ocasiones me he reído de la cantidad de veces que Arturo Fuente repite el nombre de sus puros, incluyendo el Arturo Fuente Opus X Fuente Fuente (3 Fuentes), y en esta ocasión el nombre completo del puro es Arturo Fuente Chateau Fuente Double Chateau Fuente (en serio). Sus sabores predominantes fueron de cuero y cacao con una cantidad interesante de tabaco dulce, que es quizá el aspecto más llamativo. Los toques de madera y tierra fueron llamativos, pero por los problemas de tapado no pude apreciarlos mucho, quizá en uno de mejor calidad estos sabores tendrían mayor protagonismo, aunque en verdad nunca se apagó. Con todo y eso, me impresionó conseguir un Arturo Fuente por este precio, y quizá ese debió haber sido el primer indicador, pero en realidad lo único que esperaba era un buen puro y me tocó uno regular.
Ficha Técnica: Fabricante: Tabacalera Fuente Marca: Arturo Fuente Modelo: Gran Reserva Maduro Dimensiones: 6¾ x 50 Tamaño: Double Chateau (Doble Corona) Origen: República Dominicana Capa: USA (Connecticut Broadleaf) Capote: República Dominicana Tripa: República Dominicana Precio: $4,70 Aromas: Dulce, pimienta, madera. Sabores: Cuero, madera, chocolate. Puntuación: 73
Directamente de la página de Studio Tobac (traducido, claro): «Considerado uno de los conceptos más innovadores en materia de tabacos, Nub es una línea de cigarros cortos, gruesos y bien armados, torcidos para capturar la esencia perfecta de un puro. Estos cigarros son hechos a mano con una tripa empacada muy densa, permitiendo que cada tabaco arda lentamente mientras mantiene un tiempo de fumada comparable a tamaños más habituales como los robustos o presidentes». La idea del puro es lograr el mismo impacto de sabor que el de un puro grueso, pero inmediatamente, algo como lo que los Lanceros logran, pero con un ring exagerado.
Quizá por lo grueso del cigarro y la calidad del torcido, la venas que se le ven son mínimas y apenas visibles con distintos tonos de marrón oscuro muy llamativo. Los aromas que siento de la capa son de bosta con un poco de café, mientras que en el pie se le siente un aroma dulce, pimienta y un toque de cacao. Ya aprendí a no picar las puntas de torpedo con la guillotina en V, así que me traigo mi guillotina clásica doble hoja y le doy un corte limpio y procedo a las caladas en frío, que son muy parecidas a los aromas del pie, y el toque de pimienta me deja una picazón en los labios.
Siempre he pensado que esto de fumar puros es un aprendizaje constante; rara vez me puedo identificar como un experto (creo que nunca lo haría) y la verdad es que siempre aprendo cosas nuevas y aprendo un poco más. Hace cosa de un año me compré un frasco de butano purificado para el encendedor, y me salió un poco caro… esa avaricia me ha hecho que use el encendedor lo menos posible y por tanto estaba encendiendo los puros lo más rápido que podía. Pero en octubre conseguí dos bombonas nuevas y no muy caras, así que ahora he aprendido a tomarme mi tiempo tostando el pie y apreciando ese quemado, los aromas y la apariencia del puro. En esta ocasión los aromas de madera que desprende el puro mientras lo enciendo son muy llamativos. En las primeras caladas el sabor de chocolate amargo es fuerte, seguido por un toque delicado de dulzura y pimienta que van creciendo, mientras que el final tiene un toque cremoso de ese mismo chocolate.
Tras la cuarta o quinta calada el sabor es uno que de inmediato llena la boca con pimienta, chocolate, café, madera y cuero, en ese mismo orden de intensidad. Son aromas que se mantienen durante largo rato en el final del puro, aunque no llega a ser demasiado complejo. La cremosidad ahora se una más a un sabor tostado que lleva más relación al café que al cacao del principio, mientras que ese cacao ya se va convirtiendo más en un chocolate con leche que un chocolate amargo, acompañado con un aroma de nueces que hace que el Nub Habano sea mi Nub preferido. La línea de quemado es perfecta y la ceniza muy blanca con una intensidad media. Hacia el final de este primer tercio (difícil determinar donde están los tercios en este puro tan pequeño) se le siente un toque de canela, que es perfecto en este momento del puro, pues en ningún momento ha estado demasiado fuerte ni demasiado seco el humo, haciendo que no me haga falta más que unos traguitos de agua para suavizarlo.
El tiro también ha sido perfecto desde el principio, aunque en este punto se siente un poco más suelto, pero apenas estoy superando el primer tercio, así que no parece ser nada grave de momento. La intensidad de los sabores y del puro en general se ha hecho un poco más fuerte, aunque no me atrevo a decir que es un cigarro fuerte per se, quizá medio-fuerte, pero eso ya es semántica. Sigo impresionado con mi capacidad últimamente de mantener cenizas, pero tampoco me da exceso de confianza. La crema y la madera ahora están luchando por el protagonismo del puro, mientras que desde el fondo vienen con mucha fuerza el cuero y el chocolate. El Nub Habano realmente es un puro ideal, con un precio menor a $7 y un sabor que hasta los momentos aglomera muchos de mis favoritos y en intensidades que me gustan, con una quemada muy buena y una construcción sin problemas. El tiro podría ser mejor, pero quizá en este preciso momento es que no lo es, también podría tener un poco más de complejidad, pero todavía queda puro.
La intensidad se coloca en media de nuevo, el sabor de café ahora se siente más amargo, y no en el buen sentido, quizá sea un tema de combustión, la dulzura ha casi desaparecido, pero sigue manteniendo la crema y el chocolate, aunque sin dulzura pareciera que esos aromas han cambiado. La madera se siente muy suave también y la pimienta casi ha desaparecido. Este puro lo fumé en casa de mi madre, y mi padrastro es fumador pero no muy habitual… casualmente solo fuma cuando yo voy y llevo puros, por lo que siempre llevo el que yo me fumaré y uno barato; no porque yo sea un miserable, sino más porque mi padrastro sabe que me gusta catar los puros y siempre me pide que le lleve uno que no sea para catar, sino solo para fumar. Por ende, siempre termino llevando puros suaves, venezolanos o de bodega, a menos que tenga más de uno de los de catar y comparamos notas. En este caso le llevé un El Crédito, y antes que encendiéramos estaba seguro que mi cigarro duraría menos de media hora, mientras que los de bodega le suelen durar una hora y media, así que en cierto modo ambos estábamos tratando de hacer que ambos puros duraran casi lo mismo, lo que hizo que él fumara más rápido, pero este Nub se consume prácticamente a la misma velocidad de un puro de mayor tamaño.
Ya le quito la anilla y me doy cuenta que todavía queda bastante tabaco por fumar, el sabor de chocolate aumenta de nuevo pero por un instante, y lo mismo sucede con el cuero, con un perfil mucho más denso y casi aceitoso en su sabor… no sabor a aceite, sino la textura es mucho más densa. Parece mentira, pero con lo llamativo que es este pequeño puro, la ceniza parece ser a protagonista. En términos generales pareciera que a partir de la mitad del puro todo se vuelve una transición continua, precisamente porque los sabores no se mantienen sino que van cambiando constantemente.
La combustión se hace significativamente más lenta hacia el final y el puro nunca llega a calentarse mucho, razón por la cual me quemo varias veces los dedos porque no me doy cuenta lo caliente que está. Los sabores no llegan a cambiar mucho y releyendo la reseña me doy cuenta que hoy estaba aparentemente más inspirado a escribir. Pido disculpas si esto les llevó a saltar algunas líneas, pero es uno de los casos en que disfruté el puro y luego disfruté escribiendo la reseña. En cuanto al Nub, creo que sí lo volvería a comprar, aunque visualmente no me gusta como se ven en el humidor junto con los demás puros de formas más tradicionales. Pero el sabor y su calidad supera este detalle estético.