Una pequeña confusión fue la que me generó este cigarro a la hora de buscarlo en internet, pues no es el primero que fumo de Montecristo en el que AJ Fernandez ha metido la mano, siendo el Monte by AJ Fernandez el otro y siempre dando con ese en mis búsquedas, sobre todo porque este tiene la palabra Nicaragua en la anilla y eso añadía a la confusión. Pero el hecho es que no es el primero y espero no sea el último cigarro de Altadis en el que AJF ha estado involucrado y la combinación de ambos ciertamente ha producido muy buenos cigarros. Sobre todo porque Montecristo es una de las marcas en las que Altadis más invierte. Este cigarro tiene una capa Sumatra ecuatoriana sobre capote San Andrés mexicano y tripas de Honduras y Nicaragua, y llegó a mí producto de una compra que hice en Serious Cigars, en la que al gastar una cierta cantidad incluían un 5-pack variado que incluyó este cigarro.

El cigarro es bastante masivo, con dimensiones de 6×58 y un formato que es una especie de box pressed con los lados redondos. La capa una vez que le quité la anilla inferior y la grande central, es bastante corrugada, con múltiples venas pequeñas, pero una suavidad que me llama la atención porque el cigarro se siente “flojo”, como muy acolchado. La capa tiene aromas muy agradables como a chocolate negro y especiado con bastante pimienta, mientras que en el pie se aprecia más pimienta, más chocolate (o al menos más denso) y madera natural. La calada en frío, a la cual llego después de una serie de cortes bastante superficiales gracias a que las dimensiones del cigarro no me permitían usar bien la guillotina, tiene chocolate como de brownie y más pimienta.

Las primeras impresiones del Montecristo Crafted by AJ Fernandez son abundantes de pimienta, tanto que no aprecio mucho el chocolate, pero también porque el chocolate es menos intenso de lo que en frío me había hecho esperar. También hay una nota cítrica de limón bastante notable, aunque esta no está presente durante todo el tercio y más o menos al momento de la imagen aparecen notas cárnicas como de la corteza de una carne al fuego que lo hacen más que atractivo, aunque confieso que con las notas suaves de chocolate no hacen la mejor combinación. Pese a su tamaño, el humo no es tan abundante como pensaría, pero quema bastante bien y la ceniza se siente bastante sólida.

En el segundo tercio hay más pimienta, aunque esta se encuentra más en el retrogusto que en el paladar y eso lo aprecio porque trato de dosificar bastante mis pruebas por la nariz y es esta pimienta la que lleva la intensidad del cigarro al punto más alto, así que si no le doy pruebas de retrogusto el cigarro se siente más como de intensidad media a media-alta. Los sabores son similares a los del tercio previo, excluyendo el cítrico de limón, pero incluyendo notas de café molido. Hacia el final del primer tercio apareció una nota dulce que le dio una dimensión más agradable a esos sabores de chocolate, pero en este tercio no se hace presente, así que es una experiencia de sabores más sutiles. La ceniza y la quemada siguen bastante bien y el humo sigue siendo menos abundante de lo que pensaría en estas dimensiones.

Para el último tercio la intensidad vuelve a aumentar y el cigarro se coloca nuevamente en intensidad media-alta a nivel de paladar. También aparecen sabores ahumados/tostados, aunque el resto de los sabores se mantienen casi iguales, siendo ese aumento de la intensidad uno que afecta directamente a los demás sabores, pero no marcando un punto determinante en la fumada, aunque la nicotina sí se siente un poco. En términos técnicos, se mantiene la misma tendencia de humo más o menos bajo pero con buen tiro y buena quemada, produciendo una buena ceniza. En total, una hora y media, que fue como 20 minutos menos de lo que pensé que me duraría esta experiencia, pero bastante agradable en términos generales y algo que buscaría más en una vitola de menor tamaño.

Aunque soy bastante fan de los productos de AJ Fernandez, confieso que este, aunque lo había visto antes, no lo había registrado como uno que debía fumar; en realidad, pensaba que era una nueva o vieja anilla de uno que ya había fumado y el hecho que AJF tenga creo que son tres colaboraciones distintas solamente con Montecristo no ayuda. Pero sí puedo decir que los tres cigarros son diferentes, por lo que al menos en el gusto no hay confusión. Pero este Crafted by AJ Fernandez realmente le da un toque adicional a una marca muy importante de Altadis y quizá una de las más reconocidas en el mercado de tabacos, y con su intensidad hacia media estoy seguro que puede ser una gran experiencia para casi todos, siempre que puedas diferenciarlo a la hora de hacer la compra. No es un cigarro muy complejo, pero sí tiene buenos sabores y en buena cantidad, por lo que no es necesariamente para un cierto tipo de público únicamente.

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