La Flor Dominicana – Andalusian Bull

El toro andalú, de verdad que le tengo unas ganas tremendas a este cigarro desde que salió. En mayo del año pasado mi cuñado me lo regaló y lo he tenido en el humidor desde entonces, estando a punto de ser fumado cada vez que hay una ocasión “especial” en el horizonte, aunque ya ayer lo encendí sin ningun motivo más allá de estar vivo y querer disfrutarlo. En detalle, cada hoja y cada parte de este cigarro tiene una historia de por sí, pero además de eso es el #1 de Cigar Aficionado en 2016 y, aunque muchas veces llego a cuestionar la inclusión de varios cigarros que han estado en esa lista, esta es una de las ocasiones en que está completamente justificado. Quizá el único aspecto negativo que le puedo encontrar es que es una edición limitada y, hasta donde tengo entendido, ya no lo hacen. Otro tema negativo es su precio, pero esto responde al punto anterior.

La Flor Dominicana - Andalusian Bull 01

En verdad se trata de un cigarro admirable. Sus dimensiones son bastante respetables, con un largo de 165 milímetros y un cepo de 64, aunque su formato es mucho más ancho en el pie que hacia la perilla, pero esto quiere decir que en el pie tiene un ancho de una pulgada, o 2,54 centímetros, lo cual es muchísimo. Acostumbrado últimamente a fumadas de una hora u hora y media como mucho, lo que me esperaba con este no era nada sencillo. Al sostener el Andalusian Bull realmente te das cuenta que es un cigarrazo, se siente pesado, la capa es brillante y mucho más lisa de lo que parece en las imágenes. Sus aromas son variados durante todo el largo del cigarro, incluyen pimienta, pan recién horneado, madera y mantequilla.

 

La Flor Dominicana - Andalusian Bull 02

El tiro es perfecto desde el inicio, con una relativa firmeza que esperaría en este tipo de cigarro, pero una cantidad de humo abundante. Gracias a que el inmenso pie le da una gran área de combustión, me tomo el tiempo para dedicarme a encenderlo bien, pues me molestaría muchísimo hacerlo mal desde el inicio. El primer sabor que logro apreciar es un chocolate ligero y dulce, como si de un brownie se tratara. Dada la fama que tiene LFD para producir cigarros fuertes, llama un poco la atención que este no se siente tan intenso al inicio, aunque al poco rato de encendido se siente un sabor a madera que tiene matices picantes y muy ricos. El resto del tercio en esta obra maestra incluye nueces y castañas, sobre todo en el retrogusto, pero la gran mayoría de sabores e intensidad se sienten directamente, puesto que el retrogusto ofrece sabores tenues.

La Flor Dominicana - Andalusian Bull 03

En el segundo tercio la ceniza se mantiene perfecta e inmóvil, incluso estando completamente inclinado. La complejidad comenzó intensamente en el primer tercio, pero en el segundo se hace mucho más profunda y con una gama de matices que no estaban ahí al principio, e incluyen cereza, merey y más matices de madera, casi como si se tratara de madera saboreada. El sabor principal sigue siendo un matiz de chocolate, pero en el segundo tercio se siente que su intensidad bajó un poco, suficiente para permitir apreciar más otros sabores que tiene el cigarro e incluyen caramelo y algún toque especiado.

La Flor Dominicana - Andalusian Bull 04

La firmeza de la ceniza está en un punto que ni yo me lo creo, pero sobre todo por lo denso que se sigue sintiendo el cigarro. La ceniza se mantuvo hasta que tuve que quitar la anilla inferior, y solamente se cayó porque le di unos toques para que se cayera, pues ya me costaba mantenerla en su posición ideal (nótese en la imagen que está un poco torcida ya). En la mitad del cigarro se siente más la pimienta, tanto en el paladar como en el retrogusto, pero también incluyendo un poco de melaza en el paladar, aunque se siente como melaza tostada… si es que eso existe.

La Flor Dominicana - Andalusian Bull 05

Luego de la mitad del cigarro la ceniza se sigue manteniendo, aunque no parezca en la imagen, pero con esta mayor existencia de oxígeno para el cigarro, luego de botada la ceniza, aparecen también sabores más ricos y menos densos, incluyendo un regreso del sabor de madera seguida de crema y canela. También se siente, en menor escala, nueces y cuero.

La Flor Dominicana - Andalusian Bull 06

Es aproximadamente en el lugar de esta imagen cuando marco 95 minutos de fumada y cuando la nicotina comienza a acechar. El retrogusto se sintió igual de suave que en el primer tercio, pero con un aspecto mucho más cremoso, lo cual hizo que me diera cuenta que estaba hasta abusando del retrogusto al tirar gran parte del humo de cada calada por la nariz. También se siente un fuerte componente de cereza. El cigarro quema muy lento, por lo que el tiempo de fumada se va extendiendo y yo lo sigo disfrutando en cada calada.

La Flor Dominicana - Andalusian Bull 07

Hasta el último punto este cigarro estuvo cundido de sabores y, aunque la nicotina también era bastante fuerte y me dejó con la lengua enredada durante largo rato después de la fumada, la experiencia con el Andalusian Bull fue excepcional; la densidad y variedad de matices de cada sabor hacen difícil explicarlo en pocas líneas, pues lo que puede leerse sencillamente como “madera” estaba lleno de distintos tonos, intensidades y riquezas que no ponen fácil una simple palabra y por la que podría pasar párrafos enteros describiendo, pero eso sucede con casi todos los sabores. Desde que encendí el cigarro a las 7 de la noche, hasta que lo solté a las 9:30, la experiencia fue increíble y un cigarro con el que puedo coincidir con Cigar Aficionado.

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