The Nectar es una empresa de Bélgica, que además de ser el mayor importador de destilados a ese país, también tiene una línea propia que adquiere rones de todo el mundo y los embotella. En el caso de esta botella, se trata de un alcohol de caña proveniente de Venezuela.
En efecto, es un ron destilado por Corporación de Alcoholes del Caribe y estoy casi seguro que añejado en Venezuela también, durante 15 años y embotellado directamente de la barrica, a 61,7% de alcohol. No hay mucho más que indicar, porque la botella no destaca más.
Cuando digo que estoy casi seguro que se añeja en Venezuela es porque los colores del líquido me hacen pensarlo, o al menos no se ha añejado continentalmente. En nariz es bastante perfumado, con aromas de naranja, caramelo, almidón, parchita y una cierta nota de tierra húmeda.
En boca es intenso, destacando sabores de madera mojada dulce, caramelo, chocolate, avellanas y una nota ligeramente ácida que me recuerda a la fruta de la uchuva, que en Venezuela no se ve mucho, pero no deja de ser deliciosa. El retrogusto tiene un toque ahumado y de madera.
En mi historial de rones venezolanos que son embotellados afuera, creo que este The Nectar 15 está entre los mejores que he probado. Quizá su variedad de sabores no sea la más amplia y muy seguramente se trata de un producto destilado por columnas, pero la complejidad de un ron venezolanos añejado tanto tiempo en Venezuela y sin filtrar, de verdad que es impresionante.
Ficha Técnica: Fabricante: CADC Nombre del Ron: Venezuela 15 Years Marca: The Nectar Origen: Venezuela Materia prima: Melaza Edad: 15 años Precio: $90 Densidad alcohólica: 61,7% Puntuación: 93
El Coyol es uno de los primeros cigarros que fumé y posiblemente Alec Bradley sea una de las primeras marcas que tomé en serio, al menos en mi paladar neófito que estaba ávido de cosas nuevas y diferentes, y Alec Bradley llenó ese vacío con una marca de fácil recordación y con blends que llenaban mis expectativas. Ahora con 10 años fumando, quizá no soy tan fácil de impresionar, aunque también tiene que ver que la marca ha cambiado un poco sus ligas, ha caído bajo y ha llegado algo, al igual que yo. Es que fue en 2016 cuando probé este cigarro por primera vez, y recuerdo que me gustó bastante. Un par de años después compré cinco cigarros y creo que terminé regalando tres, porque realmente no estaba bueno. Así que cuando un amigo me obsequió éste en petit lancero para que lo probara, pensé que era hora de darle una segunda oportunidad (o tercera?), pues quien me lo obsequió tiene varios y no sabe qué hacer con ellos.
En esta ocasión la vitola es petit lancero, con medidas de 6½ x 41, que creo es algo que no he probado antes. Sigue siendo una liga relativamente fácil de definir, con una capa hondureña, aunque de un varietal llamado Trojes, pero con doble capote hondureño y nicaragüense, sobre tripa de Honduras y Nicaragua. Es fabricado en Honduras, en la fábrica Raíces Cubanas, que si no es de Alec Bradley, creo que casi todos sus productos son, o eran fabricados ahí. Se ve bien construido con una capa bastante imperfecta pero sin elementos que me hagan pensar que no esté en buenas condiciones. No obstante, este cigarro debe tener alrededor de unos 6 a 8 años de guarda y tengo curiosidad de qué tan bueno pueda estar. Por lo pronto la capa tiene notas dulces, como de una torta de pan, con un toque de nuez moscada. La calada en frío tiene notas de establo, pimienta y algo herbáceo, pero muy prometedor.
El Coyol comienza suave, con una buena cantidad de humo y unas notas que me hacen pensar en principio que ya su tiempo pasó, pero no es así y con apenas unos centímetros consumidos las notas de tierra húmeda, caramelo y café son abundantes, con una quemada muy buena y recta, así como humo abundante. El cigarro realmente ha aguantado y se comporta muy bien. El tiro no es uniforme y a medida que va quemando tiene secciones que se comportan muy bien y otras que me dejan pensando en qué puede haber pasado. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media y la verdad se porta bien.
Van apareciendo sabores en el segundo tercio y éstos incluyen caramelo, pero con un matiz como de caramelo salado, nueces, vainilla, toffee y canela, que se mezclan con esas notas de tierra y café que sentí en el primer tercio. En términos generales, el Coyol se comporta muy bien y lo único por lo que podría penalizarlo es que ninguno de los sabores parece dominar, sino que es una amalgama de sabores todos a la misma intensidad, que por el tiempo que tiene de guarda parecen estar más cercanos que cuando era más joven, o al menos cuando lo fumé en una vitola mayor, realmente. La intensidad es media, con una fortaleza igual y en el retrogusto hay una nota insistente de pimienta que comienza al principio del tercio y hacia el final del mismo ya se siente mucho más presente.
En el último tercio los sabores se funden aún más, pero puedo determinar tierra, canela, vainilla, madera y una mezcla de distintos matices de caramelo que de verdad que no tiene desperdicio, que incluyen caramelo per se, caramelo salado y toffee. La quemada no es tan uniforme y un retoque hace falta, pero todo tiene su precio y el Coyol me entrega un final mucho más complejo que los anteriores, donde la intensidad llega a media-alta y la fortaleza baja a media-baja, haciendo que cada calada se disfrute aún más. Me toma una hora y 35 minutos, que es más de lo que esperaba pero menos de lo que me daría un lancero normal, pero éste no es un lancero normal.
La consistencia de los sabores en el Coyol que fumé originalmente fue algo que me cautivó y realmente me abrió la mente a lo que podía ser un cigarro bueno que no era caro. No fue mi primera experiencia con una fumada así, pero simplemente me demostró que era posible en más de un blend. En el petit lancero no es tan consistente pero eso solo significa que es más variado, con mucha evolución y una fumada que, incluso con tantos años de guarda, al menos en esta vitola se comportó de maravilla y que demuestra todo lo que un lancero puede ser. Es una lástima que tantas marcas simplemente no lo hagan, pues la fumada con un año o con 10 años de guarda varía mucho más que en un cigarro con mayor cepo.
Por ahí por 2013, antes de que AJ Fernandez fuese AJF y simplemente fuera Abdel, el que hacía ligas para Cigars International, sacó una línea poco recordada por quienes lo conocen hoy en día pero muy rememorada por quienes le han seguido la pista desde sus inicios. Abdel hizo este cigarro a partir de una cantidad muy limitada de hojas que él mismo seleccionó y confeccionó el cigarro siguiendo lo que él creía en ese momento que sería el batacazo. El nombre viene de los indios Taino en la isla de Quisqueya y se traduce al jefe de la tribu. El cigarro tenía una capa Broadleaf de Pennsylvania, con un capote de la finca de AJF y tripa nicaragüense y hondureña, así como una hoja llamada AJF Privativo. La producción estuvo limitada a 25 mil unidades, pero la idea era repetirlo anualmente.
Esta capa Pennsylvania Broadleaf no es la más usada hoy en día, siendo el varietal de Connecticut el preferido, pero éste parece menos accidentado que el más habitual e incluso menos oscuro. Tiene aromas interesantes a frutas, jengibre y algo de pimienta, mientras que en la calada en frío se aprecian especias como canela y nuez moscada junto con más frutas, como cáscaras de limón y naranja. Para ser un cigarro con 12 años de guarda, tiene mucho más aroma del que esperaba.
Desde el inicio el Mayimbe desprende sabores por borbotones, destacando chocolate, pan, cuero y cáscara de limón amarillo, con un componente sumamente picante pero mucho más suave en el retrogusto. Aunque la mayoría de estos sabores son de intensidad baja a media, para mediados de este tercio ya están en media a alta, con un retrogusto que incluye tierra húmeda, cedro y distintos matices de pimienta. La fortaleza se ubica en media, quemando muy bien aunque la ceniza rápidamente se cae sola.
En el segundo tercio el Mayimbe se suaviza, aunque no mucho, pero suficiente para que aparezcan hasta notas florales, nueces tostadas, mientras que el chocolate con el cuero siguen como principales. Aunque no se siente tan picante, es en el retrogusto donde esta especia regresa. En temas técnicos y de construcción la ceniza se mantiene más o menos el mismo tiempo y el tiro va fenomenal, con humo abundante en cada calada y la obligación de no fumarlo tan rápido porque es algo excepcional, que pocos tendrán la oportunidad de probar con esta guarda.
El último tercio es más picante, mucho más picante, pero también con una carga imponente de nicotina, que ya me obliga a fumarlo más lento y no es solo un tema de gusto. Son más o menos los mismos sabores pero se siente más refinado, quizá por la guarda, pero también por la liga. Esa intensidad de la nicotina y la necesidad de fumarlo más lento hace que no lo disfrute del todo, porque cada calada es algo sufrida, pero con buenos sabores. Al final, después de una hora y 25 minutos de fumada me deja muy satisfecho, pero sin la necesidad de fumar más.
No me atrevería a decir que es el mejor cigarro de AJ Fernandez, principalmente porque cualquier cigarro con 12 años de guarda ya no es lo que era cuando estaba recién comprado y, a menos que estés hablando de un habano que necesita esa guarda, éste es un cigarro que si bien ha mejorado con la guarda, ese no es su propósito sino que es simplemente un buen cigarro que aguanta el añejamiento y sigue bueno. Ya sé que AJF tiene una inmensa cantidad de líneas y muchas también aguantan la guarda pero éste se comportó muy bien y me gustó, incluso si al final era difícil fumarlo. Dado que está descontinuado desde hace varios años y que es prácticamente imposible de conseguir, no lleva puntuación, pero bien podría tener más de 90 puntos.
Ficha Técnica: Fabricante: AJ Fernandez Marca: AJ Fernandez Modelo: Mayimbe Dimensiones: 5 x 56 Tamaño: Robusto Origen: Nicaragua Capa: USA (Pennsylvania Broadleaf) Capote: Nicaragua Tripa: Honduras (Jamastran), Nicaragua (AJF Privativo) Precio: $14,50
En mis estudios y andanzas por distintos destilados, finalmente me encontré con el tequila cristalino. En verdad lo había visto hacía un tiempo ya, pero gracias a que sigo por redes sociales a dos maestros del tema, ambos brasileños, uno siendo Lucas Assis y otro Luiz Fernandes, he aprendido algo sobre el tema.
El consenso es que el tequila cristalino es una aberración. Se trata básicamente de un tequila añejo (aunque puede ser reposado y/o extra añejo) que es filtrado por carbón para quitarle todo el color. Como suele suceder con el ron, este filtrado también le elimina sabores y aromas, y con la adición de más agua y endulzante, se hace más suave. Pero el tequila no tiene que ser suave para ser bueno. Debe ser intenso y complejo.
Por los puristas el tequila cristalino es visto como un intento de las grandes marcas y sus dueños de esconder las imperfecciones que puedan tener sus productos y luego usar millones de dólares en mercadeo y publicidad para venderlo como un producto premium.
El Don Julio 70 fue creado en 2012 para celebrar los 70 años de la marca que fue fundada en 1942. En esa época los tequilas cristalinos eran desconocidos y esta era una novedad. En el caso de éste, es un tequila que ha sido destilado tres veces en alambique de acero y de cobre, y luego añejado durante 18 meses en barricas ex-bourbon, para luego ser filtrado para eliminar el color, y finalmente es embotellado a 40% de alcohol.
En nariz es bastante aromático, con notas frutales cítricas y vegetales como principales, pero también notas de vainilla y un fondo de madera o caramelo procedente de una barrica.
En boca es efectivamente suave, muy suave, con notas de vainilla, frutas tropicales cocidas, pimienta, madera y azúcar quemada. En el retrogusto hay una nota suave de pimienta y nueces, con una madera húmeda.
Una de las razones de la existencia del tequila cristalino es su uso en coctelería y que ese uso pueda ser con un tequila añejado que no altere el color del cóctel, especialmente dado la diverso que puede ser el color de un tequila añejo. Pero también sucede que ese filtrado le elimina mucho color y aroma al destilado y termina siendo endulzado para ocultar cualquier imperfección. Al final terminas con un tequila para la gente que no le gusta el tequila y que lo toman por moda.
Ficha Técnica: Fabricante: Diageo / NOM 1449 Nombre del Tequila: 70 Marca: Don Julio Origen: México Edad: 18 meses Precio: $70 Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 72
En marzo de 2018 reseñé por primera vez el Mi Querida, en vitola Ancho Largo. Tiene sentido que la siguiente vez que lo publique sea también en marzo, aunque siete años después. Recuerdo que en ese momento comenté que me parecía un poco ‘políticamente incorrecto’ hacer un cigarro con el nombre que muchos tienen para su amante, pero Saka creo que lo ha explicado muy bien desde entonces y lo describe como una forma de ilustrar los amoríos que los hombres tienen con el tabaco y que su querida en realidad es el cigarro. No sé si sea lo más correcto, pero creo que es la teoría que me gusta más y este cigarro de capa Broadleaf americana sobre tabacos nicaragüenses realmente se las trae. En Ancho Largo, que en verdad viene siendo un toro 6 x 52 fue un bombazo y esta vez en Fino Largo, tiene las mismas medidas de largo pero un cepo 48, por lo que creo que viene siendo un Lonsdale.
En esta ocasión, el cigarro tiene aproximadamente tres años en el humidor y la mejor manera de describir su apariencia es oleoso, corrugado y oscuro. Es un cigarro que no es liso aunque su color oscuro es bien uniforme y se le nota hasta un cierto brillo. Esta capa Broadleaf tiene aromas a caramelo, café, pimienta y cedro, y se siente bastante uniforme y sin irregularidades. En el pie noto aromas a chocolate en polvo, granos de café y pimienta, y luego de picarlo con la doble hojilla, la calada en frío me da aromas de jarabe de chocolate, café cremoso y notas variadas de pimienta.
Algo que hace la guarda extensa o al menos superior a los dos años es que los sabores picantes, principalmente los del retrogusto, tienden a suavizarse. Cuando lo fumé originalmente, recuerdo que era un bombazo desde la primera calada y aunque sigue siéndolo, en el retrogusto está mucho más domado y complejo y sabroso. Aunque hay un sabor como a pimienta quemada en el paladar, tampoco es una bomba y los sabores en general de este tercio incluyen chocolate, pimienta (con esa propiedad tostada), café espresso y una nota frutal oscura, como de pasas o ciruelas. El anillo de combustión no es el más bonito, pero al menos no requiere retoques y la ceniza en este cepo relativamente pequeño, se cae rápidamente. La intensidad es media-alta, con una fortaleza media.
En el segundo tercio la intensidad de los sabores se reduce un poco y se coloca en media, con una fortaleza similar, y aparece un sabor de tierra húmeda que no es principal, pero tiene una intensidad bien marcada. La pimienta con sus matices tostados es uno de los sabores principales y el sabor de café es de esos que tienen notas ácidas, que en lo particular no son los que me gustan pero lo expertos en café realzan. También hay sabores de madera, más como de leña que de otra cosa y cuando supero la mitad del cigarro, la intensidad aumenta un poco hasta llegar casi a donde estaba en el primer tercio. La ceniza no se sostiene mucho sobre el cigarro y en este punto ya no estoy buscando que lo haga.
En el último tercio la fortaleza y la intensidad del Mi Querida se colocan en altos o al menos muy cercano a ello, con una quemada mejor en términos de aro de combustión y tiro, pero quemando considerablemente lento, por lo que el final se hace eterno. Los sabores son agradables, al menos e incluyen una nota dominante de chocolate en jarabe, seguida de café espresso y tierra húmeda, con notas más suaves de frutas negras y pimienta en el paladar, mientras que el retrogusto es casi exclusivo de pimienta, pero no necesariamente picante sino más como especiado. Al cabo de una hora y 45 minutos, este Fino Largo llega a su fin, con una duración mucho mayor a la esperada.
Cada vez que pruebo un cigarro con un cepo mayor a 50, pienso que con un cepo menor debe ser una experiencia mejor y más intensa. Habiendo fumado el Mi Querida con un cepo 52 hace unos años y esta vez con cepo 48 lo confirmo, aunque no es mucho mejor. Pero esto solo pasa porque el de cepo 52 era muy bueno y éste es simplemente superior a ese. Pero es algo que me gusta mucho porque combina experiencias que me gustan más allá del cepo, y es la concentración de muchos sabores típicos de la capa Broadleaf como el café y el chocolate, con las notas más complejas pero menos fuertes de pimienta. Steve Saka es conocido por su trabajo con cigarros de fortaleza media a alta y el Mi Querida es favorito de muchos y en esta vitola, con esta guarda, no se aleja mucho de esa tendencia.
Ficha Técnica: Fabricante: NACSA Marca: Dunbarton Tobacco & Trust Modelo: Mi Querida Dimensiones: 6 x 48 Tamaño: Fino Largo (Lonsdale) Origen: Nicaragua Capa: USA (Connecticut Broadleaf) Capote: Nicaragua Tripa: Nicaragua Precio: $9,50 Puntuación: 90
Comisario es una marca relativamente nueva de tequila, fundada en 2017 y con base en Anaheim, en el estado de California, pero con una destilería ubicada en Jalisco, México. Comisario podría ser considerada una de estas marcas que se ha dedicado a producir tequila extra premium o al menos a destacar que lo es. Pero siguiendo los pasos de la destilería que lo produce, nos encontramos que sus procesos y su calidad no son mejores que las de otras tequilas.
Pero la realidad es que cuesta en Estados Unidos un promedio de $45 y ese precio, por un tequila que en su botella se identifica como Ultra Premium, no tiene mucho sentido. En efecto, su destilería está marcada como 1499 y en ella se producen no menos de 40 marcas y hay muy poco en la información de la marca que me lleve a pensar que su proceso es superior a los demás.
Pero es un tequila embotellado a 40% de alcohol por volumen, destilados dos veces en alambique de cobre y no mucho más, aunque tiene unas botellas muy bonitas.
Una de las notas de cata de Comisario Blanco destaca que concentra los azúcares del agave, pero en nariz siento son precisamente notas que identifico con sabores dulces, que no necesariamente se sienten como del agave. Estas incluyen miel, manzana verde, pimienta y una sutil nota herbácea.
En boca el sabor de caramelo y una nota azucarada dominan la experiencia, seguidas de sabores de manzana deshidratada, pimentón amarillo, flores blancas y un dejo de cáscara cítrica que fácilmente podría no estar ahí gracias a su corta permanencia. En el retrogusto aprecio también pimienta y un final herbáceo.
Como destilado, el Comisario Blanco es una buena opción entre los tequilas, pero una vez que te pones exquisito con tequilas y comienzas a diferenciarlos y a tomar el gusto de cada uno, Comisario Blanco se vuelve un tequila regular, con pocos sabores más allá de los esperados y una apariencia dulce que no suele estar ahí en tequilas de la misma calidad y precio. No es lo que más me gusta, aunque en verdad son pocos los tequilas que me llegan a gustar.
Ficha Técnica: Fabricante: Casa Tequilera de Arandas, S.A. de C.V. (NOM1499) Nombre del Tequila: Blanco Marca: Comisario Origen: México Edad: Cero Precio: N/D Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 76