En la misma convención en donde Caldwell lanzó el Long Live the King Mad Mofo (originalmente llamado Mad MF) y la colaboración entre Matt Booth, AJ Fernandez y Caldwell llamada The T. pero en versión Connecticut, con menos bambalinas y pitos lanzaron la versión Sungrown del Eastern Standard. Al igual que el Eastern Standard original tiene una capa híbrida entre Connecticut ecuatoriano y Mata Fina brasileño, en su versión Sungrown se trata de una capa híbrida entre San Andrés mexicano con Habano, pero también de México. Pero el Sungrown fue lanzado en 4 vitolas, vs. el original fue lanzado en 6.

La capa de este Sungrown es más oscura que la del Eastern Standard original, y tiene sentido si esta crece al sol y una parte del híbrido del original no. Pero también es más bonita la capa, aunque también sea híbrida. Es como más brillante y menos moteada, con aromas agradables a salsa inglesa o lo que el resto del mundo conoce como salsa Worcestershire, cuero y establo. En el pie se sienten aromas dulces de chocolate, café, madera y ciruelas. En la calada en frío se aprecian notas de refresco como el Dr. Pepper, pero también notas suaves de paja y cuero. Al igual que su versión original, la perilla de este cigarro tiene un pequeño moño de señora, pero del tamaño que permite casi cualquier corte, menos punch. El hecho es que hace poco recuperé un punch que creía que tenía perdido, así que lo estoy usando bastante más a menudo de lo que lo usaba antes.

El Eastern Standard Sungrown comienza relativamente parecido al original, muy cremoso y sutil, sin pimienta pero con sabores de mediana intensidad a crema pastelera, madera y un dulce como de manzana horneada, con unas notas que me recuerdan a las cotufas (palomitas de maíz en el resto del mundo). Los sabores no tienen todos la misma intensidad, por lo que no quiero darle caladas muy seguidas a riesgo de tostarlos, pero a mediados del primer tercio aparecen notas de tierra y ciruelas también. En el retrogusto hay nueces y la salsa inglesa previa, mientras que en términos técnicos se comporta bastante bien, con un anillo de combustión que no es del todo recto pero no llega a preocupar, y una ceniza que parece ser sólida, aunque la verdad es que el cigarro se siente ligero y eso creo que puede afectar la quemada más adelante.

Los sabores principales en el segundo tercio son de tierra, el dulce de manzana del tercio anterior, semillas de girasol (pipas en España) y una nota muy sutil a pimienta, que se siente más en el paladar que en la nariz, pues aunque hay una nota picante en el retrogusto, esta se siente más como de wasabi que de pimienta. Ese retrogusto incluye galletas de soda cuando supero la mitad del cigarro y algo canela durante casi todo el segmento. Incluso, el aftertaste del cigarro tiene una nota fuerte de canela que me deja casi masticando los sabores, pero con una intensidad media y una fortaleza media-baja, tengo que procurar sentir mejor lo que haya disponible de sabores. La ceniza se sostiene pero no por mucho tiempo, alcanzando quizá un poco más de lo que se ve en la imagen.

En el último tercio la tendencia de la ceniza a no mantenerse mucho tiempo continúa, pero afortunadamente la quemada es decente y no me da problemas, salvo un par de ocasiones que pareciera haber como una acumulación de «impurezas» por así llamarlas en boca y me obliga a soplar un poco el cigarro por la cabeza, a fin de expulsarlas. Esto es algo que aprendí hace como un año y me ha resultado bastante para reavivar los sabores de un cigarro, sobre todo a partir de la mitad. Al poco tiempo de hacerlo aparecen unos sabores cítricos a cáscara de toronja (pomelo) en el paladar, tierra y caramelo. En el retrogusto la salsa inglesa se siente más picante, aunque la sensación de pimienta ya desapareció por completo. La intensidad se mantiene en media pero la fortaleza del cigarro alcanza la media también. Luego de una hora y 45 minutos, el Eastern Standard Sungrown llega a su fin.

Habiendo probado algunos Caldwell en lo que va de año, creo que casi todos me han sorprendido, aunque algunos no lo han hecho positivamente. Esperaba más de algunos y no esperaba nada de otros, y en todas las ocasiones me sorprendieron. El Eastern Standard Sungrown me llamaba poco la atención antes de encenderlo, pero ahora que lo fumé me pareció agradable, quizá no al punto de querer comprar más de cinco, pero sus sabores son más agradables que en la versión Connecticut, o al menos más variados. No obstante, la sutileza de muchos de los sabores me hizo preguntarme si el híbrido de este cigarro era Connecticut también, incluso si no son los típicos. Pero en general, una experiencia agradable.

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