Corría el año 2014 cuando Robert Caldwell regresa a la industria del tabaco, luego de haberse prometido dejarla para (casi) siempre. Pareciera que la industria es una que no deja ir a sus participantes, pues han sido muchos los que deciden retirarse, solo para regresar poco tiempo después, aunque creo que eso sucede en casi todas las industrias. El hecho es que Caldwell se retiró de la sociedad que tenía con la familia Eiroa, que les permitió construir la marca Wynwood Hills. Tan solo siete meses después de haberse retirado, regresó con una marca que lleva su nombre: Caldwell Cigars; y con ella tres productos, conocidos como Eastern Standard, Long Live the King y The King is Dead. A partir del Eastern Standard, en 2016 se derivaron dos productos más en base a sus capas: Midnight Express (Maduro, que probé hace unos tres años) y Dos Firmas (Connecticut). El Dos Firmas también se conoce como el Caldwell Signature, porque es un nombre más catchy en inglés y porque es una traducción casi directa, aunque en plural sería más precisa, pero son las firmas de Robert Caldwell y de William Ventura, de Tabacalera Ventura, en donde el cigarro es fabricado. El cigarro constituyó en 2016 una nueva adición al portafolio de la marca, pero había sido una liga privada de la familia Ventura durante muchos años antes.

Aparte de la capa Connecticut mencionada anteriormente, el resto de las hojas del Dos Firmas son secretas, pero destaca aromas a miel, banana y una nota húmeda como de mosto, que se aprecia también en el pie. La calada en frío muestra notas de madera mojada, paja y establo, con notas de melaza luego de la tostada, que es curioso porque creo que es primera vez que lo pruebo así, pero me pasó que luego de anotar mis aromas en frío procedí a tostar el cigarro. Una vez tostado sentí un aroma interesante y dulce, por lo que le di unas caladas, aunque no estaba encendido en absoluto y ese fue el resultado.

El cigarro enciende con relativa rapidez, pero desde el punto en que está completamente encendido el humo es bastante sutil, casi débil. Los sabores no se hacen esperar y es hasta el punto de percibir los primeros que creo que se trata de un Connecticut suave, pues destaca chocolate, madera, crema, pimienta y una nota dulce y muy sutil de naranja que inmediatamente me hace pensar en el helado Crema Real, pero que luego simplemente es pulpa de naranja y el sabor a crema por separado, principalmente porque son los sabores de chocolate los que toman la delantera y su intensidad dificulta apreciar el resto de los sabores. En el retrogusto las notas que se aprecian son de pimienta y madera, mientras que el cigarro quema bastante bien, lento y recto, como debe ser. El humo mantiene su tendencia débil y la intensidad del cigarro está fija en media.

En el segundo tercio los sabores de crema y chocolate son los principales, aunque todavía se sienten las notas de pimienta y madera en el paladar, que a veces son acompañadas por una sensación de cáscara de maní. Superando la mitad desaparece ese sabor de cáscara de maní, sustituido por tierra seca y una suavizada de la pimienta. El sabor de naranja va descendiendo desde su punto máximo apreciado en el tercio anterior y al llegar a aproximadamente la mitad del cigarro ha desaparecido por completo. La intensidad es media con pequeños indicios de ser más alta, pero sin adelantarme a nada puedo apreciar las notas cremosas y el hecho que el cigarro es full flavored.

Para el último tercio la quemada se hace extremadamente lenta y desde que le quité la anilla inferior y dejé el cigarro pueden haber pasado fácilmente 45 minutos. Sin embargo, también se hace menos complejo el Dos Firmas, pero también diferente, destacando nuevos sabores a té verde, miel y vainilla que se funden con el chocolate y la madera, y una nota muy suave de pimienta. Dirán algunos que si tiene más sabores no puede ser menos complejo y es discutible, porque no se siente una evolución en esos sabores, ni se siente que vayan variando su intensidad sino más bien que el cigarro se va apagando (no literalmente) y va perdiendo propiedades. No obstante, me duró 90 minutos, que fue como 20 minutos más de los que esperaba.

Para un cigarro tan pequeño y aparentemente sencillo, no esperaba que tuviese estos niveles de sabores y complejidad, y aunque el último tercio es el menos destacado de ellos, la experiencia en general fue muy agradable. La intensidad varía entre media y un poquito más, sin dar el paso a media-alta, pero sin lugar a dudas es una liga muy especial y una fumada extraordinaria. Es un cigarro que gustosamente compraría, pero gracias a Diego Loyo por suministrar este.

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