Cohiba – Siglo V

No es común poder llegar a fumar lo que conocemos como un unicornio, o un tabaco de baja producción y/o mucha demanda. En esta ocasión, este Siglo V no es realmente un unicornio, pues aún se consigue, pero la baja producción y los altos precios, especialmente de Cohiba en los últimos años, han convertido a este y muchos otros productos de la línea en casi unicornios. Ciertamente, viendo los precios de otros habanos de la misma marca, la cantidad de $85 por unidad no suena tan alta, pero Cohiba siempre ha sido la marca de lujo del abanico de Habanos SA y en los últimos años se ha convertido en super lujo. Los más atentos y curiosos podrán darse cuenta que el cigarro que voy a reseñar es de las anillas viejas, un diseño que en efecto fue descontinuado en 2016 y es que este ejemplar es de 2008 y tengo la fortuna de tener un amigo que es coleccionista de habanos vintage y este es uno de ellos.

Como mencionaba, Cohiba es la marca de lujo de Habanos SA y por ello es la más cara y lamentablemente la más falsificada. Es mi primera oportunidad con este cigarro cuya vitola de galera es Dallas y la de salida es Lonsdale, con medidas de 6 3/4 por 43. Uno de los mitos más comunes a la hora de encender un tabaco añejado, independientemente de su origen y fortaleza original, es que cuando finalmente lo picas y lo fumas, tendrá sabores más concentrados lo cual es lo más alejado de la realidad. Lo que tendrá son sabores más suaves pero mejor unidos, por así decirlo. Es una experiencia distinta y en el caso de los habanos, suelen ser mejores. En la capa este Siglo V no tiene muchos aromas, quizá porque ha estado 15 años en humidores, pero se aprecian paja y nueces, especialmente esas nueces que muchas familias sacan en diciembre y que suelen ser las mismas nueces de años anteriores y ya sirven solo un propósito decorativo. En la calada en frío se sienten aromas de paja y pasas, con alguna nota de madera suave.

El tiro de la mayoría de los habanos suele ser algo apretado, pero es que así son los habanos y los buenos tienen algo de resistencia. Los primeros sabores que aparecen en el Siglo V son de anís o más bien de regaliz negra, seguida de notas más suaves de madera, pimienta y nueces, mientras que en el retrogusto se aprecia más esa nota anisada pero sin dudas que es anís y no regaliz, con algo de sensación cítrica. El tiro es algo apretado y de eso me doy cuenta cuando le doy más de una calada seguida y esa segunda calada no saca casi humo, pero mediante un poco de paciencia y apretado de los labios, logro algo más de humo después. La fortaleza es baja con una intensidad media-baja.

La imagen del segundo tercio en verdad es la frontera con el primero aún, pero debo admitir que la conversación sobre el habano estaba entretenida y fue un tema donde los tres que estábamos sentados fumando teníamos el mismo cigarro. Esto llevó a una comparación de experiencias en donde todos estábamos muy contentos con lo que teníamos, aunque estuviéramos en puntos distintos de la fumada. En el segundo tercio el sabor de madera se vuelve uno de los principales, mientras que mantiene el de regaliz en el fondo y a lo largo de la sección los sabores de nueces van saliendo y entrando, con distintas intensidades. La sensación picante es mucho menor y si tan solo pudiera mantener un tiro constante, la experiencia sería más gratificante. Hay una complejidad muy obvia, pero solo en forma del sabor de nueces entrando y saliendo del perfil. La fortaleza sigue siendo hacia el espectro suave, pero ligeramente mayor, casi en esa frontera de media-baja, con una intensidad igualmente media-baja.

El último tercio del Siglo V es el más complejo de todos, con una mayor cantidad de sabores, que incluyen café espresso, pimienta blanca y una participación más permanente de las nueces, al tiempo que se hace algo más fuerte el cigarro y alcanza el punto de media en fortaleza y un tanto menos en intensidad, pero igualmente algo que me mantiene dándole caladas de manera regular. El tiro no siempre fue el ideal, que fue una de las coincidencias más regulares con quienes fumé también, pero los otros dos son más expertos en habanos que yo y ambos coincidieron que era el tiro ideal y que muchos centroamericanos tienden a tener el tiro suelto o muy suelto, así que puede que sea un tema de preferencia y origen. Pero más allá de una pequeña molestia, el tiro no afectó tanto como pensaría la fumada. Me tomó una hora y 35 minutos terminar el Siglo V.

El Cohiba Siglo V es sin duda un gran tabaco, que no es fácil de conseguir, pero dado el hecho que los habanos varían tanto con guarda, comparar cualquier Siglo V de producción reciente con este de 2008 no sería lo más acertado. Este Siglo V sin duda tiene sabores más suaves y quizá pueda haber apreciado menos de los que una producción más reciente pueda ofrecer. Pero no cabe duda que ha sido una experiencia positiva y una que me encantaría volver a probar. Para los más curiosos sobre la fortaleza, les puedo comentar que la línea Siglo de Cohiba promete una fumada de fortaleza media, por lo que es normal que con 15 años de guarda se sienta algo más suave. En cuanto al tema de originalidad, no tengo como probarlo, pero se trata de un habano vintage de una colección de alguien que investiga y adquiere de manera regular tabacos de procedencias legítimas, así que no me cabe duda que sea lo que dice ser.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Laguito
Marca: Cohiba
Modelo: Siglo V
Dimensiones: 6¾ x 43
Tamaño: Dallas (Lonsdale)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $80,00
Puntuación: 90

HVC – Selección No. 1 Natural (Poderosos)

En el mercado del tabaco existe una gran cantidad de promesas falsas. Puro sabor cubano es una de las más comunes, especialmente en los tabacos de hace unos 20 o más años, pero hoy existen muchas basadas en la cantidad de sabores, intensidad y fortaleza. Pero cuando un fabricante te dice que un cigarro es perfecto para después de la cena del fin de semana, hay una especie de mensaje no verbal que transmite. Así fue como Reinier Lorenzo, el dueño de HVC cigars, mencionaba la ocasión ideal para fumar el Selección No. 1, el primer producto de la fábrica que abrió el año pasado en Estelí, Nicaragua. Se trata de un tabaco con capa Habano ecuatoriana, sobre capote y tripa nicaragüense, de las regiones de Estelí y Jalapa. Para esta reseña lo haré con el Poderosos, una vitola toro de 6 pulgadas de largo por 54 de cepo.

El cigarro es considerablemente sencillo, especialmente cuando tomamos en cuenta lo que son los primeros productos de muchas marcas, que destacan varias anillas, perillas estrambóticas y una gran cantidad de información basada en el marketing. Pero el Selección No. 1 apenas si menciona el nombre y la marca. La capa tiene varias venas pero es muy regular de color, con una aspereza atípica de las capas Habano y aromas a regaliz y madera, mientras que en el pie se aprecian más notas de madera, especialmente lo que se conoce como el olor a fogata o a madera tostada y cuero. La calada en frío revela aromas a chocolate, pimienta y cáscara de limón. Suficiente para querer encenderlo lo antes posible.

Una vez encendido y desde las primeras caladas, los sabores son abundantes e incluyen madera dulce, chocolate y tierra húmeda, pero también una nota de pimienta que me recuerda más al pepperoncino sin ser muy abrumadora. A lo largo del tercio ese sabor de madera se define mejor como roble y van desarrollándose sabores de cáscara de limón amarillo, pan tostado y salsa de soya, pero la intensidad de cada uno es cambiante y van moviéndose y cambiando el liderato regularmente. En el retrogusto alcanzo a apreciar distintos tipos de pimienta, incluyendo negra y roja, pero es esta roja la que mayor permanencia tiene. La intensidad es alta y la fortaleza media-alta en esta primera sección, con algunos problemas de quemado que me obligan a darle un retoque y, por ende, soltar la ceniza.

Aunque definí la fortaleza del primer tercio como media-alta, en el segundo se hace incluso mayor, llevándome a pensar eventualmente que se trata de uno de los cigarros más fuertes que he fumado recientemente, al nivel de varios Double Ligero de La Flor Dominicana, o incluso el temido (por mí) Limitado V. Pero es un cigarro que estoy disfrutando y en el segundo tercio encuentro sabores a tierra húmeda, pimienta roja, té negro, pan tostado y cuero. Cada vez que me aventuro a probar el retrogusto lo pago bien caro, pero aquí sigo, porque el Selección No. 1 se comporta muy bien y presenta sabores ahí a pimienta, café, madera y cáscara de limón amarillo. La fortaleza se ubica en alta, muy alta y la intensidad en el mismo punto.

La nicotina es uno de los factores más determinantes de la fumada durante el último tercio, al punto que cuando me levanto a hacer alguna foto, tengo que apoyarme en algún lugar. Los sabores predominantes aquí son de madera y chocolate, con abundante pimienta en paladar y nariz, y participación más suave de galletas de soda y azúcar, pero la fuerza del cigarro lamentablemente hace que muchos de los sabores se sientan secundarios y estoy en la disyuntiva de si fumo más rápido para acabar con el cigarro o fumo más lento para aguantar. Al final lo que hago es darle algunas caladas fuertes seguidas de varias pequeñas y dejar el cigarro en el cenicero durante largos períodos, lo que permite al Selección No. 1 enfriarse un poco y así evito que el humo caliente haga la experiencia más fuerte aún. Pero la fortaleza sigue siendo alta y la intensidad ya es media. Me toma dos horas fumar el Selección No. 1 y en ningún momento sentí que lo estaba apurando y recortando.

Luego de dos horas de haberlo fumado, incluso después de haber tomado bastante agua, todavía sentía el golpe del cigarro. Con el Limitado V de La Flor Dominicana me sucedió algo parecido, solo que después de fumarlo tenía un compromiso muy importante y tuve que sobrevivirlo con los efectos, pero después del Selección No. 1 solo tenía que sentarme en mi escritorio. Aunque la intensidad y la manera en que los cigarros nos afectan suele ser diferente para cada quien, dudo que a alguien le llegue a parecer suave este cigarro, pero quizá tiene mucho que ver mi predisposición antes de fumarlo, pues no me he encontrado con esta fortaleza en ningún HVC previamente. Pero del Selección No. 1 disfruté los sabores, me pareció que estaba muy bien construido y salvo un retoque en el primer tercio, se comportó de maravilla con la quemada. No suelo descalificar o reducirle puntos a un cigarro por ser o no fuerte y no voy a empezar ahora, pero el Selección No. 1 no es un cigarro que estoy apurado por volver a fumar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Fábrica de Tabacos HVC
Marca: HVC
Modelo: Selección No. 1
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Poderosos (Toro)
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Estelí, Jalapa)
Precio: $10,50
Puntuación: 87

Ron: Santa Teresa 1796 Speyside

Hay muchísimas cosas en este nuevo producto de Santa Teresa que me llaman la atención. La primera es que es el primer producto de Santa Teresa desde Linaje, aunque podemos argumentar que el nuevo Bicentenario es nuevo, y sí lo es, pero tiene un nombre que ya existe. Pero eso no es lo único que este ron tiene de nuevo.

Es el primer overproof de Santa Teresa. Técnicamente overproof quiere decir que está sobre la norma y que esa norma en Venezuela es del 40 al 50% de alcohol, pero para una marca en la que todos sus productos se encuentran embotellados a 40% de alcohol, un ron a 46% es algo a destacar. Además, es el primer ron en Venezuela en tener 46%. Hay algunos que han tenido 45%, otros 47%, pero ninguno tiene 46%.

Por otro lado, aunque algunos rones de Venezuela colocan que parte de su añejamiento es en barricas ex-whisky escocés, este es el primero en destacar el whisky de una región específica, aunque no llega a decir la marca a la que pertenece.

Por último, es el primer ron de Santa Teresa que es hecho por solera, pero que además especifica su triple añejamiento. Una parte ocurre antes de entrar en la solera, el segundo ocurre durante la solera, mientras que una tercera parte ocurre en toneles gigantes que alcanzan los 18 mil litros, en donde el ron reposa. Adicionalmente, este ron tiene un proceso de finalizado en barricas ex-whisky Speyside en donde permanece durante un período mínimo de 13 meses.

Combinemos eso junto con el super blend que incluye el 1796 tradicional, que lleva rones entre 4 y 35 años y tenemos un producto muy limitado y que no debemos perder de vista, pero a probarlo, que es lo principal.

La botella es la misma del 1796 de siempre, pero con nueva etiqueta. En color es ligeramente más oscuro que el 1796 de siempre, pero nada que amenace con su veracidad. En nariz ya es distinto al 1796 que conocemos, aunque incluye aromas familiares a madera, pasas, azúcar morena, café, soya, papaya y una nota ahumada muy pronunciada que le da un adicional de aroma cítrico, pero que a diferencia del 1796 de siempre, no es de naranja, sino que siento más como de limón amarillo y manzana verde.

En boca el golpe alcohólico sin duda está ahí y mucho más pronunciado que en el 1796. Son 6° más y no se esconden en lo absoluto. Es sumamente ahumado, con menos sabores a banana y naranja de los que tiene en su versión tradicional, pero un aumento en sabores ahumados, de pasas, almendras y avellanas. El retrogusto es ahumado, de madera y nueces.

Más que un ron distinto, el 1796 Speyside Cask Finish parece una versión potenciada del 1796 tradicional, pero donde algunos de los sabores fueron reforzados y otros atenuados. Es un ron increíble y uno que no solo quiero, sino necesito. La diferencia que tiene con respecto a los otros rones de la casa y los otros rones de Venezuela lo colocan en un nivel superior, al que pocos rones en Venezuela en esta y en cualquier otra categoría han alcanzado.

La inclusión de barricas distintas a las tradicionales de ex-bourbon solamente puede mejorar lo que ya es un ron excelente. Diplomatico lo descubrió incluyendo barricas ex-jerez y ex-whisky. Roble Viejo lo descubrió usando barricas ex-Pedro Ximénez. Ahora Santa Teresa lo demuestra usando barricas ex-Speyside y el resultado es impactante.

BRAVO.

Ficha Técnica:
Fabricante: Ron Santa Teresa
Nombre del Ron: 1796 Speyside Whisky Cask Finish
Marca: Santa Teresa
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: Solera (4 a 35 años) + 13 meses
Precio: $50
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 93

Riverside – Fosforo Connecticut (Corona Gorda)

Mientras que estoy seguro que no es la primera vez que una tienda termina colocando uno de sus blends internos (llamados House Blends, a veces) en el mercado como un producto más, al menos siento algo de cercanía porque esto ocurrió no hace mucho y dentro de mi espectro. Este cigarro es creado por Riverside Cigars, una tienda en el estado americano de Indiana, pero es comercializado en todo el país por Pospiech Cigars, y dado que Pospiech es una marca que mantiene una cercanía y una cierta apariencia rústica en sus redes, es difícil no sentirse como parte de su círculo, especialmente por el podcast que hacen los hermanos Szczepankewicz pero también porque soy seguidor desde hace muchos años y he visto su evolución de una tienda pequeña en Florida a la misma tienda pero una gran red de distribución. Pero hablando del cigarro, este Fosforo Connecticut es la segunda línea del Fosforo original, lanzado el año pasado.

El segundo lanzamiento viene en forma de una corona gorda con medidas 5 3/4 x 46, con capa Connecticut ecuatoriana, sobe capote y tripa nicaragüenses y hechos en Nicaragua por Garmendia Cigars Co. Se trata de una edición limitada a 2400 cigarros, al menos en un primer paso. Siendo una empresa más pequeña, tiene sentido que sean tan limitados, mientras van diagnosticando el mercado. Pero por lo pronto el cigarro se ve muy bien, muy liso e incluso brillante, dando la apariencia de estar pulido. Tiene aromas en la capa a paja, madera, pimienta y cítrico, muy acorde a lo que esta capa suele ser. En el pie hay nuez moscada y cáscara de maní, mientras que la calada en frío presenta una abundancia de sabor a corn flakes y notas suaves de pimienta y dulce.

El Fosforo Connecticut comienza suave, incluso más suave de lo que esperaba siendo un cigarro nicaragüense de producción nueva. Es sumamente cremoso y el humo es abundante, con sabores donde predominan las nueces y la tierra seca, pero también hay notas de pimienta y esa sensación a cuando abres una bolsa de café y la hueles. No hay muchos cambios durante este primer tercio, aunque sí hay un toque de chocolate en el retrogusto a mediados de esta sección, pero no parece muy participativo en el resto de la experiencia. Afortunadamente hacia el final del primer tercio se hace un poco más intenso en general y eso lleva a concluir el primer tercio con una intensidad media y una fortaleza media-baja. Aunque la construcción y la ceniza se notan muy bien, el anillo de combustión es variable y eso no es lo típico en un cigarro con esta capa, pero no detrae de la experiencia.

En el segundo tercio del Fosforo Connecticut perdí un poco de esa sensación cremosa que tenía en el tercio anterior, pero gané un sabor de mantequilla de maní que es bien envolvente en el paladar. En el retrogusto la sensación ligeramente picante se define ma´s como de pimienta negra y se hace más fuerte y aparte de eso no ofrece mayores cambios sino hasta cruzar el ecuador, que no hay un gran cambio, pero ese café que sentía tan suave al inicio ya se siente como un sabor principal. El orden de los sabores es de nueces, mantequilla de maní, pimienta, café y un retrogusto de pimienta negra y chocolate, aunque este último muy sutil y no me sorprendería que desapareciera antes de terminar el tercio. La intensidad llega a media-alta, mientras que la fortaleza aumenta un poco y está en la frontera entre baja y media. El anillo de combustión no mejora mucho, pero al menos no hay caídas continuas de ceniza ni problemas en ella.

En el último tercio la crema regresa tanto en el paladar como en el retrogusto, con esa sensación «pegajosa» que la caracteriza, pero sin perder el sabor de mantequilla de maní que fue parte de ese desplazamiento aunque también reaparece ese sabor de tierra que estuvo en el primer tercio. Por su parte, el retrogusto es únicamente de pimienta negra pero esto ha hecho que ese sabor se sienta más fuerte, incluso en el paladar o al menos una mayor permanencia que hace que destaque más. Pero los sabores de café, chocolate y nueces parecen retroceder un poco y los tres se sienten como una pasta de esos tres sabores en donde no hay grandes diferencias entre ellos. Aunque la combustión se hace más recta en el anillo, que era el único lugar donde se notaban fallas, pues el tiro y la densidad del humo estaban a la perfección y se mantuvieron así durante la hora y 40 minutos que me duró el Fosforo Connecticut.

El Fosforo Connecticut es una nueva opción en el mercado de los cigarros Connecticut, que no son necesariamente suaves pero sí se caracterizan por ser cremosos. En el caso específico de este cigarro, si bien tiene esos sabores que me gustan y atraen de la tendencia CT, no hay mucho que lo diferencie de otras opciones en el mercado y ciertamente no tiene ese factor de impresión que tiene el Fosforo original. Pero si es por probar un nuevo Connecticut, el Fosforo es tan bueno como los buenos de la categoría. Es consistente, tiene sabores característicos y, salvo uno que otro detalle de quemada, se comporta de maravilla. Podría ser más y mejor, pero no lo es.

Ficha Técnica:
Fabricante: Garmendia Cigars Co.
Marca: Riverside
Modelo: Fosforo Connecticut
Dimensiones: 5¾ x 46
Tamaño: Corona Gorda
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,50
Puntuación: 86

Whiskey: Tullamore Dew Caribbean Cask Finish

Si me gusta el whiskey y me gusta el ron, tendría sentido que una combinación de los dos me gustara bastante, aunque no es la primera vez que pruebo un whisk(e)y que pasa por barricas de ron. Haciendo un poco de memoria y no a muy largo plazo, puedo pensar en otros dos así que he probado:

Pero aunque listar tan solo dos whiskies que pasen por barricas de ron y aquí colocar un tercero puede sonar como que es algo común en la industria, la verdad es que la inclusión de una segunda (o tercera) barrica en el añejado no es algo tan común. Cuando sucede, suele ser de jerez esa segunda barrica. Pero son muy pocas las marcas las que lo hacen en ex-ron.

Pero el hecho es que Tullamore Dew en sí es una mezcla de tres whiskeys. El primero es un whiskey de cebada malteada que es destilado tres veces. El segundo es un whiskey de alambique que también es destilado tres veces. El último es un whiskey de grano, que en este caso no es cebada ni maíz, pero no especifican cuál es.

El producto normal, o el original, es añejado en barricas ex-bourbon y ex-jerez, pero para este whiskey toman la versión final que es la combinación de todo lo anterior y lo dejan reposar por tiempo indefinido en una barrica de ron del Caribe que, nuevamente, tampoco especifican de dónde es. Finalmente es hidratado y embotellado a 43% de alcohol.

Pero a diferencia de otros productos destilados de cebada que pasan por barricas de ron y retienen gran parte de los aromas originales, este Tullamore Dew tiene aromas muy propios del ron, incluyendo azúcar morena, vainilla y marshmallow, con algunas notas de especias propias de su origen irlandés.

Pero en boca parece que falta una armonía. Parece que fuese una combinación de ron y whiskey, en donde ambos se mantienen separados. Los sabores dulces del ron y los florales de whiskey parecen divorciados y existe, incluso, una sensación amarga entre esos sabores. El retrogusto incluye notas de miel y pan tostado. En general los sabores no son malos, pero son inesperados.

En términos generales, este Tullamore Dew Caribbean Cask Finish se siente como una versión más endulzada del Tullamore Dew tradicional. Aunque esta combinación de barricas parece combinar bien en otros productos, principalmente en el The Balvenie y no tanto en el Teeling, con este Tullamore parece aproximarse a un resultado más similar al Teeling.

No parece haber nada de malo en el whiskey, pero es solo que la experiencia no es la mejor. Es como si los sabores del ron resultan ser muy agresivos para la suavidad que caracteriza al whiskey irlandés y se siente desequilibrado. Pero por menos de $30, bien vale la pena hacer la prueba y decidir si funciona para ti o no.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tullamore Distillery
Nombre del Whiskey: Caribbean Rum Cask Finished Irish Whiskey
Marca: Tullamore Dew
Origen: Irlanda
Edad: NAS
Precio: $30
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 83

Quintero – Brevas

Siempre es curioso probar lo bueno y lo no tan bueno de una industria, especialmente una industria que basa la mayoría de sus productos en el lujo, la opulencia y en hacer sus productos aspiracionales. Pero comparativamente, Quintero es una marca de productos de menor precio y enfocada en lo que Habanos SA define como volumen. En ese renglón se encuentran cigarros baratos y de tripa corta, que no tienen un control de calidad muy estricto y su tabaco proviene de las regiones de Vuelta Abajo y Semi Vuelta. No obstante, en 2018 la marca recibió un refrescamiento en sus anillas, pasando de ser las típicas rojas con líneas blancas a unas similares pero con mayor participación de un repujado dorado. El Brevas actual del mercado se trata de un producto hecho a mano con tabaco de tripa corta y fue lanzado en 2002. Una compra reciente en Robusto Bar me permitió probarlo.

El Brevas se trata de un tabaco con medidas de 5 1/2 por 40 de cepo, o lo que viene siendo conocido casi universalmente como una corona, pero que en galera llaman un nacionales. Aunque ya sé que es un tabaco de tripa corta, la verdad es que la elegancia de la anilla y la construcción decente del cigarro no me hacen pensar que se trate de un producto barato. La capa es muy venosa y llena de pliegues, pero en términos de habanos, no es especialmente fea para decir que es un cigarro barato y a $4 por unidad ciertamente se ve bien. Se siente firme en mis manos y no tiene espacios esponjosos, mientras que los aromas son de papel, paja y miel. La calada en frío, aunque algo apretada, me da aromas de madera y cartón mojado.

El Brevas enciende un poco complicado, porque el tiro no es regular y eso hace que una parte del cigarro encienda muy rápido y bien, mientras que otra necesite mayor atención para encenderse bien, pero en cuestión de un minuto ya logro un encendido parejo. Le toma un par de minutos más adecuarse a temperatura, al menos lo suficiente para comenzar a soltar sabores en cada calada y cuando finalmente lo hace son de intensidad muy moderada, en donde encuentro cartón mojado y madera seca, con una muy leve sensación de pimienta, sobre todo en el retrogusto. Pero el retrogusto también tiene un suave dejo de canela, que no es permanente sino más esporádico, sobre todo hacia el final del tercio. La ceniza se sostiene muy bien y en verdad es vistosa, aunque unos segundos después de hacer la foto la dejé en el cenicero. La intensidad y fortaleza se mantienen en media, sin mucha indicación que vaya a variar.

Afortunadamente el humo que sale por la cabeza del cigarro es de baja temperatura y eso asegura que los sabores se sienten suaves y sin asperezas, pero el hecho que es de tripa corta prácticamente asegura que los sabores tendrán poca o ninguna variación y efectivamente es así. No obstante, el anillo de combustión es tan recto como la capa irregular lo permite y eso hace que queme bien, incluso si el tiro no es el mejor. Los sabores de cartón mojado y madera seca son los principales y aunque hay notas suaves de especias en el retrogusto, ninguna es suficiente para calificar como un sabor real por lo corta de su permanencia. Pero al menos se mantiene como un acompañante de una conversación, con una intensidad y fortaleza medias.

En el último tercio el Brevas de Quintero mantiene su forma general y aunque se hace algo esponjoso, no se vuelve infumable, aunque ya después de quitarle la anilla es más propenso a perder la forma. Afortunadamente esto no evita que siga produciendo sus sabores y, salvo algunos momentos que hay que sostenerlo con mayor cuidado, el humo sigue pasando bien. Pero esa deformación hace inevitable que no sea un gran fan de sostenerlo ni de tenerle tanta paciencia y es así como, al cabo de 50 minutos, dejo al Breva de un lado y permito que se apague solo. Durante este tercio la intensidad y fortaleza estuvieron en el mismo punto, pero sí hubo secciones que, gracias a la deformación, eran más o menos suaves.

El Quintero Brevas es un tabaco de fortaleza e intensidad media, del cual no puedes esperar mucho, porque es de tripa corta y porque cuesta $4. Si bien es cierto que por ese precio puedes conseguir otras opciones con origen dentro y fuera de Cuba, vale la pena destacar que Quintero tiene esa intensidad de sabor que caracteriza al habano y que lo hace tan atractivo para muchas personas. Si te gusta ese sabor y te parece que pagar más de $15 por un habano genuino es mucho, el Quintero Brevas es una buena opción. Incluso si sí puedes pagar un habano genuino, el Brevas es una gran opción para una fumada corta y no tan compleja, perfecto para combinar con un café, por ejemplo. En mi caso, hice la prueba y lo comprobé. Más allá de eso, no esperes mucho.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Quintero
Modelo: Brevas
Dimensiones: 5½ x 40
Tamaño: Nacionales (Corona)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $4,00
Puntuación: 84