Luego de unos meses detrás de Tony Barrios para que me dejara probar algunos de sus cigarros, finalmente di con el Pony, entre otros. Sin embargo, cabe destacar que él estuvo detrás de mí otro buen rato también y no lográbamos ponernos de acuerdo. Hace unas 3 semanas me llamó porque estaba en Caracas y yo estaba abriendo mi local, así que pudimos coincidir y vino a conocerlo. Yo aproveché para conocer al Pony, un cigarro que lanzó en la convención TPE de 2021, ofrecido únicamente en vitola 4×58 y a un precio específico para competir en el renglón de los cigarros por debajo de $5 a $4,85. El Pony tiene una capa Sumatra ecuatoriana sobre un capote nicaragüense y en la tripa incluye Connecticut Broadleaf y tabaco nicaragüense. El cigarro es hecho en la fábrica de Tony, llamada Las Villas Cigars en Nicaragua.

Normalmente no soy gran fanático de los cigarros con cepos tan grandes, pero en realidad mi aversión está relacionada con el largo del cigarro vs. cepos como este. Creo que los típicos 6×60 son los que no me gustan del todo, pero cualquier cigarro con un largo de 5 pulgadas o menos y 60 de cepo me termina gustando, por lo que este Pony se coloca en las dimensiones que me agradan de un cigarro de consumo regular. Esperemos que los sabores también para hacer de él uno de consumo continuo. Si no supiera el origen de esta capa, diría que se trata de una Habano, pues es bastante oscura, pero es en aromas donde ciertamente difiere de lo que pensaría que es, pues incluye madera y una nota como especiada que no alcanzo a determinar en detalle. En el pie se aprecian nueces o almendras y una sensación de pimienta que me lleva a estornudar de inmediato. La calada en frío permite el paso continuo del aire, así que creo que va a ir bien, con una repetición de los aromas del pie, incluyendo pimienta pero el fruto seco se define como almendras sin lugar a dudas.

El golpe inicial de pimienta era esperado, por lo que realmente no me sorprende, pero sí me llama la atención la corta duración de la nota intensa, recordándome a las primeras impresiones con el wasabi, que es muy fuerte durante poco tiempo. Luego de ese medio susto inicial lo que se aprecia más son notas de madera, notas dulces y pimienta, que insisto, no es fuerte pero tampoco es que se desvanece. El Pony quema de maravilla, con un anillo recto, humo abundante y en cuestión de 30 minutos supero este primer segmento, sin requerir retoque alguno.

En el segundo tercio hay dos puntos a destacar, el primero es que el anillo de combustión comienza a desviarse, lo cual no afecta la fumada realmente pues el cigarro tiende a corregirse solo, pero sí me mantiene con el encendedor a la mano para evitar que se salga de control. Esto no sucede nunca y la ceniza se sostiene bastante bien, llevándome a pensar que es un tema de incomodidad momentánea. Los sabores son similares a los del tercio anterior en temas de intensidad primaria, pero también hay sabores dulces, que son el segundo punto que destaco de la experiencia: cuando los sabores se endulzan un poco, permite apreciar mejor los matices y sabores secundarios, al punto de darles mayor intensidad y sentir toques de caramelo y chocolate, que se funden y alcanzan niveles similares a los de madera que vienen desde el tercio anterior. Por protección y por querer acomodar la quemada, dejo caer la ceniza, pero creo que podría haber aguantado sin problema.

El tema de la quemada fue efectivamente momentáneo, pues en el último tercio el Pony sigue quemando muy bien. Los sabores varían ligeramente, aunque ninguno se pierde con respecto al tercio previo, aunque sí aparece uno adicional a vainilla. Pero en general las notas dulces se han reducido un poco, lo que me lleva a sentir que la intensidad de otros sabores también es menor e, inevitablemente, pareciera que el cigarro se hace menos fuerte, pero esto es algo general de la fumada, pues desde el principio hasta el final apenas si ha superado la fortaleza media. Al final, luego de una hora y 35 minutos, el Pony llega a su fin.

Ya Tony me había advertido que el Pony me iba a gustar, pero como es el fabricante, pensé que eso diría de todos. En general, siempre me he encontrado con gustos similares a los suyos, por lo que tenía ciertas expectativas hacia el Pony y realmente me llamaba la atención probarlo. Habiéndolo fumado, debo decir sinceramente que quiero fumar otro y otro, quiero fumarlo regularmente. El hecho que su fortaleza no sea tan alta me permite considerar un segundo cigarro para el día, pero si no quiero fumar dos, no hay gran problema. Una hora y media es un excelente tiempo, incluso para un cigarro de este tamaño y, salvo algunos detalles temporales de quemada, no tengo nada malo que decir de este cigarro. Los sabores son agradables y en buena proporción, donde ninguno domina la experiencia sino que colabora para que esta sea la mejor. Realmente un cigarro para probar y repetir, y a este precio, hacerlo constantemente.

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