Foundation – Olmec Maduro (Robusto)

El único Olmec. Al menos así lo conocen muchos, principalmente en Venezuela. Lo que pasa es que oficialmente Gentleman Brothers importó el Olmec Maduro, pero nunca trajeron el Olmec Claro al que tuve la oportunidad de reseñar en mayo de este año y que realmente fue mi primera exposición a esta línea de Foundation Cigar. Cabe destacar que ambos productos tienen el mismo capote y tripa nicaragüenses, pero además los dos tienen capa San Andrés mexicana, con la diferencia que la capa de este Maduro tiene mayor maduración y por lo tanto es más oscuro. Todas las hojas de la capa pasan tres años añejando antes de ser torcidas sobre el tabaco, y este añejamiento permite una fermentación adicional a baja temperatura.

El Olmec Maduro tiene un ligero box press, incluso menos notable que en su versión claro. Pero esta capa también se siente más gruesa, como si tuviera más irregularidades y mayor número de venas, pero también es menos atractivo. Me explico, el Claro tenía una apariencia ligeramente oscura y más lisa, mientras que el Maduro se siente más rústico. Los aromas de la capa me causan mucha curiosidad porque me recuerdan a un refresco de cola, que si bien puedo deconstruir e identificar caramelo, regaliz negra y vainilla. La calada en frío presenta notas similares, pero incluye también pimienta y algo que me recuerda al bourbon, que puede ser maíz tostado, pero creo que eso es irme muy por la tangente. Es interesante sin duda y la sensación picante en los labios me hace querer encender el cigarro lo antes posible.

En verdad no sabía qué esperar del primer tercio del Olmec Maduro. El hecho que es más oscuro que el Claro me llevó a deducir que sería más fuerte también, pero la fortaleza no supera el punto medio, al menos en este tercio. La intensidad es media-alta y los sabores son a chocolate, pero también masa de galletas, caramelo, malta y pimienta, aunque no necesariamente picante. No se trata de un cigarro suave ni mucho menos, pero no es tan fuerte como hubiese esperado. El retrogusto lo pruebo regularmente, aunque no extendido, sino más como toquecitos. Se vuelve complejo en cada calada y ese retrogusto despliega una larga variedad de sabores relacionados con harina y horno, incluyendo galletas, corteza de pie de manzana, pan tostado, etc.

Siento como si el segundo tercio se fuma muy rápido, como si hubiese una parte del enrolado que no estaba completa, pues me toma aproximadamente 20 minutos fumar el primer tercio, pero para cuando me di cuenta que estaba acabando el segundo tercio y pude tomar la foto, apenas si había pasado media hora desde que encendí el cigarro. Los sabores tienen su transición y en boca se sienten notas más relacionadas a sabores tostados, incluyendo pan tostado, cotufas acarameladas, café tostado, malta y tierra seca. En el retrogusto las notas son muy similares, incluyendo esos diversos matices de harina horneada. La fortaleza aumenta ligeramente, aunque todavía en el rango de media, mientras que la intensidad se mantiene igual. La quemada y la ceniza relativamente larga en el primer tercio fue muy buena, pero una vez caída, parece imposible lograr que se mantenga mucho tiempo, y el anillo de combustión es variable, aunque no preocupa en lo absoluto.

Llegando al último tercio y el anillo de combustión se acomoda, la intensidad se coloca en alta, la fortaleza en media-alta y los sabores son los mismos, pero mucho más ricos y mucho más tostados. No obstante, hay una simplificación en los sabores del retrogusto, donde se sienten sabores de pimienta y de pan tostado, y no mucho más. Pero cada calada es abundante de humo y de mucha riqueza, que hace que el fumarlo más lento sea no solo una necesidad, pero un placer también. No siento que me estoy perdiendo de nada al espaciar las caladas, aunque esas notas de chocolate parecen desaparecer a lo largo del tercio, hasta que ya no queda mucho ni del sabor ni del cigarro. En cierto modo siento que quiero más, pues apenas pasó una hora, pero no sé si en toro tenga esta intensidad.

El Olmec Maduro es una delicia y es una experiencia muy buena, que inevitablemente tengo que comparar con el Claro y aunque aquí hay más complejidad de sabores, creo que la experiencia del Claro me gustó más. La razón principal es que ambos son complejos, pero siento que los sabores del Claro funcionan muy bien por sí solos y mejoran considerablemente cuando lo acompañé con un destilado, que en su caso fue whisky Laphroaig 10. Con este Olmec Maduro hice la prueba con un ron Pampero Selección 1938 y el acompañamiento no fue tan provechoso. El Olmec Maduro creo que funciona mejor fumándolo solo, aunque siempre habrán oportunidades para probarlo con otros destilados. Pero de todas maneras es una delicia, muy bien construido y con matices muy interesantes.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Foundation Cigar
Modelo: Olmec Maduro
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés Negro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Estelí, Jalapa)
Precio: $13,50
Puntuación: 88

Camacho – Criollo (Robusto)

¿Nunca te ha pasado que pruebas un cigarro y te parece horrible, pero luego buscas información de él en internet y todo el mundo dice que es lo mejor que han probado? En lo personal me he visto de ambos lados de esa situación, probando cigarros que me parecen cualquier cosa y luego los veo en listas de los mejores productos del año, o que amigos y conocidos me digan que probaron tal o cual cigarro porque vieron que le di buena puntuación y les pareció terrible. Precisamente me ha pasado con este Criollo de Camacho, que probé originalmente en 2016 en vitola toro y me pareció horripilante, al punto de darle 61 puntos. Pero porque tengo mala memoria y aparentemente no sé diferenciar algunas palabras, cuando vi una oferta por 10 de estos cigarros, pensé que se trataba del Camacho Corojo y la compré. Desde que llegaron he fumado algunos y he regalado otros, pero dado que es una vitola distinta no quise dejar pasar la oportunidad de reseñarlo.

Este estilo de Camacho de las anillas gigantes y no hechas para zurdos comenzó hace exactamente 10 años y aunque me parece que le da un carácter e imponencia a los cigarros, creo que ya se han vuelto muy normales, o al menos no tiene ese carácter atrevido que prometía hace una década. En cuanto al cigarro, la capa tiene un color claro, o al menos más claro que el resto de la familia Camacho con excepción del Connecticut, pero también es comparablemente más clara que la del Padilla Criollo 98 que fumé hace poco y que lleva básicamente la misma capa. Esa capa tiene aromas a madera, cuero y una cierta nota floral que se aprecia también en el pie, con toques de pimienta. Luego de picarlo, un pedazo de la perilla se rompe un poco, y esto es algo que me pasó con el último cigarro que reseñé también, pero ambos fueron guardados en lugares distintos y cortados con guillotinas diferentes. Es una coincidencia muy rara pero al igual que en la otra ocasión, no parece dar problemas. Sí puedo destacar que de todos los que he probado, no me había pasado antes. La calada en frío da notas dulces y de pimienta.

El Camacho Criollo comienza con sabores prominentemente terrosos, con un fondo dulce que va a venir siendo lo más permanente que tiene el cigarro. También hay notas suaves de chocolate y pimienta, que no llegan a ser muy sobresalientes, sobre todo en este primer tercio. El retrogusto es de pimienta y de miel, con una gran participación de la parte picante y poco de la dulce, pero un contraste agradable. La ceniza se comporta muy bien y es más o menos para el punto de la imagen que la dejo caer con algo de estímulo, mientras que el humo es abundante y la fortaleza media, con una intensidad igualmente media.

La pimienta y la tierra se vuelven los sabores principales en el segundo tercio, mientras que la miel aumenta su intensidad en el retrogusto, pero en general el Criollo se mantiene con los mismos sabores del tercio anterior, aunque al superar el punto medio aparecen notas de tierra en el retrogusto y el «aura» dulce se sigue manteniendo a lo largo de todo el tercio. Por su parte, el sabor a chocolate se siente muy disminuido comenzando el tercio y desaparece por completo cuando supero la mitad del tabaco. La intensidad y la fortaleza siguen estancados en media, pero en cierto modo no quisiera que aumentaran, pues los sabores se sienten algo secos y no quisiera mayor intensidad de esos sabores. En cuanto a la construcción, no me ha dado ningún problema, ni siquiera la perilla medio rota.

La tierra ya no es un sabor principal en el último tercio y el dulce de la miel ahora ocupa su lugar junto con la pimienta. Sin embargo, no parece haber una unión de estos sabores, sino que más bien cada uno va por su lado. La quemada varía un poco en este último tercio, aunque es ya para cuando me quedan algunas caladas y en vez de darle un retoque, lo que hago es dejar que se apague solo, a fin de no quemarme innecesariamente. Me tomó una hora y 15 minutos fumar el Criollo y al final la intensidad se mantuvo en media, con un ligero aumento de la fortaleza.

Creo que en términos de disfrute este Criollo no fue tan distinto a la vitola toro que fumé hace unos años. No obstante, creo que desde entonces me he vuelto más considerado y paciente con los cigarros de sabores sencillos y menor complejidad, o al menos no tan lapidario cuando el producto se vuelve olvidable. En el aspecto positivo, éste dura menos, pero voy a insistir en que no es una fumada mala. Puede que sea aburrida, pero para una fumada en la playa va de maravilla, sobre todo esas que estás hablando con amigos y con una brisa algo fuerte y en verdad no te preocupa mucho del tabaco. Sin duda hay momentos para todo y este Criollo tiene su momento cuando no le tienes que hacer mucho caso. Mejor que el Scorpion Sun Grown, pero es otra calidad, aunque ambos sirven para el mismo propósito, si a eso vamos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Davidoff Group
Marca: Camacho
Modelo: Criollo
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Criollo 98)
Capote: Honduras (Corojo)
Tripa: Honduras (Corojo), República Dominicana (Piloto Cubano)
Precio: $7,00
Puntuación: 78

Punch – Punch 48

Aunque por la anilla y lo especial de la versión este habano bien pareciera ser una edición exclusiva de La Casa del Habano y es así como se consigue en internet, en realidad la anilla dorada adicional pertenece a los habanos exclusivos de Habanos Specialist pero también La Casa del Habano. Habano Specialist viene siendo un estilo nuevo de tiendas de habanos que son asignados e implementados por los distribuidores autorizados de cada localidad, por lo que no están contractualmente ligados a Habanos SA, como es el caso de La Casa del Habano. Para este producto lanzado en 2016, Habanos SA creó una vitola de 5 1/2 pulgadas con un cepo 48, llamado Hermosos No. 3 en la fábrica.

El Punch 48 LCDH está cubierto por una capa bastante rústica y le da una apariencia menos que elegante al habano, una que la anilla dorada ayuda mucho a mejorar pero que incluso bajo la mirada fija se ve atractiva gracias al brillo de los aceites esenciales que se encuentran a todo lo largo. Los aromas son frescos, a fruta fermentada, guayaba y tierra seca. Luego de picarlo cuidadosamente, pues una capa que se nota tan accidentada puede dar a lugar a un corte problemático, la calada en frío presenta establo y tierra seca, con esas mismas notas de frutas, aunque no al punto de fermentación como en la capa. Es hora de darle fuego y lo hago luego de encender una varita de cedro, a fin de hacerlo con el mayor cuidado posible.

Desde la primera calada me doy cuenta que este va a ser un habano de baja intensidad, algo que agradezco pues no siempre hay que fumar algo fuerte y son los cigarros suaves los que permiten practicar y apreciar los sabores más sutiles. En efecto, son sabores sutiles a madera, cuero y especias los que me dan la bienvenida al Punch 48, al que luego le acompañan notas dulces de miel y un retrogusto de nibs de cacao con madera vieja. Esta complejidad se mantiene durante todo el tercio y es hacia la frontera con el siguiente que me encuentro con notas picantes en boca, aunque éstas pueden ser consecuencia de fumarlo muy rápido, así que tomo eso como indicativo que debo tomarlo con calma. Ciertamente no es un habano para apurar y gracias a su intensidad baja a media, no hay mucho adicional que buscarle.

El segundo tercio de este Punch 48 es mucho más simplificado, como si hubiese dado todo lo que iba a dar en el primer tercio y es en el segundo donde me encuentro con el repele de los sabores iniciales. Apenas se aprecian sabores de cuero y madera, mientras que los sabores de nibs de cacao en el retrogusto son inexistentes. Incluso, ese sabor de fruta fermentada se aprecia en el retrogusto y no es del todo agradable. Durante un par de minutos considero hasta dejar el cigarro de lado, pero lo que hago es dejarlo descansar un poco, que se enfríe y considero reencenderlo después, de ser necesario. Unos minutos después me acerco a él y sigue encendido, pero requiere un retoque para avivar la llama y es entonces cuando siento que mejora, principalmente porque el sabor de fermento parece haber desaparecido, aunque sigue siendo mucho más sencillo que en el primer tercio. La fortaleza y la intensidad son bajas, aunque no está quemando mal.

En el último tercio la quemada se mantiene muy bien y en ningún momento se siente esponjoso. El anillo de combustión es recto, lo que denota una buena construcción y el humo es abundante en cada calada. La sensación picante en boca aumenta en esta sección y el sabor dulce se siente más, aunque no con el matiz de miel. El resto de los sabores presentes son de cuero y madera vieja, con un retrogusto de madera. Esta tendencia se mantiene hasta que ya no queda más que fumar, lo cual sucede luego de una hora y 10 minutos de fumada. La fortaleza y la intensidad fueron un toque mayores que el tercio anterior, pero en términos generales se trata de una fumada suave.

Si bien la tendencia marcada del tabaco a nivel mundial apuesta a fumadas más intensas, aunque no necesariamente fuertes, el Punch 48 se siente como un habano de antaño, de esos que invitan a poder hacer otras cosas mientras fumas y no distraerse con tantos sabores o cambios durante la fumada. Aunque esta tendencia pareciera ir en descenso, todavía hay quienes lo aprecian y pienso que para ellos está hecho el Punch 48. Ciertamente no es mi estilo, pero hay momentos en que una fumada suave es lo que hace falta y en mi caso este habano llegó en el momento más justo. No creo que sea un habano que repita, pero ello no quiere decir que no haya disfrutado la experiencia. El primer tercio es asombroso, aunque el segundo te deja con ganas de disfrutarlo más, y para cuando llega el último tercio, te deja un poco esperando una repetición del primero, pero no es así. Es simplemente, distinto.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Punch
Modelo: Punch 48 La Casa del Habano
Dimensiones: 5½ x 48
Tamaño: Hermosos No. 3 (Gran Corona)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $28,00
Puntuación: 84

Ron: Panama Special Reserve 8 Year

Curioseando y buscando hace poco en una tienda de Caracas un ron foráneo en el rango de los $18-$30 me encontré con este ron tan poco descrito y cuya información en línea parece tan escueta. La botella promete 8 años de añejamiento y en la parte trasera incluye una página web que aparece como http://www.ronpanamainc.co que no lleva a nada. Luego de investigar un poco en internet me encontré con un fan page en Facebook, pero como no tengo cuenta ahí no lo puedo ver. También hay un usuario en Instagram que sí pude ver y se vende como un producto de alto lujo, con rones que prometen 12, 15 y 21 años, y donde este 8 años es el menor.

No hay mención alguna en la botella del origen de este ron, aunque sí hay una gran cantidad de texto esotérico que celebra a Panamá como cuna del gran ron, pero sin entrar en detalles sobre su preparación. También se nota en sus imágenes una gran inversión en fotografía, modelos y publicidad. Aunque hay mucho énfasis en las botellas expuestas en distintos países y todas las menciones dicen que el ron es un lujo, sin entrar en detalles del por qué. Quien lleva sus redes sociales no parece muy interesado en crear relaciones, por lo que las respuestas a las preguntas de la gente son superficiales, o quizá ese no era el día.

Sin duda no es el primer ron que se trata de vender sin especificar nada, pero siempre me deja con el mismo sinsabor. En su botella dice Since 1519. Como si la marca existiera desde hace 500 años. Es Panamá lo que existe desde 1519. En fin, apenas sin menciona que tiene 40% de alcohol.

Este ron es de color agradable, al menos. En nariz se siente inmediatamente que es producto de una destilación en columnas, pues los aromas no son muy complejos y tienen altos componentes químicos. Hay notas de vainilla y caramelo, al punto que parecen exageradas, pero rápidamente se aprecian alcoholes neutros y hospitalarios, incluyendo también esmalte de uñas y removedor de pintura.

En boca es intensamente alcoholado, con notas ligeramente cremosas de vainilla, pan tostado (casi quemado) e incluso un toque ahumado. Pero los sabores tienen una permanencia muy corta y rápidamente se sienten notas más de alcohol y no mucho más. El retrogusto es químico y ligeramente ahumado.

En realidad me sorprende que este ron pueda poner en su etiqueta que tiene 8 años de añejamiento. En mi experiencia y habiéndolo probado, puedo decir sin dudarlo que se trata de un blend de edades distintas. Si bien podrían decir que esas edades alcanzan los 8 años, dudo mucho que siquiera el 10% del contenido tenga más de 5 años.

Este Panama 8 Year se siente como un ron muy, muy joven, que no ha evolucionado y que es hasta dosificado con sabores que simulan un añejado. En cuanto al contenido de endulzante, sí puedo decir que es bajo, pero eso no afecta la percepción. Quizá un ron más dulce lo ocultaría, pero en este punto probé incluso mezclarlo con refresco y la intensidad alcohólica fue demasiada y resaltó sabores salados. Eventualmente lo probaré en distintos cócteles, pero de momento no tengo apuro ni ganas.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: Special Reserve 8 Year
Marca: Panama Rum
Origen: Panamá
Materia prima: N/D
Edad: (hasta) 8 años
Precio: $18
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 72

Eiroa – The First 20 Years (Toro)

Fue hace un poco más de cuatro años que probé este The First 20 Years de Eiroa, en un formato robusto que, confieso que no me pareció gran cosa. Si bien fue de sabores agradables, creo que la intensidad y la fortaleza estuvieron bajo par, lo que hizo que la experiencia en general no fuese la mejor. Pero dado que tengo un amigo que es distribuidor autorizado de Eiroa en Venezuela y que siempre los está fumando, hablamos de la experiencia con distintos productos de la marca. Fue él quien me obsequió el Jamastran que probé hace cosa de un mes y que me pareció muy bueno, sobre todo mucho mejor que lo que había probado hasta el momento. Pero el hecho es que le pareció curioso que este The First 20 Years no me hubiese parecido tan bueno, pues dijo que es su preferido. Así que me obsequió uno en esta vitola llamada Prensado Toro Box Pressed, esperando que lo disfrute más.

Para ser un cigarro hecho en Honduras, dice quien me lo obsequió que tiene una fortaleza respetable y que en esta vitola tiende a ser más notable. Por lo pronto, viene envuelto en un papel «tisú» en la parte inferior, cosa que es consistente con casi todos los productos de la marca y que, en lo personal, no me gusta mucho. Siento que es un sustituto barato del celofán y le aporta menos al cigarro. La capa del The First 20 Years es bastante oscura y corrugada, y hace que el cigarro se sienta firme y uniforme, lo cual es confirmado por el box press. Los aromas sobre esta capa son florales y frutales, al igual que en el pie, donde también incluye pimienta y chocolate. Luego de picarlo con la doble hojilla, la perilla se viene completa y eso no es buena señal, pero afortunadamente no parece venirse nada más y la cabeza del cigarro queda expuesta, pero sin amenazar con deshacerse. La calada en frío tiene aromas a mantequilla de maní, chocolate y un toque suave de café en los labios.

En mi experiencia fumando, creo que es la primera vez que fumo un cigarro llamado toro con el cepo tan pequeño, siendo este un 46. La intensidad es alta desde las primeras caladas y la fortaleza se sitúa en media-alta, al punto que casi no se siente como el típico puro hondureño. Esos sabores de la calada en frío a mantequilla de maní y chocolate son los principales, con algo de cuero y tiza, mientras que el retrogusto es de pimienta negra, pero a un punto que armoniza con los sabores de la calada. Esa pimienta va aumentando a lo largo del tercio y a mediados del mismo entra en los sabores del paladar también. El tiro es muy bueno en el primer tercio, pero luego de que se cae la primera sección de ceniza, el tiro se abre un poco más y el humo es abundante y denso, cosa que no había sucedido antes. A partir de este punto me cuesta mantener la ceniza y siendo un cepo 46, no hago much esfuerzo por tenerla.

En el segundo tercio el humo se siente algo más caliente, incluso si dejo al The First 20 Years descansar un rato en el cenicero. Los sabores a pimienta se suavizan en el paladar, pero mantienen la misma intensidad en el retrogusto, mientras que el resto de los sabores se sienten ligeramente más dulces, excluyendo un sabor de tierra húmeda que aparece luego del punto medio del cigarro. La combinación de mantequilla de maní y chocolate sigue siendo el sabor principal y el sabor a tiza ya parece haber desaparecido, mientras que el cuero se mantiene como sabor muy secundario, aunque no desaparece. La fortaleza se queda en media-alta, con una intensidad en el mismo rango.

La tendencia que comenzó en el tercio anterior con la pimienta continúa en esta última sección, siendo cada vez más suave en el paladar pero persistente en el retrogusto. El humo mantiene esa propiedad oleosa en boca que es casi como un rastro tangible de su paso y que muchos lo relacionamos con cremosidad en el sabor; sin duda hace que los sabores perduren más tiempo luego de soltar el humo. Acompañando esta sensación hay un sabor de café espresso que se mantiene hasta el final de la fumada, junto con el resto de los sabores presentes en el tercio anterior. Luego de una hora y 20 minutos fumando The First 20 Years, lo dejo en el cenicero cuando ya me quema los dedos, con una intensidad media-alta y una fortaleza similar.

Aunque hay puros hondureños que me han gustado mucho y otros que incluyen hojas de Honduras creo que me han gustado más, la tendencia de casi todos los cigarros de este país se inclina hacia fumadas suaves o de fortaleza media. Son pocas las excepciones que puedo contar de un tabaco hondureño que me han parecido fuertes y eso es algo que ya uno espera de las fumadas de Eiroa y el resto de marcas que hacen. Pero este The First 20 Years es clase aparte, aunque lo que me gustó y lo que me mantuvo disfrutando cada calada era lo poco hondureño que se sentía. Estoy seguro que se trata de una simple combinación de hojas en donde predomina más el ligero que en otros cigarros, pero también el cepo tuvo mucho que ver. No es un sabor que generalmente relacione con el tabaco hondureño, pero dejando el origen de lado, se trata de una fumada muy buena y mucho mejor que la anterior.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Aladino
Marca: Eiroa
Modelo: The First 20 Years
Dimensiones: 6 x 46
Tamaño: Prensado Toro Box Pressed (Lonsdale)
Origen: Honduras
Capa: Honduras
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $12,00
Puntuación: 89

Partagas – Serie D No. 4 (recatado)

Mis amigos dicen que he cambiado. Que ya no soy el mismo que denigraba y despreciaba a los habanos de hace unos años, y es verdad. La realidad es que estoy trabajando de cerca con habanos y estoy expuesto a ellos cada día, con la libertad de elegir cualquiera, pagarlo y fumarlo, con la seguridad que se trata de un producto original. Pero más allá de eso, también he descubierto que los habanos y los del «nuevo mundo» son productos muy distintos. Comparar un habano con un cigarro centroamericano es como comparar un Ford con un Ferrari, y no porque el Ferrari sea mejor o el Ford no lo sea. Ford vende sus productos masivos a un público masivo que exige distintas opciones, mientras que Ferrari vende un solo tipo de automóvil a un público que no es tan diverso. Precisamente, Habanos SA ha mercadeado la mayoría de sus productos como artículos de lujo y eso se nota en los precios sobre todo y en la exclusividad. La mayoría de las marcas centroamericanas ofrecen opciones distintas de fortaleza, de color, de sabor y de tamaños, que van a un público mucho más diverso. Sería tonto decir que unos son mejores que otros, cuando en realidad son distintos y si fumas centroamericanos no vas a encontrar un habano que los sustituya, y vice versa. Posiblemente el gran cambio que he tenido en los últimos meses ha sido identificar que son productos distintos y dejar de compararlos.

Pero aquí a lo que vinimos. El Serie D No. 4, quizá el habano más vendido en el mundo, o al menos el que año a año intercambia ese liderato con el Montecristo No. 4. Lo cierto es que el SDN4 es el robusto habano más vendido en el mundo y quizá una de las razones sea que se trata de uno de los más fuertes, aunque si a eso vamos, el Bolivar Belicoso Fino debería serlo, pues ese es el de mayor fortaleza. Pero el SDN4 es de mayor producción y su nombre es tan fácil de recordar que sin duda no es difícil tenerlo en cuenta. Se trata de un cigarro con 4 7/8 de largo, o lo que viene siendo un estándar cubano de 124 milímetros, con un cepo de 50.

Es la segunda vez que reseño un SDN4, pero la anterior fue en 2017 y, aunque antes de esa había otra reseña, he determinado que se trataba de una falsificación y ya la borré. La gran diferencia es que de este cigarro adquirí una caja que ya tenía un año de edad al momento de la compra, y para el momento de la fumada suma 2 meses más. En el momento que la compré fumamos varios y estaban muy bien y en este momento me quedan solo dos o tres. En cuanto al cigarro, la capa es muy cubana en su imperfección, aunque la verdad es que la cámara y la iluminación le sacan más detalles que los que aprecié a simple vista. Los aromas son a nueces, mantequilla y paja, con una repetición de las nueces en la tripa, junto con café quemado. En la calada en frío me encuentro con más nueces, cuero y madera.

Desde la calada en frío pero también una vez encendido, el SDN4 tiene un tiro fenomenal, al igual que prácticamente todos los que me tocaron de la caja. La intensidad es media y los sabores son cremosos y con esa sensación pegajosa en boca, con notas de tierra húmeda y muy poca pimienta. A lo largo del tercio aparecen notas de madera y nueces, pero no son las dominantes, o al menos en este punto no lo son. La quemada no está mal, pero tampoco es esa línea recta que se nota en algunos cigarros, pero sostiene bien la ceniza y el humo es abundante, así que no siento que haya problemas en lo absoluto. El retrogusto tiene más madera que en el paladar, pero en general el SDN4 se comporta muy bien y tiene una fortaleza baja a media, con una intensidad media.

En el segundo tercio los sabores varían un poco, aunque siguen siendo dominados por tierra húmeda, mientras que la madera y las nueces se mantienen en segunda instancia y aparecen también notas de chocolate, aunque es más bien como cacao en polvo. Es muy distante de la fortaleza media a alta que promete la marca, pero no por ello quiero decir que no sea una experiencia agradable. Lo es y bastante. El humo es denso y el anillo de combustión se comporta incluso mucho mejor en este tercio. La pimienta es lo que puede fortalecer un poco esta fumada y se sienten apenas toques de ella en el paladar, muy sutil, pero al menos dándole un poco de cuerpo al cigarro.

El último tercio es fácilmente el más fuerte de los tres que conforman la fumada, pero en ningún momento llegué a esa fortaleza alta que la marca suele prometer, cosa que no es la primera vez que ocurre y tampoco es un tema de estar acostumbrado a fortalezas mayores, pues hay otros habanos en donde sí he logrado ese punto. Pero más allá de eso, los sabores son consistentes y es en el último tercio donde el sabor de madera llega a los mismos puntos de intensidad de la tierra húmeda, mientras que el cacao, aunque también aumenta, no llega hasta este punto. Además de eso, no ha habido una gran variedad de sabores adicionales, salvo algunas notas en el punto medio del cigarro que tienen matices de café y paja, pero no las mencioné esperando que se desarrollaran un poco. Me toma una hora y 10 minutos terminar el SDN4, lo cual es menos de lo que esperaba pero está a tono con lo que me han durado los demás.

A lo largo de los años y con la variedad de productos nuevos que Habanos SA ha sacado en años recientes, he escuchado a muchos expertos en habanos mencionar que el SDN4 ha adoptado un par de estilos que difieren de lo que solía ser. El primero es que se ha convertido en un habano más suave que antes y aunque con la aparición de nuevos números dentro de la Serie D esto puede deberse a que en otras vitolas se sienten más o menos los sabores y la gente asume que este tiene menos sabor que un No. 6 (por ejemplo). La segunda es que por su popularidad, el cigarro no mejora tanto con la guarda o al menos no mantiene la potencia en el mediano a largo plazo. Como dije antes, yo sigo redescubriendo los habanos y este me parece que está excelente si no le hago caso a lo que todos dicen que debe y no debe ser. La experiencia personal precede sobre todo lo demás.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Partagas
Modelo: Serie D No. 4
Dimensiones: 4⅞ x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $27,00
Puntuación: 93