La línea Lost and Found es una colaboración entre Robert Caldwell, Tony Bellato (de La Barba Cigars) y Jaclyn Sears (quien también es de Caldwell), y se trata de un evento benéfico a nombre del programa Toys for Tots, una fundación que regala juguetes a niños desamparados o cuyos padres no tienen recursos. Obviamente que no les regalan tabaco, pero los fondos recaudados sirven para financiar a esa fundación. Puedes hacer una búsqueda de Lost and Found Cigars y encontrar diversos productos, por lo que este es el Chance, una liga hecha con capa Habano nicaragüense sobre capote Sumatra (no menciona su origen) y tripa de Nicaragua, República Dominicana y Estados Unidos. Este cigarro llegó como parte del paquete mensual de Cigar Hustler para enero de 2021.

El Chance se trata de un cigarro curioso, de buen tamaño y apariencia llamativa, aunque no tenga anilla. Pero la perilla parece ser cuádruple, lo cual es una gran diferencia entre la mayoría de los cigarros que tienen tres y algunos incluso dos, pero también se siente bastante sólido y compactado, con unos aromas que no son los más agradables pero son bastante únicos, incluyendo azufre, o al menos el mismo aroma de una caja de fósforos (las de cartón), madera y cuero. El aroma a azufre efectivamente me recuerda a fósforos, pero solamente se siente en la capa y en la tripa siento pimienta, nueces y pan. Lo pico con la guillotina en V superficial y me doy cuenta que tengo que botarla, pues el corte apenas si rozó la perilla y es porque la guillotina está rota, así que busco otra y con esa hago el corte perfecto. La calada en frío presenta madera, dulce y un sabor de coca cola igualmente llamativo como el de fósforo.

El Lost and Found Chance comienza intensamente con una fuerte dosis de pimienta que me deja los ojos con lágrimas durante los primeros dos minutos, seguidos de una intensidad casi igual pero que al menos me deja apreciar otros sabores como canela y leña. A mediados de primer tercio la pimienta disminuye levemente, siendo todavía el sabor principal de la fumada y también aparece un sabor muy agradable de almendras tostadas, que toma también esa sensación ahumada de la leña para sí mismo y la madera ya no sabe a quemada. El retrogusto es dominante de pimienta, pero al momento de la aparición de los sabores de almendras en el paladar también se sienten en el retrogusto, pero sin tostar. El cigarro quema bastante bien con un anillo de combustión que no es del todo recto pero tampoco es preocupante, mientras que el humo es abundante y denso.

En el segundo tercio la pimienta sigue siendo el sabor dominante, pero está muy a la par y ligeramente por encima nada más de los sabores secundarios, que incluyen canela en este tercio pero también almendras, esta vez sin tostar y una sensación cremosa que se hace más notable a partir del punto medio del cigarro, justo en donde aparecen notas dulces más destacadas que se aproximan a caramelo. El segundo tercio también se caracteriza por una quemada mucho más lenta, quizá también porque la ausencia de anilla me hace perder un poco las dimensiones y no estar seguro en donde está la mitad, cosa que es bastante idiota de mi parte porque simplemente con ver el cigarro debería poder saber dónde empieza y donde termina, pero tal es la dependencia de estas cosas. El retrogusto sigue casi igual, con una marcada tendencia hacia la pimienta pero la inclusión de almendras también.

Para el último tercio, ya sin duda alguna de ello, el Lost and Found Chance muestra las pruebas fehacientes de un cigarro que está alcanzando sus últimos suspiros, con sabores sutiles, esta vez a pimienta, canela y almendras, pero también una tendencia a deformarse y un tiro irregular, principalmente por esa tendencia a deformarse, pero no ha dejado de ser una experiencia bastante agradable, sencilla y más fuerte de lo que esperaba, bajo la excusa de que es por una buena causa. Fue una hora y 20 minutos bastante provechosa, en realidad.

La línea Lost and Found siempre me ha llamado la atención, principalmente porque suele estar disponible únicamente en 5- y 10-packs que vienen envueltos en papel y sin anilla, prestándose a un estilo bastante artesanal. Además, la edición limitada y los sabores únicos siempre han sido parte de su tradición, y ciertamente el cigarro es consistente en sus sabores e intensidad, por lo que no dudo que tampoco sea el último Lost and Found que me fume.

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