Este tema de las recatas que hago con algunos cigarros me ha gustado mucho. No solo porque confirmo que el paladar se afina y los gustos cambian con el paso del tiempo, y un cigarro que hace unos años me pareció espectacular, esta vez me puede parecer muy normal, o muy malo, mejor, o igual de bueno. Es interesante también volver a probar cigarros con los que tuve malas experiencias y confirmar lo mismo. Por ello estaba un poco curioso de probar este Lithium, pues fue apenas hace menos de un año que lo probé por primera vez y la experiencia fue bastante mala. Ciertamente no es el primer cigarro al que le doy 74 puntos y hay varios a los que les he dado menos que eso. Pero sí me llamó la atención que, luego de revisar algunas reseñas, mi experiencia parecía completamente atípica y eran muchos los que vanagloriaban el cigarro y lo calificaban como uno de los mejores. En lo particular siempre he pensado que los sabores en un robusto serán más intensos que en un toro, que fue la vitola en la que recibí el cigarro esa vez. Por lo que esta vez, habiéndolo recibido en robusto, me picaba la curiosidad de probarlo nuevamente. Así que no es técnicamente una recata, sino una prueba en una nueva vitola.

Sobre la historia de la marca, el Lithium y el blend, les invito a que revisen la reseña previa, a fin de no poner más información necesaria en este post ni repetir mucho. Aunque el Lithium esté ligeramente roto en la capa hacia el pie, esto no creo que afecte mi fumada, pues se trató de un pequeño accidente antes de encenderlo. La capa tiene aromas que me recuerdan a la mantequilla de maní, hojas secas y té, mientras que en el pie se aprecian más hojas secas, aunque más como flores secas en realidad. La calada en frío se siente ligeramente apretada pero da aromas a cereales y paja.

Desde el principio del cigarro me doy cuenta que la experiencia va a ser mejor que con el toro. Para empezar, el tiro mejora completamente una vez enciendo el cigarro y aunque no es del todo suelto, es evidente que el tiro no va a afectar la quemada, que creo que fue uno de los aspectos determinantes en el toro. Los sabores son de madera, pimienta blanca y una sensación de cáscara de limón que me parece atractiva, pero en experiencias pasadas han sido el preámbulo de sabores más hacia el ácido, cosa que espero no suceda con este. Más adelante en este tercio se sienten notas suaves a tierra mojada y el retrogusto es abundante de café. El tiro va mejorando y para finales de este tercio ya está como quiero que esté, con un anillo de combustión predominantemente recto y una ceniza de buen tamaño antes de dejarla caer al finalizar el tercio.

En el segundo tercio hay ligeras notas cremosas, como si ese sabor de limón que podía tender hacia la acidez decide cambiar de rumbo y va más hacia el lácteo y el cigarro adquiere un sabor que se aproxima al suero de leche, junto con madera y pimienta más genérica y menos blanca. Hacia la mitad del cigarro aparece una nota dulce en la fumada, con matices de azúcar morena. El tiro va perfectamente pero el anillo de combustión comienza a desviarse un poco, lo que hace que la ceniza tenga una forma como «floreada», pero sin que esto represente un problema, pues tampoco requiere retoque alguno.

En el último tercio aparecen notas minerales y de cuero, que acompañan a la mayoría de los sabores que he sentido hasta el momento, con la excepción del café, que parece haber desaparecido cuando superé el ecuador del cigarro. Hay algunas notas de corta duración que incluyen canela y regaliz, pero son más el producto de caladas muy seguidas y luego del único retoque que tuve que darle al cigarro. Pero son toques agradables de un cigarro que realmente no tuvo momentos sorprendentes en la fumada. Al cabo de una hora y 20 minutos, este Lithium robusto llega a su fin, sin mayores problemas de quemada, y por tanto calificando mejor que su predecesor.

Las suscripciones mensuales siempre dan sorpresas y luego de mi experiencia previa con este cigarro, confieso que no me agradó del todo recibir este de nuevo. Pero el cigarro se sentía bien antes de picarlo y había muy poco que me indicara que la experiencia sería similar. Realmente fue muy superior a la previa, por lo que apoyo mi teoría que los cigarros en robusto tienden a concentrar mejor los sabores y los toro son quizá mejores para fumadas regulares, siempre que me haya gustado en robusto y no siempre se cumple que un buen robusto sea un buen toro, pero todo es cuestión de probar. Dicho eso, el Lithium en robusto tampoco es un gran cigarro. Carece de consistencia en los sabores principales y, aunque un cigarro variado siempre es apreciado, a veces hace falta un hilo conductor que te mantenga el sabor durante toda la fumada mientras los matices van apareciendo y dando lo mejor de sí; cada tercio del Lithium parecía un cigarro distinto y por un lado me dejaba con las ganas de que algunos sabores mejoraran, pero por el otro pasaba que algunos sabores que no eran del todo agradables rápidamente desaparecían sin convertirse en algo mejor o que tuviesen la oportunidad de mejorar.

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