Hace un poco menos de 4 años probé por primera vez el Cameroon 1903 de La Aurora, y en ese momento era un cigarro que había comprado en Lima, Perú y, como pasó con muchos de los que traje en ese viaje, no sentí que fuese una gran fumada (le di 74 puntos). Sin embargo, en los últimos meses le he dado segundas oportunidades a cigarros, independiente de si me gustaron originalmente o no, pero quizá buscando confirmar mi gusto de entonces o ver cómo va evolucionando el paladar y la apreciación. El hecho es que en febrero de este año me llegó un Cameroon 1903 en Churchill por el paquete mensual de Cigar Federation, así que decidí darle una nueva oportunidad, precisamente por ser una vitola completamente distinta (5×58 vs. 7×50).

Con excepción de la vitola, este Cameroon 1903 es exactamente igual al de la fumada anterior en términos de la calidad y oleosidad de la hoja de capa. Como su nombre lo indica, el cigarro tiene una capa Cameroon, asumo que proveniente de ese país africano, pues no hay mayor especificación de su origen. Sin embargo, me llama la atención que los cigarros de esta capa que he fumado antes (con excepción de estos dos) siempre tienen una capa que no es muy llamativa, pero aunque no lo parezca, tiene los aromas típicos de ella, que incluyen chocolate, tierra, un toque de cuero y una sensación como de harina. En el pie se aprecian notas de torta, notas ácidas como de sidra, leña y canela, mientras que la calada en frío presenta canela, clavo y una nota igualmente ácida que me recuerda a la sidra.

El tiro está entre perfecto y ligeramente apretado, pero eso es algo que a veces aprecio pues cuando está muy suelto el cigarro casi que se fuma solo. Las primeras caladas son de humo abundante, pese a ese tiro no del todo perfecto, con sabores de madera y notas extremadamente dulces, como si mordiera un cristal de azúcar. Al cabo de las primeras caladas comienzan a aparecer más sabores diferentes, como salsa barbecue y una nota de cereza que me recuerda al refresco de cola con cereza (Cherry Coke), nueces y clavo. Hay notas de pimienta en la lengua que son bastante intensas, pero en el retrogusto se sienten mucho más suaves, como único sabor en el retro.

En el segundo tercio el Cameroon 1903 se siente considerablemente más picante, incluso sintiendo una nota como de siracha, notas dulces, saladas, algodón de azúcar e incluso notas cítricas. Sin duda me sorprende bastante y prueba lo diferente que puede ser un cigarro entre una vitola y otra. En el retrogusto se sienten notas de maní a partir de la mitad, combinadas con tierra y la misma nota de pimienta suave del primer tercio. Aunque en este hay notas de algodón de azúcar, el cigarro se siente mucho menos dulce que en el tercio anterior, quizá porque el resto de los sabores se sienten más fuertes también. La intensidad ya es media-alta, como esperaría con esta vitola y el anillo de combustión más recto de lo que había sido antes. El tiro sigue casi igual, aunque un poco más abierto, mientras que la ceniza está absolutamente negada a mantener una columna mayor a un par de centímetros.

En el último tercio aparecen unas notas de crema que, contra todo pronóstico, tienden a suavizar lo que han sido sabores de bastante intensidad y riqueza hasta el momento. La intensidad del cigarro sigue siendo media-alta, pero ya no se siente como que hay tantos sabores en juego, y mientras que la nota de siracha y cítricos sigue presente, esas especias dulces y la tendencia hacia la dulzura también parecen haber desaparecido. Aunque no hay notas desagradables ni demasiado fuertes, incluso con un aumento en esa intensidad de pimienta en el retrogusto. Marcando dos horas y 15 minutos, este Cameroon 1903 llega a su fin, dejándome una sensación infinitamente mejor que la última y prácticamente reivindicando La Aurora conmigo.

Cuenta la leyenda que cuando comenzó el embargo a Cuba en 1962, las capas provenientes de Camerún se utilizaron bastante por tener un sabor similar a las de Cuba. Con el tiempo han aparecido más y mejores capas, pero la Camerún se ha mantenido constante, no por su similitud con la cubana, sino por mérito absolutamente propio. En lo personal me gustan algunas capas Camerún, pues aportan un sabor ciertamente diferente a las diferentes iteraciones de Connecticut, Habano y San Andrés que han proliferado en el mercado. Los sabores dulces y ricos en esa dulzura que aporta esta capa no se consiguen en otros cigarros y es La Aurora una de las marcas que más la ha utilizado. Dicho eso, en mi experiencia previa con el Cameroon 1903 no quedé ni remotamente tan maravillado como quedé con esta. Para futuras referencias, estos cepos menores pegan mejor con la capa, al menos en mi paladar, sobre todo a este precio.

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