Ron: Ryoma 7 Years

Ryoma es creado por una destilería llamada Kikusui y ubicada en la prefectura de Niigata, al norte de Honshu. Yo leí eso y quedé en las mismas, así que investigué un poco y descubrí que Japón está formada por 4 islas principales y luego varias islas más pequeñas. Entre estas islas principales, Honshu es la más grande y en la que habitan más de 100 millones de personas. Pues la destilería está ubicada al norte de la isla.

La destilería fue creada en 1881 por Takasawa Suguro, y aunque su mayor producto es el sake, llevan cinco generaciones familiares en el arte de la destilación. Pero algún familiar rebelde rompió la tradición o al menos la cambió un poco y desde hace unos años también destilan jugo de caña, en un intento de hacer algo distinto y alejarse un poco de la tendencia del whisky.

El nombre del ron viene de Sakamoto Ryōma, un samurái destacado en la era de los Meiji, quien se oponía a los Shogun y estaba a favor de la modernización. En el mismo sentido, este ron se opone a la tradición de la destilería de hacer solo sake y propone la modernización de hacer ron.

Volviendo al tema de las 4 islas principales, la que está más al sur se llama Shikoku y es la que suministra la caña de azúcar a la destilería, de la cual sacan el jugo que luego fermentan, es decir que no lo vuelven melaza antes y por lo que teóricamente es un agricole japonés y quizá por eso la etiqueta está en francés. No he encontrado nada acerca de su método de destilación, pero es añejado durante 7 años en barricas de roble blanco americano y, finalmente embotellado a 40% de alcohol.

Habiendo probado anteriormente otro ron japonés llamado Teeda, que destaca menos años de edad, la verdad es que en nariz este Ryoma es algo completamente distinto. Hay notas como de salsa de soya, pero también vino viejo, nuez moscada, aceitunas y esa nota herbácea típica de rones agrícolas. En segunda instancia también se sienten aromas de pera, tabaco, roble y canela.

En boca es dulce, pero un dulce de miel más que de azúcar, madera, canela y nuevamente las notas vegetales. Pero es un ron relativamente seco, con retrogusto a canela y miel. Me llama la atención ese sabor de miel, porque es precisamente el sabor y no la dulzura lo que destaca.

Si has probado whiskies de distintas regiones, llama la atención que el whisky de Islay es absolutamente distinto al whisky americano y ambos se llaman whisky. Incluso el ron de Jamaica es absolutamente distinto al ron cubano, que está al lado. Lo mismo sucede con el ron de Japón y pongo estos ejemplos porque Japón definitivamente no es el primer país que viene a la mente cuando piensas en ron, pero no solo lo hacen, sino que es bien distinto entre sí.

Ficha Técnica:
Fabricante: Kikusui Distillery
Nombre del Ron: Rhum Japonais
Marca: Ryoma
Origen: Japón
Materia prima: Jugo de caña
Edad: 7 años
Precio: $50
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 86

Cain – Habano (660)

Cain no es la marca con los productos más fáciles de identificar, especialmente porque lo que ha hecho a la marca más famosa es la inclusión de las palabras Straight Ligero, principalmente en el Cain F, que es el más fuerte de la marca y posiblemente el más conocido. Pero también existe el Cain Daytona, el Cain Maduro y este Cain Habano; lo que cambia es el color de la anilla y no mucho más, pues efectivamente todos dicen Straight Ligero. El Daytona sí dice su nombre y es la única excepción. Por un rato no estaba seguro de cuál era el que estaba reseñando y asumí, erróneamente, que era el Maduro. En fin, ya definido lo que es, aquí va el comentario obligado de que estas dimensiones no me gustan, pero es lo que hay. No recuerdo de dónde saqué el cigarro.

Como puede que sepas o no, Cain es una marca de Oliva, creada bao el paraguas de su línea experimental llamada Studio Tobac, de donde salió el Nub también. Por lo mismo, la construcción en ellos casi siempre es perfecta y este Habano no parece ser la excepción. La capa es oscura y apoya mis sospechas iniciales de que fuera un Maduro, pero comparando ambos, es obvio que no lo es. Los aromas sobre la capa son a cuero, cedro y chocolate, con algunas notas similares pero que también incluyen café en el pie. Lo pico con la guillotina en V, simplemente porque con un cigarro de estas dimensiones casi da igual como lo piques, pero la calada en frío me da un tiro muy decente y aromas a canela, notas dulces y café. Sabiendo que voy a estar un rato dándole fuego para que encienda bien, saco el de triple turbinas para encenderlo.

Las primeras caladas están cargadas de tierra húmeda, con un sabor a chocolate en nivel secundario y un tiro que es ligeramente apretado. Me gustaría decir que quema bien pero en la foto es obvio que no. A lo largo de este primer tercio ese sabor de chocolate deja de ser secundario y se coloca de principal, pero también es menos fuerte de lo que esperaba, aunque tenga una buena cantidad de ligeros en la tripa, es el cepo el que le impone la fortaleza y que su master blender obviamente sabe que no puedes hacer la misma proporción de fortaleza que en un cigarro más pequeño. En efecto, la fortaleza está ubicada en media-baja, al menos en este primer tercio, con una intensidad media.

La quemada en el segundo tercio es mucho mejor, más recta y con menos «accidentes». El sabor es más cremoso también, gracias a que el humo adquiere una propiedad casi oleosa y se mantienen los sabores más tiempo en boca. Estos sabores son a chocolate, café y algo ligeramente afrutado, que puede ser pasas pero se siente también como ciruelas, aunque ya para el punto medio se define completamente como pasas. Cabe destacar que este Habano es un ejercicio de paciencia o, mejor dicho, no es un cigarro para fumar apurado. Creo que si fuera el caso, podría fumarlo rápidamente, pero si el objetivo es disfrutarlo, pues no quema nada rápido y me toma más de una hora llegar a la mitad. La fortaleza llega a media, al igual que la intensidad y me tomo la tarea de darle caladas más cortas, a fin de poder identificar mejor los sabores, al precio que tardará más la fumada.

Contra todo pronóstico, el Habano de Cain sigue mostrando nuevos matices muy interesantes en el último tercio, incluyendo una nota más suave de chocolate que hace que no sea ese el sabor principal, sino la pimienta y esa sensación cremosa, principalmente del café. Pero no hay sabores nuevos, aunque la fumada sigue siendo lenta y cada sabor se siente presente. Me toma dos horas y media fumar este Cain, pero lo disfruté mucho más de lo que pensé que sería, al final con una fortaleza media-alta y una intensidad media.

El gimmick principal de la línea Cain ha sido el uso casi exagerado de hojas de ligero, lo que lo caracterizó como un cigarro fuerte y quizá me llevó en su momento a sobreestimar al Daytona y a temer al F. Pero también pasó que por mucho tiempo lo consideré una fumada irregular, cosa que no cambió mucho con el Maduro. Pero este Habano es el primero de la línea que me hace considerarlo como una fumada más regular, incluso este 660, que simplemente no es lo mío por un tema de duración, pero cuya experiencia fue gratificante, pues nunca fue aburrido. Es largo, eso sí y si no tienes toda la tarde libre, pues ni te molestes, pero la experiencia me sorprendió. Por $6 cada uno, en promedio, creo que no se puede pedir mucho más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliva Cigar
Marca: Cain
Modelo: Habano
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: 660 (Gordo)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Jalapa, Condega, Estelí)
Precio: $6,00
Puntuación: 90

Cocuy: Mal Incendio Cascabel

Recuerdo hace cosa de uno o dos años que vi por primera vez este cocuy y pensé que sería una bomba. No había visto cocuy por encima de 46° de alcohol y pensé que simplemente sería puro alcohol. Era un tema de ignorancia, pues he probado rones también con un alto contenido alcohólico y anteriormente pensaba lo mismo. Hoy sé que se trata de una mayor concentración de sabores.

Al igual que los otros productos de Mal Incendio, en la etiqueta de la botella aparece toda la historia de la marca y de la creación de este cocuy. Sin entrar en demasiados detalles, las piñas del cocuy son horneadas durante 8 días en un horno subterráneo con madera de cují. Luego es fermentado durante 4 días, destilado por alambique y finalmente pasa 2 meses reposando en botellón de vidrio.

La etiqueta describe una gran cantidad de detalles sobre cada paso, incluyendo que el suelo es de tierra en donde reposa y qué incluye la fermentación y una inmensa diversidad de trivia interesante. Pero lo que más me impactó fueron dos cosas: es un producto limitado en cada producción, siendo esta la botella #21 de 33. Además, es embotellado a 56% de alcohol.

En nariz el Cascabel es bastante químico, incluso llega a sentirse una nota metálica, salitre, tierra seca pero más bien como arcilla, una nota suave de vainilla y esa nota herbácea típica se siente más como de grama recién cortada.

En boca el alcohol es sumamente agresivo, porque tiene que serlo a esta concentración y sin ser suavizado por el reposo o el añejamiento. Las notas son picantes, pero como pimienta blanca, herbáceas, un toque de almidón, tierra húmeda y un sabor ligeramente dulce. En el retrogusto me encuentro con una nota dominante de alcohol, pero también más notas herbáceas que ahumadas. No parecería un cocuy tan ahumado, incluso teniendo el mismo proceso de los demás.

Ahí hay un tema interesante, porque este cocuy obviamente no tiene tanta dilución como los demás que he probado (apenas un poco más alcohol que el Origen de Maestro Ayamán), y es curioso que cuando uno está probando un destilado, siempre se recomiendan unas gotas de agua para bajar la intensidad alcohólica y que así afloran algunos sabores. En el caso de este cocuy a 56%, esa nota ahumada es precisamente la que no aflora a esta concentración. Al añadirle algo de agua sí sale, pero es curioso como no se siente tan ahumado y eso permite apreciar otros aromas.

Como dije al inicio, un destilado con mayor concentración de alcohol también tiene mayor concentración de sabores y en el Cascabel eso se cumplió cabalmente. Uno de los buenos, siempre que puedas soportar esa intensidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: Mal Incendio Agavera
Nombre del Cocuy: Cascabel
Marca: Mal Incendio
Origen: Venezuela
Edad: Cero
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 56%
Puntuación: 90

Tatuaje – Wolf (Torpedo)

Wolf es uno más de la serie de Tatuaje que muestra a personajes famosos del cine de terror contemporáneo. Esta línea suele ser de producción anual y siempre aparece en el mercado alrededor de Halloween. Éste será el cuarto que pruebo de esta serie de Monster Mash y el quinto en general, aunque cabe destacar que el blend de este Wolf lo probé anteriormente en su serie Skinny Monsters como el Skinny Wolf también. Sin embargo, tuve que revisar a fondo para confirmarlo porque es una larga serie de Tatuaje y hay muchos nombres que se parecen, incluyendo Wolfman, The Wolfman, Skinny Wolf, entre otros. Cabe destacar que este sampler llamado Monster Mash es el séptimo que se lanza en la serie y este Wolf tiene el mismo blend del The Wolfman original.

Aunque el blend es el mismo, la vitola es distinta, aunque sigue siendo un torpedo box-pressed, pero sus dimensiones son de 6 x 52 y el Wolfman original era más largo. El blend consiste en una capa Sumatra ecuatoriana sobre capote y tripa nicaragüense, fabricado por My Father Cigars. También creo que es el único de la serie que tiene el pie en formato que llaman Shaggy Foot o que la capa no alcanza hasta el final del cigarro. En esta capa inconclusa tiene aromas a vainilla y mucho chocolate, mientras que en el pie se aprecian cuero, chocolate y una nota ligeramente herbácea fresca. La calada en frío tiene una nota entre jengibre y algo malteado, que me recuerda al ginger beer, pero también pimienta blanca y chocolate, así como un toque suave de nueces.

La abundancia de sabores en el Wolf es inmensa pero al mismo tiempo lejos de lo que esperaba o en la dirección que esperaba. Los aromas a chocolate sobre la capa me dieron la impresión de que sería el sabor principal en la fumada, pero los sabores se aproximan más hacia cáscara de naranja, tierra húmeda, nuez moscada y pimienta negra, con un retrogusto en donde predomina la naranja, en distintas formas y no solo en cáscara. La quemada no es bonita, pero no me da problemas y el tiro es majestuoso. La ceniza es blanquecina y casi plana, y el humo abundante.

En verdad mantenía la esperanza de que el sabor de chocolate apareciera en el segundo tercio, pero el Wolf sigue teniendo la cáscara de naranja como el sabor principal y aunque el resto de los sabores sigue ahí, no tienen el mismo orden ni la misma intensidad. La pimienta se coloca de segundo y aunque la nuez moscada sigue ahí, cuando supero la mitad del Wolf, parece desaparecer o quizá es porque la pimienta aumenta aún más y domina ese matiz. La quemada es magistral, sin problema alguno y eso hace que el Wolf tenga un tiro fenomenal y produzca ceniza continua, así como un humo rico.

La pimienta aumenta su intensidad, pero la cáscara de naranja es el sabor más destacado aún y pareciera que nada lo va a alcanzar. Es tanto que en un momento me alejo del cigarro para ver si hay algún aromatizante de naranja cerca, pero no, es el cigarro. Ya no hay sabores de especias sino que lo que más puedo destacar en el último tercio del Wolf es naranja y pimienta, con un retrogusto que es principalmente de pimienta pero también tiene notas cítricas, que simplemente voy a asumir que son naranja porque para este punto la intensidad es media-alta y la fortaleza también, que se habían colocado en media durante casi toda la fumada. Luego de una hora y 45 minutos, este Wolf llega a su fin.

Podrías ver la reseña del Wolf y pensar que es un cigarro lineal y, si se quiere, plano. Ciertamente no es un cigarro con grandes transiciones, pero como casi todo los de Tatuaje y, más específicamente, de la serie de monstruos, son cigarros muy complejos y que deben ser aproximados por un paladar experimentado. Los matices y las pequeñas transiciones son variados pero no siguen esa estructura del que el cambio de sabor es al finalizar el tercio, sino que son más bien pequeños cambios aquí y allá que alteran un poco la experiencia y te dejan ansiosamente esperando el siguiente cambio. La calidad de eso es algo que simplemente debe ser experimentado y una reseña le hace poca justicia, aunque no por eso voy a dejar de hacerla.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: Tatuaje
Modelo: Monster Series Wolf
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Torpedo
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,50
Puntuación: 86

H. Upmann – Herman’s Batch (Lonsdale)

En 1843, un banquero alemán especializado en importaciones y exportaciones se mudó a Cuba para asegurar buenos clientes y hacer crecer sus ganancias. Por mucho que a Herman le gustaba la banca, se enamoró de la isla y del tabaco, al punto que creó una marca que todos conocemos hoy en día y que se mantiene más de 180 años después. En 1960 fue expropiada por el gobierno cubano, por lo que quien mantenía sus derechos se exilió y, eventualmente, vendió esos derechos a Altadis, quien la tiene hoy en día. En 2019 decidieron rendirle un tributo directo a Herman y lanzaron un nuevo blend llamado Herman’s Batch, con una capa Habano ecuatoriana, capote dominicano y tripas de República Dominicana y Nicaragua, disponible en 4 vitolas.

La vitola que voy a disfrutar es el Lonsdale, con medidas 6½ x 42 y fue parte del pack mensual de Rumbullion Club, de hace un par de años y ese es más o menos el tiempo que tiene en mi humidor. La capa Habano es increíblemente venosa, al punto que por un momento me hizo pensar que era otra hoja, pero el color es lo que se mantiene más fiel a su origen. En efecto, el aroma de la capa es de tabaco rico, intenso y todavía con fermentación, mientras que en el pie se aprecian notas de nuez moscada y canela, con una nota suave de pimienta. Lo pico con la guillotina en V, básicamente porque solo tenía dos guillotinas a la mano y una era de corte plano pero con limitador y como tiene un rabito, no quería hacerlo mal. Aunque dicen algunos expertos que hay que halar ese rabo en vez de picarlo, pero me he llevado demasiados chascos como para hacer éste. La calada en frío tiene aromas a tierra húmeda, nuez moscada y un toque especiado como de vainilla.

El Herman’s Batch comienza intenso, mucho más intenso de lo que esperaba, con notas de chocolate en jarabe, pimienta y cáscara cítrica. Esa riqueza del tabaco también está presente y aunque no lleva un sabor específico, la intensidad del tabaco en general y sus sabores son notables, con ese sabor de chocolate colocándose rápidamente como el principal y los de pimienta, cítrico, y azúcar morena también, colocados en segundo plano. También aparecen notas de cedro y azúcar morena en el retrogusto. Lo que me impresiona también es lo bien que quema para una capa tan irregular, así como la velocidad a la que lo hace, pues me toma alrededor de media hora superar el primer tercio. La fortaleza se ubica en media-baja en esta sección, con una intensidad media-alta.

Estaba tratando de mantener el sabor de tabaco alejado de las notas, porque es como obvio, pero para el segundo tercio no puedo dejar de mencionarlo pues ya es el sabor principal del Herman’s Batch, y aunque podríamos argumentar que eso quiere decir que todos los otros sabores bajaron su intensidad y que el cigarro en general también lo hizo, pues la intensidad del sabor de tabaco rico sigue siendo la principal. Los sabores de chocolate, cítrico, azúcar morena y pimienta siguen ahí, pero no alcanzan la intensidad del sabor de hoja de tabaco. Incluso, cuando supero la mitad el sabor de azúcar morena prácticamente desapareció y aparecen unos sabores de tierra húmeda, que si bien van aumentando nunca llegan al nivel del sabor de tabaco. En el retrogusto la pimienta ahora tiene una parte más protagonista, mientras que la quemada es perfecta aunque con un cepo 42 tampoco aguanta mucha ceniza.

Pero el aumento del sabor de tierra no desaparece el sabor de tabaco rico, sino que ambos se colocan entre las sensaciones más intensas de la fumada del Herman’s Batch. Las notas de pimienta y chocolate completan las sensaciones de este último tercio, con sabores muy similares en el retrogusto y una quemada que no es tan buena como antes, pero no deja de sorprender por haberse mantenido tan decente durante las dos horas y 5 minutos que me duró el cigarro. Al final, cuando lo dejé creo que le quedaba un rato aún, pero tenía un tiempo sin cambiar de sabores y se estaba calentando un poco, pero sin duda que una excelente construcción.

Cuando traíamos cigarros para Rumbullion Club, siempre apuntábamos alto con los cigarros y el objetivo era traer uno o dos muy buenos, uno bueno y uno regular, para completar cuatro. No recuerdo cuál de ellos debía ser el Herman’s Batch, pero estoy seguro que no era el regular, pues ese estoy claro de cuál era (Penn Standard, se llamaba). Pero el Herman’s Batch en lo personal me impresionó mucho, especialmente porque no esperaba mucho de él. Sorprende lo bien que se comportó y lo variado que fue. No sé cómo se comporte en otras vitolas, pero en Lonsdale es una pasada, como dicen los españoles.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera de García
Marca: H. Upmann
Modelo: Herman’s Batch
Dimensiones: 6½ x 42
Tamaño: Lonsdale
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Nicaragua (Condega, Estelí)
Precio: $9,00
Puntuación: 92

Ron: The Real McCoy 14 Year

Varias veces he hablado en el blog y en persona sobre lo preocupante que puede ser la merma o el impuesto a los ángeles cuando haces rones, especialmente en el trópico. Cuando anualmente se sacrifica entre el 9% y el 12% de lo que tienes en la barrica por el simple añejamiento, tienes que tener una buena cantidad para empezar y garantizar una producción. Es por eso que ver rones superiores a 12 años de añejamiento no es común. Pero la destilería Foursquare en Barbados ha estado creando varios rones que alcanzan los 14 años en años recientes.

Esta marca fue creada por el cineasta Bailey Pryor cuando estaba filmando un documental de Bill McCoy. McCoy era un marinero que contrabandeaba licores en épocas de la ley seca que afectó a Estados Unidos entre 1922 y 1931. Se decía que sus licores eran de calidad y de ahí salió la frase «the real McCoy» para describir algo que es bueno y original.

Este ron de 14 años es destilado, añejado en barricas ex-bourbon y embotellado por Foursquare, en Barbados. Se trata de una edición limitada a 6 mil botellas a 46%.

Aunque está a 46% y tiene 14 años, en nariz no se siente inmensamente complejo. Tiene unas notas a establo y vanilla, pero luego de dejarlo unos 10 minutos en la copa es que aparecen las notas de esa complejidad que no encontré recién servido, que incluyen además, nuez moscada, canela, coco y tabaco.

Como es de esperarse de un ron que añeja durante 14 años, los sabores tienen una intensidad de madera bastante frontal, pero al rato en copa también aparecen sabores a tabaco, chocolate negro, coco y vainilla. Pero la madera sigue siendo uno de los sabores más intensos. En el retrogusto me encuentro con una nota de madera tostada, dátiles y cáscara cítrica.

Otros de los rones de 14 años provenientes de Foursquare es el Doorly’s 14, embotellado a 48% y algunos de la serie Exceptional Cask, que incluso superan esa edad. Pero si bien este The Real McCoy está interesante y sabroso, creo que los otros que mencioné me han gustado más. Tiene sentido porque Doorly’s es una marca de Foursquare, mientras que The Real McCoy es una marca que contrata los servicios de Foursquare. Exceptional Cask es excepcional y eso no se discute. Pero lo que menos me gustó fue la abundancia e intensidad de ese sabor de madera, que superó a los otros matices.

Ficha Técnica:
Fabricante: Foursquare
Nombre del Ron: 14 Year Limited Edition
Marca: The Real McCoy
Origen: Barbados
Materia prima: Melaza
Edad: 14 años
Precio: $80
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 85