Pero, ¿qué pasó aquí? Sí, yo sé que dije que no iba a probar más Gurkha, pero ciertamente nunca hay que decir nunca. El hecho es que la gente de San Luis Cigars me contactó para que probara algunos de los cigarros que comercializan y entre ellos estaba Gurkha. Afortunadamente me dejaron escoger la mayoría de los cigarros, pero entre los Gurkha les dije que estaba abierto a sugerencias pero que había probado varios sin que me gustaran. Luego de conversar un rato, llegamos a este Cellar Reserve 21, un cigarro con capa Connecticut y la promesa que una de sus hojas tiene 21 años de añejamiento, aunque no menciona cuál de ellas es. También pasa que la página web de Gurkha

Como suele ser el caso con Gurkha, la anilla es muy llamativa y, al igual que en el Cellar Reserve 15 que fumé hace unos años, tiene bastante información. El cigarro se siente liviano, pero siendo de capa Connecticut, este suele ser el caso. No leo la anilla, más allá de notar que tiene información muy parecida a la del Cellar Reserve 15, pero desde entonces necesito lentes para leer esto y no los tengo a la mano. Los aromas de la capa son de notas ácidas con toques de café tostado y algo de cuero. En el pie no se siente mucho gracias a su forma, pero sí destaca una nota de vainilla. Lo pico con la doble hojilla a fin de eliminar bien el moño de señora y los aromas de la calada en frío destacan un dulce como de galletas danesas de esas de lata, que las abuelas usan siempre para guardar artículos de zurcir y jugar con los sentimientos de los sus nietos. También se siente una ligera nota afrutada que podría relacionar con frutos rojos.

Lo que me gusta de los cigarros de vitola perfecto o salomón, que tienen esta punta es que la enciendes con una llama mínima (un fósforo de madera, en mi caso) y aunque las primeras caladas son algo apretadas, al cabo de un rato la fumada se abre y comienzan a brotar sabores del cigarro… es una experiencia que ninguna otra vitola da, creo. Hago lo propio con este, aunque luego tengo que sacar el encendedor de butano para darle un par de retoques y efectivamente, el cigarro hace eso mismo, comenzando con unas notas ligeramente oleosas pero con poco sabor, hasta un estallido de sabores al cabo de unos 3 minutos. Estos sabores comienzan con notas notablemente cremosas, incluyen pan tostado y chocolate amargo. El humo comienza a salir con mayor densidad también y para la mitad del primer tercio ya pierde la propiedad dulce al tiempo que empieza quemar mal y requiere un par de retoques adicionales. Tiene una nota salada que me recuerda al peat (turba) de los whiskies marítimos hacia el final del primer tercio y así continúa una quemada que requiere vigilancia constante.

Para el segundo tercio hay más y mejores sabores, muy agradables y llamativos, que realmente me hacen pensar que llegué finalmente al Gurkha que me va a hacer cambiar de opinión. Estos sabores son de cáscara de naranja y frambuesa sintética (como un chicle de frambuesa), aunque estos sabores no se sienten al mismo tiempo ni con la misma intensidad. También hay notas de pino, que podría ser eucalipto también y el cigarro es igualmente cremoso como en el tercio anterior, con una intensidad media. Sigo teniendo que estar pendiente de su quemada, pues es muy volátil y en algunas caladas es propensa a simplemente abrir una canal en la capa.

Para el último tercio hay incluso nuevos sabores, más hacia los frutos secos como merey, pero también hay café, una nota como de cotufas y la sensación de sabores sintéticos de frutas y uno que otro toque discordante de chocolate amargo, en el que se destaca más el amargo que el chocolate. El último tercio también se destaca por una reducción de la intensidad, donde alcanza media-suave pero la quemada se hace más uniforme y menos problemática, permitiéndome dejar el encendedor de lado, finalmente. Al cabo de una hora y 30 minutos, llego al final de este Gurkha.

Para sacar a cualquiera de dudas, este Gurkha sí me pareció bueno. Tiene sentido, porque Cellar Reserve es la línea más vendida de Gurkha y quizá con la que más se destacan en términos de añejamiento. Es un cigarro decente, con una intensidad decente y sabores decentes, mejor que el resto de los Gurkha que he fumado. Me gustaría que fuesen más abiertos sobre cuál hoja tiene 21 años de añejamiento y fue solo mediante entrevistas a los ejecutivos de la marca que pude constatar que se trata de una de las hojas dominicanas de la tripa, pero no mencionan cuánto de ella hay. Teniendo en cuenta que la capa es Connecticut, la intensidad fue algo mayor de lo que esperaba y la cantidad de sabores mucho mejor, sin embargo no es el tipo de cigarro que me vería fumando regularmente, pero eso es porque suelen gustarme otros. Igualmente agradezco a la gente de San Luis Cigars por la asesoría y por no tomar un no como suficiente, incluso arriesgándose a que dijera lo que quisiera del cigarro. Si algo trato es de ser honesto y esta reseña refleja esa honestidad.

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