Las anillas de Caldwell, más allá de algunas tener personajes históricos o ilustraciones brutales, o ambas, tienen un cierto aspecto que hace que griten Boutique! Debe ser precisamente esa imagen ilustrada y diferente, pero adentrarse en este mundillo de cigarros boutique siempre puede ser complicado. Para empezar, este Eastern Standard lo reseñé hace un poco más de 3 años y el resultado no fue de los mejores. Pero hace un poco más de seis meses reseñé el Dos Firmas, que tiene la misma anilla, pero no dice Eastern Standard, claro. No solo eso, hay un Eastern Standard Sungrown, que tiene la misma anilla (próxima reseña) y el Midnight Express tiene la misma anilla pero en colores diferentes. Como si fuera poco, existe uno llamado Pacific Standard que tiene la misma anilla también (y que pronto reseñaré también). Así que ciertamente, aunque es posible que hayas visto un cigarro con esta misma anilla y que en los próximos meses veas otros con la misma anilla, lo más posible es que no sea el mismo cigarro.

Pero aunque este en particular ya lo reseñé, no fue en esta vitola llamada Cakewalk (que es un pirámide) sino en una llamada Euro Express (que es una corona). La liga por supuesto que es la misma, con una capa que es un híbrido entre Connecticut Shade con Mata Fina de Brasil, capote nicaragüense y una combinación de hojas nicaragüenses y dominicanas en la tripa. El cigarro no se ve nada bonito, con múltiples venas, imperfecciones, colores y dobleces sobre la capa, pero aromas agradables a nueces y cuero en la capa, cuero más como tostado en la tripa y una calada en frío de buen tiro que destaca nueces tostadas, madera, cuero y café.

El cigarro encendió rápidamente, pero en gran parte es porque el tiro es ligeramente suelto y esto, junto con la apariencia tan rústica, no pinta bien. Sin embargo, los sabores comienzan muy agradables y haciendo algo de presión con los labios puedo regular mejor el paso de aire y humo. Los sabores son de café tostado, madera mojada, notas poco picantes pero destacadas y algo de tierra en el retrogusto. A lo largo del tercio ese retrogusto va cambiando y mostrando notas como de caramelo, mientras que en el paladar son los sabores antes mencionados los dominantes y algo de vainilla, particularmente hacia el final de este primer segmento. La ceniza es realmente desagradable, pues no solo se «esfloreta», también es como escamosa, o se cae muy a menudo en pequeñas secciones que llamaríamos escamas y por es «escamosa» es como la describo. Pero quema a buena velocidad y va progresando y evolucionando.

En el segundo tercio los sabores son similares a los del primero, salvo que se sienten algunas notas cítricas adicionales, pero manteniendo las notas tostadas, de madera y tierra, pero los sabores de caramelo desaparecieron. Algo que destacar aquí es que el Eastern Standard requirió un retoque doble, pues tuve que picarlo de nuevo… es algo que me pasa a menudo con los cigarros de cabeza puntiaguda y es que se trancan un poco en el tiro, sea porque se acumula el alquitrán (o al menos a eso sabe cuando se trancan) o porque simplemente requieren otro corte. También tuve que reencenderlo, pues este problema de tiro resulto en que se apagase y cuando lo reencendí me encontré con una bola de ceniza que no podía soltar ni podía encender el cigarro a través de ella. Eventualmente pude tostar la capa un poco hasta que se soltara esta ceniza, pero no fue agradable. Al menos fui cuidadoso y no quemé de más, y el cigarro siguió dando sabores relacionados a los que tenía antes de reencenderlo, incluyendo una nota suave de café en el retrogusto.

En el último tercio hay notas de madera, pimienta, café y tierra, que han caracterizado más o menos la fumada desde el inicio. También mantuvo sus problemas de quemada, que simplemente requerían atención regular, pero que al final pude fumar sin demasiados problemas. El retrogusto suave de caramelo y de pimienta, pero no muy evolucionado más allá de eso. Luego de una hora y 25 minutos, este Eastern Standard llegó a su fin, que pudieron haber sido como 10 o 15 minutos más, pero se me apagó y volverlo a encender implicaría quemarme las cejas.

La evaluación del Eastern Standard es un pequeño reto por el tipo de cigarro que consideres que es. Técnicamente es un capa Connecticut, pero un poco más oscuro tanto en color como por su híbrido con Mata Fina de Brasil, así que los sabores no son exactamente Connecticut. Por eso, podría considerarlo un Mata Fina también, aunque esta hoja tiende a tener sabores muy diferentes. Otro tema en particular es que los cigarros de capa Connecticut tienden a quemar bastante bien y este quemó terrible. Así que no sé si considerarlo un Connecticut con defectos o un Mata Fina con menos defectos. En cualquier caso, el problema de la quemada afectó la experiencia, aunque no tanto los sabores. Pero nunca es agradable tener un cigarro que se apague fácilmente ni uno que tengas que tener en revisión constante y caladas regulares solo para mantener encendido. Cuando vi la puntuación de 82 que le di en 2018, me impresionó porque los Caldwell suelen ser buenos y realmente no me acordaba 100% de la experiencia. Pero sin duda que una mala quemada va a reducirle puntos finales y eso realmente fue lo que afectó la calidad de la fumada.

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