Ron: Santa Teresa Bicentenario Ultra Añejo

Recientemente la marca venezolana Santa Teresa lanzó una nueva versión de su afamado Bicentenario. Aunque tenía varios años sin comercializarlo y anteriormente venía en la botella tan característica, llamada «piña» y cuyo diseño se asemejaba al Selecto de los años 80 y 90, hace unos 3 o 4 meses lanzó al mercado nuevamente el ron, pero con una fórmula distinta.

El Bicentenario actual se trata de un blend compuesto de tres rones: el primero es un ron de la familia que la marca dice que tiene más de 80 años de edad, añejado en barricas procedentes de la selva negra (Alemania?) y que dejaron de producir hace años debido a a devastación forestal. El segundo ron es llamado «de la capilla», que también dice tener más de 80 años en la Casa Tovar de Santa Teresa. Por último, los rones son combinados con un ron que tiene más de 15 años de envejecimiento.

En mi experiencia y mediante al estudio que he podido hacer sobre distintos rones, he aprendido que embotellar un ron de más de 30 años es prácticamente imposible, debido a la evaporación que éste sufre, especialmente en ambientes tropicales. Pero la marca insiste en que las barricas que tienen «hasta 80 años» envejeciendo el ron son «distintas». Podría asumir que son toneles de 600 litros, pero pensaría que la evaporación es similar. La única opción que le veo es que sea en tanques de acero sellados, que no interactúen con el oxígeno.

Al no haber interacción con el oxígeno y no ser afectados por temperaturas, no ocurriría el fenómeno de oxidación que se traduce en la calidad del añejamiento. Esto me llevaría a pensar que 80, o 90 años como mencionan en otros portales, son irrelevantes si el alcohol no ha añejado. Pero no dejemos que eso sesgue la prueba de este producto.

La destilación debe ser por columnas, porque es lo que la hacienda Santa Teresa tiene, pero no sabemos cómo fue la destilación hace 80 años. El embotellado se hace a 40% de alcohol.

Como la mayoría de los rones ultra premium de Venezuela (Diplomatico Ambassador, Carupano Legendario, Roble Zafra), la botella y la tapa son sorprendentemente pesadas. Incluso aguantarlo con una mano para la foto es un pequeño reto. El líquido, por su parte, es increíblemente oscuro y denso. En realidad se siente como un ron muy añejado y en nariz los aromas son indiscutiblemente venezolanos y típicos de Santa Teresa: cáscara de naranja, azúcar morena, vainilla, caramelo, nuez moscada y clavo de olor.

En boca se siente muy alcoholado, pero en el buen sentido. En cierta manera me recuerda al Bristol Spirits Venezuela 12 years que probé el año pasado. Los sabores son muy francos pero el estallido de sabores sin duda me hace pensar que se trata de un ron que supera el 50% de alcohol, con sabores a cáscara de naranja, pulpa de naranja, cáscara de toronja, mermelada de naranja, avellanas tostadas, nueces garrapiñadas, vainilla fuerte y abundante, casi como una pasta, tabaco y toffee. Es un sabor complejo y fuerte en cada sorbo.

Cabe destacar que este ron lo probé en una cata a ciegas, y aunque no lo había probado antes, lo identifiqué como un producto de Santa Teresa. Precisamente por ese golpe alcohólico y esa complejidad del sabor pensé que se trataba del Bristol Spirits que mencioné, pero simplemente porque sabía que era de esta marca y que sentía que el contenido alcohólico era superior.

Normalmente soy muy crítico de los rones que aseguran tener edades o estilos imposibles, y 80 años de añejamiento me suena a una locura. Pero el Santa Teresa Bicentenario es un ron excepcional y delicioso. Exceptuando la botella, no encuentro manera de justificar los $600 que llega a costar, pero sin duda se trata de un tremendo ron.

Ficha Técnica:
Fabricante: Hacienda Santa Teresa
Nombre del Ron: Bicentenario Ultra Añejo
Marca: Santa Teresa
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 15 a 80 años*
Precio: $680
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 87

*según la marca

Drew Estate – Feral Flying Pig

El Flying Pig se trata de una vitola seleccionada por Steve Saka, cuando era presidente de Drew Estate en 2009. Saka escogió la vitola a partir de un libro de 1895 en el que aparecía el cigarro. Desde entonces, han aparecido algunas versiones de Liga Privada en esta singular vitola, que combina la forma de un doble figurado con un cepo casi uniforme de 60 y un «moño de señora» sobre la cabeza. El cigarro es adornado por una capa Connecticut Broadleaf, que cubre un capote Mata Fina brasileño y tripa nicaragüense que consiste en 5 hojas distintas. Aunque es una edición que aparece todos los años, es de producción limitada, lo que hace que obtenerlo sea medianamente difícil.

Entre los dedos se siente mucho más grande de lo que se ve en las imágenes, también porque existen muchos cigarros con formas en este estilo y todos tienden a ser pequeños, con contadas excepciones. Pero este, aunque tiene un cepo de 60, que no es pequeño, tiene un largo de 5 3/8, que es algo más grande que un robusto. La capa está llena de irregularidades de tamaño, pero muy pocas de color y un brillo notable. Los aromas de la capa incluyen manzana, cuero, chocolate y café, mientras que en la calada en frío se aprecia más café espresso, dulce y cítrico.

El primer tercio del Feral Flying Pig tiene esos sabores intensos y ligeramente ácidos de café espresso, combinados con chocolate negro, cedro y un retrogusto que incluye chocolate y cuero. Tiene una sensación picante en lengua, pero nada que sea abrumador y ésta aparece esporádicamente en el retrogusto. Como sucede con casi todos los productos de la línea Liga Privada, el Feral Flying Pig desprende una cantidad asombrosa de humo desde el pie pero también en cada calada. Este humo es denso y rico y pareciera no querer irse, por lo que el room note se siente achocolatado y delicioso también. Pero tanto la fortaleza como la intensidad son medios, cosa que no esperaba y que siento con mucho agrado.

Para mi sorpresa, el segundo tercio no es más intenso que el primero. Incluso, la sensación de pimienta, sobre todo en el paladar, tiende a ser menor y para la mitad del cigarro cas desaparece por completo. En el retrogusto se mantiene muy dominante, pero el mayor cambio se encuentra en la fortaleza. Siempre imaginé que sería un cigarro fuerte, pero para finales de este tercio estaba casi obligándome a fumarlo al tiempo que alcanza la fortaleza alta. Los sabores no aumentaron al mismo grado, pero sí hubo mayor participación de los sabores dulces, lo cual hizo que el Feral Flying Pig se sintiera muy distinto y, aunque no del todo agradable, al menos sí daba bastante en cada calada.

En el último tercio habían sabores de cedro, café espresso y cuero como los dominantes, mientras que la sensación dulce agrupaba todo lo que los sabores secundarios podían ofrecer, incluso con una sensación cremosa y oleosa en boca y paladar. Tuvo algunos momentos que se sentía demasiado picante en los labios, pero precisamente por la alta fortaleza que presentaba, me hacía salivar más y eso hacía que impregnara un poco cada calada. La solución fue secarlo con los dedos y dejarlo enfriar y secarse un poco sobre el cenicero. Al cabo de un par de minutos se sentía como una nueva fumada, con la misma fortaleza y la misma intensidad del café. Fueron necesarias dos horas y 10 minutos para acabar con este cerdo volador salvaje.

Algo interesante que leí sobre el cigarro mientras lo estaba fumando fue que el «moño de señora» que lleva sobre la perilla del cigarro debe ser retirado para fumarlo, sin picarlo ni nada, solo removiendo esa parte. Un poco tarde lo leí, pero me llama la atención que la marca asegura que no hace falta cortarlo. En cuanto a la experiencia de la fumada, antes de encenderlo esperaba que fuese fuerte, pero hasta el final del primer tercio pensé que sería tan suave como lo era hasta ese momento. Como si me estuviese midiendo, el cigarro se hizo instantáneamente muy fuerte en el segundo tercio y es ciertamente tan fuerte como lo esperaba. Al final de la fumada no quería ni pensar en tabaco. Efectivamente, según la marca, es el Flying Pig más fuerte que se ha lanzado. Pero aunque es fuerte, no es realmente complejo, pero sin duda es una buena fumada. Como los Liga Privada acostumbran ser.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Drew Estate
Modelo: Liga Privada Feral Flying Pig
Dimensiones: 5⅜ x 60
Tamaño: Figurado
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Brasil (Mata Fina)
Tripa: Nicaragua
Precio: $15,00
Puntuación: 88

Vegueros – Centrofinos

A veces pareciera mentira que Habanos SA tenga tantas marcas en su haber. Si bien en el vitolario actual existen apenas unas 27 marcas, tienen más de 150 marcas registradas. La gran mayoría de ellas existieron en algún punto de la historia del habano en Cuba y, según sea la necesidad y la diferencia con respecto a otros productos, las van reviviendo. Es así como algunas marcas van desapareciendo, otras apareciendo y de repente te encuentras con una marca aparentemente nueva, pero que luego descubres que existe desde hace muchos años. Efectivamente, tal es el caso de Vegueros, una marca que nació en 1997 para consumo local y que en 2012 fue completamente descontinuada y vuelta a lanzar en 2013 como marca global. El objetivo principal de la marca es rendir homenaje a los agricultores (vegueros) y a la planta del tabaco, por lo que sus vitolas tienen los nombres de los pisos foliares de la planta: centrofino, tapado, mañanita y entretiempo. En 2019 lanzaron esta vitola llamada Centrofino, que se aproxima a un robusto largo, con medidas de 5⅛ (o 130 mm) x 50.

Dado que las capas cubanas realmente no se diferencian entre sí de la misma manera en que las centroamericanas lo hacen, identificarla como Colorado sería equivocado, pero sí se nota una nota rojiza sobre la capa o al menos hacia el rojo y no tanto hacia el marrón. La marca lo describe como un habano de fortaleza media a alta, pero sus aromas sobre la capa de paja concentrada, o madera vieja me hacen pensar distinto. También hay una nota suave de cáscara cítrica, como de naranja que ha pasado mucho tiempo en la nevera y ya comienza a perder los aromas. En la tripa los aromas de madera son más abundantes y luego de darle un corte plano me encuentro con un tiro ligeramente apretado (nada problemático) y aromas a madera y arcilla.

Recién encendido me encuentro con que ese tiro va a seguir siendo más o menos igual, así que el Centrofinos no se beneficia de esa tendencia en algunos cigarros a abrirse un poco cuando entran en calor. Pero los sabores se sienten perfectamente, por lo que pienso que el tiro no es problema y esos primeros sabores son de tierra seca o arcilla, grama recién cortada y paja, pero los sabores no son necesariamente intensos, incluso en el retrogusto. Precisamente, espero que sea más adelante que la fortaleza de este habano se haga notar, porque durante esta primera sección se trata de una fumada de fortaleza baja, con intensidad media-baja, pero no es un cigarro que calificaría como suave, o al menos no según Habanos SA.

Para lo poco emocionante que el Centrofinos fue en su primer tercio, debo admitir que el segundo tercio es mucho mejor. Los sabores de tierra parecen haber desaparecido, o quizá siguen ahí, pero son superados en intensidad por una nota abundante de chocolate blanco, cremoso, espeso y de ese que es prácticamente untable. Los sabores herbáceos se siguen apreciando, principalmente en el retrogusto, pero es el sabor achocolatado del paladar el que realmente me cautiva y me hace fumar el habano algo más lento, y esto se vuelve un esfuerzo consciente, porque ese tiro se abrió comenzando el segundo tramo y la fumada fue tan placentera como esperaba. El humo es denso, algo que no ocurrió en el tercio pasado y mientras más espacio le doy entre una calada y otra, más intensos son sus sabores, aunque confieso que no es tanto el tiempo que pasa alejado de mis labios.

En el último tercio del Centrofinos realmente se nota esa fortaleza que la marca describía y es quizá de donde se basaron para describirlo con la fortaleza que aparece en el vitolario. Los sabores son de chocolate blanco todavía, aunque han reducido su intensidad y de pimienta, tanto la parte que pica como el aroma, principalmente en el retrogusto. También hay notas de madera y es ahí en donde se encuentra la sensación cremosa. En cuanto a su construcción, el anillo es bastante recto y ayuda a mantener bloques de ceniza que se van cayendo (o dejando caer) en cada tercio. Sí llega a un punto en que el cigarro se hace muy suave y por ende se calienta, por lo que es mejor dejarlo en el cenicero a que se apague, so pena de quemarme los dedos. Me toma una hora y 15 minutos fumarlo hasta el final.

Es la segunda vitola de la marca Vegueros que fumo y la verdad es que la anterior (Entretiempos) no me gustó del todo. Posiblemente porque estaba esperando el cumplimiento cabal de esa fortaleza prometida, pero conociendo un poco más a los habanos y su comportamiento, he aprendido que la fortaleza en la mayoría de los habanos es progresiva y que casi todos comienzan mucho más suave de lo que terminan. Esta suavidad aparente puede engañar a muchos, haciéndoles pensar que es un cigarro para fumar en la mañana o que no necesitan tener el estómago tan lleno para disfrutarlo, pero en la segunda mitad posiblemente se arrepientan. Al mismo tiempo, no creo que sea un habano ideal para combinar con un destilado fuerte, por lo que recomendaría un whisky de Highland, por ejemplo. Más allá de eso, no me queda más que recomendarlo porque es muy agradable, aunque no parezca muy emocionante al principio.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Vegueros
Modelo: Centrofinos
Dimensiones: 5⅛ x 50
Tamaño: Centro Fino (Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $13,50
Puntuación: 86

Whiskey: Teeling Pot Still

Para lo característico y reconocido que es el whiskey irlandés, parece mentira que en los años 70 apenas existían 4 destilerías en Irlanda. Hoy en día hay alrededor de 25, de las cuales 20 han sido creadas desde 2002. Sin duda existe un renacer en el whiskey irlandés y Teeling es una de las marcas que destaca en la innovación.

Pero este Pot Still representa el esfuerzo de la marca para hacer el más típico y representativo whiskey irlandés, en un estilo que ha sido popularizado por marcas como Redbreast, que quizá es quien lo ha hecho por más tiempo. Pero precisamente buscando la innovación en el mercado, Teeling se atreve a hacer algo más clásico, pero en el estilo que ha caracterizado a la marca, usando distintas barricas para su añejamiento.

Este Teeling Pot Stil no declara edad, por lo que entendemos que tiene un mínimo de 3 años de añejado y no hay mucho más que describa su envejecimiento. Pero su receta de fermentación incluye un 50% de cebada malteada y otro 50% de cebada sin maltear. Es destilado en alambique de cobre en su totalidad y el añejamiento ocurre en barricas ex-bourbon, ex-jerez y barricas vírgenes. Finalmente es embotellado a 46% de alcohol.

No es de extrañarse que con apenas 3 años de alejado, independientemente de las barricas, el Pot Still no retenga color de las barricas y, a pesar que la botella es negra, en copa se nota extremadamente claro. En nariz destaca todo lo que esperarías de un whiskey que es destilado en alambique y embotellado a 46%, con aromas químicos dominantes, incluyendo cobre y esmalte de uñas, pero una intensidad en otros aromas más propios del añejamiento, como vainilla, cáscara de naranja, caramelo dulce y notas ligeramente herbáceas.

En boca es igualmente químico y metálico, pero también hay caramelo, malta, cereales, cáscara de naranja y toques más suaves de chocolate. El retrogusto es tanino, pero de intensidad media e incluye también miel, frutos secos, cobre y madera.

El sabor del Teeling Pot Still es distinto y ciertamente no es algo que quieras diluir, porque aunque sus sabores no son los más agradables, su sabor es muy característico de lo que hizo famoso al whiskey irlandés, aunque algo más fuerte. No lo llamaría complejo, pero sí interesante y el 46% de alcohol es muy notable, pero no es algo que aturde, sino que le añade intensidad al sabor. Por su precio es muy recomendable.

Ficha Técnica:
Fabricante: Teeling Distillery
Nombre del Whiskey: Pot Still
Marca: Teeling
Origen: Irlanda
Edad: NAS
Precio: $30
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 86

La Flor Dominicana – Solis (Toro Extra)

No hay noche sin día, o algo así reza algún refrán. Luego de que en 2015 La Flor Dominicana lanzase un cigarro creado por Tony Gomez, llamado La Nox, que reseñé en 2018 y que, honestamente, no me pareció gran cosa, fue en 2022 cuando Litto Gomez Jr. decidió lanzar la continuación a ese producto, con el nombre de algo que representa el día, aunque no necesariamente llamándose El Día, que sería la traducción más obvia. En efecto, Solis es una referencia al sol y tanto este como La Nox son proyectos de los hijos de de Litto Gomez, quien es el creador de esta marca y representan la diferencia que hay en las personalidades de los dos hermanos. Esta vez se trata de un toro de medidas 6 1/2 x 50 que usa una capa Habano ecuatoriana, capote Sumatra ecuatoriano y tripa dominicana de la finca La Canela, que es propiedad de la marca.

El Solis tiene los aromas que se han vuelto tan típicos de la marca y que prometen una fumada intensa, o al menos en aromas lo es. En primera instancia los aromas de tierra y establo que emanan de la capa son penetrantes y abundantes, mientras que las múltiples venas por toda la capa casi que garantizan que la fumada tendrá bastante sabor. Esto también hace que el color de la capa no sea uniforme, sino más bien variado, pero el aroma más resaltante es el de un pilón de tabaco que está añejando, básicamente el aroma de establo que se encuentra en un cuarto de añejamiento. Pero también hay aromas, sobre todo en el pie, al de una carne que acabas de alejar de las brasas y esperas que se enfríe un poco para comenzar a picarla, con algunas notas achocolatadas. Las caladas en frío me dan aromas de chocolate dulce, frutos secos, tierra, pimienta y té.

Me sorprende un poco que, mientras que la calada en frío del Solis se sentía con un buen flujo, una vez encendido este flujo de aire parece apretarse un tanto. Muchas veces ocurre el efecto contrario con los tabacos, en el sentido que se abren un poco cuando entran en calor, pero esta vez parece distinto. Pero es un cigarro largo y apenas voy empezando y los sabores no parecen afectados ni se sienten sutiles. En efecto, los sabores de tierra mojada son abundantes y envolventes desde el principio, con notas de paja seca que es rápidamente sustituida por madera, frutos secos, mucha sensación cremosa y oleosa y abundante pimienta hacia el final de los sabores. Lo que más puedo destacar es que los sabores se sienten casi crujientes, o al menos muy bien definidos y sin matices que se funden hacia otros sabores. A lo largo de todo el tercio hay sabores distintos, que incluyen cebada de cerveza, cuero, madera de roble, pimienta blanca y negra, al igual que ese sabor cárnico de la carne recién retirada de las brasas. Quema muy bien, con un anillo de combustión recto y una ceniza que, pese a que el cigarro es de cepo que va hacia lo delgado, se sostiene bien. Igual la dejo caer cuando comienza a asustarme un poco, pero me sorprende lo bien agarrada que estaba al cigarro. La fortaleza es media-alta, con una intensidad alta.

Hay un sabor que me recuerda a un ají dulce, o algo como un chile que no es picante pero sí tiene esos sabores de ají, muy participativo y que en el segundo tercio destaca un poco más. No llega a dominar la fumada, pero sí le aporta algo de equilibrio, mientras que el sabor principal sigue siendo de tierra mojada, seguida de ese ají, notas minerales, café en granos y pimienta. Los sabores del retrogusto no son muy picantes pero tampoco son muy variados, y meramente me recuerdan sabores dulces sin serlo. También hay tierra y madera, con una fortaleza media-alta y una intensidad igualmente media alta, que llega a alta después del ecuador del Solis. El anillo de combustión no es tan recto, pero para evitar problemas le doy un retoque general a fin de quemar completo. El tiro se acomodó comenzando este tercio, así que hay muy poco que me moleste del cigarro para cuando me aproximo al último tercio.

El último tercio del Solis no tiene mayores cambios, sintiéndose más neutro o al menos no tan variable como los tercios anteriores. Los sabores de ají y tierra se sienten más protagónicos, sobre todo en el retrogusto, pero también aparecen sensaciones como de mantequilla de maní más adelantado en el tercio, pero sin duda en las caladas finales de una fumada destacada. Los sabores de cuero, cáscara de limón y sensaciones cremosas son abundantes, pero secundarios y la intensidad baja a media-alta, con una fortaleza igualmente media-alta. El tiro se aprieta un poco en el final, pero nada demasiado destacado o que me haga dejar de disfrutar la fumada. En total me toma dos horas y 10 minutos llegar al final de Solis.

Recuerdo que mi principal problema con La Nox es que no era un cigarro que llevaba la misma intensidad o fortaleza que la mayoría de los productos de La Flor Dominicana. Aunque creo que quitarle puntos a un cigarro porque no es tan fuerte como esperas no es parte de una evaluación objetiva. El Reserva Especial es suave y es bueno, por mencionar uno, pero mi tema con La Nox era quizá la falta de complejidad. Siendo que el Solis y La Nox están relacionados, esperaba algo similar y afortunadamente es mucho más complejo y sabroso. He leído reseñas que lo ponen como inconsistente, pero afortunadamente el que me tocó a mí estaba muy bueno. Los sabores de tierra y pimienta, aunque no son una combinación novedosa, se ven beneficiados en el Solis por la adición de sabores de menor intensidad pero que complementan la fumada muy bien. Junto con una construcción decente y un tamaño ideal, el Solis está muy bien situado para mí.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Flor
Marca: La Flor Dominicana
Modelo: Solis
Dimensiones: 6½ x 50
Tamaño: Toro Extra
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Ecuador (Sumatra)
Tripa: República Dominicana
Precio: $13,00
Puntuación: 90

Agave: Código 1530 Añejo

En un mercado de agave liderado por el tequila y el mezcal, en donde el mezcal es generalmente considerado un producto artesanal y cuidadoso, y el tequila como algo más industrial, masivo y menos refinado, la marca Código 1530 es una de las que trata de enaltecer al tequila por medio de una atención al detalle y suministrando información detallada de su producción.

Precisamente por eso, hoy pruebo este Añejo, que promete ser uno de los top de la marca. El más top se llama Origen, añeja durante 6 años y lo probé hace un tiempo, aunque no hice reseña. Sin embargo, en términos generales Código 1530 asegura ser una marca que produce de la manera más natural posible, sin añadir químicos, ni azúcar, ni saborizantes. Utilizan levadura orgánica local y toda el agua usada en la producción proviene de manantiales de sus mismas tierras y recolección de agua de lluvia, que ha sido filtrada mediante piedras volcánicas de la región.

En su versión Añejo, muelen el agave azul mediante molinos de piedra, utilizan agua de pozo profundo, fermentan en tanques de acero inoxidable sin las fibras y destilan dos veces por alambique de acero inoxidable. Posteriormente, añejan en barricas de roble blanco francés, que anteriormente contuvieron vino cabernet de California, durante 18 meses.

El Código 1530 Añejo es más amarillo y menos rosado que en su versión Rosa Blanco, en parte porque no tiene un sello rosado abajo, pero también porque permanece 17 meses más en barricas y eso le aporta un color característico del añejado. Pero los aromas no son fuertes, incluso tiene pocos e incluyen madera de roble, notas herbáceas y algo ligeramente cítrico.

En boca asombra lo poco franco que es. Es impresionante porque después de sentir los aromas, no esperaba nada, pero en boca estalla en sabores a vainilla, caramelo, madera, pimienta negra, notas ligeramente ahumadas, frutales y un cierre suave de mantequilla. Este último participa en el retrogusto, junto con esas notas típicamente cítricas y herbáceas del agave cocinado.

El Añejo de Código 1530 es un tequila realmente especial. En un mercado lleno de productos avalados por estrellas de cine, que se valen de un precio muy inflado y una escasez en el mercado para valorarse, el Código 1530 Añejo no deja de ser un tequila caro, pero entre los de precios similares y superiores, es el mejor que he probado.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Varo
Nombre del Agave: Añejo
Marca: Código 1530
Origen: México
Materia prima: Agave azul
Edad: 18 meses
Precio: $100
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 91