Este cigarro con nombre tan singular fue torcido en 2017 y desde entonces ha estado en una fábrica secreta en República Dominicana. No porque la fábrica sea oculta, sino porque Robert Caldwell, quien los encontró, no hace mención de su origen. Lo que sí dice es que su capa es Habano H2000 ecuatoriano, tiene capote y tripa dominicanos. El nombre no es el más agraciado, pero aunque en español suena terrible, creo que están apostando a que en inglés se pierda algo de esa agresividad en la traducción y suene como algo similar a la película de Tarantino, sobre todo porque en algunos mercados ese fue el nombre que le pusieron a la película. En Venezuela creo que se llamaba Bastardos Sin Gloria.

Se trata de una corona gorda con 5,5 pulgadas de largo por un cepo de 46, con una capa ligeramente accidentada y muy variable en colores de un cigarro a otro, y como compré un 5-pack, lo confirmo. Pero también es agradable y aromático en frío, destacando intensos aromas a miel, madera seca, pasas y cuero sobre esa capa, seguida de madera, melaza y azúcar en la tripa. Realmente se aprecian aromas interesantes y la calada en frío no es excepción, con notas de melaza, cuero y pasas, o lo que se podría llamar «cuero dulce», por hacer un sabor más híbrido. También hay una nota salada en los labios, que un amigo dice que es el sudor del torcedor, lo cual le quita todo indicio de algo que me llame la atención, pero si no pienso en eso es solo una nota salada.

El Malditos Bastardos enciende rápidamente, aunque su tiro no es el mejor, pero con una serie de retoques rápidos puedo asegurar una quemada uniforme y mantiene esa quemada bastante bien durante la fumada. Los sabores no se hacen esperar e incluyen paja, pasas y cáscara de naranja, con notas dulces durante estas primeras caladas. Al cabo de unos 10 minutos aparecen notas de vino y cacao en polvo, mientras que el retrogusto se siente como una combinación de cuero con canela. El anillo de combustión se comporta muy bien, incluso si la ceniza tiende a «esfloretarse» un poco. Pero el humo es denso y muy rico, así que no hay problema alguno.

El sabor seco y de fácil combustión de paja desaparece en el segundo tercio y es el sabor de pasas el que toma la iniciativa y la delantera, seguido muy de cerca por la cáscara de naranja, el cacao en polvo y un nuevo sabor a canela, que si bien se sentía en el retrogusto, para este segmento se cuela al paladar también, aunque sigue muy presente en el retrogusto, al punto que incluso desplazó la sensación de cuero en nariz. Esta tendencia se mantiene hasta la mitad del cigarro, donde la cáscara de naranja desaparece y el cacao ya se siente más como chocolate negro y toma el rol principal de los sabores, aunque es acompañado por el sabor de pasas, dándome un sabor que me recuerda al Miramar, o una golosina venezolana de frutas cubiertas de chocolate, que incluye pasas. En términos técnicos, muy buena quemada, aunque la ceniza continúa su tendencia a florecer y esos «pétalos» son bastante duros y me cuesta que se suelten del cigarro.

Lo que venía como sabores in crescendo y mejorando de un tercio a otro parecen desaparecer en el último. Se siguen sintiendo sabores de canela, madera y pasas, pero muy sutiles. No sé si es que es un sabor de pimienta que los domina o si es que los sabores simplemente se van desvaneciendo, pero en el último segmento el Malditos Bastardos demuestra todos los problemas que no demostró en los primeros dos: mala quemada, inconsistencia (he fumado tres, todos distintos en el último tercio), apagado, etc. Este en particular, más allá de los sabores simplificados, realmente no demuestra gran problema pero sí ata un poco con ese tema de la inconsistencia de un cigarro a otro. En total me toma una hora y 15 minutos fumarlo.

Habiendo fumado varios de la serie Lost and Found, me cuesta creerme eso de que son cigarros que fueron fabricados para algunas marcas y que luego no los compraron. En realidad, la gran mayoría de ellos parecen segundos o cigarros que simplemente no fueron comprados por una razón de calidad. He fumado cinco distintos, más de una vez, y en todos los casos he sentido que solamente uno se podía decir que estaba al nivel de calidad de un cigarro de producción regular. El Malditos Bastardos presenta sabores agradables y buena construcción, y si lo apagara antes del último tercio, esas serían las únicas palabras para describirlo. Pero el último tercio se siente ‘barato’. He leído historias tremenda de cigarros de Lost and Found, pero todavía espero encontrarme con uno de esos. El tema también es que los precios varían mucho y aunque estos me costaron alrededor de $5 por unidad, he visto estos mismos en otras páginas en $9 o $10 cada uno. Sin duda hay que buscar, especialmente con estos cigarros desconocidos.

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