Foundation Cigar – El Güegüense Maduro

Foundation Cigar - El Güegüense Maduro D

El cigar of the month the Cigar Federation por enero vino con esta belleza y casualmente llegó también en otro sampler, pero en churchill. Habiendo ya probado el Güegüense original y quedado muy impresionado, este era algo que debía apreciar. Creado por Nicolas Melillo, también conocido como Nick R. Agua, protegido de Steve Saka en sus tiempos de Drew Estate, el Wiseman, como se le conoce entre los angloparlantes fue lanzado durante el IPCPR de 2017, aunque parece ser que la única diferencia es la capa madura proveniente de San Andrés, en México.

Foundation Cigar - El Güegüense Maduro 01

Quizá uno de los aspectos más llamativos de este cigarro es la oleosidad de la capa y su apariencia marmoleada, que bien pareciera ser un tubo oxidado gracias a los distintos tonos de marrón sobre ella. El cigarro se siente bastante sólido, solamente cede un poco a la presión, pero dan muchas ganas de fumarlo también por los aromas que desprende, que incluyen chocolate, café, cuero, madera y melaza en la capa, mientras que la calada en frío presenta clavo, pimiento (tipo jalapeño), chocolate, café, madera, un dulce muy genérico y un aspecto mineral. Esa combinación de dulce y picante me recuerda a las mermeladas que hacen con picante y dulce. Hay que darle fuego ya.

Foundation Cigar - El Güegüense Maduro 02

El Güegüense comienza quemando lento, con una combinación cremosa de chocolate, tierra, madera y pimienta. Al cabo de los primeros 2 centímetros el chocolate parece desaparecer, lo que permite que la pimienta se realce más, algo que esperaba especialmente porque se trata de un nicaragüense y es acompañado de un sabor ligeramente afrutado que le atribuyo al picante tipo jalapeño que sentí en los aromas. La madera y la tierra se desvanecen antes de terminar el primer tercio, por lo que la pimienta sigue realzándose.

Foundation Cigar - El Güegüense Maduro 03

La ceniza no se ve muy sólida, por lo que mantengo el cigarro considerablemente alejado de mí, mientras que la intensidad del cigarro se mantiene en media, pero la progresión del cigarro se ha vuelto agradable, pero la pimienta es lo que lleva la delantera de sabores y hace que el cigarro dé el salto a la intensidad fuerte y trae consigo un sabor de tierra mojada también, aunque ese aspecto dulce del principio desaparece, lo cual me estaba gustando bastante, y con él ese toque de frutas que le daba ese matiz de chile picante, aunque en el retrogusto se siente es más la pimienta.

Foundation Cigar - El Güegüense Maduro 04

Hacia la mitad del puro me atrevo a seguir haciendo el retrogusto, pues me da unos matices de sabores que no siento en la fumada tradicional, pero también porque se sienten fuertes sin ser demasiado intensas. Siento que puedo seguir probando el cigarro así. En el horizonte se divisa un toque de sabor a chocolate dulce, mientras que la intensidad del cigarro ahora se sitúa entre fuerte y media. Por el lado técnico, el cigarro quema perfecto, la cantidad de humo es decente pero no abundante y el tiro está muy bien, sin llegar a ser suelto.

Foundation Cigar - El Güegüense Maduro 05

La complejidad y el equilibrio de sabores alcanzan su punto máximo en el último tercio, aunque se aprecian algunos sabores minerales que no son del todo agradables. Cada calada tiene matices de tierra que no necesariamente constituyen todo este sabor mineral, solo la parte agradable de él. La pimienta parece haberse calmado, pero no ha desaparecido y hacia el final del cigarro se siente un sabor dulce muy interesante que te deja pensando que el cigarro ha incluido todo lo que debía incluir para considerarse muy bueno. La verdad es que en ocasiones me molesta lo predecible que puede ser la industria del tabaco con el lanzamiento de una versión maduro de cualquier cigarro que haya tenido relativo éxito, puesto que en muchas ocasiones esta evolución puede verse como una simple fórmula que no aporta mucho al tabaco en sí. Pero de vez en cuando aparecen algunos tabacos que me hacen reconsiderar esa actitud, y el Güegüense Maduro es uno de esos, gracias a su complejidad y variedad de sabores que llegué a disfrutar bastante. Es un cigarro con bondades abundantes y además se comporta extraordinariamente desde el principio hasta el final, durante los 110 minutos que me tomó fumarlo. Dicho todo esto, no me pareció mejor que el Güegüense previo.

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