AJ Fernandez – San Lotano Requiem Habano

Hace cosa de unos meses, aunque ya casi un año, estaba conversando con un amigo que es parte de la industria internacional de tabaco. Estábamos hablando de la marca AJ Fernández, y me comentó que muchos de sus productos han desmejorado en los últimos años. Yo le dije que en verdad no me había dado cuenta, pues no he tenido mayor inconveniente con ninguno. Él me preguntó cuáles había fumado últimamente y luego de hacer un poco de memoria le dije de varios New World y los San Lotano Requiem. Ahí se rió y me dijo que esos nunca los van a desmejorar. Pero precisamente, haciendo esa memoria me di cuenta que del San Lotano Requiem había probado el Connecticut y el Maduro, pero no el Habano. Un tiempo después vi una oferta y no lo dudé.

La historia de la línea San Lotano es bien interesante y sin alargar esto demasiado te puedo contar que AJ Fernández pasó un buen tiempo haciendo su nombre dentro de la industria creando ligas poco conocidas para muchas personas, entre las que destacaban muchos productos exclusivos para Cigars International, con marcas como Diesel, Ave Maria, Man O’War, Relic, Shadow King y demás productos, de los cuales algunos se siguen haciendo hoy en día y AJ sigue siendo parte de las ligas. Pero cuando AJ finalmente decidió salir al mercado con un producto que llevara su nombre, lo hizo con la línea San Lotano. Más de 180 mil cigarros diarios producidos en su fábrica después, esta línea Requiem busca rescatar a la marca, no porque estuviera en peligro, sino más bien rescatar las ligas originales que se habían perdido entre tantos productos hechos bajo esta línea. Lo hace con un cigarro cuya capa Habano proviene de Brasil, capote nicaragüense y tripa de Nicaragua y Honduras. Tiene aromas a pimienta, cuero y un suave dejo de chocolate en todas las secciones de aroma en frío, con una nota ligeramente más picante en la calada en frío y algo más achocolatada en el pie.

Manteniendo esas notas que aprecié en frío, el San Lotano Requiem Habano comienza con una intensidad alta de sabores de pimienta y chocolate, pero es el chocolate el que lleva la delantera, pero también hay notas fuertes pero no tan intensas de cuero y café, y afortunadamente hay una nota cremosa que balancea estos sabores y hacen que la experiencia no sea solamente de pimienta y chocolate, lo cual se puede volver aburrido rápidamente. En vez, tiene esta nota cremosa con notas de vainilla y canela que le da una dimensión y una dosificación a esas notas fuertes y las mantiene a raya. Hay notas dulces también con matices de chocolate que estoy casi seguro que vienen de la capa, y estos sabores no varían mucho durante el primer tercio y hasta el final del mismo no hay nada nuevo que mencionar, pero el hecho que todo se mantenga desde el inicio también habla muy bien de la construcción, de la cual no esperaba detalle alguno. La intensidad es alta y la fortaleza es media-alta, así que vamos bien con este robusto.

En el segundo tercio los sabores siguen más o menos la misma tendencia a nivel de sabores principales, con chocolate negro, café y cuero, acompañados por su nota cremosa de vainilla y canela en el retrogusto y el paladar para mantener los sabores equilibrados, pero hay dos cosas que sorprenden y la primera es la construcción, que ha sido perfecta, y en cierto modo eso era lo que esperaba de un cigarro hecho por AJ Fernández, pero después de fumar tantos cigarros de muchas marcas y orígenes, sigue siendo impresionante para mí lo bien construidos que están. Por otro lado, lo otro que me sorprende es que es una liga de AJ Fernández, hecho en Nicaragua y aunque no es un puro, hay una gran cantidad de hojas nicaragüenses, pero el cigarro no es dominado por la pimienta. Creo que gran parte de esto es gracias a la capa, que es sorprendentemente oscura pero no deja de ser Habano y esa es la calidad de este tabaco de Brasil y la oportunidad de probarlo con una liga extraordinaria es esta. Fortaleza e intensidad están en los mismos niveles.

En el último tercio los sabores no han cambiado y eso es más o menos lo que esperaba, pero el orden sí se ha alterado y ha sido con una mayor intensidad del sabor de café. La capa se ha mantenido perfectamente durante todo el cigarro y en mi experiencia este es el talón de Aquiles de muchos cigarros con capa brasileña y es que son capas gruesas y llenas de venas que le aportan una gran cantidad de sabores al cigarro, pero también son más propensas a romperse o tener pequeños puntos de quiebra que con el calor se van abriendo más. Los sabores, fortaleza e intensidad no sufren mayores cambios, más allá de ese liderato del café, pero en general es una experiencia de una hora y 35 minutos que siempre fue agradable.

El San Lotano Requiem Habano es un buen cigarro que, a diferencia de su versión de capa Maduro y Connecticut, no sorprende tanto o al menos no a esos niveles. Pero quizá no tiene que hacerlo, porque precisamente no es complejo, pero muy agradable, fuerte, intenso y lo que algunos llamarían «redondo». Esta calidad y esa construcción fenomenal son básicamente lo que busco en un cigarro de fumada regular, que siempre se verá bien en la mano y que tendrá una fumada excelente de manera regular. Compré cinco cigarros y fácilmente compraría cinco o diez más, pues es una fumada consistente y en cualquiera de sus presentaciones, muy interesante y por $8, muy repetible.

Publicado por diego440

Publicista, redactor y hasta director de arte. Siempre escritor, por eso ahora generando contenidos en digital.

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