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Esta imagen es de @KevinCase

No es la primera vez que hablo de esto, y estoy seguro que si busco bien en el blog puedo encontrar al menos un par de publicaciones en las que enfatizo este tema. Pero el hecho es que muy a menudo me encuentro con personas que piensan que fumar un puro es como fumar un cigarrillo, y que si soy fumador de puros, debe ser que estoy muy estresado y un cigarrillo no me basta.

Pero el hecho es que incluso con todas las estupideces que se oyen en la calle y se ven en internet al respecto, hay un lugar donde la etiqueta y la buena educación todavía es importante: cuando se está entre fumadores. No es sorpresa que sea Zino Davidoff quien tiene el crédito de haber creado la “etiqueta del fumador” que conocemos, incluso escribió un libro sobre eso.

Zino era el “caballero” perfecto, desde su ropa, su mantenimiento, hasta la manera en que fumaba sus cigarros. Ciertamente, sus modales eran “vieja escuela”, de cuando los hombres le abrían la puerta a las mujeres y se quitaban el sombrero cuando entraban a una habitación. Aunque algunas de esas costumbres se mantienen hoy en día, también han dejado de ser comunes.

Con esto no quiero decir que los fumadores somos unos estoicos embraguetados, para nada. Pero sí existen ciertas reglas que pueden ayudarte a ser un mejor fumador. Incluso si los modales de Davidoff pueden llegar a ser un poco victorianos para esta época, como que si hay que aguantar el cigarro entre el dedo índice y el pulgar, en vez de entre el índice y el medio (como un cigarrillo). Zino pensaba que su método era elegante, y puede que tenga razón, pero considero que la manera en que aguantes el cigarro es tu problema. Otro ejemplo es eso de quitarle la anilla al cigarro antes de fumarlo, para no “anunciar” qué tan caro (o barato) es el puro. Aunque hay quienes dicen que esto se debe hacer, he visto más personas que no lo hacen, puesto que muchos fumadores quieren que los demás sepan lo que están fumando, y eso sirve incluso para comenzar una conversación. En lo particular, pienso que la anilla se le quita cuando la ceniza se le acerca mucho.

Así que, al ritmo de Take Five de Dave Brubeck, procedo a contar algunos de los principios básicos reales sobre la etiqueta del fumador.

Prepara el cigarro

Esto consiste en lo que todos conocemos como “picarlo”, pero la idea es hacerlo con un picador de verdad, sea una guillotina doble hoja, un punch o una guillotina en V. No uses un cuchillo ni una navaja, y mucho menos un exacto o los dientes. Nunca queda bien y corres el riesgo que el cigarro comience a desarmarse rápidamente.

Tampoco comiences a chupar el cigarro cuando lo enciendes. Si te estás tomando en serio lo de fumar, debes tener un encendedor de butano, y si tienes uno, también debes tener una bombona. Las bombonas no son necesariamente baratas, y durante un tiempo yo encendía el tabaco directo, pero te sorprendería cuántas veces puedes rellenar el encendedor con una sola bombona, así que tómate tu tiempo para tostar el pie del puro, manteniendo la llama lo más alejado posible del cigarro, pero asegurándote que lo puedes encender. Si lo sostienes demasiado cerca, puedes arruinar completamente el cigarro en muy poco tiempo. Igualmente, debes sostener el cigarro en la mano, no con la boca, para que puedas ver lo que estás haciendo. Cuando finalmente se vea naranja y encendido uniforme, sopla ligeramente el pie para regar el calor por toda la superficie. Esto puede tomar un tiempo más largo del que quieres, especialmente si el cigarro es oleoso, pero encender un tabaco toma su tiempo.

Tiempo de la Fumada

¿Te has dado cuenta como algunos fumadores se terminan el cigarro muy rápido? Es muy posible que hayan sido, o todavía sean fumadores de cigarrillos, y están acostumbrados a darle caladas continuas. Incluso si nunca has tocado un cigarrillo, deberías darle caladas al tabaco no más de 2 veces por minuto. Esto permite que el cigarro se enfríe y te permite apreciar más los sabores y aromas que el torcedor buscaba. Además, fumar un tabaco debe ser relajante, así que tómate tu tiempo y pruébalo bien, como cuando te dicen que mastiques lentamente para apreciar el sabor de la comida. Si no, te puede parecer que el cigarro no es tan bueno, y eso sería tu culpa por impaciente.

La ceniza

Algunos fumadores se divierten tratando de ver hasta donde pueden llegar la ceniza del cigarro, y es divertido a veces. Si lo dudas, piensa en cuántas veces te ha caído la ceniza encima tratando de alargarla. Según los expertos, un cigarro se divide en tres tercios, por lo que quitarle la ceniza una vez por tercio es lo más correcto. La ceniza en sí actúa como un filtro, permitiendo que el cigarro se enfríe mejor.

En lo que alcance el tercio, dale unos toquecitos al puro sobre el cenicero y deja que la ceniza caiga en él. También puedes darle vueltas al puro contra las paredes del cenicero para darle una forma de cono. No importa lo que hagas, siempre que no la tires al suelo o la dejes en un matero.

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Esta imagen es de great sea

Apagado del cigarro

Si eres de los que no suelta el cigarro hasta que se comienza a quemar los dedos, no te preocupes, eso está perfectamente bien, siempre que el cigarro siempre esté dándote un buen sabor, y hay muchos cigarros que saben bien hasta el último momento. Sin embargo, hay algunos que en los últimos centímetros desarrollan un sabor amargo.

Si enciendes y re-enciendes el cigarro cuando le quedan pocos centímetros, el sabor no mejorará, e incluso si desarrolla ese sabor amargo después de la mitad, deberías dejarlo a un lado, pues no va a mejorar, no importa cuánto quieras.

Cuando finalmente decidas apagarlo, no lo pises como si fuera un cigarrillo. Solo déjalo a un lado del cenicero y se apagará solo. Pisarlo hace que suelte un olor desagradable y deja un desorden.

Fumar seguido

Conozco algunas personas que fuman en cadena. Cuando no ha pasado un minuto desde que dejó un cigarro y, como por arte de magia, aparece con otro cigarro encendido, y siempre se tratan de cigarros excelentes y complejos. Aunque no tiene nada de malo fumarse más de un cigarro en una reunión, tienes que darle un tiempo a tu paladar para recuperarse. Trata de esperarte una media hora entre un tabaco y el siguiente. También puedes limpiarte el paladar comiendo un chocolate o tomando soda con (o sin) limón. Cuando fumas tan seguido tu paladar no distingue entre un cigarro y el siguiente. Puede que el primer cigarro haya estado excelente, pero si no haces una pausa entre tabacos, que no te sorprenda si el siguiente no sabe tan bien.

De nuevo, el punto de fumarse un tabaco es relajarse y disfrutar de los sabores y los aromas. Si te tomas tu tiempo entre uno y el siguiente, tendrás mayor oportunidad de probarlo todo. Todos los fumadores que conozco que se fuman más de un cigarro al día dejan al menos 2-3 horas entre uno y el otro, y es ese lapso de tiempo que les permite sacarle el mayor partido a cada tabaco, para disfrutarlos todos por igual.

De esta manera, ya tienes algo que leer para la próxima vez que quieras sentarte a disfrutar un puro, solo o con amigos. Solo ten en cuenta que estos temas de etiqueta aplican para cualquier lugar en el que decidas fumar, pues más vale quedar como un caballero que fuma, que como un fumador que no es caballero.

 

 

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