Normalmente no hago doble reseña de un cigarro, aunque hay sus excepciones. Pero a lo que quiero llegar es que si fumo un cigarro en robusto, por ejemplo, no repito la reseña si lo fumo en toro. Sin embargo, cuando se trata de un lancero creo que sí es oportuno repetirla, principalmente porque los sabores entre esas dos vitolas cambian considerablemente, pero también porque esta en particular es una edición limitada. Como su nombre lo indica, este Casa Cuevas tiene una capa habano ecuatoriana, sobre capote nicaragüense y tripa de Nicaragua y República Dominicana. Este lancero de dimensiones 7 x 43 está limitado a 500 cajas de 10 cigarros.

Casa Cuevas - Habano El Flaco EL 01

El Flaco Habano está cubierto de la misma capa del Casa Cuevas Habano que reseñé hace un tiempo, siendo hasta ese momento el único de la marca que había probado y este el segundo. La capa es realmente llamativa, con una película muy ligera de aceite y una que otra vena que se ve a todo lo largo. También tiene un ‘moño de señora’, en la perilla, que es una manera mucho más bonita de decir ‘rabo de cochino’, aunque estas dos terminaciones de la perilla son ligeramente diferentes; esta es la elegante, sin duda. Los aromas de la capa son de chocolate, paja, cuero, nueces y establo, mientras que la calada en frío, sorprendentemente suave, consta de madera, almendras, pimienta y un dulce afrutado como de naranja.

Casa Cuevas - Habano El Flaco EL 02

Comenzando el primer tercio, El Flaco Habano comienza con un toque amargo destacado, que no me convence del todo pero me hace fumarlo con cierto recelo y sin querer darle caladas muy fuertes, sobre todo porque me dificulta sentirle sabores específicos, así que lo dejo a un lado momentáneamente y luego de unos 2 minutos proceso a fumarlo con más calma. Esa amargura desaparece al poco rato y me permite apreciar sabores de madera, tierra, cuero y nueces, quizá algo superficiales, pero si hay algo que aprecio en un lancero es esa facilidad de mostrar sus sabores desde la primera calada. En el retrogusto se aprecia un toque no muy fuerte de pimienta y otro toque dulce que me recuerda al jarabe de maple. Aunque el anillo de combustión no es del todo recto, se va corrigiendo rápidamente y solo, y el tiro es perfecto. En cuanto a su intensidad, es un poco suave para ser un lancero, bordeando entre media y suave, al menos durante este tercio.

Casa Cuevas - Habano El Flaco EL 03

En el segundo tercio la mayoría de los sabores se siguen sintiendo superficiales, quizá también por esa intensidad media, que llega a media en este tercio. En el retrogusto el sabor es únicamente de pimienta, habiendo perdido esa propiedad dulce, pero en el paladar se sienten sabores de chocolate, cuero, madera, café y tierra mojada. Una vez supero la mitad esa pimienta del retrogusto se hace más fuerte y vuelve la nota dulce de maple, aunque suave. El tiro continúa siendo soberbio y el anillo de combustión mantiene su imperfección auto-corregida, por así llamarlo. Sin embargo, llega un momento en que tengo que darle un toque técnico, pero nada grave. La intensidad se mantiene en media, lo cual francamente me impresiona, pues los lanceros tienden a ser más fuertes de lo esperado, pero este no supera la intensidad a la que llegó comenzando este segundo tercio.

Casa Cuevas - Habano El Flaco EL 04

El último tercio de El Flaco Habano es muy parecido al segundo, aunque la nota picante en el retrogusto es quizá más fuerte, pero no suficiente para llegar a una intensidad mayor. Los sabores son de paja, maní, madera, café, chocolate, cuero y tierra, que van intercambiando liderato en intensidad pero no tienen impacto en la intensidad general del cigarro. Quizá la mayor diferencia entre este tercio y el anterior es que los sabores en este tienden a estar más definidos o separados, y en el anterior eran más como una amalgama que iba mostrando intensidades mayores. En términos de construcción, el anillo de combustión muestra una tendencia a ser más recto y el tiro sigue siendo perfecto. La intensidad aumentó un poco, pero sigue dentro del mismo límite. Quedando apenas unos centímetros y luego de una hora y 20 minutos de fumada, El Flaco Habano llega a su fin.

No soy de dejar que la ceniza alcance un punto peligroso, pues entre mi pulso y tendencia de echarme la ceniza encima, procuro no dejarla crecer mucho. Sin embargo, la ceniza en este cigarro apenas si alcanzó dos centímetros de largo en su punto máximo, pues tenía una clara tendencia a caerse rápidamente. En general, aunque el principio de El Flaco Habano no fue el mejor gracias a esos golpes amargos y agresivos, los otros dos tercios del cigarro fueron bastante buenos. Aunque puedo determinar un sabor picante y saber si se debe a pimienta o a otra cosa,  rara vez puedo determinar el color de la pimienta o si ese picante es de otro origen, pero en este cigarro sí pude determinar dos tipos de picante, aunque no me atreví a asegurarlo y preferí dejarlo como pimienta. Pero el sabor dulce en el retrogusto me gustó bastante y le dio una combinación singular a la fumada. El cigarro cuenta con un poco más de 7 meses de guarda, y con los sabores que mostró estoy bastante satisfecho con la fumada y creo que le pude apreciar todo lo que ofrecía. No obstante, si tuviera que comparar el lancero con su versión robusto que fumé antes, me quedo con este, particularmente porque le aprecié más sabores, pero no por mucho más.

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