Ron: Santa Teresa Selecto

Sin duda reconociendo un éxito incluso antes de lanzarlo, Santa Teresa finalmente le dio salida nuevamente a la famosa ‘piña’; la botella que les dio el reconocimiento entre los venezolanos y que embotella un ron que fue amado y preferido por venezolanos de todos los niveles sociales desde los años 80.

Por motivos de disponibilidad y calidad del líquido y evolución, la botella y su contenido fueron eliminados poco a poco, pasando primero a una botella un poco menos opaca y con la etiqueta roja, y posteriormente una botella estilizada sin ninguna marca que la identificara sin etiqueta, transparente y reemplazable. Incluso, Santa Teresa decidió lanzar el Linaje para reemplazarlo, pero parecía que la gente seguía prefiriendo Selecto, aunque fuese solo por nombre. O quizá porque Linaje nunca les pareció tan bueno.

Pero a finales de 2024, Santa Teresa nos sorprendió a todos con el relanzamiento del Selecto, en su botella brillante y su etiqueta negra. También hay rumores de que eliminarán el Linaje, pero en eso no voy a ahondar. La botella dice que es edición limitada, pero nuevamente el rumor destaca que será regular. Adicionalmente, la marca destaca que es el blend original, pero creo que es imposible determinar si es exactamente igual, pues todas las botellas que se mantienen de esa época sin duda han perdido propiedades. Pero todos coinciden en que es un sabor muy parecido.

Según entiendo, se trata de un blend de rones ligeros y pesados, envejecidos hasta 12 años. Pero cayendo en lo de siempre, por su precio no parecería incluir rones de esa edad, pues compite en un rango de precios de rones que apenas si alcanzan los 6 años. Su precio es de unos $19 a $20 y está embotellado a 40% de alcohol.

Pero lejos de celebrar este relanzamiento solamente por su botella, aquí lo que hago es probar el contenido. En nariz tiene aromas muy agradables y sin duda me recuerdan al producto original, aunque confieso que todo lo que he probado de ese original ha sido en años recientes pues cuando salió yo tenía como 6 años de edad y cuando desapareció del mercado en esta formulación, tendría como 12 o 14. Pero tiene aromas de mermelada de naranja, madera, pasas, dátiles y algo como una mantequilla de nueces.

En boca es igualmente franco, con una notada participación de sabores de naranja en forma de pulpa y cáscara, madera, pasas, melaza y almidón. En su retrogusto, nuevamente intenso de cáscara de naranja, madera y melaza.

La noticia del Selecto de Santa Teresa es sin duda el relanzamiento de la botella original. Su fórmula no es noticia, pero que sea lo más parecido a la original es necesario. Pero el mayor atributo es la famosa piñita de Santa Teresa en el mercado y no como un artículo de colección, por lo que poca gente estará interesada en su formulación y qué tan parecida sea a la que recuerdan tantos venezolanos. Pero puedo confirmar que es un producto de calidad y que es delicioso, y que no importa si no es exactamente el sabor original. Igual vas a recordar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Ron Santa Teresa
Nombre del Ron: Selecto Edición Limitada
Marca: Santa Teresa
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: hasta 12 años
Precio: $20
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 86

Oliva – Serie O Maduro (Robusto)

Hay cigarros que uno siempre tiene, que no les da mayor importancia porque son un «tiro al piso» y porque si no tienes, sabes que en casi cualquier tienda lo van a tener. El Serie O es uno de esos, que no te importa fumarlo una y otra vez y sabes que no vas a encontrar nada nuevo, porque es un cigarro que hacen desde siempre y que simplemente es predecible. Con nueve vitolas distintas según la página de la marca, promete ser un tabaco fabricado siguiendo la tradición cubana de permitir a la planta crecer para entonces cosecharla (aunque eso lo hacen todas). Tiene una capa Broadleaf americana, sobre capote y tripa nicaragüenses. Su producción data desde 2005, por lo menos.

Muchas veces he caído en qué significa la O de su nombre y aunque en ocasiones he dicho que es la O viene de «Oh qué cigarro tan bueno», estuve revisando un poco y el cigarro originalmente se llamaba Olé y luego simplemente le dejaron la inicial. No menciona el significado de la V en el Serie V o de la G en el Serie G, pero quizá cuando me toque reseñarlos podré definirlo. No sé ni cuánto tiempo tiene en mi humidor ni de dónde lo saqué, pero por lo pronto puedo confirmar que es un cigarro bastante corrugado en su capa, con aromas a cedro y tierra, mientras que en el pie se aprecian galletas danesas y frutas confitadas. Lo pico y la calada en frío me da aromas de melaza y notas dulces.

Desde las primeras caladas, cundidas en humo y con una riqueza bárbara, me encuentro con sabores a fruta deshidratada, como orejones de durazno principalmente, pero también como tomates, también café y pimienta negra. Fortaleza e intensidad se sitúan en media, con una quemada que va hacia muy buena, aunque de vez en cuando hay una partecita que parece salirse de la raya. Mientras me aproximo al final del tercio aparecen sabores nuevos, como de vainilla y torta de pan. El retrogusto es principalmente de pimienta, con toques suaves de vainilla.

La mayoría de los sabores persiste hacia el segundo tercio, en donde también hay notas de paja y un toque herbáceo pero más hacia el condimento, como orégano. La pimienta es más insistente y eso hace que no sea tan fácil sentir otros sabores, y cuando supero la mitad aparecen también notas de malta, como de una cerveza. La intensidad y la fortaleza siguen en media y la quemada ya está libre de espacios que hagan pensar mal.

Para el último tercio el humo se hace más denso o al menos se le siente más textura, porque ha sido denso durante toda la fumada. Incluso aparecen sabores nuevos, como cacao en polvo y avellanas, pero la mayoría de los sabores que mencioné anteriormente han sido dominados por la pimienta o simplemente desaparecieron, especialmente los sutiles como la paja, vainilla y frutas deshidratadas. El café sigue ahí, pero es algo que se siente en una que otra instancia del retrogusto. Me toma aproximadamente una hora y 5 minutos fumar el Serie O hasta el final, pero la verdad es que lo dejé en un punto que posiblemente le quedaba más tiempo, pero la pimienta estaba incómoda ya.

A veces hay que volver a los clásicos para poder apreciar todo nuevamente. En este caso el Serie O me sorprendió muy gratamente, especialmente porque esperaba algo común y normal y hasta lineal. Los sabores son los que conocía, pero la última vez que reseñé un Serie O fue un torpedo en 2018 capa Habano y la experiencia fue muy buena. Aunque en robusto, quizá porque es más pequeño o por la forma, los sabores parecen haberse concentrado más. En cualquier caso, el Oliva Serie O Maduro es un cigarro para tener a la mano y disfrutar enormemente, aunque no creo que lo dejaría como un segundo cigarro, porque de por sí ya tiene bastante sabor para poderse disfrutar como una primera fumada. En mi caso, últimamente es la única y vale la pena.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliva Cigar Co.
Marca: Oliva
Modelo: Serie O Maduro
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Broadleaf)
Capote: Nicaragua (Habano)
Tripa: Nicaragua (Habano)
Precio: $6,50
Puntuación: 89

Espinosa – Habano (Toro)

El Espinosa Habano es prácticamente el producto principal de la marca, y si no es el principal, al menos fue el primero. Cuando Espinosa como marca llegó al mercado en 2012, fue el Habano el primer producto que lanzaron. En 2015 rediseñaron un poco la liga y en 2019 se situó en el Top 25 de Cigar Aficionado. Es lo que se conoce como un caballito de batalla, pero uno muy bueno y que rara vez supera los $10. Al igual que la mayoría de los productos de Espinosa, el Habano es fabricado en La Zona, en Estelí, Nicaragua. En su versión toro tiene medidas de 6 x 52 y hay algunas páginas que se refieren a él como el No. 5, lo cual tendría sentido porque hay un No. 4, que fue el que fumé previamente.

Algo que siempre me ha gustado de este blend es el contraste que tienen los colores azules y dorados con la capa, incluso si la capa no es tan oscura como suelen ser, pero se me muy bien. En la capa tiene aromas a madera de cedro y tierra húmeda, mientras que en pie, después de quitarle ese lazo amarillento, me encuentro con aromas más fuertes de tierra, con toques de chocolate y café. Finalmente lo pico y la calada en frío no es tan suelta como estoy acostumbrado con los Espinosa pero también puede ser porque está lloviendo, pero hay aromas a tierra, paja, cedro y un toque suave de pimienta.

El Habano enciende rápidamente y de manera uniforme, con sabores esperados a madera de cedro y tierra, pero también una nota cítrica que no me esperaba. Este cítrico era secundario, pero se sintió durante casi toda la fumada. También hay notas abundantes de pimienta y el retrogusto es de esa pimienta con cedro, pero la pimienta se siente más como roja, por lo que podríamos decir que tiene más matices. Viendo un poco mi reseña del No. 4, es casi calcado. La fortaleza es media, con una intensidad similar.

Aunque el tiro no es el mejor, la verdad es que está quemando bien y no necesitó retoques en el primer tercio y tampoco en el segundo. Sí tuve que darle un poco de fuego en un momento dado, pero solamente para confirmar que estuviera encendido y le di un fogonazo uniforme para ello. El sabor de madera es más genérico, o menos específico de cedro y la pimienta es más suave también, pero al cabo del punto medio también aparecen sabores de chocolate, sobre todo en el retrogusto y le dan una sensación adicional que es bienvenida. La fortaleza sigue siendo media, al igual que la intensidad.

En el último tercio no hay mucho de nuevo, salvo que los sabores se sienten más ricos o incluso, más intensos y eso lleva la intensidad del Habano a media-alta, manteniendo la fortaleza en media. La quemada no es tan buena y es que después de un tiro relativamente apretado, era demasiado pedir que no diera algún problema y escogió el último tercio para hacerlo. Aunque son más ricos los sabores, la verdad es que no se sienten más matizados y ese sabor genérico de madera continúa siéndolo, sin sentirse como un tipo específico de madera y precisamente sin ser de cedro. El regreso de la nota cítrica es posiblemente el mayor cambio y así, al cabo de una hora y 50 minutos, este Espinosa Habano llega a su fin.

Hay cigarros que siempre queman bien y tienen buen tiro y eso habla mucho de su construcción y la fabricación. Esta es la segunda vez que un Espinosa no tiene el tiro ideal, aunque la vez anterior no fue hace tanto y simplemente fue imposible de fumar después de la mitad, y al igual que con éste, estaba lloviendo cuando lo fumé. En esa ocasión fue un lancero que simplemente no aguantó la humedad, pero este Habano se fumó muy bien y, salvo un par de ocasiones, nunca me hizo pensar que dejaría de ser una buena experiencia, algo que nuevamente habla muy bien de su fabricación. Este Habano es uno de los mayores clásicos de la marca y nuevamente me dio una buena fumada y eso es exactamente lo que esperaba. ¿Es mejor en toro que en No. 4? No, solo dura un poco más, pero la diferencia es básicamente esa: tiempo.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Zona
Marca: Espinosa
Modelo: Habano
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,00
Puntuación: 86

Cocuy: Mal Incendio Montaraz

Algo más de esta marca de nombre tan peculiar, en esta ocasión se trata de un cocuy que, según la botella es macerado en pelona, que puede sonar raro para quien no sabe, pero se trata de un líquido que es destilado con semillas de cují y posteriormente tiene un breve reposado con la pelona, que es el corazón de la planta del agave.

Para los curiosos y fue una de las primeras cosas que busqué, un montaraz es aquel que vive o se ha criado libre o salvaje en el monte. En la mayoría de los casos, los productores de cocuy también tienen rebaños de chivos (cabras) y cuando estos animales están en celo, los machos comen la vaina del árbol de cují, porque tiene propiedades vasodilatadoras que le dan mayor virilidad al macho. Así que tiene efectos afrodisíacos.

Pero el hecho es que este es un cocuy que es horneado durante 8 días, y cuando se extraen los mostos que se irán a fermentar, se le agregan semillas de cují disecadas y pulverizadas, en una porción mínima y que son fermentadas con el mosto del agave. Eso se destila y se obtiene un líquido claro y transparente, que tiene el aroma que le otorga esta adición de semillas.

Posteriormente este líquido es macerado con las partes más nobles de las cabezas de agave cocui, que es lo que se denomina ‘pelona’ en la botella y es básicamente el corazón de la piña o el palmito, donde están concentrados los mejores jugos. El tiempo exacto es parte del secreto de la fórmula. Finalmente es filtrado y se obtiene el destilado que será embotellado, colorado con los taninos presentes en la ‘pelona’.

Es decir, que el cocuy logra este color sin reposar en una barrica, de hecho no ve ninguna barrica en su creación, sino con un paso no especificado por maceración en pelona y finalmente embotellado a 50% de alcohol. La marca lo hace buscando un efecto de un cocuy reposado, pero sin sacrificar los sabores del destilado que reposaría en barricas que no contenían anteriormente cocuy y respetando el nicho geográfico en el que se encuentran, en donde las barricas de roble ni siquiera estaban presentes.

Recuerdo que me pusieron este cocuy en una cata a ciegas y aunque inmediatamente descubrí que era un destilado de agave gracias a sus intensos sabores de origen, me tomó mucho rato determinar qué era lo que tenía adicional. Por un momento pensé que se trataba de una mezcla de tequila con ron, porque las notas que me recuerdan a elementos dulces son muy frontales: miel, notas herbáceas entre las que destaca la sábila, toques ahumados presentes per no dominantes y una nota de jarabe de vainilla o algo en ese estilo.

En boca ese 50% se siente, pero no necesariamente intenso. Es decir, se siente una nota muy presente de alcohol, pero no se siente como lo más intenso que hay. En efecto, son notas a miel y de pimienta las más presentes y quizá esa pimienta está representada también como el picor típico de un destilado de alta concentración alcohólica. También hay abundantes notas frutales, con enfoque cítrico pero también de dátiles y humo de leña. En el retrogusto hay más miel y la nota relativamente ácida que le puede acompañar y humo sin descripción.

Soy muy amante del cocuy blanco o sin añejar, principalmente porque creo que el reposado tiende a quitarle muchas propiedades al destilado de agave y a conferirle aún más notas distintas. Este Montaraz no es reposado, sino macerado y eso le da unas propiedades distintas que no caracterizan la pérdida de propiedades, lo cual me ha sorprendido muy gratamente. Quizá también tiene que ver esa concentración alcohólica, pero hay sabores muy propios de todo, incluyendo destilación y maceración.

Ficha Técnica:
Fabricante: Mal Incendio Agavera
Nombre del Cocuy: Montaraz
Marca: Mal Incendio
Origen: Venezuela
Edad: Cero, pero macerado
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 50%
Puntuación: 87

AJ Fernandez – San Lotano Requiem Connecticut (Robusto)

Luego del éxito tan grande que AJ Fernandez logró con su línea San Lotano, en vez de seguirla produciendo con una anilla nueva, decidió cambiar un poco la cosa y creó la línea San Lotano Requiem, para que la gente no esperara exactamente el mismo producto, pero igual tuviera algo de calidad de AJF, con la calidad y estilo que ya caracterizaba al San Lotano de siempre. En esta ocasión, es la segunda vez que lo voy a reseñar, siendo la primera en Churchill hace casi cinco años. Al igual que ese y gracias a que no ha cambiado la liga, este San Lotano Requiem Connecticut tiene una capa Connecticut ecuatoriana sobre capote nicaragüense y tripa proveniente de Nicaragua, Honduras y República Dominicana.

Sí tengo que admitir que existe una obvia diferencia entre el Churchill 7 x 52 y el Robusto 5 x 52, pero por alguna razón este robusto se siente más imponente. La capa tiene los aromas típicos a miel, vainilla, paja y madera, con una nota similar pero más picante en el pie. Finalmente, luego de picarlo, la calada en frío me da fuerte notas de miel y madera, con un toque más suave de cuero y paja, pero también pimienta.

Parece mentira que entre que lo encendí y llegué al primer tercio haya caído la noche, pero en verdad es el final de la tarde y estamos en esa época en que en Caracas el sol está como apurado de irse. Mientras lo tenía en la mano la ceniza se comportó de lo mejor, pero apenas me levanté para hacer la foto, se cayó sola y por eso se ve como cortada. Pero el tiro permite que el aire fluya libremente, sin mucha resistencia pero entregando bastante sabor en cada calada; sabores que incluyen café, tierra, pimienta y todo arropado por notas dulces de vainilla, incluyendo también un retrogusto de vainilla, pimienta y miel. La fortaleza está en media-baja, con una intensidad media.

Luego de la caída de la ceniza en el primer tercio, la del segundo está, afortunadamente, bien situada. Es hasta divertido comparar las dos imágenes y ver que la ceniza no ha perdido ninguna parte. Los sabores son de miel, madera tostada, café, nueces, pimienta y esa cobija de vainilla cremosa que todo lo cubre y le da una nota dulce a la fumada. El retrogusto es de pimienta y vainilla, con una intensidad media y una fortaleza similar. Va muy bien y el humo es abundante y rico.

Último tercio y el San Lotano Requiem Connecticut parece estarle haciendo justicia al nombre de San Lotano y llevando su legado con mucho orgullo. Nueces tostadas y garrapiñadas (con miel), granos de café, pimienta y muy cremoso con esa vainilla dulce. El retrogusto pierde esa cualidad de la vainilla, por lo que es principalmente picante y eso sube un poco la intensidad a media-alta, con una fortaleza media, quemando maravillosamente y sin llegar a calentarse en este último tercio. Me toma una hora y 25 minutos fumar este robusto que fue realmente robusto y corpulento.

Es increíble como la calidad de este cigarro sigue manteniéndose y la verdad es que la vitola Churchill no es algo común, ni siquiera hoy en día que son varios los cigarros en esta vitola que han logrado altos puestos en las listas de mejores productos del año. Pareciera que el mercado no se ha adaptado o no ha obligado a la industria a hacerlo aún y son los robustos (y toros) los que siguen mandando en las ventas. Con un robusto como éste, tiene todo el sentido que se mantenga así, porque tiene todo lo que tiene el Churchill, sin aturdir y casi con la misma duración. Este es el tipo de robusto que me gusta y que voy a seguir comprando, al menos de esta línea.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: San Lotano Requiem Connecticut
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Honduras
Tripa: Nicaragua, Honduras, República Dominicana
Precio: $8,00
Puntuación: 91

Whisky: Cù Bòcan Signature

Entre las marcas de whisky que poca gente conoce y que menos personas asumirían viene de una marca reconocida, está Cù Bòcan, una edición temporal de Tomatin, que es hecha a partir de una destilación especial que se hace en esta destilería de Highland durante el invierno, a partir de cebada ahumada y que se utiliza únicamente para este whisky.

El nombre en sí parte del folklore local, sobre el fantasma de un perro que merodea las montañas cercanas. Según la leyenda, cuando es tocado, éste desaparece.

En 2019 el equipo de Tomatin tomó la producción de esta pequeña destilación y le aplicó nuevos estilos, llamándolos Signature, Creation #1 y Creation #2, y que desde entonces incluyen hasta el Creation #6, así como la inclusión de números que describen los años de añejamiento. En esta reseña vamos con el más básico de todos, llamado Signature.

En realidad, Signature es el blend de la fórmula original del Cù Bòcan, antes de la reformulación de distintas iteraciones por parte del equipo. Ha sido añejado alrededor de 8 años en barricas ex-bourbon, ex-jerez Oloroso y barricas vírgenes americanas. Es embotellado sin filtrar y sin corrección de color, a 46% de alcohol.

Para tener un 46% de alcohol, el Cù Bòcan no se siente especialmente agresivo. De hecho, es bastante suave y los primeros aromas incluyen paja seca, cereales y un toque suave de turba que se siente equilibrado. También hay aromas de frutas tropicales como piña y mango deshidratado, o más bien caramelizado a la parrilla. También hay notas suaves florales y de frutos rojos.

En boca es dulzón, con notas de vainilla y croissant, pero rápidamente son dominados también por madera y toques cítricos. Es un sabor intenso, pero no muy variado. No deja de ser bien agradable, al menos, y si bien estos sabores tienen buena permanencia, no hay muchos matices. El retrogusto tiene notas de uvas verdes, humo y chocolate.

El Cù Bòcan es un whisky que tiene mucho tiempo en mi distribuidor y creo que quienes suelen comprar ahí, al no ver el nombre de la destilería o una marca reconocida, le pasan de largo. Lo mismo le pasó al Tamdhu 12, que no reconocían y pasó bastante tiempo, hasta que alguien que sí sabía lo que era compró todo el inventario. Sin embargo, creo que como alternativa a whisky ligeramente ahumado, es un buen contendiente, aunque un poco caro para simplemente comprarlo por probar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tomatin Distillery
Nombre del Whisky: Signature
Marca: Cù Bòcan
Origen: Escocia (Highland)
Edad: 8 años
Precio: $75
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 86